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Cano

Por qué escribo este blog

Por: | 03 de octubre de 2011

Con la publicación de este blog culmino la mayor transformación profesional a la que he tenido que hacer frente desde que en 1977 comencé en la Agencia Efe mi vida como periodista. Antes, tuve que pasar de la máquina de escribir y el teletipo al ordenador, y fue duro en su momento. Pero aquello no cambió mi trabajo, sólo el instrumento de mi trabajo. Esta vez, sí. Esta transformación me ha obligado a ser otro periodista, o me obliga a hacer otro periodismo.

Photo
Mi primer ordenador portátil, en torno a 1985, un insuperable Tandy 200.

No lo digo como lamento ni con nostalgia. Estoy orgulloso del periodismo anterior a la era de Internet, que tenía algunas ventajas sobre el actual, especialmente la de su profundidad. Pero tengo enormes esperanzas en el periodismo en Internet, del que ya disfruto a fondo y en el que encuentro satisfacciones que no había conocido en toda mi carrera. Este periodismo me divierte más, me informa mejor y me da oportunidad de conocer a ese colectivo anónimo que antes eran los lectores. No sustituye a viejos placeres como los de la lectura y la conversación en su forma tradicional, sino que me abre a otros horizontes que antes no podía imaginar. En Internet he recuperado amigos olvidados, he encontrado datos imposibles, he conversado con figuras innaccesibles y he escrito historias que serían impublicables en un periódico, como esta misma que están ustedes leyendo ahora.

Que nadie se equivoque. Esto que pienso ahora no lo pensaba hace cuatro años, ni tan siquiera dos. Cuando empecé esta última etapa de corresponsal en Washington, a finales de 2007, tenía el mundo del periodismo digital por una chaladura que difícilmente ganaría respeto intelectual. Durante la campaña electoral de Obama, estuve visitando las oficinas centrales de Google en Mountain View y todos allí se me antojaban marcianos. Los blogs me perecían el recurso de los periodistas sin trabajo, y las redes sociales, un pasatiempo para chavales de la edad de mi hijo Pablo. Odiaba -esto todavía no me acaba de gustar- todo ese lenguaje de post, colgar, bajarse, herramientas..., tan pedestre y falto de imaginación.

Me metí en ello porque no me quedó más remedio y porque, como periodista, siempre me he sentido atraído por las novedades y obligado a conocer las particularidades del terreno que piso. Igual que cuando fui a Japón, asistí a un combate de sumo, viviendo en Estados Unidos me pareció adecuado abrirme un cuenta en Twitter y comprar un MacBook, como he ido a ver partidos de béisbol o de fútbol americano. Después la Blackberry, el iPhone, el iPad... y cuando me quise dar cuenta, si se descuentan las horas dedicadas al sueño, pasaba más tiempo en Internet que en el mundo real.

Ahora llega este blog para agravar esa situación y forzarme a trabajar más. Reconozco que lo hago con gusto. Estoy convencido de que, igual que hoy no podría vivir sin Internet, dentro de pocos meses no concebiré mi labor sin este blog. Imaginen la enorme satisfacción que para un periodista supone disponer de un espacio fijo en el que escribir lo que quiera, cuando quiera, con la extensión que quiera y sin aprobación ni supervisión de nadie. Algo así, hace pocos años, era una pura fantasía.

Desde luego que comparto la preocupación de muchos de mis colegas sobre el futuro del periodismo y de las empresas de comunicación, que son las que nos dan trabajo y las que garantizan la independencia de nuestra profesión. Ignoro el daño que Internet puede acabar haciéndole a los periódicos de papel e ignoro, igualmente, si yo mismo o muchos de mis compañeros seremos capaces de mantener nuestros puestos de trabajo. No se qué va a pasar con la publicidad ni soy capaz de anticipar qué otras transformaciones nos esperan. Pero, entre tanta incertidumbre, tengo la certeza de que hoy cuento con más medios y más libertad para contarles aquellas cosas de las que me entere en Estados Unidos, que es de lo que se trata. Por eso escribo este blog.

Hay 28 Comentarios

A la fuerza ahorcan. A mal tiempo, buena cara. Cosas veredes, Sancho. Renovarse o morir. Money, money, money. They shoot the horses, dont´t they? (Es español se tradujo por "Danzad, danzad, malditos". ¡Que descansada vida! Suerte

¿Y que se siente cuando llega el primer comentario de alguien que ni conoces y te da la Bienvenida y te desea lo mejor?
Pues eso; suerte y a ver si empiezas a recibir visitas y comentarios mas interesantes que este de un novato.
Salud

¿Y que se siente cuando llega el primer comentario de alguien que ni conoces y te da la Bienvenida y te desea lo mejor?
Pues eso; suerte y a ver si empiezas a recibir visitas y comentarios mas interesantes que este de un novato.
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Sobre el autor

lleva más de 30 años de dedicación a la cobertura de la actualidad internacional, la mitad de ellos vividos en EE UU y América Latina. Actualmente, es corresponsal en Washington.

Club de Prensa en NTN24

Entrevista a Antonio Caño en el programa Club de Prensa de la cadena de televisión NTN24, en Washington.

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