Clovis Rossi

La vieja Belindia vive

Por: | 17 de noviembre de 2011

Uno de los integrantes del equipo que creó el Plan Real (que logró finalmente controlar la inflación en Brasil), el economista Edmar Bacha, acuñó hace tiempo una expresión para designar el país: Belindia, una pequeña Bélgica rica rodeada por una inmensa India pobre, miserable en determinados puntos.

Durante los últimos años, caracterizados por una fuerte propaganda de los avances económicos y sociales de Brasil, la expresión cayó en desuso. La inflación era una fábrica de pobreza e incontrolable desigualdad y, de hecho, hubo avances desde que fue controlada.

De acuerdo con el recién divulgado Censo 2010, la Belindia sigue viva en muchos aspectos.

Lo que más choca es la inmensa desigualdad entre ricos y pobres.

El 10% de los más ricos recibe 39 veces más que el 10% de los más pobres (R$ 5.345 x R$ 137,  2222€ x 57€). Detalle cruel: estos 57€ son la renta media mensual de los más pobres. O, dicho de otra manera, los españoles quizás se consolarían si supiesen que su renta "mileurista", de la que se quejan por sentirse miserables, es 17 veces superior al brasileño pobre.

Lo que significa que la propaganda esconde que el Brasil emergente tiene una gran parte de su población sumergida, tristemente sumergida.

El Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas (IPEA) cuantificó esta población: hay 26,2 millones de personas que viven con una renta media de 55€ (el 13% de los 190 millones de brasileños) a los que se suman 80,3 millones que el IPEA considera pobres, con una renta mensual de 55€ a 193€.

En la India brasileña 107 millones no ascendieron, más de la mitad de la población.

La desigualdad se refleja en prácticamente todos los aspectos de la vida. Educación, por ejemplo: aunque se esté reduciendo, la tasa de analfabetismo sigue insoportablemente alta (9,6%) para un país al que le gusta considerarse la sexta potencia mundial.

El 17,5% de las personas de más de 10 años de edad no tiene renta o tiene una renta mensual domiciliar per capita de 1/4 del salario mínimo (52€). Mientras esta realidad solo afecta al 0,3% de la Bélgica brasileña, clase social que vive con 5 salarios mínimos (1058€) o más.

El saneamiento es otro ejemplo. En el Sudeste, la región más rica del país, el 90,3% de las viviendas tienen agua, alcantarillado y recogida de basura. En la región Norte solo el 54,5% de las viviendas tienen estos servicios.

El Censo también reveló que esta "Belindia" tropical ya no es más un país de mayoría blanca.

Por primera vez, el número de los que se declaran "blancos" cayó por debajo del 50% (exactamente 47,7%, seis puntos porcentuales menos respecto al Censo del 2000).

Brasil evolucionó en este intervalo, por supuesto, pero con una lentitud irritable, principalmente para mi generación que ya no tiene mucho tiempo para esperar que, por fin, la potencia del futuro realmente llegue al futuro.

Traducción: Beatriz Borges

Hay 2 Comentarios

Jéssica, es muy duro que se lo tiren a la cara, pero cualquier español, por miserable que sea, está en una situación privilegiada comparada con un brasileño de clase media-baja hacia abajo. Medicina, educación, seguridad, no tienen nada que ver. Brasil es un país maravilloso, pero no compare pobrezas. Es un insulto al sentido común. La desgracia que tiene España es que muchos de sus ciudadanos dedican mas tiempo a lamentarse que a hacer. Aquí, nadie se lamenta.

Interesantes datos acerca de la población brasileña, pero lo que realmente me ha chocado, como española que soy, es que se equipare con tanto descaro la economía brasileña con la española. Unas sociedades no tienen nada que ver con otras, y un mileurista español le aseguro que al menos en las capitales, no puede vivir si ha de pagar solo una hipoteca, un alquiler, hacer la compra mensual alimentaria, pagar el transporte público (si con suerte no tiene vehículo propio y ha de hacer frente al elevadísimo precio del combustible que tenemos actualmente), y demás gastos espontáneos que le aparecen a cualquier ser humano al mes. La realidad de Brasil no es la realidad de España; su población no es la misma, sus necesidades y gastos no son comparables, el salario mínimo responde a un conjunto de características que en nada tienen que ver un país con el otro, así que por favor, no me diga que me consuelan esos datos porque no lo hacen para nada, todo lo contrario, me indignan. Saludos

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Sobre el autor

Clovis Rossi. 48 años de periodismo, columnista del diario "Folha de S. Paulo" y del portal Folha.com, ya ejerció todas las funciones posibles en el periodismo, de reportero a editor-jefe, ganador de los premios Maria Moors Cabot, de la Universidad Columbia (NY) y de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, dirigida por Gabriel García Márquez, los dos por el conjunto de la obra.

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