La FAO y los insectos

Por: | 20 de mayo de 2013

Por Carlos Ballesteros

Chapulines
Autor: Meutia Chaerani /Indradi Soemardjan http//www.indrani.net


De primero, langosta, pero no de esas que nadan en los cálidos mares del Caribe y son un lujoso manjar. De primero, langosta de las que saltan, se parecen a los saltamontes y a veces atacan cosechas de cereales. De primero, langosta a la parrilla y de segundo, cola de escorpión con acompañamiento de verdura, para terminar con un postre a base de espuma de hormigas y tijeretas con miel. Eso es lo que parece que propone la FAO en un reciente informe sobre maneras de acabar con el hambre en el mundo, como publicaba la semana pasada este periódico, y que recoge la necesidad de ser creativo para buscar soluciones al hambre del mundo. Un mundo que se encamina raudo a los 9.000 millones de habitantes, cada vez más difíciles de alimentar.

Hace años estuve en México y mi acompañante se empeñaba en que probara los chapulines, un insecto rojo que aderezado con limón y ajo no se diferencia mucho, una vez en su cucurucho, de nuestros camarones. Y sin embargo fui incapaz de probarlo, como he sido incapaz de probar ciertos manjares de nombre impronunciable en China, alguna propuesta gourmet en África o, sin ir más lejos, algunas de las vísceras de larga tradición en nuestra cocina castellana. Y me considero viajado, experimentado y abierto a probar y dejarme inculturar por otros pueblos y otras gentes.

A pesar de los estudios de la FAO sobre los contenidos en proteínas de estos bichos, la abundancia de ellos en el mundo y lo baratos que son, no me veo sustituyendo mis actuales hábitos alimentarios por estos nuevos. Claro que a los ingleses también les dan asco nuestros sabrosos chipirones en su tinta y los caracoles. Delicioso manjar para algunos, repugnantes en otras partes del planeta.

Yo no paso hambre. Y por lo tanto no soy población en riesgo, por ahora, para tener que cambiar de menú y de hábitos de compra. Es cierto, pero no por lo que diga ahora la FAO sino porque ya se viene diciendo desde muy atrás: el tristemente desaparecido Luis de Sebastián, en su Planeta de gordos y hambrientos (2009, Ariel) ya lo denunciaba, que el mundo desarrollado come demasiada proteína de origen animal mientras que el mundo empobrecido se contenta con un mísero plato de cereal insípido, aderezado de transgénicos y demás intereses de las multinacionales. Para muestra un botón muy bien relatado en el documental Tres historias y un vaso de leche, correalizado por otro de los autores de este blog, Álvaro Porro.

Así las cosas, señores y señoras de la FAO, no creo que la solución que ustedes proponen para acabar con el hambre mediante recetas a base de insectos vaya más allá de una ocurrencia. Me extraña que un organismo de prestigio como el suyo diga cosas como que la estrategia pasa "en los trópicos, donde comer bichos está más aceptado que en Occidente (...), por difundir que los insectos son una valiosa fuente de nutrición para contrarrestar la creciente occidentalización de dietas. En las sociedades occidentales, en cambio se necesitan estrategias de comunicación y programas educativos que aborden el factor asco." La FAO termina recomendando "la creación de nuevas recetas y menús en los restaurantes hasta el diseño de nuevos productos alimenticios."

El hambre en el mundo es algo muy serio, que pasa por denunciar los intereses económicos que hay detrás de la comida. Convertir insectos en manjares no es sino abrir las puertas a unas pocas multinacionales para que se hagan con el mercado. Crearán granjas, patentarán bichos (como ya han hecho con las semillas) y nos sacarán al famoso de turno comiendo un plato de larvas, a la vez que sus potentes lobbys influirán para liberalizar el comercio, legislar a favor de un control sanitario que sólo les permita a ellos certificar que sus insectos son asépticos y aptos para el consumo humano, y declararán 2014 año de la mantis. Mientras tanto la FAO, en vez de trabajar por la redistribución de los recursos, la lucha contra la privatización de los alimentos y el acaparamiento de tierras, se entretiene proponiendo libros de cocina.

Hay 22 Comentarios

Hombre, lo que es imprescindible es reducir la población humana cuanto antes, lo contrario es un suicidio retardado y un crimen con el resto de las especies.

Gracias por todos los comentarios recibidos, incluso los mas ofensivos. Por mi condicion de profesor de Universidad suelo leerme los informes y documentarme. En este caso, dado el estilo de este blog, mi post era algo ironico, aun cuando lo que realmente pretende denunciar es que el hambre es un tema suficientemente grave como para tomarselo a la ligera, maxime por una institucion cuyo papel deberia ser riguroso y estricto en la denuncia del negocio y la privatizacion del hambre. Los insectos son solo una anecdota.
gracias a todos y a todas.

Hay que dar ejemplo.
No basta con predicar para que lo hagan los demás y mientras tanto, la gente pudiente a seguir con los vicios del comer.
Se han de poner en las recepciones de los grandes encuentros políticos internacionales, platos llenos de cucarachas, saltamontes, hormigas y arañas.
Y por ley también en las recepciones de las grandes instituciones de todos los países.
En cuanto veamos a los líderes mundiales comiendo insectos, al día siguiente estamos todos como locos buscando por el campo caracoles, termitas, arañas, alacranes y ciempiés.
Para hacer barbacoas o venderlos en el mercadillo.
Una salida en toda regla para el hambre y que además crea puestos de trabajo.
Solo se tiene uno que dar de alta como autónomo.
Por cuatro duros y a trabajar.
Con seguro y todo.
Que igual gracias a ello baja hasta el precio del pescado y la ternera.
Para que puedan mal comer la gente de a pie.
Lo que hay que oír.

En el caso de los alimentos, todo depende de lo que aprendes desde niño. He visto a niños de áfrica comer gusanos con deleite. Nosotros comemos cosas que harían vomitar a un camello según otras culturas. Estoy pensando en caracoles, langostinos, gambas, cangrejos, etc.

Pretender que los Europeos comamos insectos es un brindis al Sol, aunque en otras partes del mundo es algo habitual.

Con el miedo que me dan las cucarachas, saltamontes e insectos en general no se me pasa por la cabeza comerlos ni utilizarlos para alguna receta.

Con el miedo que me dan las cucarachas, saltamontes e insectos en general no se me pasa por la cabeza comerlos ni utilizarlos para alguna receta.

Yo he probado los insectos en china y estaban buenos. A mi no me importaria meterlos en mi menu diario si a cambio los paises subdesarrollados tengan comida .

Si tuviera hambre claro que me comería insectos y lo que fuese por sobrevivir. A nosotros nos da asco porque todos los días tenemos algo que comer.

Para mi punto de vista el hambre también es un tema político.
Pronto las empresas venderán insectos para el consumo.

Que den ejemplo, y coman insectos en las galas de la ONU, la OTAN, la UE y demás organismos internacionales... yo prefiero comer ternera y a la novia de John Carew, en la pestaña de "La chica de WyQ" (a la derecha del todo)
http://www.warrantsyquinielas.blogspot.com

Y warrants, y la quiniela de la jornada, y bitcoins, información financiera, y música, y oro, y... mucho más

Esta es una de las evidencias más flagrantes de la absoluta incapacidad de los OO.II. para ofrecer soluciones serias, humanas y viables para el hambre mundial. Mientras en una mitad del planeta los gordos gastan fortunas para bajar de peso, se botan alimentos por razones de mercadeo, o españoles en fiestecitas "tradicionales" se arrojan toneladas de tomates por la cabeza, la otra mitad muere de hambre, literalmente. Esta propuesta de la FAO es un insulto. Que se metan sus langostas por el culo.

Qué tipo más ignorante. Se nota que ni siquiera ha visitado el sitio de FAO y que no conoce ni la punta del iceberg de su actividad. Estimado Carlos, visite el sitio web de FAO, instrúyase, y luego critique. Puede que lo más difundido por los medios de prensa sean los recetarios de FAO (que tienen objetivos bien claros, que usted desconoce, y que aparecen en los prólogos de los mismos), sin embargo hay un enorme trabajo que se realiza a nivel de campo, con gobiernos y parlamentarios para luchar contra el hambre. Un buen ejemplo es el enorme trabajo realizado en América Latina y el Caribe. Le repito, instrúyase y no de tremenda muestra de ignorancia.

Esta opinión me parece que tiene un discurso reivindicativo anticuado y pequeño burgués: "no voy a cambiar los hábitos que me enseñó mi mamá, que los cambie el poder manipulador". Supongo que la sugerencia de los insectos por parte de la FAO será un estudio más de los muchos que redactarán. Hacen bien en ir buscando salidas y no esperar hasta el último momento. Cuando era niño se hablaba mucho de hacer carne con el petróleo. Luego de las algas. En cualquier caso, con insectos se podría hacer preparados como las gulas o los palitos de cangrejo, visualmente más atractivos.

¿Nadie aquí ha probado los "palitos de cangrejo" o las "gulas"? Esto es: el SURIMI.
De Wikipedia: "El surimi es una palabra de origen japonés que hace referencia al producto creado a partir de pescados de carne blanca o aves de corral. Los filetes de pescado son desmenuzados y enjuagados repetidas veces hasta formar una pasta gelatinosa. Luego esta pasta es mezclada con aditivos tales como almidón, clara de huevo, sal, aceite vegetal, sorbitol, azúcar, proteínas de soya y otros condimentos. Una vez procesado, es empaquetado y congelado. El surimi es una rica fuente de proteínas de fácil digestión, para la preparación de diversas comidas procesadas."
Pues eso.
La FAO no propone que en la cena de navidad empecemos con un aperitivo de saltamontes fritos salados, gelatinosas orugas picantes y grasos escarabajos a la plancha antes de la pièce de résistance consistente en unas apetitosas tarántulas gigantes asadas, sino un SURIMI cuya materia prima, que nadie va a notar, sean los insectos.
Si nos encantan las gulas, que nada tienen de angulas, sino de ni se sabe que pescados procesados, aromatizados, coloreados y saborizados, ¿que más nos da que la materia prima empleada sean larvas de escarabajo pelotero?

Me parece una memez por parte de la FAO proponer como alternativa la ingesta de insectos. Dicho esto es verdad que cuando pisamos un mercado asiatico y vemos los animalitos cocinados a la plancha sentimos cierta repulsión, la misma que en Asia sienten cuando ven como chupamos un percebe y nos relamemos de gusto al terminar.

Como resultado de sus politicas erradas, su monumental incapacidad de resolver el problema alimentario se resuelve con que comamos insectos!

O sea, a ver si me he enterado... resulta que los supermercados de todo el mundo tiran a diario toneladas y toneladas de comida útil a la basura, que sabemos que hay recuersos suficientes para alimentar a toda la población (lo que no hay es voluntad política de hacerlo)... y nos vienen estos gilip***as de la FAO a decirnos que si tenemos hambre, que comamos insectos... ANDA Y QUE SE VAYAN A TOMAR POL´C***!!!

A ver si son capaces los de la FAO de rebajarse las dietas para comer un menú de insectos:http://humorcillet.blogspot.com.es/2013/05/la-onu-propone-comer-insectos-para.html

En Colombia es muy apreciada la hormiga culona, pero debido a su precio es más un manjar que un alimento que se pueda comer a diario http://www.zaiguaweb.com/2013/01/17/parque-nacional-del-chicamocha/

El asco por diferentes alimentos en diferentes culturas, procede de la relación entre el gasto energético que supone su obtención, y la energía que se obtiene con su consumo. Los productos que necesitan más energía (o recursos) de la que consigues consumiéndolos, producen un rechazo cultural que se concreta en el asco. Es algo que Marvin Harris explica muy bien en sus libros divulgativos, tan accesibles como esclarecedores.


Nuestros antepasados comían invertebrados, sin lugar a dudas, como todavía hacen los pueblos cazadores-recolectores; pero no solían ser la base principal de su dieta, pues habrían gastado un exceso de energía y obtenido poca. Procuraban cazar animales grandes, sin despreciar todo lo demás que cayese en sus manos entre banquete y banquete.


Quizá hoy en día podríamos desarrollar tecnologías que produjesen grandes cantidades de invertebrados con poca inversión de energía (como ya hacemos con las granjas de caracoles, o los criaderos de mejillones), pero no conozco estudios sobre su rendimiento comparado con la cría de ganado convencional (aparte de que el ganado produce productos colaterales importantes, como lácteos, huevos, cuero o hueso). Habría que estudiarlo.


En todo caso, en el planeta se produce alimento de sobra para paliar el hambre, y desde hace muchas décadas, quizá desde hace generaciones. El hambre es un problema político, no tecnológico. Ni los transgénicos ni ningún otro avance paliarán un hambre que hace mucho tiempo que se puede paliar.


Y sobre todo, ni la FAO ni el artículo mencionan el meollo de la cuestión: que hay que limitar la población humana a lo que el planeta puede soportar… y con holgura.

Totalmente de acuerdo Carmiña. El hambre es un tema politico, de voluntad politica que tiene solucion si se quisiera que la tuviera. Hablaba Galeano de los nadies, que valian menos que la bala que les mataba....Por eso me sorprende y me indigna que la FAO, que por su prestigio y supuesta independencia deberia estar denunicando y trabajando en esa direccion junto a Gobiernos y resto de influyentes, se dedique a tener ocurrencias como esta. Gracias por tu comentario.

El hambre en el mundo es un problema bestial y no solo de hoy, que ya viene de antiguo.
Hoy lo que molesta e irrita a las personas normales y corrientes, es saber que se escamotean miles de millones a la sociedad porque las autoridades no pueden controlar la evasión de capitales.
Y mientras los servicios sociales no pueden atender necesidades de primer orden en familias que pasan hambre, aquí en el primer mundo.
Miles de millones vuelan hacia bolsas de poder.
Clama al cielo saber, que esos capitales pueden influir de tal manera en el desarrollo y los precios de los productos, que los ciudadanos se pueden perjudicar y ver afectados en sus salarios.
La impotencia ciudadana desde el estado de derecho, ante unas normas civilizadas, en donde con absoluta impunidad vemos como nos inunda la precariedad.
Y nuestros políticos solo pueden parchear.
Sin poder conducir en justicia las economías de los países, por culpa de la acción descontrolada de mercados regulados desde situaciones económicas injustas.
El hambre y la injusticia en el mundo se podría eliminar de un plumazo si se quisiera.
En cuanto lo decidan quienes pueden hacerlo.

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