La tragedia de Bangladesh antes de la tragedia

Por: | 13 de mayo de 2013

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No sé si compartirás conmigo la impresión de que el periodismo a menudo llega tarde, demasiado tarde. Se diría que le mueve más la necrofilia que la filantropía. Estas últimas semanas se nos ha empachado con imágenes de cadáveres prematuramente enterrados entre escombros, de familiares de los desaparecidos portando fotos y mostrándolas a cámara. Ojalá que nosotros, espectadores apoltronados en el sofá de casa, pudiéramos insuflarles de nuevo la vida como fue en el principio, a fuerza de soplar sobre esas caras inertes, retratos que nos miran sin vernos. Se nos ha tenido en vilo siguiendo casi al minuto el recuento macabro de víctimas y el de personas enterradas en vida y salvadas in extremis. Y a pesar del alud informativo me faltaban piezas para recomponer el puzzle. Así que fui a buscar imágenes del país antes de que llegaran los focos, es decir, antes de que cediera el edificio maldito.

Juanjo Martínez, experto en comercio justo de Intermón Oxfam, estuvo allí el año pasado visitando grupos productores. Lo que sigue es su fotografía de Bangladesh antes de la tragedia:

"El gran crecimiento económico que ha experimentado el país no ha bajado a pie de calle con la excepción de algún barrio acomodado de Dacca, la capital. Las infraestructuras, como te puedes imaginar, dejan mucho que desear. Como muestra un botón y no uno cualquiera: los ferrys que cruzan el Ganges aguantan el tipo desde la época colonial británica. Sólo algunos pocos se anegaron sin remedio en un trayecto cualquiera y yacen aún encallados, testimonios de un desarrollo que también embarrancó. Me sorprendieron también las represas de agua que muchas familias retienen durante el monzón para aprovisionarse el resto del año. Con el tiempo el agua se estanca y aun así con esa misma agua empantanada anegan el arroz y abrevan el ganado."

"Las fábricas textiles florecen por todas partes sobre todo cerca de las principales carreteras. Suelen tener nombres muy presuntuosos y rimbombantes pero lo cierto es que ninguna confecciona sus propias marcas sino que son meros proveedores para terceros. Las condiciones de trabajo, según cuentan, son muy duras y a los trabajadores se les retribuye pésimamente. Son libres de dejar el trabajo si quieren. Tanto les da si renuncian porque siempre hay otra persona en la puerta dispuesta a ocupar la vacante. Me llamó la atención que la mayoría de esas fábricas no tienen ventanas y que su perímetro está protegido por alambradas y medidas de seguridad, ¡medidas de seguridad!"

"Supongo que ahora, a raíz del accidente tan mediatizado, cerrarán algunas fábricas, se abrirán algunos expedientes y escenificarán de cara al exterior una reacción contundente, más motivada por el miedo a que los consumidores demonicen el "made in Bangladesh" que por la convicción de que las personas tienen derechos. Si en unos meses no ocurre nada -y espero que sea así- apuesto a que las fábricas ahora cerradas irán reabriendo y aquí paz y después gloria. El gobierno basa sus ingresos en el comercio exterior y, por lo tanto, no va a penalizarlo. Le sale más a cuenta silenciar una desgracia a posteriori que tomar medidas preventivas para evitar que ocurra."

A la vista de lo que cuenta le pregunto a Juanjo qué podemos hacer los consumidores españoles para no contribuir aún más a la tragedia de Bangladesh:

"Apoyar alternativas que aseguren los derechos de los trabajadores es una manera excelente de mandar un mensaje a los grandes actores del negocio. Lo van a pillar rápido si es una actitud creciente. Creo que ese mensaje es más poderoso que las miles de firmas que no necesariamente representan una amenaza al sistema productivo. Las firmas sirven sólo si van acompañadas de cambios en las pautas de consumo."

¿Qué más puedes hacer?

 

  • Cuando vayas a comprar ropa, mira la etiqueta y haz preguntas a los dependientes como:¿Dónde se fabricó esta prenda de ropa? ¿Sabéis cuánto se pagó a las personas trabajadoras por producirla? ¿La marca tiene un código de conducta? La mayoría de dependientes no sabrán responder a las preguntas, pero si muchas personas insisten, al final las marcas se verán obligadas a tener que dar respuesta.
  • Por desgracia no existe una lista definitiva de minoristas o fabricantes limpios, pero puedes consultar qué empresas se han comprometido a implementar un código de conducta en Reino Unido, Holanda y Estados Unidos.
  • Compra menos ropa pero que garantice el respeto a los derechos laborales (producción local o de comercio justo). Te resultará más cara pero también te durará más. En Barcelona existe por ejemplo  Slow shop, una iniciativa que promueve los talleres artesanos del barrio de Gracia.

    Y si quieres variar tu armario pero el presupuesto no te lo permite tanto como querrías:
  • Compra en un mercadillo de ropa de segunda mano, como Lost and Found.
  • Organiza en casa un intercambio de ropa con las amigas.

Más info en la web de la campaña Ropa Limpia

Hay 5 Comentarios

Llegara tarde la prensa generalista!nuestro blog lleva dos años hablando de esto!!

Legará tarde la prensa generalista. Nuestro blog lleva dos años hablando de todo esto!!!

En concreto,
Si no consumimos productos de Bangladesh, ¿forzamos a las empresas a cumplir un mínimo ético y social, con lo que ayudamos a sus trabajadores? ¿o perjudicamos a los trabajadores, que verán como sus sueldos bajan y algunas empresas-buitre abandonan el país y buscan otro más laxo?
Siempre tengo la duda de si el boicot a este tipo de productos beneficia o perjudica a los trabajadores.

La solución no es comprar menos ropa. Si lo haces, se producirá menos allí, y trabajará menos gente o les pagarán aún menos, y eso es justo lo que no queremos. Queremos que mejoren sus condiciones laborales, no que se queden sin trabajo.

Enhorabuena por el artículo y por el nuevo blog. Lástima que haya tenido que ser un suceso como el de Bangladesh el que muestre tanto la necesidad concienciar sobre el comercio justo. Seguid con artículos como este.

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