4 consejos para un turismo barato, responsable y no gregario

Por: | 24 de julio de 2013

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Siempre me ha parecido que ser turista en una gran ciudad es una de las experiencias más estresantes de la vida, a la altura de las mudanzas transoceánicas y de los divorcios civiles pero nada civilizados. Una de las experiencias más traumáticas que puede experimentar una persona de bien si no llega a su destino con información contrastada y con el ánimo bien predispuesto. Dicen que vivimos en la sociedad de la información pero a mí me parece que a día de hoy algunos aún no se han enterado o no quieren enterarse. Y si no, que alguien me explique qué hacen esas hordas de turistas copando las terrazas de la Rambla de Barcelona, que sí, son turísticas, nadie lo pondrá en duda, pero también son carísimas. ¿Nadie les ha dicho -ni siquiera su smartphone de última generación- que tres callejuelas más para allá podrían consumir lo mismo, mucho más barato y, encima, en un ambiente más tranquilo y “con mucho más encanto”? Por no hablar de los guiris que se agolpan a la puerta del Hard Rock Café o del McDonald’s de turno. ¿Realmente era necesario cruzar el Atlántico de oeste a este para devorar una hamburguesa americana en una terraza mediterránea?

Así que me he decidido a hacer una lista de consejos ya que agosto está al caer para promover un turismo barato - no están los tiempos para derroches- pero responsable y no gregario .

1) Alquila a una persona privada o busca alojamiento gratis. El año pasado pasé unos días en Sevilla. Clicamos en airbnb.es y allí encontramos un pequeño estudio muy coqueto y céntrico en una corrala. Desde nuestra parcelita de terraza en un segundo piso divisábamos el jardín central y comunitario, un verdadero miniparaíso tropical como tantos hay dispersos por Sevilla. No habría cambiado nuestro estudio por nada, ni siquiera por una de las lujosas suites del hotel de cuatro estrellas que colindaba con nuestro edificio. Y además le hicimos el favor a una persona privada, al propietario que alquilaba el estudio por días. Si necesitas ajustar aún más el presupuesto puedes encontrar anfitriones dispuestos a prestarte un plegatín o un sofá-cama gratis en cualquier lugar del mundo en couchsurfing.org.

2) Comparte el trayecto. Quizá la parte del león de tu presupuesto se vaya en tan sólo el trayecto. Si dispones de vehículo puedes plantearte compartir el coche con otras personas interesadas en llegar al mismo destino, lo que reduce los gastos. O si no dispones de vehículo, puedes encontrar conductores dispuestos a cederte un asiento por un más que módico precio. Sin contar que de resultas del trayecto puede surgir una amistad, un negocio o, ¿por qué no? un romance de verano. Tentador, ¿no? Más info en blablacar.es, carpooling.es y amovens.com.

3) Come barato (y bien). Los candidatos a turistas que dispongan de un smartphone, que se descarguen aplicaciones como Foursquare, que además de  ser un geolocalizador funciona a efectos prácticos como una miniguía de restaurantes, bares y terrazas. Antes de sentarte en la primera silla vacía que se te presente consulta qué han dicho los clientes sobre el local. Por otra parte puedes reservar en España en buenos restaurantes a precios razonables a través de plataformas como eltenedor.es o restalo.es.

4) Súbete a un autobús/tranvía/metro... y piérdete. El afán del turista es ir a ver “todo lo que hay que ver”, sin perderse nada de “lo esencial”. Pero ¿dónde quedan los placeres inesperados de un trayecto misterioso con destino desconocido? ¿Por qué esta manía de querer saberlo todo anticipadamente? No hay mejor manera de conocer una ciudad que confundirse con sus habitantes en el transporte público, callejear por uno de esos barrios donde “no hay nada que ver”, expresión desafortunada donde las haya. En esos distritos periféricos no hay rastro del cartón piedra y a la vista queda desnuda la ciudad de verdad. ¿O no han venido los turistas a conocerla? Hice muchas veces este tipo de viajes a ninguna parte en Berlín y jamás me decepcionaron. A veces, y acabo con una paradoja, hace falta perderse para encontrarse de verdad.

Foto de apertura: Boyds Modern Cottages (Pensacola, Florida, enero 1941), Farm Security Administration Collection, Library of Congress in Washington D.C. (vía Flickr, The Commons

Hay 8 Comentarios

Buen post, debemos ser responsables y abiertos a nuestros visitantes.

Por una parte me gustaría decir que estoy de acuerdo con los comentarios de Sara y Valentina, me parece que este tipo de consumo lo único que provoca es la creación de una economía sumergida que consigue grandes profesionales dedicados a este tipo de profesiones ya sean taxistas, conductores de autobus o profesionales en el mundo de la hostelería, pierdan su trabajo a largo plazo por culpa de este tipo de actividades.
Por otra parte me gustaría decir que estas actividades son mas baratas, ecológicas por el gasto en transporte y que pueden ayudar a las personas a mejorar económicamente pero lo dicho, a costa de personas que viven de ello
Un saludo

Bueno, a mi me parece que los tiempos cambian. Al día de hoy todos los que usan el internet han quitado puestos de trabajo a otros: leer el periódico online, mandar un email en vez de escribir una carta, usar Mappy en vez de comprar un mapa... así que la cuestión consiste en saber adaptarse a estos cambios, ya que se harán con o sin nosotros.
Hoy mismo oí de un matrimonio que hizo un intercambio de casas con tal de poder marcharse de vacaciones y, de paso, asistir a la boda de su hija que vive del otro lado del atlántico. Pues la verdad me parece estupenda la idea, y mucho más lógica y ecológica que alquilar una habitación en un hotel.

Pues yo no estoy de acuerdo con Valentino ni Sara.
Creo que realmente es una forma diferente de dormir.

Es cuestión de saber lo que se compra, si vas a un hotel tienes unos servicios, derechos y obligaciones, en un B&B ingles otros, en un camping otros y en un "alquiler privado" otros.

Yo no conozco los detalles legales pero no veo grandes impedimentos para hacerlo totalmente legal si no lo es ya.

Hazte invitar en casa de "amigos". Asegúrate de que no tengan excusa posible para evitarlo. No hace falta que sean muy conocidos. Con un poco arte es posible incluso forzarlos a que vengan a recogerte al aeropuerto y así de paso te ahorras el taxi. Es una práctica antiquísima, y sólo se necesita un teléfono y la cantidad suficiente de morro.

A ver si hay gente que lo esta pasando mal se tiene que buscar la vida de alguna manero, te la juegas a que te pillen pero por lo menos te vas sacando algo del paso.
Pero por otra parte la gente que lo hace y no paga impuesto ni leches yo lo veo también bastante mal porque se estan riendo a escondidas tuyas.

Estoy de acuerdo con Valentina. Es una vergüenza que se anime a una práctica que, en muchos casos, es ilegal, pues está exenta de impuestos, licencias, etc., y que perjudica enormemente a una de las industrias que más ingresos proporciona al país: el turismo, Y que quede claro que yo no tengo ninguna relación con la industria turística, no trabajo en ella ni soy familiar de nadie que lo haga, pero es de locos favorecer la economía sumergida y dedicarse a perjudicar a la mayor industria de España. Con prácticas ilegales como la de alquilar apartamentos turísticos sin licencia lo único que conseguimos es aumentar aún más el paro, fomentar que no se paguen impuestos ni licencias (venga, más delitos fiscales, por si no había pocos ladrones en España) y, en definitiva, hacernos daño a nosotros mismos. ¿Qué pasa si el propietario no está disponible para la entrega de llaves cuando llegamos y tenemos que esperar horas en la puerta del apartamento? ¿O si necesitamos su ayuda durante nuestra estancia? ¿O si se estropea el inodoro? ¿Y si tenemos un accidente en el apartamento, quién se hace responsable? ¿A quién reclamamos en caso de estafa o de robo? Muy mal, señora Argemi. ¿Le parecería bien como periodista que en un blog se recomendara a los periódicos que, en vez de contratar a periodistas, paguen cuatro duros en negro a ciudadanos en paro y sin carrera porque son más baratos y así ayudan además a los pobres ciudadanos en paro? Pues es exactamente lo mismo que ha sugerido usted.

¿Hacer apología de economía sumergida es consumo responsable? El País debería tener un poco más de sentido común con lo que se publica. Alquilarle directamente la casa a una persona por días hace que esa persona pague menos si, pero a costa de que el que le alquila no paga un sólo impuesto. Gracias a gente como ud. yo he perdido mi trabajo indefinido y legal en un hotel. Felicidades por su doble moral al hablar de consumo responsable.

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