¿Deben limitarse los salarios?

Por: | 30 de noviembre de 2013

Por Sonia Felipe Larios

Debate_salarios
Los suizos han dicho “no” a la iniciativa
1:12 para limitar los salarios de los grandes ejecutivos en el país, de forma que el salario máximo no supere en 12 veces el salario menor en las empresas. El referéndum para votar la propuesta fue rechazado por un 65% de los votos en contra y contó con un 35% a favor.

Las urnas han hablado y el referéndum se ha cerrado, pero el debate sigue abierto y no solo en este pequeño país de Europa central, donde en 2009 saltaron las alarmas ante los bonus millonarios que cobraban los directivos del banco UBS, que había sido rescatado con 6.000 millones de francos suizos (el equivalente a 4.900 millones de euros) procedentes de las arcas suizas. El ejemplo no nos suena tan lejano, en España también hemos oído casos similares de directivos de entidades financieras intervenidas, que pese a su dudosa gestión se repartían suculentos bonus a final del ejercicio. La diferencia es que el escándalo en Suiza ha derivado en referéndum, mientras que en España se ha quedado en titulares de hemeroteca y quejas en Twitter y de bar.

Al margen de la anécdota del voto, el debate está servido. España ocupa la cuarta posición en el ranking de los países europeos con la brecha salarial más pronunciada, según la Federación Europea de Empleadores. El sueldo medio de un consejero delegado en España multiplica por 127 el de un trabajador medio. Claro que la diferencia varía según el tamaño de la empresa y el sector, produciéndose diferencias mucho mayores en algunos casos. Por ejemplo, en el sector financiero, donde la diferencia puede ser de cientos de miles. “Entre el salario mínimo de un ejecutivo norteamericano del sector financiero y el salario mínimo la diferencia es de 360.000 veces”, apunta Christian Felber, promotor del modelo de la Economía del Bien Común. Los altos salarios se asocian a más horas de trabajo que la media y mayores dosis de responsabilidad y riesgo. Pero lo que se preguntan los defensores de poner un tope máximo a la brecha salarial en las empresas es: ¿Realmente esa diferencia de responsabilidad y dedicación es cientos o miles de veces mayor?

Felber propone hacer un ejercicio entre los asistentes a sus conferencias, cuyo resultado siempre es el mismo: “La gente dice muy claramente que los ingresos máximos no deberían ser más altos que 10 veces el salario mínimo”. Aunque, desde una perspectiva más realista, Felber y su balance del bien común se conforman con que esta diferencia no exceda de 20.

Junto con los topes salariales, otro debate que va de la mano es el de los incentivos a directivos, vinculados a los resultados de la compañía: los famosos bonus. ¿Son estos una fórmula para motivar al trabajo, o se trata de una trampa para hacer lo que sea preciso con el fin de complementar el salario al final de ejercicio? “No hay bonus sin malus”, decía el ex presidente francés Nicolás Sarkozy. Los defensores de los bonus consideran que se trata de un reconocimiento del trabajo realizado por los máximos responsables de una compañía.

Los detractores afirman que el bonus se convierte en un objetivo en sí mismo, y no en una recompensa por el trabajo bien hecho. Entre estos últimos figura Joan Antoni Melé, subdirector general de Triodos Bank, que en sus más de 30 años de experiencia en banca afirma haber visto de todo por conseguir el preciado bonus. “He conocido a muchas personas dominadas por el dinero, y me daba la sensación de que era este el que tenía a la persona y no al revés”, escribe en su blog. Esta entidad bancaria se caracteriza por tener una política de no bonus a directivos y por controlar la diferencia salarial entre el sueldo más bajo y el más alto, algo poco frecuente en el sector financiero. La Unión Europea y algunos bancos centrales o Gobiernos han marcado límites a los bonus de los directivos, y algunos partidos políticos asumen la propuesta como propia. El debate está servido. Y usted, ¿qué opina?

Fotografía de apertura, de UNIA, uno de los sindicatos que ha apoyado la campaña.

Hay 8 Comentarios

Una sociedad controlada por "los herederos" tiene poco futuro. El exceso de paga crea exceso de diferencias, y el exceso de diferencias genera castas y reduce la movilidad social. Esa es la razón práctica por la que deben limitarse las diferencias salariales (dejamos a un lado la moral aquí). Por ejemplo, en EEUU la relación entre el salario medio y el de los ejecutivos se dispara a partir de 1990 ( http://goo.gl/8WXPFz ); ello podría indicar el inicio de la decadencia para el país que encumbró el mito del hombre hecho a sí mismo.

Me parece bien el sistema de bonus pero me parece que le falta su contrapartida; "el malus". Si un individuo consigue unas ganancias muy buenas para un banco, una empresa de teleco, una cadena de tiendas de ropa o una panadería; me parece bien que al tomar unas decisiones y no otras se lleve una parte de los beneficios a casa con el beneplácito de los accionistas o los dueños de la empresa. ¿Donde falla y a qué llamo "malus"? Al hecho de que los beneficios de un año por tomar ciertas decisiones se pueden convertir en decisiones espantosas al cabo de un par de años. Entonces el sistema se debería estructurar a más largo plazo. Tienes derecho a llevarte tantos millones o cientos de miles en cuanto se demuestre que esas decisiones (esos préstamos hipotecarios en los que nos hemos embarcado, esas nuevas empresas que hemos comprado, esas líneas de producto que hemos creado) tienen una rentabilidad futura y consistente ¿O es que alguien de Bankia, RBS, UBS o cualquiera de los bancos rescatados en Europa o América se ha visto obligado a devolver el bonus por sus malas decisiones empresariales? Me parece que no. Las decisiones afectan a las empresas durante muchos años y los bonus se llevan en el acto.

"Petete" o "Robertti G.", a mi modo de ver, esquivan el debate. No se trata de si hay que pagar más a los mejores o no; se trata de si ese pago mayor, que en principio cabe aceptar como razonable, debe ser cientos de veces mayor que el salario mínimo; si es justo que haya quien gane mil veces más que otro. Mi respuesta es que NO, y que debe haber límites razonables al enriquecimiento sin control de unos y a la supervivencia miserable de otros. No hay seres humanos que valgan mil veces más que otros.

En cambio, tiene razón RG cuando recuerda lo de las responsabilidades. Canal 9 acaba de cerrar, poniendo en la calle a cientos de personas; Telemadrid va por el mismo camino. Si esas empresas se han hundido, la culpa no es de los cámaras, las maquilladoras o los de la limpieza: es de quienes han gestionado pésimamente, y con gran probabilidad de modo delictivo. Antes de tocar un solo puesto de trabajo de quienes ninguna culpa tienen, habría que mirar con lupa esa gestión, y condenar con dureza (también económicamente) a los verdaderos culpables. Mientras eso no ocurra, habrá injusticia y explotación, no democracia.

Lo que debe limitarse es la corrupción y el fraude http://xurl.es/9ik46

A mi me parece bien un sistema de bonus. Si una organización quiere tener a los mejores debe pagarlos bien y motivarles para lograr los mejores resultados. En ese sentido, el ejecutivo que pone en pie para una empresa toda una división, por ejemplo en Sudamérica y consigue beneficios recurrentes año a año para la empresa se merece lo mejor. Lo que ha pasado es un abuso, es incompatible que una empresa pague bonus a sus ejecutivos por sus buenos resultados y que al mismo tiempo necesite la asistencia financiera pública. Mal diseño del sistema de bonus.

Los bonus están en el origen de la actual crisis, por ellos se falsificaron cuentas de resultados, por ellos los altos directivos se metieron en negocios de alto riesgo sin considerar el medio plazo y la estabilidad de su empresa.
Es casi hiriente oír decir que el sueldo va en función de la responsabilidad asumida cuando dicha responsabilidad raramente se asume cuando las cosas van mal. Si dichas responsabilidades se asumieran realmente por los altos directivos con su propio patrimonio no me parecería mal que fueran los propios accionistas los que determinaran cual debiera ser su salario. Pero si como hemos visto hasta la saciedad, cuando las cosas van mal son los ciudadanos a través de sus impuestos o reduciéndose salarios o quitando recursos de prestaciones sociales tales como sanidad y educación los que deben salvar a esas empresas financieras o de otro tipo o concederles ayudas muy ventajosas para que sobrevivan, debe ser los ciudadanos los que decidan limitar esos sueldos.

Hay que distinguir las personas y los salarios, las funciones y el resultado.
Sabemos que no es igual trabajar en la mina, que llevar un autobús, o un tren o un avión.
O ser bombero, o trabajar en una ventanilla, o cobrando el pan en un mostrador.
Hay quien arriesga solo su vida, y en otros casos además de la suya se arriesgan las de los demás.
O sus intereses.
Y eso que es mérito, también es responsabilidad, que hay que pagar como muestra de reconocimiento y premio.
Está claro.
Pero la exageración y el desmadre es lo que no se entiendo, la desproporción, y menos se entiende el abuso o cobrar dos sueldos, o tres, o cuatro, o más de cuatro.
O cobrar por respirar con cargo al erario público.
Sin control de ningún tipo.
Controlando sin embargo a los demás con una lupa, o con dos lupas, escarmentando en cabeza ajena.
Y salvando de la quema la propia.
A todo trance.
Eso así visto, parece un timo.
Con todas las de lay.
Desde el puesto del minero.


Mi teoría es que un ejecutivo que llega a cierto nivel de responsabilidad, por méritos propios, debe ganar lo que se merece, sin exponerse a mediciones adicionales. Sin embargo, también esta responsabilidad debe tener consecuencias si el resultado es malo. Porque el problema está ahí, no en cuánto deben ganar, sino que paguen cuando su gestión deficiente perjudica a terceros.
http://goo.gl/pc2eR9

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Alterconsumismo

Sobre el blog

“El consumo es democracia. A través de lo que compras decides qué tipo de sociedad quieres. En este espacio encontrarás ideas para hacer que tu consumo sea justo y sostenible. Únete al Alterconsumismo.”

Sobre los autores

Anna ArgemíAlterconsumismo es un blog coral dirigido por Anna Argemí, periodista especializada en comercio justo, consumo responsable y alternativo. Los últimos años estuvo a cargo de la comunicación externa del comercio justo en Intermón Oxfam.

  • Marta Guijarro (Coordinadora Estatal de Comercio Justo)
  • Laura Perona (Fairtrade Ibérica)
  • Albert Cañigueral (Consumo Colaborativo)
  • Carlos Ballesteros (Universidad de Comillas, especialista en consumo)
  • Marco Coscione (Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Pequeños Productores de Comercio Justo)
  • Anna Carrascón (Setem)
  • Álvaro Porro (revista de consumo responsable Opciones)
  • Esther Vivas (activista e investigadora en políticas agrícolas y agroalimentarias)
  • Sonia Felipe Larios (Triodos Bank)
  • Gema Gómez (Slow Fashion Spain)
  • Cristina Diago (Biocultura – The Ecologist)
  • Pilar Sampietro (periodista especializada en ecología RNE)
  • Laura Alcubilla (Economía del bien común)
  • Lidia Ucher
  • Dídac S-Costa (mercados sociales)
  • Rafael Sanchís (director de Comercio Justo de Intermón Oxfam).

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal