El país sin bolsas de plástico

Por: | 03 de noviembre de 2015

Bag tree
¿Cuántas bolsas de plástico tienes en casa?
Seguro que más de las que querrías. Yo hago lo que puedo por no aceptarlas cuando me las ofrecen en los comercios pero llegan a colarse, por ejemplo, con ese regalito que alguien bienintencionado -pero mal informado- trae para uno de mis hijos. En Francia, donde vivo, esas bolsas indeseadas tienen los días contados. El gobierno francés ha prohibido el uso de las bolsas de plástico no reutilizables a partir del 1 de enero de 2016.

La prohibición incluye incluso los stocks de bolsas que aún no han salido al mercado. Y se ha prohibido su uso a pesar de la presión insistente de las grandes enseñas de la distribución, que querían dar salida a sus excedentes sí o sí. A partir del año que viene en las cajas de los supermercados franceses ya no podrán darse ni venderse bolsas de plástico, que parecen entes inofensivos pero que son en realidad altamente letales. Abandonadas en el suelo son más longevas que los humanos. Tardan la friolera de 200 añitos en desintegrarse y mientras lo hacen aprovechan para contaminar suelos y aguas. Morir matando. Y las bolsas no son los artefactos de plástico más mortíferos. Las botellas « sobreviven » unos 450 años y las « inocentes » tarjetas telefónicas o de crédito, más de 1.000.

Plastic cup
Europa consume al año 17.000 millones de bolsas de plástico de un solo uso
y del total unos 8.000 millones son abandonadas en la naturaleza después de ser utilizadas una media de 20 minutos. Los océanos son los que se llevan la peor parte. El 10% de la producción de plástico del mundo acaba en el fondo del mar a través de arroyos, afluentes y ríos. De hecho se habla de los « cinco continentes de plástico » que esconden los fondos marinos. En el Atlántico Norte el « continente de plástico » ocupa una extensión equivalente a 2 Francias. El Pacífico alberga otro continente de plástico, éste equivalente a 6 Francias.

Estos « nuevos continentes » fueron descubiertos recientemente por las expediciones « 7ème continent ». El nombre viene a cuento de Charles J. Moore, un navegante americano quien en 1999 descubrió lo que bautizó como « 7º continente ». Se trata de un amasijo monstruoso de desechos de plástico – la mayoría del tamaño de un grano de arroz- que pululan entre las costas de Hawai y las de América del Norte y que ocupan una superficie estimada de unos 3,4 millones de kilómetros cuadrados.

Las expediciones « 7º continente » son la iniciativa de un navegante y explorador francés, Patrick Deixonne, quien busca denunciar la « plastificación » de los océanos. Todo empezó con una travesía del Atlántico que Deixonne, miembro de la Sociedad de exploradores francesa, hizo en el 2012 en una barca a remos. Se quedó alucinado de toparse con el parachoques de un coche en medio del océano, a 2.000 kilómetros de la costa. Y si sólo hubiera sido el parachoques.

El plástico entra en los hogares en 1950 y desde entonces su uso -y abuso- por parte de la industria ha crecido de manera exponencial. En 1970 se producían en el mundo 50 millones de toneladas. En el 2000 se alcanzan ya los 150 millones y se prevía que en el 2020 se doblara la cifra y se llegara a una producción de 300 millones de toneladas. Pero ya en el 2015 hemos superado los 300 millones.

El problema es que el plástico es como una esponja, en el sentido de que absorbe los contaminantes que encuentra en su camino hacia el mar o el océano. Además acaba descomponiéndose en micropartículas por lo que la posible « limpieza » del mar es una tarea aún hoy titánica y no resuelta por la ciencia. Deixonne denuncia que la gran catástrofe climática, aunque no se hable de ella en la próxima COP21, es la plastificación del océano puesto que conlleva la contaminación del plancton y, por ende, de toda la cadena alimentaria.

Francia va a quedarse sin bolsas de plástico de un solo uso, pero para ser plenamente consecuente, debería además limitar el uso de embalajes de plástico (el 40% de la producción total de plástico) por parte de la industria alimentaria, y debería mejorar las campañas de sensibilización dirigidas a los ciudadanos para que no abandonen el plástico sin más sino que lo reciclen. ¿Conseguirá Francia ser el país sin bolsas de plástico ni en el súper ni abandonadas en la naturaleza? Le deseo buena suerte y, sobre todo, que pueda sentar precedente.

Resumen del documental sobre la expedición « 7ème continent » del 2014

 

Fotos: Bag tree, de Nick Page vía Flickr/The commons; Plastic cup trying to look interesting, de Michael Coglan vía Flickr/The Commons

Hay 5 Comentarios

Poco a poco hay que tomar conciencia e ir pasando de bolsas de plástico a bolsas de papel o bolsas de rafia.

veo que es necesario que no utilicemos el exceso de bolsas es mas logico llevarlas de casa por el bien del medio ambiente y por las nuevas generaciones

tenemos que ser conscientes de todo lo que usamos en plastico es contaminación por eso todo el mundo esta intentando retroceder a lo que durante tasntos años hemos venido haciendo

Cuanto más investigo en este sentido, más me tormento. Poco a poco vas aprendiendo cosas y te vas dando cuenta de la seriedad de los problemas a los que nos enfrentamos.
Por otro lado, me entusiasmo al ver videos como este https://www.youtube.com/watch?v=ROW9F-c0kIQ
Me recuerda que es tiempo para que el ingenio humano se luzca, es tiempo de influir y liderar a las generaciones más jóvenes para hacerles ver que se pueden cambiar y mejorar las cosas. Que como individuos, tenemos la capacidad de cambiar las cosas. Creo que este es un pensamiento muy poderoso. El problema somos nosotros, por lo tanto la solución también está en nosotros.

Las inundaciones que vemos en todas las latitudes indican que estamos metidos de lleno en un cambio climático similar a los que en anteriores etapas del planeta ya se han dado.
Con la consiguiente criba de vidas que ello comporta, siendo los millones de años como minutos en el horario de la vida de un cosmos en constante evolución.
Con nosotros dentro en esta época en que estamos.
Evolucionada la vida hasta llegar a la inteligencia, para luego borrarla del mapa por mala o defectuosa.
A base de agua, de frío o de calor.
Que da igual, cuando se pierde el equilibrio perfecto en que estábamos en la tierra antes de que llegara esta enorme aventura del desarrollo sin frenos.
Tirados cuesta abajo.

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