NICOLÁS SARTORIUS
No se preocupen, no estoy hablando en nadie en particular, ni tampoco de esas sectas que, de vez en cuando, deciden suicidarse colectivamente lideradas por un "gurú" enloquecido que decide que ha llegado el momento del fin del mundo. Me refiero, por el contrario, a esa bella historia a la que hace referencia Javier Solana en su artículo de ayer mismo en El País y que no es otra cosa que la construcción europea. En efecto, el final del euro sería el suicidio de esa bella historia. Son conocidas las consecuencias que tendría retroceder a las monedas nacionales en términos de riqueza, volumen de deuda, inflación, dificultades enormes para financiarse etc. Pero no sólo esto. Sin la moneda única sería prácticamente imposible el mantenimiento del mercado único y, en las condiciones de la crisis económica, a los "nacionalismos" del sálvese quien pueda, a las "devaluaciones competitivas". No tendría sentido, a partir de aquí, mantener el entramado institucional que, con tanto esfuerzo, hemos construido los europeos durante más de 50 años. No se trata de amenazar con todos los males del mundo si dejamos caer al euro. Es la realidad y sostener lo contrario creo que es un tanto frívolo.
Pero ¿realmente estamos tan mal? Yo creo que sí. Grecia puede empeorar la situación general; el rescate a una parte de las finanzas españolas no está dando resultado, con la prima de riesgo a niveles insostenibles, pues las incertidumbres siguen siendo grandes. El anuncio del rescate, este fin de semana, sin especificar ni la cuantía, ni las condiciones, ni los instrumentos, junto a las imprudentes declaraciones del Gobierno cantando victoria, ha sido un error. Estas cosas hay que dejarlas claras desde el principio. La discusión sobre si este préstamo genera o no déficit, si es deuda o lo contrario, es de grima. A nadie le prestan dinero gratis y sin condiciones. Nadie garantiza que España no necesite un segundo rescate si las cosas siguen así, esta vez con otras características peores. Y ahora Italia pasa a estar en el ojo del huracán, con una deuda de las más grandes de Europa, la prima de riesgo muy alta y en recesión. ¿Cree alguien que si la situación no se endereza en España e Italia, en un plazo útil, el euro puede sobrevivir? Mi opinión es que no. Mientras tanto, los gobiernos europeos siguen mareando la perdiz, sin tomar las decisiones rápidas y decisivas que el momento requiere. El Banco Central Europeo tiene que intervenir, introduciendo la liquidez necesaria con el fin de relajar la insoportable presión sobre la deuda de ciertos países. Por muy autónomo que sea tiene que estar al servicio de los intereses de los ciudadanos europeos y no puede hacer como Don Tancredo, mientras el toro nos embiste a todos los demás. No podemos aguantar más tiempo haciéndonos cargo de las deudas de los bancos, pues cuando estos obtienen beneficios los reparten entre los accionistas y los directivos, y cuando entran en pérdidas nos las endosan a los ciudadanos. Tiene que existir un sistema financiero europeo, con una autoridad común y un fondo de garantía de depósitos para situaciones de crisis, surtido por los propios bancos. Tenemos que acabar con que las crisis bancarias terminen en crisis estatales. Pero no resolveremos el problema de verdad mientras no mutualicemos la deuda a nivel del euro por medio de los eurobonos y esto, como dice con razón Merkel, no se puede hacer sin mutualizar el control del gasto o, lo que es igual, los Presupuestos de cada país. Nadie puede asumir las deudas de otro si no se controlan mutuamente cuando se gasta. Y controlar los Presupuestos presupone la Unión Política, pues no hay nada más político que las decisiones que cada Estado toma sobre los ingresos y gastos de las cuentas públicas, de dónde se sacan los ingresos y adónde van dirigidos los gastos. Esta es la gran encrucijada ante la que estamos: si queremos salvar el euro y, con él, toda la construcción europea tenemos que avanzar sin vacilación hacia la Unión Política. Y hacerlo no dentro de unos años sino ya, con un sistema financiero europeo, los eurobonos, el control de los presupuestos estatales, un auténtico gobierno de la economía y, consecuentemente, de la política. ¿Una bella utopía? Creo que no, la propia lógica del proceso.
Pero tampoco está descartado que nos deslicemos hacia el suicidio, por estupidez, por incompetencia, por frivolidad o, como otras veces, por errores de cálculo. La Iª Guerra Mundial, el primer suicidio del siglo XX, se precipitó por un error de cálculo de los imperios Centrales -Austria, Alemania-; la IIª Guerra Mundial, el segundo suicidio, probablemente también, cuando Hitler pensó que al atacar Polonia no le iban a responder. Ahora no se trata de guerras, pero el desastre puede ser monumental si nuestros gobernantes cometen errores de cálculo. Y el peor de ellos sería no calcular bien los tiempos, es decir, no tomar las decisiones en tiempo útil o lo que es igual en la Cumbre de este mes de junio.
Nicolás Sartorius. Vicepresidente Ejecutivo de la Fundación Alternativas (FA), abogado y periodista, ha sido diputado al Congreso.
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Hay 7 Comentarios
tema controvertido
Publicado por: Erasmo | 03/09/2016 22:29:29
Para llegar a una unión política europea hace falta un tiempo del que no disponemos. Y suponiendo que lo dispusiéramos, tendríamos que llegar a un acuerdo de que tipo de unión elegiríamos. Una Europa socialdemócrata o una Europa neoliberal. Es decir, estado del bienestar con impuestos más progresivos, o menos impuestos y que cada palo aguante su vela. Mientras no se resuelva este binomio. No habrá unión política europea. A no ser que se desmantelaran los gobiernos de los estados nacionales y pasaran a formar unos estados de las autonomías. Y el verdadero gobierno gobierno central estuviese formado por la comisión europea, y el parlamento europeo. Una especie de EEUU europeos. Es decir pura teoría utópica imposible llevar a la practica.
Publicado por: Chemacri | 19/06/2012 11:24:43
Me ha gustado la claridad con la que expone algo que es obvio, pero que muchos niegan: no habrá mutualización de deudas mientras no haya mutualización de controles financieros.
Nadie, ni alemanes ni de ninguna otra nacionalidad, se responsabiliza de deudas ajenas si al mismo tiempo no obtiene garantías de disciplina de gasto.
En España es habitual exigir a Alemania que avale nuestra deuda y en cuanto Alemania da su opinión sobre lo que habría que hacer para superar la crisis, enseguida sacamos la bandera del nacionalismo económico y la soberanía.
Publicado por: scldmcrt | 15/06/2012 19:32:54
Un título inadecuado y una comparación basada en errores históricos, desmerecen demasiado a los conceptos y argumentos base del tema.
Si no hubiera sido por esos dos detalles, el artículo merecería calificación sobresaliente.
No somos el euro. El euro es una obra, fruto de grandes esfuerzos, como también lo son los hijos. ¿Permitiremos que lo destruyan o asesinen?
Sobre la Segunda Guerra Mundial... ¡Todavía no se reconoce pública e históricamente cuánto alentaron al nazismo varias fortunas norteamericanas! (Y lo sostuvieron en plena guerra fiándoles mercancías, como petróleo y acero). Tampoco a la traición de los ingleses de liberar a Polonia también (cuya invasión nazi no le importó a nadie, salvo por el TEMOR a que se expanda mucho más), y que los aliados la "regalaron" (junto con otros que quedaron bajo el dominio dela ex URSS) al bestial régimen soviético.
Publicado por: Susurro | 15/06/2012 18:03:25
"la IIª Guerra Mundial, el segundo suicidio, probablemente también, cuando Hitler pensó que al atacar Polonia no le iban a responder"
Hombre Nicolás, creo que antes que eso habría que mirar las condiciones que llevaron a Hitler al poder. Precisamente, la imposición de unas reparaciones de guerrra draconianas que hicieron insostenible la economía alemana y alentaron el surgimiento del nazismo. Algo, por cierto, que avisó alguien al que todos en Europa parecen haber olvidado, Keynes.
Curiosamente, algo que ahora mismo estamos replicando con todo detalle.
Tuvieron que ser los norteamericanos los que corrigieran los errores del pasado a través del plan Marshall, pero se ve que los europeos no somos capaces de hacerlo solitos. Qué pena.
Publicado por: Aitor Calero García | 15/06/2012 13:42:13
En los dos errores de cálculo que usted menciona, la piedra angular fue el nacionalismo alemán, que sigue cantando "Deutshland über alles". Por si acaso, el tribunal supremo de allí confirmó que solo existe el demos alemán. ¿Existe el pueblo europeo?. En estos momentos hay un sentimiento generalizado, desde Inglaterra hasta Grecia, a favor de impulsar el crecimiento y el empleo. (¿con instrumentos y control transnaciona, tal vez?). Ese sentimiento es una oportunidad para convocar a ese pueblo inexistente. Una convocatoria transnacional que debería asumir la socialdemocracia. El problema es la ambigüedad de esta corriente ante el nacionalismo: tienen cola de paja, temen que los electores los consideren poco patriotas. Desde que Jean Jaurés clamara, ante la gran guerra, en contra de la matanza entre trabajadores socialistas alemanes y franceses, hasta el PSE gobernando con el PNV durante muchos años o el PScatalanista (o los laboristas en Israel) siempre se han rendido al patriotismo. El nacionalismo alemán seguirá siendo nacionalista, la respuesta a esta urgencia a vida o muerte de junio debe verse, también en las calles de toda Europa y hacerse sentir. No parece que la inmensa red de partidos, sindicatos, fundaciones sean conscientes de la urgencia (Gonzáles y Solana pareceque sí). Y los socialdemócratas alemanes deberían, esta vez, intentar definirse.
Publicado por: frydman | 15/06/2012 13:01:30
Quien tiene que intervenir es la justicia. En vez de dar por saco a los indignados por pasear por Sol, que impidan la salida en las fronteras del saqueo.
Si sabemos donde está el fruto de la rapiña y quienes son los "beneficiarios"...¿a que esperamos?
Publicado por: carlos | 15/06/2012 10:24:14