29 de junio de 2012, por fin una Cumbre para la historia

Por: | 04 de julio de 2012

CARLOS MARAVALL

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A riesgo de parecer un megáfono institucional, la decisión adoptada el pasado viernes para establecer un mecanismo único y efectivo de supervisión bancaria en el área euro es la más relevante de las realizadas desde el establecimiento del euro en 1998. Constituye una pieza definitiva para cerrar el puzle en el que nos hemos metido desde entonces. Su importancia es doble.

En primer lugar, implica abordar el principal problema surgido con la crisis de la deuda soberana, huyendo de entrar en nuevas discusiones existenciales sobre si el euro sí o no que aportan poco o nada para avanzar en la integración europea (con perdón de algunos académicos). Para ello es preciso reconocer los matices que existen con respecto a la crisis de deuda soberana por país.

Las crisis acontecidas en Grecia e Italia no suponen reto alguno para el proyecto del euro. Ambos son Estados caracterizados por bajos niveles de gobernanza, con dinámicas de deuda pública insostenibles (ver el último Zoom Económico -Crisis del Área euro y de gobernanza en sus Estados miembros- de la Fundación Alternativas), que antes de formar parte del euro recurrían a deflactar el valor de su deuda con devaluaciones competitivas y elevados niveles de inflación. Tales políticas son la antítesis del proyecto del euro (estabilidad de precios). Por ello, la lección a aprender con la crisis es que han cambiado poco su comportamiento.

Por el contrario, las crisis de deuda privada de España e Irlanda sí suponen un reto para la estructura institucional del área euro. Al constituirse ésta se afirmó, claramente, que la integración europea pasaba a un nuevo estadio. Así, las decisiones de financiación entre agentes privados residentes en distintos Estados pasaban a ser equivalentes a aquellas entre agentes privados dentro de un mismo Estado. Es decir, si una caja alemana prestaba dinero a una caja española la decisión equivalía a prestarle fondos a otra caja alemana. Como es conocido, tal afirmación no se ha tenido en pie al desencadenarse la crisis.

En segundo lugar, y estrechamente relacionado, la decisión implica dar respuesta a un problema técnico que surge una y otra vez en prácticamente todas las crisis financieras internacionales.

La integración financiera mundial es muy bonita, pero si tiene lugar a través de flujos de deuda y, en particular, a través de flujos de deuda a corto plazo, los países receptores de financiación extranjera construyen un castillo de naipes con su estabilidad financiera. La financiación a corto plazo expone a un país a cambios en la percepción de los inversores que puede huir en estampida de zonas previamente consideradas "lo mejor de lo mejor". Los ejemplos son conocidos: el Este asiático a finales de los noventa, algunos países BRIC desde entonces (Rusia), Irlanda, España, etc.

La crisis del euro no ha sido una excepción al respecto: se ha producido una huida de capitales, por país, haciendo manifiestamente absurda la afirmación realizada por Trichet al comparar el área euro con Estados Unidos. Allí no hay huidas de capitales sobre la base de su localización geográfica. Si tienen lugar, ocurren frente al país en su conjunto o por sectores (como la que destruyó el sector de los bancos estrictamente de inversión en 2008), no por Estados. De lo contrario, la integración financiera entre Estados dentro de EEUU o del área euro no deja de ser la misa cosa que entre Estados a nivel internacional.

Para hacer frente a este problema, el establecimiento de un mecanismo de supervisión bancaria único debiera en principio servir para avanzar y evitar posibles huidas de capital intra-Estados. ¿Por qué? Principalmente porque ante la pregunta "¿deben los ciudadanosde una Estado miembro rescatar una entidad financiera nacional para salvaguardar los intereses privados de otro Estado miembro?" la respuesta ya no es un sí rotundo. Ahora será "la rescataremos entre los ciudadanos de ambos Estados, con aportaciones realizadas en el seno de la Unión". De lo contrario, no se entiende qué significa tener un único mecanismo de supervisión. Es pues, desde luego, un paso adelante, independientemente de la evolución que tenga lugar en los mercados las próximas semanas.

Por tanto, aunque no se diga todavía, desde el viernes Europa ha reconocido que hay dos problemas muy distintos que definen esta crisis: un reto para la integración en la Unión (España, Irlanda) y los retos, o "fallos de Estado", que siguen caracterizando a algunos de sus Estados miembros (Grecia, Italia). Tal reconocimiento permite que, al menos en el ámbito bancario, avancemos hacia una mutualización de deudas: pasaremos de inyectar dinero en los bancos juntos, de esos mismo bancos que compran nuestra deuda en los mercados.

Por ello, y dentro de las dificultades actuales, demos la bienvenida al reconocimiento de tales diferencias, para que podamos recuperar lentamente cierta dosis de normalidad en nuestro país.

Hay 2 Comentarios

¿Pueden los enemigos de cualquier tipo de mutualización preferir sabotear este proceso, hundir el euro, para evitar una subida de 2% en sus intereses/inflación?. La respuestas, ayer en la prensa.
¿No ven acaso que si el euro baja un 20% perderán mucho más?. No deberíamos subestimar la capacidad del nacionalismo alemán para ser irracional (ha dado sobrados ejemplos en los últimos 100 años) y, en general, el efecto del segundo infinito de Einstein: la estupidez humana.

Tenía razón usted: Parece un megáfono institucional. Pero no lo digo por estar de acuerdo con la decisión de la Comunidad Europea (que por cierto, me gustó la explicación); sino por la sesgada visión o enfoque con que ha encarado al conjunto.
Por ejemplo: En USA no acontece eso, porque la Reserva Federal es la que "garantiza" que el valor del dólar no caerá, al margen de la economía de cada parte, salvo que haya desastre económico nacional (que lo hay, por la deuda que tienen, pero la ocultan y tergiversan al máximo).
Otro detalle, es que los capitales financieros no saben de otras fronteras que el "rendimiento económico" dentro de cierto amparo legal. Les importa menos que una mota de polvo si Europa, USA o cualquier otro país está bien o mal en lo económico. Buscan y escarban dónde lucrar mejor y en el menor plazo. Por lo cual, la medida europea conjunta, dará más estabilidad a la región, pero desalentará inversiones de especuladores que buscarán países más ingenuos o corruptibles, para "invertir" en lo que realmente es un saqueo económico técnicamente legalizado y estúpidamente justificado.
Otra de las cuestiones que me parecen inherentes al tema, es que la deuda española NO ES únicamente bancaria, sino que desde el gobierno también se han excedido en gastos superfluos, cuando no fue directamente malversación de fondos, como bien lo saben quienes siguen las noticias de este diario respecto a casos investigados por corrupción, prevaricato, y otros; entre los cuales la casa real está seriamente cuestionada, como muchos funcionarios e instituciones de gobierno (SGAE entre ellas). Esto, sin querer ahondar en los escándalos de comunidades como Valencia y Andalucía, entre las más renombradas y que tampoco son las únicas.
A pesar de todolo que expuse, coincido en que la cumbre ha tomado una decisión tan trascendente como positiva y necesaria.

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Crisis de la política, la economía, la sociedad y la cultura. Hacen falta alternativas de progreso para superarla. Desde el encuentro y la reflexión en España y en Europa. Para interpretar la realidad y transformarla. Ese es el objetivo de la Fundación Alternativas, desde su independencia, y de este blog que nace en su XV Aniversario.

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