¿Cómo queremos que se tomen las decisiones políticas?

Por: | 18 de julio de 2012

JOAN FONT Y PAU ALARCÓN (IESA-CSIC)

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¿Nos importa cómo se toman las decisiones políticas o lo único que cuenta son los contenidos de las mismas? El movimiento 15-M no ha sido el primero en reclamar una democracia con más componentes participativos, pero quizás sí ha sido el actor que con más rotundidad ha puesto esta demanda encima de la mesa de la vida política española. Los recientes gobiernos tecnocráticos de países como Italia y Grecia han contribuido también a poner encima de la mesa el debate del cómo de la política ¿cuánto importa el conocimiento experto y cuánto la legitimidad democrática de quienes deciden?

Este mismo debate lo abrió hace unos años un influyente libro estadounidense (Hibbing y Theiss-Morse, 2002), que ponía en cuestión que existiera una demanda ciudadana de mayor participación. Al contrario, el libro defendía que el ideal real de la ciudadanía de EEUU era que personas honestas, eficaces y expertas tomaran las decisiones, sin necesidad de intervención ciudadana, en un modelo que bautizaron como "democracia sigilosa".

¿Qué opina la ciudadanía española sobre el tema? El Estudio 2860 del CIS, nos muestra que la mayoría de la población española apuesta por soluciones moderadas, que incorporen un mayor protagonismo de la ciudadanía, pero otorgando también un papel importante a los representantes políticos. El gráfico 1 refleja una considerable distancia entre los procesos deseados por la población española (donde participación y representación están más equilibradas) y su percepción de cómo funciona el sistema político actual.

Gráfico 1: Procesos políticos deseados y percibidos en España

Post 18.7.2012
Fuente: CIS 2860

En el gráfico 2 aparecen reflejadas las puntuaciones obtenidas en la misma escala pero en referencia a distintos niveles territoriales (municipal, estatal y europeo) y respecto a tres temas diferentes. En general, la ciudadanía se sitúa en un punto intermedio de la escala pero con algunas variaciones. Hay una inclinación hacia procesos más participativos en el nivel municipal (4,4) y especialmente en relación al tema del aborto (3,7). Estas diferencias nos indican que la ciudadanía tiene preferencias específicas sobre procesos más participativos o más representativos, que se modulan para cada escala territorial y tema específico. El cómo decidimos debe depender del sobre qué decidimos.

Gráfico 2: ¿Procesos políticos iguales para todo?

Distribuciones de cada variable en la escala de procesos (0: la ciudadanía toma las decisiones, 10: las decisiones las toman los políticos)

2post 18.7.2012
Fuente: CIS 2860

Así, queremos procesos más participativos para aquellos temas que nos quedan más cercanos (municipio) o con un mayor componente moral-personal (aborto), mientras que se prefiere un mayor papel para los representantes a nivel europeo y para temas que parecen más técnicos como la economía o la inmigración. A nivel comparado, la apuesta española es algo más favorable a la participación de la que encontramos en Finlandia y EEUU, lo que puede ayudar a entender las simpatías de las que ha gozado el movimiento 15-M.

Hay 1 Comentarios

Interesante la pregunta de título, reforzada o ampliada a lo largo del texto. Pero, a riesgo de ser pesado y hasta hiriente: ¿Y las conclusiones o alternativas?
Es decir ¿el valor agregado a las simples estadísticas que, según caso, pueden ser ambiguas, capciosas o incorrectamente interpretadas?
Por mi parte, considero que la generalidad de la población, lo que quiere es no tener que molestarse en supervisar lo obvio, o que está fuera de su alcance (en formación o capacidades); poder confiar en que los representantes designados por el voto sean realmente eficaces en la gestión que les toca PEEERO... (siempre hay peros o "pegas"); que NO OLVIDEN CONSULTAR a la población (los posibles afectados) en los detalles que les puedan incomodar o dañar severamente sus rutinas de vida o hábitos (que es "lo más cercano o moral" sí, pero en cuanto a lo que les toque de cerca, en lo personal o cotidiano.
¿Por qué esta aparente contradicción? Simple: El ser humano es CÓMODO por naturaleza. Prefiere desentenderse de aquello que no comprende o no le afecta de modo directo e inmediato (con el argumento "para algo voto y están los políticos") pero, cuando se trata de meterse con detalles personales de sus vidas... "¡Que no me metan el dedo donde no me gusta ni quiero, que tengo derechos!" al margen de cuán egoísta o altruista sea su criterio y posición respecto a lo que "defienden" o "rechazan". (Un adicto a drogas, defenderá la legalización de las mismas y libre comercio, si es posible, libre de impuestos). Detalle que suelen argumentar los politicos para hacer oídos sordos a la población (votantes) ya que "no se puede quedar bien con todos" y, además, "es demasiado complejo y oneroso hacer consultas populares tan frecuentes como pretenderían" (pero se pueden hacer sondeos o testeos de opinión bien hechos); con el agravante que, muchas veces "el mismo pueblo suele terminar votando mayoritariamente por medidas que favorecen costumbres o hábitos inconvenientes, en contra de lo que realmente implicaría una gran mejora social a mediano o largo plazo." Las entrecomilladas, son expresiones oídas frecuentemente a políticos y politólogos que, en cierto modo, tienen bastante razón pero, a mi criterio personal, no son suficiente o válida justificación para hacer lo que les parezca, que es lo que terminan haciendo y con demasiada subjetividad, cuando no perversidad egoísta de favoritismos con ciertos sectores, empresas o personas. Porque, como bien expresa la sabiduría popular "el poder corrompe" y, por ello, es imprescindible la supervisión con posibilidad de censura masiva efectiva (no tan incómoda y perjudicial, como perder día de trabajo, con lo que implica, y hasta desplazarse largas distancias por "sumar número" en protesta o reclamo de algo obvio).
¿Qué se infiere de todo esto? Que la democracia sólo es muy eficaz y válida en grupos donde las personas pueden conocer bien a los candidatos (porque viven y se interrelacionan en el mismo entorno de los votantes) y que NO PUEDEN EVITAR el contacto posterior con quienes les votaron si quieren realizarles sugerencias, pedir explicaciones puntuales o reprocharles ciertas conductas. Es decir: Si no pueden ejercer la censura social cotidiana a conductas o errores obvios, como suele suceder con los alcaldes en pueblos pequeños, donde "todos se conocen" y es imposible "esconderse" de la crítica social.
En casos así, la democracia no falla ni puede desvirtuarse sin que el resto la corrija bastante pronto. Pero cuanto más masiva la población... más fácil es esquivar la responsabilidad, justificarse con malabares técnicos y hasta eludir la crítica social directa en lo cotidiano.
Por todo esto, las grandes ciudades tienen más de pernicioso que de positivo y, a largo plazo, prevalecerán las poblaciones segmentadas en cantidad poblacional, pero interrelacionadas complementariamente, estilo secciones fabriles, por dar un ejemplo donde la segmentación se complementa armónicamente.
Claro que, para llegar a eso... falta aún un largo trecho. Pero es importante tenerlo claro, como el camino o ruta más conveniente a transitar.
Al menos, es mi humilde y personal concepción de las cosas.

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