JORGE ALONSO. Licenciado en Derecho y en Administración y Dirección de Empresas y auditor interno.
Predecir el precio futuro del petróleo en el corto plazo es bastante complicado. Al tratarse de una materia prima esencial, diversos factores como las perspectivas económicas, las decisiones de los países productores, los conflictos internacionales o la mera especulación pueden generar fluctuaciones importantes en su cotización. Es por eso, que usar como referente el precio del crudo a la hora de tomar decisiones de política energética con implicaciones a medio y largo plazo puede no ser una buena idea.
Sin embargo, disponemos de una serie de indicadores que nos pueden ayudar a estimar el escenario energético en el medio y largo plazo y a actuar en consecuencia. El primero de ellos es el de consumo mundial del petróleo. Tal y como nos muestra el gráfico 1, elaborado a partir de la predicción de demanda realizada por el organismo de estadística y de análisis del Departamento de Energía de Estados Unidos (EIA en inglés), el consumo mundial de petróleo pasará de los cerca de 67 millones de barriles diarios de 1993 a casi 90 millones en 2013, lo que supone un incremento cercano al 33%.
Gráfico 1: Consumo de barriles de petróleo (Millones de barriles por día), Fuente EIA.
Si observamos la línea negra que aparece en el gráfico, vemos que la tendencia en los últimos 20 años ha sido la de un aumento constante del consumo mundial. El origen de este fenómeno nace de un aspecto positivo, el importante crecimiento de los países en desarrollo y la mejora en el acceso a la energía experimentada por sus habitantes. Es destacable que pese a la gravedad de la crisis económica en la que nos encontramos, el consumo mundial ha seguido creciendo gracias al desarrollo económico de dichos países.
El segundo indicador disponible, aunque más volátil que el anterior, es el de los costes totales de exploración y producción. Este indicador nos permite conocer cuánto ha invertido la industria mundial en buscar nuevas reservas y ponerlas en producción cada año.
Gráfico 2: Costes de exploración y producción mundiales en millones de dólares. Fuente EIA.
Como muestra la tendencia del segundo gráfico, los costes de la industria, pese a las continuas fluctuaciones que tienen su explicación en el ciclo económico, han ido en aumento durante los últimos 30 años. Este fenómeno tiene su origen en varias causas, entre las que podemos destacar dos. Primero que un aumento del consumo global conlleva necesariamente un aumento en el volumen de producción y por tanto de los costes totales, y segundo y más significativo, el declive de las reservas de crudo en áreas convencionales que por definición son de fácil acceso y por tanto más baratas de explotar, y su incipiente sustitución por reservas situadas en áreas no convencionales, y por tanto más caras, como son los descubrimientos exploratorios en aguas profundas o el desarrollo de nuevas técnicas que permiten poner en producción reservas que antes eran inviables, como el petróleo almacenado en arenas bituminosas.
Pese a que a medida que avance la tecnología se producirán mejoras en el rendimiento de estas nuevas técnicas de extracción y producción, el progresivo agotamiento de las reservas de crudo convencional y su sustitución por otras no convencionales, unido al constante aumento de la demanda, generarán un constante aumento del precio del petróleo en el medio y largo plazo. Para unas economías tan dependientes de la energía fósil, un aumento del precio del crudo repercutirá de manera negativa sobre el crecimiento económico, e incidirá especialmente sobre los ciudadanos de menor renta, que verán cómo los costes de productos tan básicos como el transporte, la luz o la calefacción se encarecerán, lo cual mermará considerablemente sus posibilidades de acceso a mejores condiciones de vida.
Si queremos evitar una futura crisis energética, que empeore aún más la desigualdad que existe en nuestras sociedades, es necesario que los líderes políticos empiecen a tomar en serio los riesgos que se ciernen sobre nuestro futuro energético y busquen alternativas.
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Hay 3 Comentarios
Cualquier bien disponible de manera limitada forma su precio teniendo en cuenta varias circunstancias, una de ellas su demanda.
Hasta ahora y de forma general, el petróleo subía de precio en las épocas de bonanza, al aumentar su demanda, y bajaba de precio en las de crisis, al disminuir la actividad industrial y el transporte.
Desde hace unos años ha aumentado de forma considerable la demanda potencial de petróleo, al aumentar el número de países que han accedido a un estado industrial y de gran consumo energético (China, India, Brasil, Sudamérica, etc), lo que ha provocado una tensión al alza de los precios del petróleo. Sin embargo, al coincidir con la peor crisis de los países occidentales, que han bajado su consumo, aún no se traducido en alzas de precios excesivas, que sin duda se producirán a medida que Europa y EEUU vayan saliendo de la crisis y vuelvan a necesitar los grandes suministros de petróleo que han permitido su éxito económico.
El petróleo es finito, a medida que su demanda crezca (y crecerá mucho con miles de millones de personas accediendo a la “buena vida”), subirá su precio.
Los países como España, que no disponen de petróleo propio, deben desarrollar todas las energías alternativas que sea posible.
Planificar un futuro basado en el petróleo es suicida para los países que no dispongan de él en su territorio. Hay que desarrollar otras formas energéticas, si no queremos hundirnos.
Publicado por: anaa | 23/08/2012 16:09:29
Políticos y economistas tienen pco aprecio para la paradoja. Un incentivo posible capaz de reducir a medio plazo el precio y la dependencia es, paradójicamente, un aumento contundente de los impuestos a los combustibles fósiles, acompañado de una reducción proporcional de impuesto al trabajo (IRPF) y sociedades. Consecuencias: incentivo del ahorro, competitividad de trabajadores y empresas, menor contaminación y costes sanitarios (menor uso del coche, más ejercicio). Incentivo a energías alternativas, coche eléctrico, eficiencia energetica de las viviendas, favorece la producción distribuída. El IRPF pretende ser redistributivo, pero las rentas altas lo pueden eludir. Pero gobiernos que temen a las encuestas, a las eléctricas y a las energéticas carecen de liderazgo para, siquiera, poner a debate un cambio de perspectiva. Sabemos quién se beneficia de la escasez creciente y quienes son culpables de alentarla desde los gobiernos.
Publicado por: frydman | 22/08/2012 13:35:27
Cualquier producto de primera necesidad, más aún todos los derivados del crudo, están ahora mismo retenidos por el afan especulativo cortoplacista, con el objeto de recaudar el mayor beneficio posible los vendedores, y la mayor cantidad de tributos los Estados en ruina. Los ciudadanos, como de costumbre, sólo estamos para pagar.
http://casaquerida.com/2012/08/21/de-una-filtracion-a-una-extradicion-cruza-una-rebelion/
Publicado por: Tinejo | 22/08/2012 11:03:30