SANDRA GUEVARA
Mientras algunos analistas políticos califican el triunfo electoral de Chávez como un golpe a la democracia por la falta de alternancia o el ventajismo electoral, él destaca la masiva participación del electorado (81%). Ciertamente, la renovación del mandato del presidente venezolano por seis años responde en parte al mantenimiento de un voto duro entre sus seguidores, pero también a aspectos cuestionables del sistema democrático. Más allá de la participativa y pacífica jornada electoral, la falta de independencia de los poderes públicos, entre otros factores, ha facilitado la utilización de los recursos del Estado para promover la candidatura presidencial, así como la impunidad ante la presión a los funcionarios públicos y beneficiarios de los programas sociales del gobierno. Es preocupante que el mandatario, abonando la polarización existente, haya recurrido al miedo afirmando que de ganar la oposición se desataría una guerra civil.
La oposición ha admitido que se participó en un proceso desequilibrado pero acepta los resultados. Uno de los rectores del Consejo Nacional Electoral, Vicente Díaz, declaró recientemente que “existe una deuda con el país de una ley que regule la reelección de funcionarios públicos, porque en esta última experiencia el candidato del Gobierno tuvo un gran ventajismo debido a tener a su disposición todos los recursos y medios de comunicación del Estado, más la posibilidad de hacer cadenas de radio y televisión cuando quisiera.” (Durante los meses de la campaña electoral Chávez transmitió 47 horas de cadenas, lo que supera con creces los tres minutos al día a los que tenían derecho los candidatos).
No obstante estas condiciones, Capriles logró captar el voto de seis millones y medio de personas; 2,3 millones más que el candidato opositor en las elecciones presidenciales de 2006. Recorta así la brecha con Chávez de 26% a 11%, quien sólo logro un aumento de poco más de ochocientos mil votos. El desgaste político comienza a afectarle aunque Chávez goza aún de alta popularidad entre sus seguidores, satisfechos por contar con mayores ingresos durante su mandato (sean pensiones, subsidios, becas, o empleos en el creciente sector público), tener acceso a servicios de salud, educación y vivienda, confiar en promesas de beneficios futuros o simplemente por su conexión emocional con el líder, particularmente desde que reconoció estar luchando contra el cáncer. Desde luego las ganancias en derechos sociales tienen un gran peso en una América latina tan desigual y no deben desdeñarse.
Pero, por otro lado también subsiste la preocupación por el deterioro de las infraestructuras, las instituciones y el sector productivo, la falta de eficiencia y transparencia en la gestión pública que alimenta la corrupción, la altísima inflación (27% en 2011) que merma el poder adquisitivo, la importación de la mayor parte de los alimentos que se consumen en el país, la inseguridad jurídica, la discriminación política de la población, la insostenibilidad de seguir incrementando el circulante o el endeudamiento constante de la empresa petrolera (que representa ya el 47% de su patrimonio, según sus propios balances), o la inseguridad ciudadana, uno de los principales problemas para la población. Aunque el Presidente insista en que ésta es simplemente una visión catastrofista de la oposición, son desafíos reales a los que tiene que hacer frente su gobierno, si bien es cierto que al final de la campaña reconoció algunas deficiencias, la necesidad de hacer cambios en su gabinete y prometió ser mejor presidente.
No obstante, algunos de estos aspectos podrían explicar el cierto trasvase de votos hacia la alternativa que representa Capriles, cuyo mensaje inclusivo y conciliador ha calado en una buena parte de la población cansada de la polarización política, aunque le ha valido acusaciones de chavista “light” de parte de algunos sectores minoritarios. Asimismo, la capacidad de resiliencia de Capriles para sobreponerse a la derrota electoral y estimular a sus seguidores a seguir trabajando para generar una alternativa democrática está dando sus frutos, a juzgar por los numerosos mensajes de respaldo. Es destacable la mayor seguridad y determinación de sus últimas intervenciones públicas, desmarcándose de rumores de fraude que podrían desmovilizar a los votantes, instando a prepararse para las elecciones regionales que se celebrarán en sólo dos meses, y exigiendo al Presidente Chávez respeto para esos seis millones y medio de venezolanos que no están de acuerdo con su proyecto político, el cumplimiento de los compromisos asumidos con los electores chavistas, y más que gestos para demostrar su verdadera disposición al diálogo.
Sin embargo, la oposición confronta importantes desafíos si no quiere desperdiciar la fortaleza y el liderazgo ganado en este proceso electoral. Entre otros, la preservación de la unidad sin menoscabo de los liderazgos regionales, la ampliación de su área de influencia hasta ahora centrada en las zonas urbanas, y la profundización de la pedagogía política en sus propias filas y en las del adversario, pues la reconciliación del país pasa por aceptar al otro con sus necesidades, visiones y propuestas ante los problemas concretos de la población.
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Hay 6 Comentarios
¿Ultrajes de Chavez a la democracia? Habrá algunos, pero estamos hablando de un continente en el que hay una larga historia de fracasos de la democracia... porque venía la CIA y se cargaba los gobiernos democráticamente elegidos que no le gustaban, aparte del apoyo económico que tenían los representantes de la derecha (es más barato y menos peligroso cuando cuela que financiar un golpe o una guerra). Pues para luchar contra eso hace falta algo muy fuerte y que no dé facilidades. Otro caso ¿Por qué un país como Iran se entrega a los ayatollahs? Porque cuando hicieron unas elecciones democráticas y llegó al poder un presidente que se opuso a que la British Petroleum los saqueara, vino la CIA y montó la asonada que entronizó a Reza Pahlevi. En esas condiciones, la democracia es un régimen demasiado débil. Los romanos, que eran tipos listos, tenían institucionalizada la dictadura, para condiciones excepcionales, y lo hicieron tan bien que tenía fecha de caducidad, pero eso es muy difícil de implementar. La gente de esos sitios parece decir que, de aguantar cabrones, que sean de casa.
Publicado por: nessie | 13/10/2012 14:40:02
¡Viva la Democracia Venezolana, Viva Chávez¡
Publicado por: RAMÓN | 13/10/2012 13:41:31
Debío haber ganado capriles http://goo.gl/fb/EEOUF
Publicado por: Arty | 12/10/2012 19:54:51
eso es hipocrecia pura, en cualquier estado occidental los candidatos del centro tienen apoyo ilimitado de los medios (no solo locales a veces incluso extranjeros) y financiamiento de las grandes multinacionales, sin hablar de el sistema político no pocas veces les da ventajas injustas y eso a nadie le parece malo o ilegítimo. A todo el mundo le parece normal que un candidato sin un apice de personalidad obtenga sobre un 20%, no por merito propio sino por el dinero que pusieron para su campaña.
Publicado por: army | 12/10/2012 18:59:44
No se puede decir que "ellos fueron más", porque no se sabe - y es probable que sean menos. ¿Alguien ha calculado los votos atemorizados por la existencia de un mecanismo de identificación del elector en el sistema electrónico? ¿O los que son producto de la posesión de más de un carnet en manos de un buen número de chavistas?
Además del ventajismo, Yo creo que el miedo es un factor determinate e intangible en favor de los numerosos y seguros festivales electorales que el chavismo organiza para legitimar sus ultrajes continuos a la democracia representativa, que ciertamente detesta.
Publicado por: J. Eduardo Ponce Vivanco | 12/10/2012 16:33:46
Capriles es un gran hombre, merecemos un presidente como él, algún día lo tendremos, honesto, sincero, directo, conciliador, enfocado en solucionar los problemas básicos de la gente, demostro gran gallardía y determinación los días posteriores a la "derrota" , ellos fueron más pero nosotros somos mejores.
Publicado por: Javi | 12/10/2012 15:07:39