IGNACIO ÁLVAREZ-OSSORIO
La admisión de Palestina como Estado observador de la ONU ha puesto en evidencia la soledad de Israel, ya que sólo nueve Estados se opusieron a dicha medida (entre ellos Estados Unidos, Canadá y la República Checa). La Autoridad Palestina, por su parte, ha recuperado la iniciativa lanzando el mensaje de que la vía bilateral de las negociaciones se ha agotado de manera definitiva, dada la negativa del gobierno israelí a retirarse de los territorios ocupados y aceptar la independencia palestina.
La reacción israelí no ha tardado en llegar y ha sido demoledora. El Gobierno de Netanyahu no se ha limitado a congelar los fondos a la Autoridad Nacional Palestina, como muchos esperaban, sino que además ha anunciado la creación de 4.700 viviendas en los Territorios Palestinos Ocupados: 3.000 en la zona E-1 y otros 1.700 en la colonia de Ramat Shlomo.
La medida se inscribe en las ya conocidas políticas de hechos consumados israelíes basadas en la expropiación de la tierra, la construcción de asentamientos y el desplazamiento de colonos, todo ello con el objeto de judeizar el territorio y torpedear la aparición de un Estado palestino viable y con continuidad territorial.
Desde los Acuerdos de Oslo de 1993, el número de colonos no ha dejado de crecer pasando de los 215.000 a los 550.000 actuales (a los que habrá que sumar otros 20.000 más que se alojarán en las nuevas colonias). Este espectacular aumento no hubiera sido posible sin el consenso de las principales formaciones sionistas (Likud, Partido Laborista y Kadima) y la pasividad de la comunidad internacional, que ha permitido la sistemática vulneración del Derecho Internacional (el art. 6 de la Cuarta Convención de Ginebra señala que “la Potencia ocupante no deportará o transferirá parte de su propia población a los territorios que ocupe”).
Lo más grave es que la colonización de la zona E-1, para la cual será necesaria la expulsión de 11.000 beduínos, conectará Jerusalén con el asentamiento de Maale Adumim y, con ello, aislará aún más a la parte árabe de la ciudad de su entorno palestino. Más importante aún: partirá en dos Cisjordania cantonizando todavía más el territorio palestino y haciendo inviable la solución de los dos Estados.
El primer ministro Netanyahu ha anunciado que se trata tan sólo de un primer paso: "La respuesta al ataque al sionismo y al Estado de Israel debe reforzar y enfatizar la implementación del plan de asentamientos en todas las zonas en las que decida el Gobierno: en Jerusalén y en todas las zonas que sobre el mapa resultan estratégicas para los intereses del Estado de Israel". Toda una declaración de intenciones y una muestra de cuál puede ser su programa de gobierno en el caso de que consiga imponerse, tal y como pronostican las encuestas, en las elecciones legislativas del próximo 22 de enero.
Habrá que ver cómo reacciona la comunidad internacional ante este desafío: ¿se contentará con la tibieza habitual o adoptará medidas más contundentes? En su célebre discurso de El Cairo de 2009, el presidente Barack Obama advirtió: “Los israelíes deben reconocer que del mismo modo que no puede negarse el derecho de Israel a existir, tampoco puede negarse el de Palestina. EE UU no aceptará la legitimidad del mantenimiento de los asentamientos israelíes. Esta construcción viola los acuerdos anteriores y mina los esfuerzos para alcanzar la paz”.
Desde entonces se han construido miles de nuevas viviendas en los asentamientos sin que estas graves violaciones del Derecho Internacional hayan pasado ninguna factura a Israel. Lo que está en juego es la estabilidad de Oriente Medio en las próximas décadas.
Después de veinte años de la firma de los Acuerdos de Oslo parece evidente que no se alcanzará un acuerdo por la vía bilateral y que la resolución del dossier palestino requerirá una activa implicación de la comunidad internacional. Israel, como potencia ocupante, no puede tener capacidad para prolongar indefinidamente las negociaciones y aprovechar la situación para alterar la distribución de fuerzas sobre el terreno haciendo inviable la solución de los dos Estados.
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Hay 3 Comentarios
Israel fue creado por occidente como un estado tapon, para vigilar los regimenes feudales "dueños del petroleo", por eso el alucinante "apoyo" militar que recibe GRATIS; como pretexto eligieron el supuesto "holocausto" en la 2da. guerra(su magnitud ha sido discutida con datos reales, y la propaganda no cuadra), echando un problema y deuda europea, a pueblos que no tenian arte ni parte en el "problema", en claro acto de invasion, robo, y GENOCIDIO(este de a de veras) del pueblo Palestino; ¿ sostendran ese engendro cuando se acabe el petroleo, o sea reemplazado por la produccion USA, u otra alternativa?.
Publicado por: ramiro zamora a. | 08/12/2012 0:34:10
Aún os quejais los amigos de los terroristas de Hamas y Hezbollah. Dad mejor gracias a Hashem que de primer ministro esta el blando de Netanyahu y no alguien como Sharon o Golda... entonces si sabrian esta pandilla de terroristas lo que es bueno. Y la UN que diga lo que le salga de las narrices, la prioridad para es Israel es solo una: Israel. Veremos que hacen los payasos de la ANP sin los fondos israelies y sin los fondos que les ha congelado USA a pesar de las chorradas que haya dicho Obama para mantener contentos a los arabes.
Publicado por: Levi Shavit | 07/12/2012 14:52:55
La culpa es de los estadounidenses y de todo el resto de los paises europeos que son unos boregos. Pero por otra parte, aunque sea minoritaria, la culpa es de ellos: de los palestinos y israelitas, pero esta claro que su religion y sus creencias bloqueant esa supuesta paz.
Publicado por: carmen-inis | 07/12/2012 13:54:32