PABLO SIMÓN
La corrupción política tiene efectos perversos conocidos. Erosiona el capital político de los gobernantes, quiebra el funcionamiento de las instituciones, corrompe los lazos de interacción social y acarrea ineficiencias para el funcionamiento de la economía. Aunque el tema puede abordarse desde muchos ángulos, a mi me gustaría centrarme en uno concreto; el rol que juegan los votantes en el castigo de los corruptos.
Si miramos al caso español, tanto los estudios especializados como los sonados casos de reelección de corruptos indican que los votantes no sancionan demasiado estos comportamientos. ¿Por qué es esto así? Expertos en este campo han sugerido tres posibles explicaciones.
La primera es la teoría del intercambio implícito. A veces se asume que toda la corrupción es igual, pero no tiene por qué: Es posible que haya un beneficio (económico) implícito que llegue a los votantes cuando el político hace cosas ilegales. Frases como “será corrupto pero hace cosas”, o “al menos contrata a los de aquí” de tiempos de la burbuja inmobiliaria representan el llamado patronazgo político, una vía que justificaría que no hubiese castigo electoral.
Una segunda explicación se relaciona con el rol de la ideología y los medios de comunicación. Es conocido que la ideología puede exonerar los casos de corrupción del partido cercano a nuestras posiciones. En el caso español, esto se combina con un sistema de medios muy polarizado que reproducen casi perfectamente alineamientos partidistas y que hacen que si la denuncia de corrupción la hace un medio “contrario”, no se le de credibilidad.
La última explicación es la del cinismo político. La idea es que si todos los partidos políticos son percibidos como corruptos, los ciudadanos no verán razones para cambiar su voto. El predominio de sentimientos de anti-política o desafección ciudadana harían que el castigo sea menor y de ahí la clásica estrategia de acusar a los demás partidos de corrupción cuando uno es acusado. Si todos son igual de corruptos, al menos me quedo con los míos.
Creo que en el caso de la trama de financiación ilegal del Partido Popular hay razones para esperar un castigo electoral. Primero, porque no es una corrupción clientelar ya que solo beneficia a la cúpula. Segundo, porque se da en un contexto económico desfavorable, justo cuando la corrupción es más castigada ante la falta de rentas a otros actores. Tercero, porque en este caso medios de todas las tendencias dan veracidad a las informaciones sobre financiación ilegal. Y finalmente, porque hay una oferta creciente de partidos extramuros ajenos a escándalos que pueden quitarles votos.
Por lo tanto a menos que el Partido Popular tome medidas importantes de transparencia, con una investigación independiente y una importante depuración de responsabilidades, es muy probable que siga perdiendo la confianza de los ciudadanos. Y es algo urgente porque sin unas instituciones creíbles y transparentes será imposible superar la difícil situación política y económica por la que atraviesa España.
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Hay 10 Comentarios
No señor Simón, ya no es un problema de PP o Psoe, es un problema de casta, de La Casta Política que nos está matando, y dentro de ese mundo que es muy amplio estan todos los que usted cita y algunos más. El PP (antes el Psoe) la única preocupación que tiene es " ¿ a cuantos puntos de Demoscopia está el Psoe?". Y los ciudadanos tenemods que encontrar un medio para quitarnos esta maldición, esta casta de encima.
Publicado por: JM | 01/04/2013 12:46:42
"solo beneficia a la cupula"¿acaso vive usted en marte?la corrupción con la burbuja surgio en los ayuntamientos, y se propago por las cajas de ahorro,¿y entonces?
Publicado por: pepe | 06/02/2013 20:13:50
España = la vergüenza de Europa en ese sentido, no pasa en otro lado como aquí, encima sale gratis!!!!
Publicado por: aliasjimbo | 06/02/2013 19:35:44
¿Hubo castigo o no hubo castigo?
Publicado por: Corbeau | 06/02/2013 17:35:22
¿Pero quién está gobernando?
Publicado por: Wil E. Coyote | 06/02/2013 17:20:41
En Andalucía ganó el PP, si no mal recuerdo:
http://www.eleconomista.es/interstitial/volver/acierto/flash/noticias/3847856/03/12/El-PP-gana-las-elecciones-andaluzas-pero-podria-no-gobernar.html
Publicado por: Corbeau | 06/02/2013 17:16:33
Esa idea tan tópica de que el votante de izquierdas sí castiga la corrupción se puede rebatir con sólo tres palabras: PSOE, EREs, Andalucía.
Publicado por: Wil E. Coyote | 06/02/2013 14:38:59
Hay un error en el discurso del artículo: y es que el votante de derechas no castiga a los partidos de derechas, pero el votante de izquierdas sí castiga a los partidos de izquierdas. Por ese motivo, cuando el PP está en la oposición, utiliza la estrategia de que “todos los políticos son iguales”, porque sabe que erosionar la confianza general del electorado, beneficia al PP.
El contexto actual sólo puede cambiar de dos formas: o bien una revolución, o bien cambiando la Ley Electoral para que puedan llegar al poder partidos completamente nuevos. Y para cambiar la Ley Electoral, tenemos que votar masivamente a partidos minoritarios no nacionalistas. Y a ser posible, adelantar las elecciones.
Publicado por: Corbeau | 06/02/2013 12:57:39
La razón fundamental de que la corrupción no pase factura política es la misma por la que las víctimas del timo de la estampita pican: España es un país de delincuentes frustrados por tontos. Por ello, son muy vulnerables a los delincuentes un poco más listos. Y eso no va a cambiar. Sumese la generación actual, educada en el "hago lo que me da la gana" y socializada mediante el patio de vecinas global de Facebook y similares. Y encima, sin una referencia clara en la oposición, lo que fragmenta el voto y lo elimita por cortesía de D'Hont. La llevamos clara.
Publicado por: nessie | 06/02/2013 11:52:47
La segunda transición http://histericapeninsula.blogspot.com.es/2013/02/la-segunda-transicion.html
Publicado por: ManuelTirado | 06/02/2013 11:45:03