Default a la americana

Por: | 04 de octubre de 2013

VICENTE PALACIO

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Nadie se cree realmente que EEUU vaya al default o suspensión de pagos. Pero como gran divertimento, no está nada mal. Sus prolegómenos, que estamos viviendo estos días, y sus posibles consecuencias, ofrecen un estupendo material para una de esas películas apocalípticas de Hollywood.

Y ello a pesar de que los ultramontanos del Tea Party hayan logrado cerrar el gobierno federal (y paralizar a cientos de miles de funcionarios públicos) con su bloqueo del presupuesto federal para este año, como represalia por una inminente entrada de la Obamacare (la famosa Ley de Atención sanitaria universal para la reforma sanitaria). Pero nadie se cree realmente el default, salvo como una película alucinante, porque ello supondría el fin del mundo tal y como lo conocemos.

Hay que reconocerle el mérito del dramatismo a los guiones políticos de estos default made in USA que nos sobresaltan cada cierto tiempo. Las bolsas de medio mundo temblando mientras un senador de Texas hablando más de veinte horas en la Cámara para obstruir el Obamacare; escándalo y pronunciamientos solemnes entre las filas republicanas; el FMI advirtiendo del abismo que se abre a nuestros pies; y todo ello mientras suena de fondo el tic-tac de un gigantesco reloj…

Siempre todo puede empeorar, especialmente cuando hay elecciones al Congreso norteamericano en 2014 (¡otra vez!). Una nube más grande aún planea sobre el horizonte inmediato: estamos en la cuenta atrás para elevar el techo de la deuda y poder así hacer frente a los pagos. En el verano de infarto en 2011 se produjo una crisis similar, y al final el líder republicano en la Cámara, John Boehner, hizo las paces con el Presidente Obama, aunque no sin un coste para la economía y la credibilidad del país, en lo que desde fuera se vio como otro signo más del declive USA, del mundo post-americano, y todo eso.

No es la primera vez que cierra el gobierno, ese no es el mayor problema. En la historia del país, diecisiete veces se han presentado situaciones análogas a la actual, cierres de gobierno seguidos de la amenaza de hundimiento, y en todas ellas se evitó un final desastroso. El edificio del sistema político americano parece aguantarlo. Pero no sucedería lo mismo con una suspensión de pagos, que hundiría a todos de nuevo en la recesión. Con el Tesoro no se juega.

Los temblores desatados por la posibilidad del default demuestra que la crisis no ha terminado ni mucho menos, Es de esperar que los inversores internacionales y las Bolsas de medio mundo, empezando por Wall Street, tampoco se crean esta nueva versión del default made in USA, aunque ya se respira cierto nerviosismo. Previsiblemente, con un Tea Party no tan fuerte en la Cámara y cada vez más antipático en las encuestas (que le señalan como gran irresponsable), llegaremos a una solución más rápida antes de mediados de octubre. A cruzar dedos.

Pero lo que más sorprende quizá a cuantos observamos atónitos este gran peliculón (deberían abrirse estudios cinematográficos en la ciudad del río Potomac) es que los norteamericanos, siempre tan sensibles a su Seguridad Nacional con mayúsculas – y siempre con los tambores de guerra cerca de las manos -  no invoquen dicha Seguridad de inmediato como causa suficiente para cortar de raíz situaciones como ésta.

Por ejemplo, la famosa Enmienda 14 de la Constitución de Estados Unidos no se ha utilizado por ningún Gobierno para evitar el impago. Y la pregunta es ¿por qué?  La Enmienda, ratificada en 1868, tras la Guerra Civil americana, reza así en el párrafo central de su Sección cuarta:  “La validez de la deuda pública de los Estados Unidos, autorizada por ley, incluyendo deudas contraídas para el pago de pensiones y recompensas para suprimir insurrecciones o rebeliones, no deberá ser cuestionada….”. Pero resulta que tal Enmienda no tiene suficiente fuerza legal ni es suficientemente explícita como para apoderar al Tesoro para llevar a cabo sus pagos sin elevar el techo de la deuda. Visto desde Europa, donde debido a la crisis se constitucionalizan objetivos de déficit y demás, ¿no tendría sentido que EEUU dispusiera de otra Enmienda para elevar el techo de deuda cuando la Seguridad Nacional así lo requiera? O Al menos, una Ley que permita al Presidente tomar el mando sin complejos. ¿Descabellado? ¿Irrealista? Tal vez. Pero no más que esta película recurrente del default made in USA. Lo cierto es que la única alternativa viable hoy, a falta de un acuerdo que mantiene en vilo al mundo, sería que la todopoderosa Reserva Federal haga las veces de operador del Tesoro para evitar el colapso.

¿El mundo pendiente de un párrafo? Americanos, si es preciso: ¡cambiar la Constitución para salvar el mundo!


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En el intercambio de bienes y servicios primero fue la permuta y mucho mas tarde surgió la moneda, como medio universal de cambio. Milenios después llegó el papel moneda y el dinero se convirtió en mercancía que es la base de las finanzas y de la banca, El proceso dio paso a la deuda pública a través de los presupuestos y gracias a ese mecanismo aplicado por Rossvelt (que aplicó la teoría Keynesiana) la crisis surgida en 1929 pudo ser superada. Lo curioso es que el Banco Central Europeo se niega a aplicarla para así estrangular los derecho sociales, destruyendo a la clase media y convertir a la clase trabajadora en meros siervos de los nuevos señores del poder. Por ese camino, que se preparen para el terremoto social.

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