Las noticias recientes en torno a la organización de las actividades preparatorias del programa de la Capital Europea de la Cultura 2016, reconocimiento que en España detenta Donosti/San Sebastián, son preámbulo adecuado para comentar un poco los factores positivos y menos positivos de este mecanismo de reconocimiento internacional a la iniciativa creativa urbana y sus posibles impactos en la vida ciudadana.
Tras un brillante arranque de la candidatura Olas de energía ciudadana, liderada por el entonces alcalde de la ciudad Odón Elorza, en el marco de un proyecto estratégico del cambio en la ciudad, con un programa que por su vigor y ambición consiguió vencer en el proceso de selección convocado, este periódico ha recogido con frecuencia las noticias de los numerosos conflictos que en torno al desarrollo del mismo vienen ocurriendo.
Con casi tres décadas de vida, el galardón de Capital Europea de la Cultura ha llegado a convertirse sin discusión en la marca de prestigio más importante del sector en nuestro continente, comparable solamente en cuanto a su impacto a eventos deportivos internacionales (Juegos Olímpicos, Campeonato del Mundo de Fútbol…) tanto por los recursos generados para su realización como por los supuestos efectos en las comunidades interesadas. Su popularidad ha sido utilizada por muchos gobiernos locales para desarrollar grandes programas de actividades culturales (Lille gastó en 2004 más de 53 millones de euros en ello) y también impulsar las inversiones en infraestructuras de todo tipo (en el caso de Copenhague por ejemplo esas inversiones superaron los 220 millones de euros) y los representantes de las ciudades agraciadas los consideran un importante factor de atracción para las mismas.
Pero los datos conocidos y analizados ponen en cuestión, con excepciones, el rendimiento social en cuanto a la generación de capital cultural o mejora de la economía turística local y también el efecto en el bienestar del vecindario local. Dos estudios recientes publicados por investigadores reconocidos como Bruno Frey o Alan Piper ponen en serias dudas los logros en estas materias de las comunidades reconocidas con el galardón, estableciendo que no hay datos objetivos que confirmen los supuestos impactos favorables, aunque si los hay y abundantes que vinculan los períodos anteriores y posteriores a las celebraciones con impactos negativos significativos en la vida y en la percepción de los ciudadanos, crecimiento de la preocupación por la seguridad, dificultades añadidas en el transporte urbano o resultados insignificantes a posteriori en la atracción de nuevos turistas.
De esta tendencia se han salvado muy pocas de las ciudades Capitales, con excepciones como Glasgow que en 1990 fue capaz de hacer de la cultura una herramienta eficaz para asentar localmente la percepción del cambio social tras la gran crisis industria, y quizá la Región del Ruhr, que, como señala el estudio realizado por encargo de la Unión Europea hace unos meses, supo diseñar en 2010 una propuesta con impacto estructural de alcance en la materia. En el caso de España las tres capitalidades anteriores (Madrid, Salamanca y Santiago) pasaron sin pena ni gloria por el reconocimiento.
La sensación es que se avista otra oportunidad perdida. Y si hacemos caso de la descripción crítica del escenario o leemos transversalmente las informaciones emitidas por distintos responsables se mascan los ingredientes del error: Abandono de la diversidad inicial tan dificultosamente prendida en el proyecto ganador, desmotivación de los responsables, más centrados en asuntos internos que en una visión estratégica compartida, todo ello unido a errores ya sobradamente analizados en los informes citados. Y no parece, por las últimas decisiones, que nadie de quienes tienen el compromiso de llevarlo adelante pueda o quiera evitar otra insatisfacción ciudadana más que añadir a la lista.
Jorge Fernández León es director de Programas en el Ayuntamiento de Gijón, gestor y comentarista de políticas culturales.
Nicolás Sartorius. Vicepresidente Ejecutivo de la Fundación Alternativas (FA), abogado y periodista, ha sido diputado al Congreso.
Carlos Carnero. Director Gerente de FA, ha sido Embajador de España en Misión Especial para Proyectos en el Marco de la Integración Europea y eurodiputado.
Vicente Palacio. Director del Observatorio de Política Exterior de la Fundación Alternativas, Doctor en Filosofía, Visiting Fellow y Visiting Researcher en Harvard.
Sandra León. Profesora de Ciencias Políticas en la Universidad de York (Reino Unido) y responsable de la colección Zoom Político de la Fundación Alternativas.
Carlos Maravall. Doctor en Macroeconomía y Finanzas Internacionales por la Universidad de Nueva York. Ha trabajado como asesor en Presidencia del Gobierno en temas financieros.
Erika Rodriguez Pinzón. Doctora en relaciones internacionales por la Universidad Autónoma de Madrid y coordinadora de América Latina en la Fundación Alternativas.
Ana Belén Sánchez, coordinadora de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Fundación Alternativas.
Jose Luis Escario. Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid y Master de Derecho Internacional y Comunitario por la Universidad de Lovaina. Coordinador del Área Unión Europea de FA.
Kattya Cascante coordina el área de Cooperación al Desarrollo del Observatorio de Política Exterior de la Fundación.
Enrique Bustamante. Catedrático de Comunicación Audiovisual y Publicidad en la UCM. Es un experto de la economía y sociología de la televisión y de las industrias culturales en España.
Alfons Martinell. Director de la Cátedra Unesco en la Universidad de Girona y profesor titular en esa misma institución. Codirige el Laboratorio Iberoamericano de Investigación e Innovación en Cultura y Desarrollo.
Carles Manera. Catedrático de Historia e Instituciones Económicas en la Universitat de les Illes Balears. Es Premio Catalunya de Economía (Societat Catalana d’Economia, 2003).
Stuart Medina Miltimore. Economista y MBA por la Darden School de la Universidad de Virginia. Es presidente de la Red MMT y fundador de la consultora MetasBio.
Luis Fernando Medina. Profesor de ciencia política en la Universidad Carlos III de Madrid. Es autor de 'A Unified Theory of Collective Action and Social Change' (University of Michigan Press) y de "El Fénix Rojo" (Editorial Catarata).
José María Pérez Medina. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología y en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Funcionario del Estado. Ha sido Asesor en el Gabinete del Presidente del Gobierno entre 2008 y 2011.
José Antonio Noguera. Profesor Titular de Sociología en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y director del grupo de investigación GSADI (Grupo de Sociología Analítica y Diseño Institucional).
Antonio Quero. Experto en instrumentos financieros de la Comisión Europea y coordinador de Factoría Democrática. Es autor de "La reforma progresista del sistema financiero" (Ed. Catarata).
Paloma Román Marugán. Profesora de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid. Autora y coordinadora de distintos libros, artículos en revistas especializadas, artículos divulgativos y artículos de prensa.
Jesús Prieto de Pedro. Doctor en Derecho, Catedrático de Derecho Administrativo en la UNED y titular de la Cátedra Andrés Bello de Derechos Culturales.
Santiago Díaz de Sarralde Miguez. Profesor de la URJC y coordinador de Economía en OPEX de la Fundación Alternativas.
Javier Rey. Doctor en Medicina y Cirugía, especialista en Cardiología. Secretario de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida.
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