Contra el odio

Por: | 10 de enero de 2015

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JOSÉ ENRIQUE DE AYALA

Francia ha vivido, desde la mañana del 7 de enero, 54 horas de terror, las peores de su historia en al menos 50 años, una terrible explosión de odio que ha dejado hasta el momento un balance de 17 víctimas mortales, además de los tres terroristas autores de la masacre, y casi una decena de heridos graves.

No es el primer atentado yihadista que sufre Europa, ni tampoco el más sangriento, siniestro título que ostentan los de Madrid (2004) y Londres (2005). Lo especial en este caso es que su primer y más cruento episodio se ha dirigido contra los trabajadores de la revista satírica Charlie Hebdo, en represalia por la publicación de unas viñetas críticas contra el fanatismo religioso. Un ataque brutal a la libertad de expresión, es decir, al corazón de la democracia, que demuestra claramente contra qué luchan realmente estos asesinos despiadados. Las muertes indiscriminadas, sin sentido, son dolorosas. Lo son aún más las de aquéllos que han muerto por defender derechos esenciales. Las víctimas somos todos, porque allí donde se ataca a la libertad, cada uno de nosotros es atacado.

Nos golpea de nuevo una barbarie cuyo único horizonte es destruir todo aquello que le es ajeno, que no comulga con su pensamiento. Pero estos canallas no son nada y nada conseguirán. Pueden matar a algunos, pero, si nosotros no queremos, nunca matarán nuestros valores, nuestra forma de vida, nuestra civilización. Solo debemos tener cuidado, cuando se sequen las lágrimas, de no dejar que el temor, o el deseo de más seguridad, repercuta en una limitación de la libertad. Sería pagar demasiado, y ellos habrían logrado su propósito. Los trabajadores de Charlie Hebdo estaban amenazados y no abdicaron de su libertad. El mejor homenaje que podemos hacerles es seguir su ejemplo.

Nuestro enemigo es el odio. El suyo y el nuestro. Si consiguen que el odio contra los musulmanes anide en Europa, habremos entrado en su juego y estaremos perdiendo la batalla. La población musulmana en Europa (20 millones en la UE) es, después de los muertos y heridos y de sus familias, la  victima principal de los asesinos, la que más puede sufrir por ellos. Por más que condenen los atentados, por más que griten su deseo de vivir en paz, siempre hay quien defiende la identificación entre el terrorismo yihadista y la religión musulmana, sobre todo si esta identificación favorece a sus intereses. La islamofobia es en la crisis actual de Europa lo que fue el antisemitismo en la de los años 30 del siglo pasado: el chivo expiatorio de los problemas que nosotros mismos hemos creado y el espantajo con el que la ultraderecha trata de atraer a los más desesperados.

Los repugnantes atentados de París favorecen políticamente sin duda al Frente Nacional en su campaña de demonizar al diferente y avivar el miedo para alcanzar el poder, así como a otros movimientos islamófobos europeos desde el Partido por la Libertad holandés de Geert Wilders, hasta el Pegida alemán, y en general a todos los partidos de extrema derecha o parafascistas europeos que han surgido o medrado al hilo de la crisis económica y social que vive Europa. Partidos que comparten con los islamistas radicales el desprecio por la libertad y por los derechos humanos, como el derecho a la vida, y la defensa de la violencia, realimentándose mutuamente en un siniestro juego de espejos que nos puede conducir a un enfrentamiento trágico. No podemos permitirlo y nuestra arma para ello solo puede ser una: contra el odio, libertad.

Lo que sí que podemos, y debemos, es defendernos del terrorismo. Y no es fácil cuando se trata de amenazas dispersas e imprevisibles. No nos enfrentamos a organizaciones permanentes y jerarquizadas a las que se pueda infiltrar o hacer un seguimiento, sino a lobos solitarios que actúan por su cuenta o a pequeñas células, dirigidas a distancia, o simplemente operando en línea con las directrices de los dirigentes más radicales de Al Qaeda o del Estado Islámico, sin una conexión directa y permanente con ellos, a modo de franquicias. Más de 3.000 europeos están combatiendo en las filas yihadistas, principalmente en  Siria, Irak y Libia. De ellos, 1.300 serían franceses, de los que una cuarta parte  habría retornado ya a Francia. Son estos retornados, con experiencia y  adiestramiento militar, los elementos más peligrosos, sin descartar tampoco los que han surgido de la marginalidad o se han radicalizado en las cárceles. De hecho, Said Kouachi, uno de los responsables de la matanza de Charlie Hebdo había recibido entrenamiento en Yemen en 2011, mientras su hermano Cherif había pasado ya por la cárcel. Algunos testigos aseguran haberles oído decir que actuaban en nombre de la filial de Al Qaeda en Yemen (Al Qaeda en la Península Arábiga), mientras que el secuestrador y asesino de la tienda judía de la Puerta de Vincennes, Amedy Coulibaly, habría invocado su adhesión al Estado Islámico, sin que esto quiera decir que en ninguno de los dos casos los dirigentes de estas organizaciones hayan tomado directamente la decisión de los atentados.

El combate contra los yihadistas en Europa requiere, para ser mínimamente eficaz una acción conjunta de todos los países europeos, especialmente de los que pertenecen al espacio Schengen donde las fronteras prácticamente no existen, y la colaboración de los servicios de inteligencia de otros países, incluidos los árabes y Estados Unidos. Necesitamos una nueva estrategia contraterrorista de la UE, más operativa y adaptada a la amenaza, que ya ha sido anunciada por el presidente de la Comisión Jean-Claude Juncker. El intercambio de información y la actuación conjunta de las fuerzas de seguridad deben extremarse. Es imprescindible una estrecha coordinación entre los instrumentos de seguridad exterior y de seguridad interior. En el exterior, para ayudar a los gobiernos de los países que sufren el azote del yihadismo a combatirlo allí donde nace, tanto por medios políticos como militares, y en el interior para reforzar las redes de inteligencia que son  la base de la prevención de nuevos atentados. Las fuerzas de seguridad deben ser dotadas de los medios humanos y materiales suficientes para controlar un número cada vez mayor de personas potencialmente peligrosas. Y todo ello sin permitirnos limitaciones a la libertad ni discriminaciones de ningún tipo. Difícil tarea, pero no hay otro camino.

A pesar de ello, por muchos medios que se pongan en juego, mientras no desaparezcan las causas profundas, seguirá habiendo fanáticos dispuestos a inmolar su vida para hacer daño a los otros, a los que no comparten sus ideas. Tenemos que estar preparados para nuevos episodios de barbarie. Ellos todavía pueden causar mucho dolor, pero podemos estar seguros de que así no ganarán su absurda guerra que no busca la victoria, pues la victoria es imposible, sino una estéril venganza

 Solo si consiguieran extender nuestro miedo y avivar nuestro odio, solo si consiguieran mermar, aunque fuera un poco, la libertad, la igualdad, y la tolerancia, que son el alma de Europa, solo entonces, habrían ganado la partida.

 *José Enrique de Ayala, exjefe de Estado Mayor del Cuerpo de Ejército Europeo, es miembro del Consejo de Asuntos Europeos de la Fundación Alternativas.

Hay 2 Comentarios

Por favor.... , que cansino empieza a resultar esto... Su propósito no es que se odie a los musulmanes en Europa, su propósito es destruir la cultura y la civilización europea para reemplazarla por la suya... y lo dicen abiertamente. No es necesario inventar ni buscar segundas intenciones.
En Europa hay inmigrantes procedentes de muchos países y de diversas religiones... pero solo hay problema con los musulmanes. No se conoce ningún ejemplo de casos de otros inmigrantes que atenten contra las sociedades que los acogen y que se nieguen a integrarse y a aceptar y respetar sus valores.
Esto que es aplicable a Europa, lo es también a los países que tradicionalmente han recibido muy bien a los inmigrantes y los han integrado sin dificultad como EEUU, Canadá, Australia...
A estas alturas lo único que hay que encontrar es el ejemplo de un solo país que tenga en su seno minorías musulmanas de cierta importancia... y que no tenga problemas.
Los españoles, que hemos emigrado a medio mundo, jamás hemos tenido, ni causado, problemas en Francia, Alemania, Gran Bretaña y demás países europeos... jamás hemos pensado en atentar contra ellos, todo lo contrario, hemos estado, y estamos, muy agradecidos a esas sociedades que nos acogen y nos dan oportunidades que aquí no tenemos. Y lo mismo hemos visto hacer a los portugueses, italianos, yugoeslavos etc, pues bien, los musulmanes no hacen eso y, desde que reciben financiación y clérigos procedentes de las monarquías wahabitas, la cosa ha ido a mucho peor.
Y eso no hay quien lo pueda esconder ni tapar.

Parece mentira que un ex-militar escriba un articulo asi...dejele esa clase de argumentos a los politicos... preocupese Ud. (si tiene capacidad personal para ello) de otorgar al ciudadano Europeo respuestas de como evitar ser asesinado por los terroristas...

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