Venezuela en su laberinto

Por: | 27 de febrero de 2015

Venezuela
ERIKA M. RODRÍGUEZ

La situación de Venezuela en las últimas semanas ha dejado de ser la de la habitual confrontación dialéctica de su presidente con todo aquel que  disienta de alguno de los aspectos de su régimen, a convertirse en una olla de presión a punto de explotar.

Las acusaciones de intento de golpe de Estado, eran rutinarias en el régimen de Maduro que se servía de ellas para consolidar su discurso antiimperialista y de víctima de los complots internacionales, que sin duda despertaban el apoyo de importantes sectores sociales. La última de ellas fue la denuncia del eje Bogotá-Madrid-Miami como instigadores de un nuevo intento de toma violenta del poder. Ciertamente los sectores de la derecha de los tres países se lo han puesto fácil. La situación de Venezuela se utiliza continuamente como arma arrojadiza para criticar a la oposición acusándoles de querer importar el “tenebroso” régimen bolivariano. Desde luego, una visión simplista, y que minusvalora la propia calidad de la democracia española o colombiana y que en especial le hace el juego a Maduro dotándole de argumentos.

Pero más allá de las acusaciones la creciente inestabilidad social, las protestas y las recientes maniobras políticas de Maduro ponen el foco sobre un régimen que parece empezar a tambalearse sin que podamos tener certeza de cuánto podría tardar en derrumbarse del todo.

Por un lado, tenemos la resquebrajada economía venezolana, el mal manejo macroeconómico, las reformas sin una estrategia coherente de acción han llevado a que Venezuela haya perdido los últimos años, encerrándose en una espiral de devaluación, inflación, incapacidad productiva y desabastecimiento que ya no solo preocupa a los inversores internacionales sino que ha empezado a afectar a aquellos que se habían constituido en el sustento del régimen bolivariano, las clases populares y medias que se vieron compensadas con la política social financiada con los recursos petroleros. 

El régimen Venezolano se ha mantenido a través del uso de recursos tácticos muy hábiles que se sumaron a una política social que le permitía ganar elecciones con relativo margen a pesar de que la sociedad se fuera polarizando cada vez más. Pero el crédito concedido por la ciudadanía tiene un límite, la escasez y la inflación, se suman a la creciente inseguridad en un país con un 90% de impunidad. Cuando la vida diaria se hace difícil, los votos son también más esquivos.

Al sombrío panorama económico, se suma el bajo precio del petróleo, sin que se cuente con recursos ni políticos ni económicos para compensarlo. La economía rentista está pasando su factura.

Por otro lado tenemos las limitaciones políticas de Nicolás Maduro, que por mucho que lo intente no es Hugo Chávez, no tiene la legitimidad sobre el mando militar que tenía su antecesor, no aglutina a los diferentes sectores del bolivarianismo y no cuenta con el carisma internacional que le permitió a Chávez consolidarse como un líder regional, querido o no, pero líder a fin de cuentas.

Su necesidad de mantener el control le lleva a una apuesta desesperada, intenta mantener el control desincentivando a los críticos a través de la manipulación de la justicia y del recurso al control armado de la inestabilidad social. Una apuesta con demasiado riesgo porque el abuso puede terminar de convencer a los desencantados de pasarse a la oposición, y porque le pone en el punto de mira internacional. La ausencia de margen de maniobra económico, le obliga a actuar exclusivamente en la esfera política, echando mano de un poder supra-constitucional.

Por supuesto las condenas internacionales a los recientes abusos de fuerzas armadas y policiales y al encarcelamiento injusto de los líderes de la oposición son de nuevo usadas por Maduro como justificantes de su cruzada, de hecho, llego a calificar al movimiento scout al que pertenecía el joven asesinado recientemente en medio de una protesta, como secta de derechas . Pero las voces que se unen para condenarles son dispares y eso las legitima. No son los críticos habituales de la derecha y el conservadurismo, no, ahora le llaman la atención las Naciones Unidas, Human Rights Watch y Amnistía internacional, y hasta UNASUR se conduele de la situación. Por su parte, los socios del Alba mantienen el apoyo discursivo pero poco pueden aportar sin condenarse ellos también.

Así pues, el futuro del país es más incierto que nunca y por ahora no podemos más que hacer cálculos de las posibles vías de evolución de esta crisis.  La escalada de la protesta violenta y de las acciones para desestabilizar el régimen es una posibilidad que debe contemplarse. Inclusive el intento de toma del poder, aunque esto signifique una decisión casi tan absurda como las acciones de Maduro, toda vez que significaría intentar controlar un país dividido, en un marco internacional que no se puede permitir aceptar este tipo de acciones (por muy malo que sea el dirigente afectado) y en plena crisis de los precios del petróleo.

Otra opción es el aumento de la tensión social que vaya rompiendo el régimen hasta que este termine por desmoronarse, bien porque el mismo bolivarianismo opte por defenestrar a Maduro o bien porque obligue a unos comicios en los que el saldo electoral se le haya agotado por completo.

Sin duda el panorama es incierto y mucho me temo que la población civil siga pagando un alto precio del que no debe desentenderse la comunidad internacional. Es necesario evitar el populismo facilón antibolivariano, dejar los cálculos de la política interna a un lado y unirse y centrarse en exigir el respeto y garantías propias del Estado de derecho para que sean los venezolanos los que decidan su futuro por vía de las urnas y evitar echar más leña a una hoguera que nadie sería capaz de controlar. 

 

* Erika M. Rodríguez es analista política y coordinadora del panel América Latina de la Fundación Alternativas.

Hay 4 Comentarios

La Venezuela bolivariana ha experimentado un continuado empeoramiento de las libertades y derechos civiles desde que Hugo Chávez fuera elegido por los procedimientos democráticos que tanto hiciera para erosionar. En el Indice de Libertad de Prensa 2015 de Reporteros sin Fronteras, la Venezuela de hoy, la que ha recibido el apoyo expreso de la extrema izquierda europea y singularmente de Podemos (empeorar) se sitúa en el puesto 137 de 180 países evaluados, en el grupo de los países con la libertad de prensa más amenazada; no sólo está a más de cien posiciones por detrás de España sino que la puntuación que recibe le ha llevado a retroceder más de veinte puestos en un solo año (2014-2015) y más de cincuenta desde el año 2003. Cuba, por supuesto, está incluida entre los países sin libertad de prensa alguna; la evolución de Venezuela apunta así claramente en la dirección de la dictadura castrista, a la que cada año se parece más.


No se trata de la única libertad amenazada. Hace pocas fechas el gobierno bolivariano ha convertido el derecho de manifestación en una actividad de riesgo al promover la represión de los manifestantes por la fuerza de las armas de fuego. La libertad económica que miden los índices de la Heritage Fundation coloca al riquísimo país que siempre ha sido Venezuela entre aquellos estados en que más restricciones imponen a la sociedad civil. Y, en fin, el Indice de Democracia de The Economist 2014 coloca a la tierra de promisión de los podemistas en el puesto 100 de 167 países (sólo superado negativamente por Cuba entre los estados latinoamericanos) y, de nuevo, en un proceso de continua degradación desde el año 2006.


Difícilmente- sabiendo cuál es el sentir de la izquierda bolivariana española, que la última votación en el Parlamento Europeo sobre la condena al régimen de Maduro pone de manifiesto sin lugar a dudas- cabe llamarse a engaño acerca cuál sea la aspiración de los líderes de Podemos (empeorar): su objetivo, expreso con anterioridad a que tal declaración resultara incómoda para las aspiraciones electorales del muy opaco Politburó podemista, siempre ha sido “latinoamericanizar” a Europa. Los índices señalados anteriormente dejan bien claro el verdadero sentido de tal pretensión. Algunos ciudadanos despistados hay todavía que parecen llamarse andana sobre el particular. Escasez rampante, inflación desbocada, corrupción extrema, violencia callejera incontrolada...: el verdadero paraíso que puede ofrecer el socialismo del siglo XXI.


No es Venezuela, es la civilización actual la que está en el laberinto... En África, millones de seres humanos que padecen hambre y desamparo social, y ahora, en ese horizonte se vislumbra el derrumbe económico de Occidente, donde la ética social está ausente en la política del poder.

Solo por el hecho de ser franquicia del chavismo en España, el partido Podemos ha debido estar presente en la plenaria del Parlamento Europeo del miércoles pasado en Bruselas. Lo que dice Nim han debido decirlo los cinco eurodiputados del círculo magenta. Pero no, prefirieron escurrir el bulto y evadir la confrontación con la verdad, como si lo hizo Izquierda Unida. En este link podrá enterarse de lo que se discutió allí, en el punto referido a la situación crítica que vive Venezuela.
http://runrun.es/internacional/189772/venezuela-en-crisis-europa-considera-la-opcion-de-mediar-junto-con-unasur.html

esta señora está repitiendo lo mismo de siempre, la perorata reaccionaria, servil y caduca de la que estes diario se hace eco. Nunca dan otra versión, y los lectores se dan cuenta y no creen sus patrañas. ¿Quién le ha dicho que Colombia que lucha por la paz, con 70000 muertos por violencia, y llena de asesinatos selectivos (cualquier sindicalista pasaba por esos ajusticiamientos en la época del siniestro Uribe) que ahora desea cambiar, de qué nos habla esta señora que defiende, como lo hacen todos los detractores de Venezuela y con los mismos mantras, de una extrema derecha encarnada en la señora Machado, Leopoldo López, Ledezma y toda esa pléyade de depredadores? Seguro no publicarán este comentario, están demasiado ocupados en atacar a Venezuela, a Podemos, en defender intereses puramente capitalistas y serviles aprovenchando la ignorancia de mucha gente, a falta de otras versiones más honestas, más certeras. Este texto es uno más de los célebres libelos de propaganda filistea contra un pueblo que se quiere libre y tiene derecho a la autodeterminación, con todos los errores que el horrible capitalismo le impone... ahí están las imágenes de VTV, de Telesur, no pueden seguir engañando... qué pena!

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