Jordi Ortega
Gemma Galdon en su artículo, “Energía: una de cal y otra de arena” (El País 8. Mayo 2015) niega el carácter “revolucionario” de las baterías de Tesla. Sorprenden las dos objeciones que utiliza a que los ciudadanos puedan desconectarse de la red: “¿Quién y cómo financiará las infraestructuras comunes que seguiremos necesitando?”. Y, una anterior, más inquietante, “¿qué mecanismos de solidaridad y redistribución tenemos pensados para asegurar que el acceso al sol o al viento no se convierten en nuevos privilegios?”.
¿Qué razones llevan a Gemma Galdon a coincidir con UNESA -que reclama un “peaje a sol”? Si me tomo un café, excluyo a los demás que se lo tomen. ¿Y el sol? Sería el bien “común” por excelencia, no hay opción de exclusión. Te pueden cortar el suministro eléctrico, de agua, pero no del sol.
Al gobierno le bastó un borrador de decreto para excluir de un bien común como el sol a los ciudadanos. Hasta la CNMC (del 10 de marzo), que excluyó al PSOE, objeta sobre la metodología para cobrar un peaje al sol por el autoconsumo. La caída de la demanda (una parte pobreza energética), una entrada de renovables (aún vivimos de las rentas de lo logrado entre 2004 y 2008, con un gobierno socialista, sin aquella presión sobre la oferta hubiéramos necesitado una década para que el precio cayera un 85%), y la bajada de precios mayoristas, entre otros factores provocaron diversos “desajustes”. En lugar de reformas estructurales, de impulsar un mercado para las energías renovables, se incrementaron los ingresos del sistema vía aumento de peajes pagados por productores y consumidores. ¿Sacrificamos el “bien común”, que es el sol, para seguir retribuyendo una infraestructura que, en la mayoría de casos, está sobredimensionada?
Hace dos años UNESA consideró que el autoconsumo equivale a “paraísos fiscales encubiertos”. El autoconsumo no estaría pagando, ni las infraestructuras que habla Gemma Galdon, ni toda la política energética que, para UNESA, son los costes que el gobierno traslada de los presupuestos a la factura eléctrica. Lo que hace el ciudadano al instalar una fotovoltaica en su casa es contribuir al objetivo de la Unión Europea de “edificios de consumo cero”, logra la estrategia Europea 2020, sin coste alguno a los presupuestos. Es injusto calificarlo de “defraudador fiscal”, cargando costes a otros usuarios, ya que contribuye a reducir la factura.
Si se criminaliza el autoconsumo, por esa misma regla, la “pobreza energética” tampoco paga el coste de infraestructura que pagan otros usuarios. ¿El pobre erosiona el estado de bienestar? ¿También serían “insolidarios” quienes en sus viviendas tienen orientación sur -aprovechan la luz solar y pagan menos por las infraestructuras? ¿Vamos a penalizar las viviendas con eficiencia A+?
Resultan lamentables muchas críticas vertidas contra Podemos. Gemma Galdon utiliza en el contexto equivocado el dilema entre la “perspectiva social y multidisciplinar” y tecnología. El concepto transición energética no está en la agenda política. El autor intelectual, a final de los 70, de dicho concepto fue Willy Brandt; consideró la nuclear y combustibles fósiles las mayores amenazas para la humanidad. Hoy las renovables, gracias a la “regulación de tarifas”, han presionado los precios a la baja haciendo viable el autoconsumo.
Hermann Scheer, impulsor de la ley de renovables hace 15 años, anticipo el descalabro y cataclismo del monopolio energético en el momento que las renovables sean maduras y el consumidor deje de hacer uso del sistema centralizado. El dilema no es red o baterías; a poco que se desarrollen las renovables, será Tesla quien respalde la red.
Deja perplejo el trasfondo ideológico de algunas afirmaciones. “No es escalable y no podrá convertirse en nada más que una opción individual para los que quieran sentirse en paz con la madre tierra” y, otra, “una fantasía americana, pasando del consumismo inútil al individualismo autocomplaciente”. No creo que 800 cooperativas alemanas con el 47% de renovable, o 200 ciudades tengan una epidemia americana. ¿No era el fracking la fantasía más extendida en Estados Unidos? Parece que es el PSC en Cataluña el más comprometido con la municipalización de la energía como Hamburgo o Florida (donde en referéndum se apoyó la comercialización directa). http://municipiossostenibles.wordpress.com/mapa-de-municipios-y-grupos/
Al oligopolio le salen aliados inesperado. ¿Se imagina llamar el café que se toma en casa de “fantasía del individualismo complaciente”? Hay tópicos que se combaten utilizándolos mal. Estamos ante una transición energética en que las infraestructuras y consorcios energéticos pueden elegir, como dice Schumpeter, entre “estrellarse y venirse abajo, …o transformar su derrota en una retirada ordenada”. Quien no entienda esto no formará parte de las nuevas mayorías de gobierno (aviso para la izquierda que no desee ser el partido de los mineros)
Jordi Ortega. Doctor en Ciencias Políticas e investigador del Comité Español de Investigación del Cambio Ambiental Global (CEICAG) de la Universidad Carlos III de Madrid. Colaborador de la Fundación Alternativas.
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Hay 5 Comentarios
Todo el mundo tiene asumido que en plazo de no muchos años la tecnología habrá dejado atrás muchos de los usos energéticos que hoy utilizamos.
Por obsoletos, porque nadie se quiere quedar atrás en los avances, y porque las leyes impondrán apuntarse a otros tipos de energías más limpias y baratas.
Como aquellos vehículos antiguos destartalados cuyos chasis pesaban toneladas y cuya carga útil era ínfima.
Pues igual ahora, y a la vuelta de la esquina con nuevos materiales súper conductores, y nuevas aleaciones de metales que dejarán en chatarra todo lo que hoy nos parece moderno.
Con el agravante, de que la progresión va más rápida según pasa el tiempo, aun contando con rincones del planeta que seguirán anclados en la edad media.
La carrera no permitirá el ir colocando frenos.
Por el riesgo de que los otros pasen delante.
Y lo vendan todo más barato.
Ya tenemos hoy trenes que flotan sobre los railes y no necesitan ruedas, marchando a súper velocidad.
Fabricando su propia energía, dentro de poco.
Publicado por: Cáceres | 03/06/2015 17:44:43
Lo que está claro es que hay que hacer algo, si no hay nada bueno para hacer pues hacer lo menos malo. Saludos
Publicado por: madbid luengo | 03/06/2015 17:15:24
Una vez más veo en un artículo, en mi modesta opinion, mezclar conceptos de manera interesada. Es habitual insistir en que la legislación y las eléctricas se oponen a que los ciudadanos se desconecten de la red. Eso es absolutamente falso.
La discusión y punto de controversia está en la gestión técnica y económica de las instalaciones de autoproducción CONECTADAS A LA RED y para las que se demanda la posibilidad de verter los excedentes, VENDIENDO EL EXCESO DE PRODUCCION.
Y es en este tema donde es preciso alcanzar un acuerdo y en su caso acometer las reformas legales que lo posibiliten, tanto técnicamente como económica y legalmente. Y por último: atribuir a las baterías de TESLA un carácter revolucionario es hacerle el juego a una mera estrategia de marketing.
Publicado por: Jesus Serrano | 03/06/2015 14:54:19
Todo el reino vegetal debería pagar por la energía solar, o los agricultores. Un canon también para los chiringuitos, para el turismo en general. Al final, la comunidad europea aplicará un impuesto monstruoso a los países de sur. El único que podría cobrarnos por esto es el propio sol.
Publicado por: Manuel de Uso | 03/06/2015 12:46:07
MAdre mia lo unico que me apetece es salir corriendo y en este puente reservarme una comida con descuento y olvidarme de este mundo polico. http://cort.as/7-u2
Publicado por: 45Revoluciones | 03/06/2015 11:33:48