Llegó la hora. Las políticas públicas para la cultura tienen por delante el mayor reto de las últimas tres décadas. Desde las grandes transformaciones habidas en la definición de las estrategias y la gestión y administración de los recursos públicos destinados a la tarea en las administraciones locales españolas, allá por los años 80, nunca se había dado un marco tal de opciones para devolver el debate, las iniciativas y los mecanismos de generación de cambios como el surgido del escenario político resultante de las elecciones del 24 de mayo.
Las mutaciones e hibridaciones en los campos de la cultura y la creación, en medio de las crisis económicas y sociales de esta última década, han creado las condiciones de la siguiente gran transformación. Miles de corporaciones locales pueden cambiar su estrategia de ciudad; y, algunas del vigor presupuestario y el peso simbólico de Barcelona , Madrid, Valencia o Sevilla. Otras como Zaragoza, Coruña, Palma de Mallorca, Oviedo, Cádiz o Zamora, por citar solo algunas, representan en sus territorios un papel central en la configuración de los discursos culturales. Y los cambios en los Gobiernos Autonómicos y Diputaciones no van a ser tampoco factores desdeñables de ese mapa sísmico. Es decir que el establecimiento de prioridades, las condiciones y garantías de acceso, los mecanismos de transparencia en la gestión, participación y toma de decisiones, van a formar parte de la agenda que puede mejorar la vida de muchos millones de personas.
Estamos ante un campo de oportunidades para ese cambio. Lo decíamos hace unos meses. Porque la política cultural amplifica para cada persona la posibilidad de mejora de su mundo cotidiano. Es un proceso personal y colectivo de participación, un mecanismo para la transformación y el cambio de la vida, una fuente de aprendizaje individual y compartido y un campo para el desarrollo de la creatividad y la colaboración: Las prácticas comunitarias o la creación profesional, las industrias culturales y los servicios y facilidades para garantizar el acceso a medios y saberes son partes de su esencia.
Y por eso debe implicarse activamente en el planeamiento de un modelo de vida urbana decente, si se considera a la cultura como un motor de la transformación y la mejora general, como una estrategia transversal de la agenda política local. Planificar la ciudad sin la cultura como visión articuladora genera más desigualdades estructurales.
Será también urgente decidir en torno al papel de los interfaces de acceso y de participación, que aceleran la generación de los mecanismos y condiciones para la expresión creativa, el contraste de opinión y las aportaciones de pluralidad inclusiva. Y en ese objetivo las instituciones pueden ejercer un papel normativo y operativo esencial. Esos interfaces son tanto digitales como humanos. Y también poner las condiciones para la consolidación de un sector cultural y creativo en todas sus fases, desde la experimentación hasta la comercialización o los usos compartidos, como factores de una economía sostenible.
El debate sobre la configuración de la identidad será otro vector: La devolución de espacio y tiempo a la historia y la cultura invisibles, recuperando la dignidad y capacidad de representación del patrimonio de la vida en común, lo que añadido a nuestro tradicional patrimonio cultural, constituyen motivo de orgullo compartido y fuente de riqueza comunitaria.
Los principios definidos en distintos documentos de la Agenda 21 para la cultura aparecen mencionados en distintos programas políticos de los partidos que nos van a gobernar en los próximos cuatro años: Derechos culturales, formas de gobierno, sostenibilidad y territorio, cultura e inclusión social y cultura y economía. Ello implica, entre otras cosas cartas de derechos y responsabilidades culturales, una estrategia cultural local pública o nuevas formas de toma de decisiones en torno a los asuntos culturales relevantes.
La centralidad de las políticas no puede bascular únicamente en torno al puñado de gigantes que dominan la historia de las artes, ni en la calidad esencialista de las prácticas culturales o en el tamaño de los mercados de los productos de las industrias culturales. Un tema crucial hoy son las posibilidades, accesibles para la mayoría de la ciudadanía, de participar en la creación de nuevas prácticas y formas culturales.
El verdadero capital cultural local tiene que ver con la creación de los entornos más favorables para el desarrollo de la creatividad y originalidad, y también con la intensidad de la participación social en la formación de esas nuevas ideas. Y todas estas cuestiones son las que están en juego en los acuerdos para gobernar el próximo día 13. De nuevo la cultura puede ser, como hace tres décadas, un aglutinante transformador. De las interlocuciones e inteligencia de quienes nos representan en las instituciones locales y autonómicas depende que así sea. Mimbres hay para ello.
Jorge Fernández León. Colaborador del Observatorio de la Cultura de la Fundación Alternativas
Nicolás Sartorius. Vicepresidente Ejecutivo de la Fundación Alternativas (FA), abogado y periodista, ha sido diputado al Congreso.
Carlos Carnero. Director Gerente de FA, ha sido Embajador de España en Misión Especial para Proyectos en el Marco de la Integración Europea y eurodiputado.
Vicente Palacio. Director del Observatorio de Política Exterior de la Fundación Alternativas, Doctor en Filosofía, Visiting Fellow y Visiting Researcher en Harvard.
Sandra León. Profesora de Ciencias Políticas en la Universidad de York (Reino Unido) y responsable de la colección Zoom Político de la Fundación Alternativas.
Carlos Maravall. Doctor en Macroeconomía y Finanzas Internacionales por la Universidad de Nueva York. Ha trabajado como asesor en Presidencia del Gobierno en temas financieros.
Erika Rodriguez Pinzón. Doctora en relaciones internacionales por la Universidad Autónoma de Madrid y coordinadora de América Latina en la Fundación Alternativas.
Ana Belén Sánchez, coordinadora de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Fundación Alternativas.
Jose Luis Escario. Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid y Master de Derecho Internacional y Comunitario por la Universidad de Lovaina. Coordinador del Área Unión Europea de FA.
Kattya Cascante coordina el área de Cooperación al Desarrollo del Observatorio de Política Exterior de la Fundación.
Enrique Bustamante. Catedrático de Comunicación Audiovisual y Publicidad en la UCM. Es un experto de la economía y sociología de la televisión y de las industrias culturales en España.
Alfons Martinell. Director de la Cátedra Unesco en la Universidad de Girona y profesor titular en esa misma institución. Codirige el Laboratorio Iberoamericano de Investigación e Innovación en Cultura y Desarrollo.
Carles Manera. Catedrático de Historia e Instituciones Económicas en la Universitat de les Illes Balears. Es Premio Catalunya de Economía (Societat Catalana d’Economia, 2003).
Stuart Medina Miltimore. Economista y MBA por la Darden School de la Universidad de Virginia. Es presidente de la Red MMT y fundador de la consultora MetasBio.
Luis Fernando Medina. Profesor de ciencia política en la Universidad Carlos III de Madrid. Es autor de 'A Unified Theory of Collective Action and Social Change' (University of Michigan Press) y de "El Fénix Rojo" (Editorial Catarata).
José María Pérez Medina. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología y en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Funcionario del Estado. Ha sido Asesor en el Gabinete del Presidente del Gobierno entre 2008 y 2011.
José Antonio Noguera. Profesor Titular de Sociología en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y director del grupo de investigación GSADI (Grupo de Sociología Analítica y Diseño Institucional).
Antonio Quero. Experto en instrumentos financieros de la Comisión Europea y coordinador de Factoría Democrática. Es autor de "La reforma progresista del sistema financiero" (Ed. Catarata).
Paloma Román Marugán. Profesora de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid. Autora y coordinadora de distintos libros, artículos en revistas especializadas, artículos divulgativos y artículos de prensa.
Jesús Prieto de Pedro. Doctor en Derecho, Catedrático de Derecho Administrativo en la UNED y titular de la Cátedra Andrés Bello de Derechos Culturales.
Santiago Díaz de Sarralde Miguez. Profesor de la URJC y coordinador de Economía en OPEX de la Fundación Alternativas.
Javier Rey. Doctor en Medicina y Cirugía, especialista en Cardiología. Secretario de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida.
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