Elecciones en Grecia: La "virtud" del término medio

Por: | 25 de septiembre de 2015

Tsipras
 

VÍCTOR C. PASCUAL PLANCHUELO

 

 

Grecia vivió el domingo una nueva cita electoral para elegir al primer ministro que dirigirá los destinos del país y, sobre todo, las negociaciones con la Unión Europea y las entidades financieras internacionales durante los próximos cuatro años. Por tercera vez en menos de un año, los electores griegos acudían a las urnas, después de las Elecciones Generales de enero, que dieron la victoria al líder de la Izquierda radical, Alexis Tsipras, y el controvertido referéndum de julio.

 Este nuevo proceso electoral se originó por la escisión del partido de Tsipras (Syriza) del ala más radical, opuesta al acuerdo alcanzado “in extremis” con las instituciones europeas para acometer el pago de la deuda griega, gracias al cual Atenas recibió un primer tramo de la ayuda, de 26.000 millones, para hacer frente a los pagos adeudados al Banco Central Europeo y al Fondo Monetario Internacional (FMI), pero que también llevaba aparejada la aceptación de un duro programa de reformas impuesto por los acreedores internacionales a cambio del rescate (86.000 millones a tres años).

 La decisión de convocar elecciones anticipadas por parte de Tsipras perseguía conocer si el pueblo griego seguía confiando en las promesas de Syriza, así como hacer viable un nuevo gobierno salido de las urnas con más apoyos parlamentarios, y reforzar la legitimidad del nuevo primer ministro ante las instituciones europeas.

 La jugada de adelantar las elecciones generales por Tsipras ha sido realmente arriesgada, sobre todo, en un momento en el que la imagen del líder izquierdista se encontraba deteriorada por haber ignorado el resultado del referéndum de julio, en el cual el 61,31% de los electores griegos votaron 'no' a la aceptación del proyecto de acuerdo presentado a Grecia por la Comisión Europea, el Banco central Europeo y el Fondo Monetario Internacional en el Eurogrupo del 25 de junio de 2015, tal y como se recogía en la meditada pregunta del referéndum.

 En esta difícil coyuntura han llegado estas elecciones, en las que otras opciones políticas, como los conservadores de Nueva Democracia parecían poder competir la victoria a Syriza, abriéndose además la posibilidad de que fuera necesario un gobierno de coalición que aglutinara diversas fuerzas políticas para asegurar la gobernabilidad del país.

 

 El proceso electoral

La campaña electoral griega ha estado marcada por el escepticismo y la apatía de una ciudadanía que se siente decepcionada por la Política e, incluso, por la propia figura del líder de Syriza que tantas esperanzas e ilusiones había suscitado por su férrea oposición a Bruselas.

 En este contexto de desgana y de fragmentación política, se han celebrado unas elecciones generales en las que, según los sondeos, las formaciones favoritas para conseguir la victoria eran, por un lado, Syriza (izquierda radical), liderada nuevamente por Alexis Tsipras y desprendida de su ala extrema y, por otro, Nueva Democracia (ND, conservadores), encabezada por Vanguelis Meimarakis, a los que apenas les separaba medio punto en intención de voto.

 En este contexto, las formaciones políticas más relevantes y con más opciones para obtener representación en el Parlamento griego han sido las siguientes:

 

Syriza

 La Coalición de la Izquierda Radical (Syriza) partía como favorita en todas las encuestas, a pesar del desencanto generado por los seis meses de gestión, y por haber contrariado la voluntad del pueblo griego expresada en el referéndum de julio.

 No obstante, Tsipras aún constituye una esperanza para muchos griegos y un ejemplo de lucha contra la disciplina de austeridad de la canciller alemana Ángela Merkel, así como una garantía de beligerancia ante las instituciones europeas en la crucial cuestión de la deuda.

 Su imagen aún no está teñida de la corrupción que asola otras formaciones políticas históricas, como el PASOK o los conservadores, de forma que aún goza de un elevado grado de confianza entre la población, pues muchos ciudadanos le consideran un “mal menor”. A ello se añade el hecho de que la política de emergencia social que Tsipras ha mantenido en su política interna le granjeado el apoyo de una gran parte de la sociedad en un momento de profunda crisis económica y social.

Nueva Democracia

El partido conservador se ha presentado como el garante de la estabilidad y el cumplimiento de los acuerdos con la troika (Banco Central Europeo, FMI y Comisión Europea), y ha recibido el apoyo de muchos líderes conservadores europeos, como Rajoy o Merkel. Las encuestas situaban a Nueva Democracia en segundo lugarcon opciones de poder competir el gobierno a Alexis Tsipras, que parece puede perder una parte sustancial de su apoyo popular.

 El líder del partido, Meimarakis, propuso a Syriza la formación de un gobierno de unidad nacional formado por “fuerzas proeuropeas, con presencia de Syriza y de tecnócratas” para afrontar unidos las negociaciones con Bruselas, lo que a juicio de muchos analistas puede haber perjudicado su proyección de voto en estas elecciones.

PASOK

El histórico Partido Socialista Pan-Helénico (PASOK) atraviesa momentos especialmente duros que hacen peligrar incluso su continuidad; en 2012, perdió el Gobierno pasando de 43,94% al 12%. Igualmente perjudicado por la escisión del histórico líder Yorgos Papandreu, que ha constituido un partido político propio, su papel en un futuro gobierno griego apoyando a Syriza o a Nueva Democracia parece improbable, de manera que todo apunta a que el Partido liderado en estas elecciones por Evangelos Venizelos seguirá condenado a la marginalidad .

Griegos Independientes (ANEL)

Este partido escindido de Nueva Democracia presenta una ideología nacionalista aún más virada hacia la derecha del espectro político, así como una propuesta antieuropea, reivindicando incluso el cese inmediato del pago de la deuda a los acreedores internacionales.

Esta formación ha sido socio de gobierno de Syriza desde enero de 2015, y todo apunta que podría ser nuevamente la elegida por Tsipras para entrar en un gobierno de coalición en caso de que la formación de izquierdas no alcanzara la mayoría absoluta.

Amanecer Dorado

El partido neonazi de la ultraderecha griega sigue teniendo opciones de incrementar su presencia en el Parlamento tras estas elecciones. Sus resultados en las últimas elecciones hacen presagiar la consolidación y el crecimiento de esta fuerza política, que hace gala de un discurso xenófobo y antieuropeo.

DIMAR

La Izquierda Democrática (DIMAR), nacida de la escisión del partido del que también surgió Syriza, también se espera que pueda obtener representación en el nuevo Parlamento, aún con una presencia muy limitada.

Partido Comunista griego (KKE)

El Partido comunista de corte tradicional defiende la suspensión del pago de la deuda, la salida de la UE y de la OTAN. Las encuestas le otorgan cerca de un 7% de los votos.

To Potami

To Potami ("El río”) es una formación de centro izquierda, sin precedentes en la historia política griega, creada en marzo de 2014 en torno al presentador de televisión Stavros Theodorakis, que ha revolucionado el panorama político con actuaciones y proclamas poco ortodoxas.

Los sondeos le otorgan un 7%, por lo que podría tener un papel importante en caso de ser necesario para la formación del gobierno.

 Movimiento de los Socialistas Democráticos (Kinima)

 El Partido creado por el ex primer ministro y ex dirigente del PASOK, Yorgos Papandreu, el Movimiento de los Socialistas Democráticos, ha surgido de la escisión del partido que creara su padre, el PASOK.

La mayoría de las encuestas le otorgan escasas opciones de obtener representación parlamentaria, pero algunos analistas consideran que puede constituirse en un partido clave para la formación del nuevo gobierno.

Unidad Popular

Partido creado por el ala radical de Syriza, que abandonó la formación izquierdista por no aceptar el acuerdo alcanzado por Tsipras con las instituciones europeas, y que ha recibido el apoyo del ex ministro de Finanzas Yanis Varoufakis, que aboga por no aplicar políticas de austeridad en Grecia y salir del euro.

Unión de Centristas

Una incógnita era saber si este Partido de centro, fundado en 1992 por Vassilis Leventis, y que busca ser la expresión del centro griego, puede obtener representación parlamentaria, tal y como auguran algunas encuestas.

Resultados del proceso electoral

 Los resultados de las elecciones de 20 de septiembre han puesto de manifiesto que la maniobra de Alexis Tsipras ha sido una perfecta jugada de póker, de la que el líder izquierdista ha salido muy reforzado. Los resultados arrojan una victoria de Syriza cercana a la mayoría absoluta, gracias al hecho de que el sistema electoral griego otorga 50 diputados adicionales a la fuerza política que haya obtenido más votos. Estos son los resultados:

 

SYRIZA: 35,46 % de votos - 145 diputados

NUEVA DEMOCRACIA: 28,10 % - 75 diputados

AMANECER DORADO: 6,99 % - 18 diputados

PASOK: 6,28 % - 17 diputados

KKE: 5,55 % - 15 diputados

TO POTAMI: 4,09 % - 11 diputados

ANEL: 3,69 % - 10 diputados

UNIÓN DE CENTRISTAS: 3,43 % - 9 diputados

 

Para la formación de gobierno, finalmente Syriza ha preferido renovar su coalición con la formación de la derecha nacionalista de los Griegos Independientes, lo que parece en principio un movimiento poco coherente desde el punto de vista ideológico, pero que sin embargo parece otorgar a Tsipras un margen de actuación muy amplio para renegociar los términos del acuerdo con Bruselas e implementar el duro programas de medidas de ajuste exigidas por los acreedores.

           

Reacciones internacionales

A causa de la trascendencia de estas elecciones para el resto de países que conforman la Eurozona, se han sucedido numerosas declaraciones y reacciones de líderes políticos europeos y de las propias instituciones comunitarias.

Desde las instituciones europeas, la intervención del presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, fue de las primeras en llegar. Dijsselbloem felicitó a Tsipras y pidió la rápida formación de un Gobierno para “proseguir el proceso de reformas”, a la vez que mostró su disposición “para trabajar estrechamente con las autoridades griegas y para seguir acompañando a Grecia en sus ambiciosos esfuerzos reformistas”.

Por su parte, el presidente de la Eurocámara, Martin Schulz, ha advertido al líder de SYRIZA de que la UE no aceptará una quita a la deuda helena y dejará de ayudar a Grecia si el nuevo Gobierno incumple sus compromisos. El político alemán recalcó que "no existe una capacidad de chantaje" por parte de Grecia, ya que si el nuevo Gobierno da marcha atrás en los ajustes y las reformas exigidas por la UE, se cerrará el grifo de dinero europeo hacia Atenas.

Entre los gobiernos europeos, destacó la declaración de Steffen Seibert, portavoz del Gabinete de Ángela Merkel, que deseó que el nuevo gobierno griego mantenga el camino de las reformas.

En esta línea, el primer ministro finlandés, Alexander Stubb, advirtió de que su país no aceptará una quita de la deuda griega, aunque se mostró abierto a negociar los plazos de devolución del préstamo. "Nuestra primera prioridad es mantenernos fieles a lo acordado, es decir, no vamos a perdonar ninguna deuda. El préstamo de mil millones de euros que Finlandia concedió a Grecia se mantiene a todos los efectos".

 En otro tono, el presidente francés, François Hollande, manifestó la voluntad de proseguir la cooperación entre París y Atenas "al servicio del crecimiento y de la estabilidad de la zona euro".

Por su parte, con un marcado acento nacional, el primer ministro británico, David Cameron, ha interpretado la victoria del partido de Alexis Tsipras como una señal más para que Gran Bretaña se aparte de la Unión Europea. "Las elecciones en Grecia van a incrementar la incertidumbre económica a través de Europa”.

Finalmente, el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, ha mostrado al vencedor su confianza en que el nuevo Ejecutivo dote de estabilidad al país heleno “para poner en marcha las medidas necesarias con el fin de que Grecia vuelva a crecer, se cree empleo y se asegure el bienestar del pueblo griego y el futuro del común proyecto europeo.

Perspectivas

Un nuevo Gobierno de Syriza, que ha mantenido una línea dura de oposición a reformas impopulares a cambio del rescate de la Unión Europea, no es considerado por algunos analistas un buen punto de partida para reactivar el crecimiento del maltrecho país mediterráneo. Los partidarios de esta postura se basan en que desde que Tsipras ganó las elecciones en enero de 2015 las previsiones económicas para Grecia empeoraron. De hecho, en el primer trimestre, el país entró en recesión y posteriormente se sucedieron recortes de “rating” de la deuda soberana por parte de algunas agencias de calificación y previsiones a la baja de las expectativas económicas por parte de la UE. De igual modo, la firme oposición del anterior Gobierno a los términos del rescate llevó al país al borde de la quiebra antes del acuerdo de julio, provocando una fuga de capitales tras el referéndum y la imposición del “corralito” que ha lastrado la recuperación económica.

Sin embargo, para otros analistas la reelección de Tsipras podría calmar a los mercados financieros y a las autoridades europeas, al existir una mayor confianza de que Atenas cumplirá finalmente sus compromisos. Tsipras es el primer ministro heleno que sale reelegido en los seis años de crisis del país, lo que puede generar una señal de tranquilidad para el país en el plano institucional, y además le otorga autoridad para cumplir lo prometido a los acreedores europeos, aunque se trate de duras medidas de austeridad.

Otro mensaje de confianza y de tranquilidad también se deduce del hecho de que la coalición que va a gobernar Grecia en los próximos cuatro años es la misma -incluso ahora más sólida y homogénea, al estar desprovista de su ala más disidente- que aceptó el acuerdo del tercer rescate con la UE en un contexto de fuerte presión para evitar la suspensión de pagos y el “Grexit” de la moneda común.

 Y es que, tras estas elecciones, la situación parece diferente a la vivida en enero. El propio servicio de estudios del Banco Bankinter ha lanzado un mensaje de sosiego a los mercados, afirmando que la actual victoria de Tsipras es un asunto “perfectamente digerible” y que Grecia terminará consiguiendo una renegociación de la deuda, aún a plazos muy largos y con carencia de los intereses. En sintonía con ello, la bolsa de Atenas, pese a una brusca caída inicial, ha remontado el vuelo, sin haber acusado ninguna otra consecuencia negativa por la victoria de Syriza. Por tanto, aunque los mercados y acreedores anhelaban una victoria de los conservadores proeuropeos, lo cierto es que, por el momento, el efecto Syriza no ha desestabilizado los mercados financieros ni la economía europea.

 Finalmente, existe un elemento aún más trascendente: esta vez Grecia también está interesada en no fracasar en el cumplimiento de las exigencias de la UE. Si Atenas lleva a cabo las reformas que exige Bruselas, el país recibirá en noviembre una inyección de más de 3.000 millones de dólares; reformas que además pasan por ser obligatorias para que pueda acordarse la reestructuración de la deuda, tal y como viene defendiendo reiteradamente el propio Tsipras.

 En definitiva, parece que esta nueva victoria de Syriza no va a generar tanta preocupación e inquietud como la de principios de año; ello puede ser síntoma de que se ha llegado a un punto de moderación por parte de Alexis Tsipras frente a las exigencias europeas; o bien puede indicar que Bruselas ha suavizado y flexibilizado en cierto modo su disciplina de la austeridad ante la crisis griega; o, mejor aún, puede ser que -como nos enseñó el maestro Aristóteles- ambas partes hayan entendido por fin que la “virtud” (o “areté”, en griego) se encuentra en el "justo término medio" entre dos actitudes extremas.

 

Víctor C. Pascual Planchuelo es profesor de Derecho Internacional Público en la Universidad Complutense de Madrid                                                          

@victorcpascual

Hay 1 Comentarios

¿Se puede llamar ayuda no solo a recibir 26.000 millones para hacer frente a los pagos adeudados al Banco Central Europeo y al Fondo Monetario Internacional, sino también aceptar un duro programa de reformas? ¿Qué queda para el pueblo griego?
¿Es eso un "término medio justo"? ¿Se trata de las "reformas estructurales en sanidad, educación y pensiones", es decir de privatizar la sanidad y la educación, derechos humanos, según la Declaración Universal de los Derechos Humanos?
¡Vaya un retroceso en humanidad! Eso se llama crisis de valores.

Un saludo


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