LUIS FERNANDO MEDINA SIERRA(*)
El Segundo Informe sobre la Desigualdad en España de la Fundación Alternativas es un esfuerzo conjunto, multidisciplinario de varios investigadores que busca tomar el pulso del Estado del bienestar español. Aparte de cubrir una gran diversidad de aspectos (pensiones, garantías de ingreso, sanidad, educación, vivienda y fiscalidad), en cada caso busca ir más allá de las consideraciones coyunturales, una tentación difícil de resistir en vista de la agudísima crisis de los últimos años, para entender cómo dicha crisis ha interactuado con las estructura que ya estaban en pie desde años atrás.
Dada la magnitud del tema, no es posible reducir todo a dos o tres renglones apresurados. Se trata de un texto que merece un detenido estudio. Pero, con el fin de alentar la discusión y la reflexión, se pueden resaltar algunos elementos.
La crisis económica ha sido una dura prueba para el Estado del bienestar en España. Se puede afirmar sin equívocos que en cada uno de los frentes, la crisis ha traído consigo un aumento en la desigualdad. Esto era de esperarse aún en las mejores condiciones ya que, dada la magnitud de la recesión, era inevitable que se redujeran los recursos de que dispone el Estado para atender las necesidades de los ciudadanos y garantizarles los derechos sociales que la Constitución les otorga.
Pero además, España no se encontraba en las mejores condiciones. La crisis ha puesto en evidencia que el Estado del bienestar español acusa algunas rigideces y limitaciones que le impidieron responder al reto como hubiera sido deseable. En ese sentido, el informe pone de relieve dos puntos.
Primero, la redistribución en España está excesivamente recargada sobre el factor trabajo. Esto se advierte tanto en el caso de las pensiones, que siguen muy de cerca las remuneraciones de los beneficiarios a expensas de su potencial redistributivo, como en el caso de los impuestos donde cerca del 90% del recaudo procede del trabajo de sectores de ingresos medios y bajos. Aparte de que esto limita la capacidad del Estado para combatir la desigualdad, es una estructura muy vulnerable al ciclo económico. Dados estos factores era de esperarse que el aumento pasmoso de los niveles de desempleo de los últimos años iba a tener un duro impacto sobre el Estado del bienestar y la desigualdad.
En segundo lugar, España aún se enfrenta a legados históricos de desigualdad en varios frentes. En materia de educación, por ejemplo, aunque el sistema educativo ha mejorado notablemente en las últimas décadas, aún se siente el impacto de la deficiente educación que recibieron generaciones anteriores que se encuentran todavía bien en el mercado laboral, con limitadas capacidades de generar ingreso, o en uso de retiro sometidas a pensiones magras en virtud de su historia de bajos salarios. Como la educación tiene un alto componente de transmisión entre generaciones, estas desigualdades previas aún se hacen sentir en las aulas de clase contemporáneas.
Algo similar se advierte en el frente de la vivienda. España ha invertido muy poco en vivienda pública o de interés social por lo que la recesión empujó muy rápidamente a un sector importante de la sociedad a niveles de precariedad y penuria en la vivienda.
Por supuesto que no todo es malo. El Estado del bienestar español ha cosechado varios logros en las últimas décadas, logros que es necesario defender y expandir. El sistema de sanidad español sigue gozando de alta legitimidad social y buenos niveles de cobertura. Es verdad que ha sido muy duramente golpeado por los drásticos recortes de los últimos años y que las recientes reformas amenazan su progresividad. Pero por eso mismo, estos tiempos de adversidad deberían invitar a valorar más lo que se ha obtenido para detener los procesos nocivos en curso antes de que se vuelvan irreversibles.
Del mismo modo, la educación, con todos los problemas que pueda tener, y con todo lo que se puede mejorar, como lo constatará un juicioso lector del Informe, ha sido capaz de aprobar un duro examen durante los finales de los 90s. En esos años recibió cerca de un millón de niños de origen inmigrante, muchos de ellos en situaciones socioeconómicas muy duras y con dificultades de inserción cultural. A pesar de la magnitud del reto, el sistema educativo español ha logrado incorporarlos sin generar excesivos traumatismos. Sí que se han generado, y es necesario corregir, severas desigualdades en el sistema. Pero cuando se compara la dificultad de la tarea, con el resultado final se ve que, a pesar de lo mucho que queda por hacer, hay razones para la satisfacción, que no complacencia.
El Informe abunda en propuestas e ideas. Ningún resumen como éste puede hacerles justicia a todas ellas. Pero las consideraciones anteriores nos ayudan a entender sus puntos en común. Para salir de la crisis con un Estado del bienestar más robusto, más legítimo y más moderno, España debe hacer un esfuerzo mayor en inversión pública, debidamente financiado con una estructura tributaria más progresiva y eficiente. También debe alejarse del excesivo protagonismo que tiene el factor trabajo en su esquema de redistribución. Asimismo, debe darle al Estado más herramientas para actuar, según sea el caso como proveedor directo de bienes y servicios, como regulador o como catalizador de la coordinación entre ciudadanos; no hay en esto espacio para los dogmatismos.
La crisis económica puede (y debe) marcar un antes y un después en la sociedad española. Si no se aprenden sus lecciones, si se persiste en fórmulas fallidas o anticuadas, quedarán sembradas las semillas de la próxima crisis en medio de un espeso sedimento de deslegitimación y descontento ciudadano. Pero si se construye sobre lo que se ha ganado, si se rectifica lo que ha fallado, preparándose para los retos que vienen, España consolidará su lugar como uno de los estados de derecho más avanzados del mundo, todo un logro que para muchos hubiera sido inimaginable hace solo unas pocas décadas.
Luis Fernando Medina Sierra es colaborador de la Fundación Alternativas y licenciado en Economía y Filosofía
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Hay 1 Comentarios
Intentaré buscar ese informe.
Un saludo
Publicado por: Juliana Luisa González Hurtado | 25/11/2015 17:23:24