La innovación en los programas electorales

Por: | 24 de junio de 2016

ISABEL ÁLVAREZ (*)

 

DEBATERajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias, el lunes durante el debate a cuatro

En un reciente Memorando publicado por OPEX (Fundación Alternativas), La innovación en España: capacidades y financiación, se analiza la insuficiencia de capacidades de innovación y de apoyo público en España, y se apuesta por el desarrollo de una estrategia global para superar el retraso de España en esta materia. Para ello es fundamental contar con la iniciativa política como impulsora del cambio productivo, tan reclamado por muchos y tan poco concretado en la práctica. Todo ello justifica explorar cuáles son las propuestas en esta materia que hacen los partidos políticos en sus programas.

A priori podría pensarse que aquellos partidos de corte liberal podrían estar más probablemente inclinados hacia los mecanismos de incentivos a la inversión empresarial en I+D e innovación, mientras que los partidos con orientación socialdemócrata y progresista podrían estar más próximos a la defensa deliberada del apoyo del sector público a la I+D y la innovación. Como primera aproximación, y con todas sus limitaciones, el análisis del léxico utilizado en los programas permite comprobar de manera sencilla si esto es así, qué elementos comparten, los aspectos diferenciadores de las propuestas sobre innovación, así como cuáles son indicativos de una mayor debilidad programática.

Si observamos la frecuencia de mención de estos términos en los programas electorales, en valores absolutos, el PSOE es el partido que de forma más extensa está enunciando en su programa cuestiones de innovación, tecnología, digitalización, industria y productividad –Cuadro 1. Mientras que “digital” es el término más citado en general, con 148 repeticiones en el texto del PSOE, le sigue “industria”, que es el más renombrado en los programas del PP, Podemos e IU. Por su parte, Ciudadanos concede una mayor importancia relativa a la “I+D” que el resto de partidos, siendo similar el peso de “tecnología” en los programas de PSOE y Ciudadanos.

Cuadro 1. Frecuencia de términos en los programas electorales

 

PP

PSOE

Podemos

IU

Ciudadanos

Innovación

53

115

31

27

81

I+D

29

50

29

34

81

Tecnología

57

99

22

25

95

TIC

10

11

3

1

6

Digital

73

148

30

10

12

Industria

85

134

45

40

90

Competitividad

39

41

8

5

28

Productividad

7

36

4

4

19

 

353

634

172

146

412

Núm. palabras

65.023

128.055

68.536

87.943

125.421

En términos relativos, respecto a la extensión de cada programa, Cuadro 2, el programa del PP incide en industria sobre otros términos, al igual que el de Podemos e IU, mientras lo digital tiene un peso relativo mayor en el PSOE. Mientras que en I+D es la formación de Ciudadanos la que muestra una intensidad algo mayor, siendo muy similar entre los otros cuatro partidos, las diferencias más evidentes entre programas se observan en los enunciados de competitividad, que se realiza en mayor medida por parte del PP, y de productividad por parte del PSOE, con un peso relativamente bajo conferido por Podemos, IU y Ciudadanos a ambos conceptos.

En todo caso, cabe destacar la debilidad relativa que muestra el espacio dedicado a las TIC por lo general en los cinco programas, especialmente en los de Podemos, IU y Ciudadanos, lo que resulta ciertamente preocupante si se atiende al papel de ese sector como clave de desarrollo industrial y de cambio productivo en España.

Cuadro 2. Tasa de mención de los términos (número de repeticiones/ número total de palabras) por cada mil palabras.

 

PP

PSOE

Podemos

IU

Ciudadanos

Innovación/innovador,

0,82

0,90

0,45

0,31

0,65

I+D

0,45

0,39

0,42

0,39

0,65

Tecnología/s/ tecnológico/a

0,88

0,77

0,32

0,28

0,76

TIC

0,15

0,09

0,04

0,01

0,05

Digital

1,12

1,16

0,44

0,11

0,10

Industria/ industrial

1,31

1,05

0,66

0,45

0,72

Competitividad,

0,60

0,32

0,12

0,06

0,22

Productividad

0,11

0,28

0,06

0,05

0,15

Profundizando en lectura de las propuestas, puede detectarse la sensibilidad por el asunto de la innovación y la integración de la innovación y la I+D en los programas. Todos ellos integran la innovación tanto en el diagnóstico de la situación española que realizan como en la declaración de intenciones e incluso, aunque de manera más tímida, en las propuestas que desarrollan.

También en todos los casos se propone institucionalizar la innovación, incluyendo la puesta en marcha de un Observatorio de la Innovación (PP y Ciudadanos), una red de Institutos de Transferencia Tecnológica (Ciudadanos) o bien un Consejo de Ciencia, Tecnología e Innovación (PSOE), un Programa Marco de Investigación e Innovación Tecnológica (IU) o incluso un Pacto Estatal por la Innovación (Podemos).

Algunas de las propuestas son lugares comunes: aumentar la intensidad del gasto en I+D (en relación al PIB) hasta alcanzar entre el 2,5 y el 3% según la formación, el desarrollo de clusters innovadores, llevar la innovación a la Administración y fomentarla en el ámbito educativo y de sanidad, pasando por los problemas de financiación de la innovación. Sin embargo, el PSOE realiza además una mención explícita a la creación de una Red de Centros de Innovación Industrial (CEII) al estilo de EEUU o Alemania, a un plan de internacionalización de las empresas innovadoras y a una estrategia nacional de fomento de las patentes, simplificando los trámites administrativos y proponiendo explícitamente el abaratamiento del coste de patentar para los investigadores. A ello se suma que también los socialistas cuantifican la compra pública innovadora en un 3% de las nuevas inversiones públicas, frente a los otros partidos que tan solo la mencionan pero no exponen un objetivo cuantificado. También es el PSOE el partido que hace alusión más claramente a la I+D empresarial quedando este término desdibujado en el resto de programas.

Las propuestas enuncian, sin apenas desarrollar, la relevancia de las nuevas tecnologías que, por lo general, quedan vinculadas a las iniciativas 4.0. Los ámbitos de la salud, agroalimentario, energía, medio ambiente y turismo, están presentes en todas las propuestas, al igual que la llamada a una mayor tecnificación de la administración pública para ganar en eficiencia y mejorar la prestación de los servicios públicos a los ciudadanos. Sin embargo, tan solo hay una propuesta de creación de un Consejo o Comité asesor de Ciencia y Tecnología en el documento de Ciudadanos, y solo el PSOE incide en el desarrollo de las tecnologías facilitadoras. En particular, el PSOE incorpora estas tecnologías en su propuesta de CEII, entendiendo que la colaboración entre institutos y empresas germinará en el desarrollo y aplicación de la robótica, la electrónica y la nanotecnología. Por su parte, el PP refleja el papel de estas tecnologías en el desarrollo curricular y en el ámbito educativo. IU no hace referencia alguna, y Podemos solo menciona la electrónica en su función de facilitadora de la prestación de servicios públicos, mientras que Ciudadanos incluye la necesidad de una mayor colaboración europea e internacional que permita posicionar mejor a las empresas españolas en los mercados emergentes. En todo caso, la ausencia de un mayor desarrollo en las propuestas concretas sobre cómo abordar las nuevas tecnologías de cara a propiciar un cambio productivo en el país es cuanto menos insuficiente.

Una calificación análoga merece la gran debilidad de todos los programas en el tratamiento que hacen de las TIC. Si bien los cinco partidos hacen alusión a su importancia en mayor o menor medida, el enfoque dominante es sesgado hacia el acceso a las TIC y, en todo caso, cabe calificarlo de poco propositivo en todos los partidos. El problema está en que las TIC no han de entenderse solo como un mecanismo que facilita el flujo de información y comunicación, enfoque predominante en los programas, sino que se trata de un sector productivo, de alto contenido tecnológico en el que la confluencia de acciones orientadas a la mejora del capital humano y las habilidades individuales, las opciones de transferencia tecnológica, la presencia de externalidades productivas y de red, así como de absorción de conocimiento y también de internacionalización, hacen de éste un nicho de generación de estímulos positivos a la productividad, aspectos sobre los que sería deseable insistir.

Lo mismo ocurre en el tratamiento que recibe lo digital en los programas. Hay una coincidencia generalizada en los planteamientos relacionados con la brecha digital, la capacitación de la población, la capacidad de acceso a la red o su aplicación en el ámbito de los servicios públicos. Todo ello está presente en los programas pero, si bien el vínculo entre digital e industria 4.0 al menos queda expuesto en los programas de PP y de PSOE, su ausencia es bastante generalizada en el de IU y los nuevos partidos. En cualquier caso, solo hay una propuesta explícita en el programa del PSOE en el que se formula la creación de un Observatorio Digital que permite inferir el papel de este paradigma tecnológico en un lugar destacado en la agenda nacional.

La industria, lo industrial, es uno de los tres términos priorizados por parte de las cinco formaciones. Cabe afirmar que hay una orientación política en el país, sea del color que sea, a favor del sector industrial en su conjunto. La aproximación y las pautas de acción, no obstante, permiten observar algunas diferencias. Reindustrialización, política industrial y sostenibilidad, son tres de los conceptos en los que coinciden los cinco partidos, obviamente cada uno con sus matices. Además, la eficiencia energética, el cuidado del medio ambiente y el control de emisiones y residuos, así como las posibilidades de crecimiento de sectores tales como el agroalimentario, la pesca, y la cultura, también son puntos de encuentro de las cinco formaciones. Las oportunidades de la industria de defensa se manifiestan por parte de PP, Ciudadanos y PSOE, siendo este último el que más detenidamente las desarrolla, mientas que la recuperación de zonas contaminadas específicas se reseñan en Podemos. Cabe añadir que el papel de la formación profesional para las actividades industriales con mayor contenido tecnológico es objeto de atención de socialistas y Ciudadanos. Por último, el planteamiento de la industria del automóvil se realiza más pormenorizadamente en el texto del PSOE tanto en su vertiente productiva, como tecnológica y medioambiental, recibiendo alguna mención en Ciudadanos por su capacidad de arrastre y por la importancia del control de emisiones de gases, y sin apenas mención en las propuestas de PP, Podemos e IU.

En resumen, la falta de una orientación programática sobre las TIC y las nuevas tecnologías, con desarrollos y propuestas concretas, constituyen una debilidad importante en todas las opciones electorales. Por otra parte, salvo las excepciones de PSOE y en menor medida de Ciudadanos, es muy escasa la atención prestada a la productividad, un problema persistente en la economía española y, por lo general, no se hacen referencias novedosas, centrándose las propuestas en resolver un problema de escala y planteando el incremento del tamaño medio empresarial como forma prioritaria de actuación. La competitividad tampoco es un aspecto que se desarrolle de forma extensiva. Bien al contrario, son solo dos partidos de mayor tradición los que hacen referencia al término: mientas que el PSOE propone un plan de fomento de la internacionalización empresarial vinculado al comportamiento innovador, el programa del PP lo enuncia como objetivo pero no lo aborda de manera decidida desde la perspectiva de cambio tecnológico y productivo sino más bien como un impacto esperable de la buena marcha de la economía.

Estos son los programas, ¿a partir del 26 de junio veremos, esta vez, los hechos?

 

 

(*) Isabel Álvarez es profesora titular de la Universidad Complutense de Madrid.

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