DANIEL LEGUINA (*)
Turistas en las calles de Barcelona. / CARLES RIBAS
Rajoy anunció recientemente, a bombo y platillo -desde la cumbre de los países del sur de Europa, en Roma-, que España ha batido el récord de turistas con 82 millones en 2017. Los principales medios nacionales se hicieron eco de la noticia, que sin duda es una gran noticia, y destacaron que se trata del quinto año consecutivo aumentando el número de visitantes, a un ritmo imparable, desbancando a Estados Unidos del segundo puesto y poniéndose a rebufo de Francia, medalla de oro por el momento en lo que a recibir turistas se refiere.
En cifras, el aumento respecto al 2016 es del 8,9%, con un gasto total realizado de 87.000 millones de euros, cifra también récord con un alza anual del 12,4%. En 2017 el gasto medio por turista registró un crecimiento del 3,1%, y alcanzó los 1.061 euros por persona, y el gasto medio diario se situó en 137 euros con una mejora del 4,4%. Son datos del Ministerio de Energía y Turismo, que dirige Álvaro Nadal.
No era de esperar que Rajoy o Nadal sacaran una nota negativa del asunto -pero sí que sacaran pecho, claro-, ni tan siquiera el Ministerio de Medio Ambiente de García Tejerina, pero lo que resulta chocante, por aquello del periodismo crítico, es que ningún medio de comunicación haya señalado las nefastas consecuencias en términos de sostenibilidad que tamaña ‘invasión’ supone para el país.
El impacto ecológico del turismo de masas es terrible: todas las actividades relacionadas con él dejan huella ambiental, aumentando los gases de efecto invernadero responsables del cambio climático: viaje al lugar de destino, transporte dentro del mismo, producción y consumo de alimentos, residuos generados, compras y alojamiento.
Así lo afirma la experta Vilma Saraff en el último Informe de Sostenibilidad de la Fundación Alternativas, documento en el que recuerda también que cada millón de turistas que recibe España consume y genera 11 millones de litros de combustible; 300 millones de litros de agua; 2 millones de kilos de alimentos; 300 millones de litros de aguas residuales; 25 millones de kilos de CO2, y 1,5 millones de kilos de residuos. Sólo hace falta multiplicar estos datos por 82 para conocer el coste ambiental del negocio de turismo.
Entre los aspectos positivos del turismo destacan el valor económico para el desarrollo local; la generación de ingresos que pueden ser reutilizados en objetivos de conservación; una mayor involucración de la Administración en la protección del entorno; el aumento de los estudios especializados en la relación entre turismo y protección ambiental; y el crecimiento de inversiones para la investigación de los efectos del turismo en el medio ambiente.
El turismo supone el 11% del PIB y emplea a 2,9 millones de personas. Nadie pone en duda la positividad de estos números, pero la cara b del asunto, de la que nadie habla, es que se alcanzan gracias a la sobreexplotación de los destinos, la presión sobre los ecosistemas y las comunidades locales; el crecimiento urbanístico indiscriminado, la acumulación de residuos y la erosión de la zona; la rivalidad por la utilización de los recursos naturales y la saturación de infraestructuras y servicios públicos; la contaminación acústica, lumínica y del aire; una arquitectura no integrada en el paisaje y la utilización extensiva del transporte privado.
Queda claro pues que el modelo turístico tradicional, basado en el crecimiento sin planificación, es extremadamente agresor con el entorno en que se desarrolla. Un buen ejemplo son los litorales, donde el ensanchamiento de playas y la construcción de puertos deportivos ha afectado, irremediablemente en muchos casos, a los ecosistemas marinos.
España no es únicamente sol y playa. Para conseguir un modelo de turismo sostenible es importante un mejor aprovechamiento y redistribución de los espacios. A pesar de los esfuerzos de las regiones interiores, Castilla-La Mancha, Extremadura, Aragón y Castilla y León registran una muy baja densidad de viajeros. Entre las medidas para potenciar estas zonas, sería conveniente promocionar su riqueza cultural, histórica y gastronómica, así como la biodiversidad española, la más rica de Europa con 11 geoparques declarados por la UNESCO, 15 parques nacionales, 48 reservas de la Biosfera, más de 120 vías verdes -que suman más de2.500 km- y numerosos espacios que conforman la Red Natura 2000 (aproximadamente el 27% del territorio español).
Así las cosas, para que el sector turístico cambie sus prioridades y reduzca sus emisiones, el Gobierno debe asumir su responsabilidad ante la avalancha de visitantes y poner en marcha una política medioambiental eficiente -basada en la educación-, en lugar de fomentar únicamente una llegada descontrolada de turistas que empuja a España a un punto de no retorno de consecuencias dramáticas en forma de sequía, desertización y nuevas enfermedades.
(*) Daniel Leguina es responsable de Comunicación de la Fundación Alternativas
Nicolás Sartorius. Vicepresidente Ejecutivo de la Fundación Alternativas (FA), abogado y periodista, ha sido diputado al Congreso.
Carlos Carnero. Director Gerente de FA, ha sido Embajador de España en Misión Especial para Proyectos en el Marco de la Integración Europea y eurodiputado.
Vicente Palacio. Director del Observatorio de Política Exterior de la Fundación Alternativas, Doctor en Filosofía, Visiting Fellow y Visiting Researcher en Harvard.
Sandra León. Profesora de Ciencias Políticas en la Universidad de York (Reino Unido) y responsable de la colección Zoom Político de la Fundación Alternativas.
Carlos Maravall. Doctor en Macroeconomía y Finanzas Internacionales por la Universidad de Nueva York. Ha trabajado como asesor en Presidencia del Gobierno en temas financieros.
Erika Rodriguez Pinzón. Doctora en relaciones internacionales por la Universidad Autónoma de Madrid y coordinadora de América Latina en la Fundación Alternativas.
Ana Belén Sánchez, coordinadora de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Fundación Alternativas.
Jose Luis Escario. Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid y Master de Derecho Internacional y Comunitario por la Universidad de Lovaina. Coordinador del Área Unión Europea de FA.
Kattya Cascante coordina el área de Cooperación al Desarrollo del Observatorio de Política Exterior de la Fundación.
Enrique Bustamante. Catedrático de Comunicación Audiovisual y Publicidad en la UCM. Es un experto de la economía y sociología de la televisión y de las industrias culturales en España.
Alfons Martinell. Director de la Cátedra Unesco en la Universidad de Girona y profesor titular en esa misma institución. Codirige el Laboratorio Iberoamericano de Investigación e Innovación en Cultura y Desarrollo.
Carles Manera. Catedrático de Historia e Instituciones Económicas en la Universitat de les Illes Balears. Es Premio Catalunya de Economía (Societat Catalana d’Economia, 2003).
Stuart Medina Miltimore. Economista y MBA por la Darden School de la Universidad de Virginia. Es presidente de la Red MMT y fundador de la consultora MetasBio.
Luis Fernando Medina. Profesor de ciencia política en la Universidad Carlos III de Madrid. Es autor de 'A Unified Theory of Collective Action and Social Change' (University of Michigan Press) y de "El Fénix Rojo" (Editorial Catarata).
José María Pérez Medina. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología y en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Funcionario del Estado. Ha sido Asesor en el Gabinete del Presidente del Gobierno entre 2008 y 2011.
José Antonio Noguera. Profesor Titular de Sociología en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y director del grupo de investigación GSADI (Grupo de Sociología Analítica y Diseño Institucional).
Antonio Quero. Experto en instrumentos financieros de la Comisión Europea y coordinador de Factoría Democrática. Es autor de "La reforma progresista del sistema financiero" (Ed. Catarata).
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Jesús Prieto de Pedro. Doctor en Derecho, Catedrático de Derecho Administrativo en la UNED y titular de la Cátedra Andrés Bello de Derechos Culturales.
Santiago Díaz de Sarralde Miguez. Profesor de la URJC y coordinador de Economía en OPEX de la Fundación Alternativas.
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