Amores Imaginarios

Sobre el blog

El componente humano primordial debería ser el del reconocimiento del otro. Sin los demás no podríamos existir. Por lo tanto, disfrutemos de “otros mundos” y que esa diferencia –en vez de aislarnos- sea el camino para conseguir un mundo más justo, menos convencional y más libre. En este blog rendimos homenaje a algunas de las más significativas creaciones humanas que han marcado nuestra existencia: libros, películas, autores, canciones, etc. y que han estimulado nuestra (mi) necesidad de pensar, sentir y gozar. Al mismo tiempo, es un espacio que indaga sobre la realidad humana e intenta contribuir a la reflexión y al aprendizaje.

Sobre el autor

Josep Giralt Josep Giralt. Trabajó en Canal Plus, en el Congreso de los Diputados y como fotoperiodista en América Latina, África y Asia. Coautor del libro Sentir Etiopía, (RBA), compatibiliza su trabajo como periodista en una Fundación con el de colaborador en tertulias de actualidad en Ràdio Barcelona-Cadena Ser. Anteriormente dirigió durante cuatro años el espacio Películas incómodas en Com Ràdio. Ha publicado artículos y entrevistas en El País, Avui, y El Mundo, entre otros. Su frase: "No sirvo ni para seguir ni para conducir", de Nietzsche; su película: Rocco y sus hermanos, de Visconti. Sus libros: Los ensayos, de Montaigne y Conversaciones, de Cioran.

En busca del tiempo perdido: Cinema Paradiso

Por: | 28 de octubre de 2013

“Nuestro futuro depende de cómo entendamos el pasado”. (Gustavo Cerati)

 “Mi gran pesar en la vida es que mi infancia fue innecesariamente solitaria”. (Truman Capote) 

 “Lo que Juanito no aprende, no lo sabrá nunca Juan”. (Proverbio Alemán)

No conozco mayor patria que la infancia, ni mejor refugio. Cuando a veces necesito cobijarme cierro los ojos y evoco la casa de mi niñez. Sin darme apenas cuenta emergen de golpe imágenes de la vigilia de Reyes. Mi padre colocaba estratégicamente dátiles y bandejitas con comida por toda la casa. Nos decía que las dejaba porque los Reyes Magos de Oriente y sus camellos necesitaban reponer fuerzas en una de sus jornadas más maratonianas. A continuación, abría las ventanas de par en par para que pudiesen entrar sin hacer ruido. Todavía hoy puedo sentir aquel frío que se podía palpar con las manos. ¿Es posible que hasta el viento helado que sentíamos fuese diferente al de ahora? Es curioso, nunca dude de que toda aquella escenificación pudiese ser mentira. No he vuelto a querer a mi padre tan intensamente como cuando le veía representar aquel teatro para nosotros. Con los años las cosas cambiaron, aunque de eso ya he hablado en otro post y es otra historia.  

Mi madre insiste en decir que aquel era el mismo hombre del que se enamoró y al que quiso hasta el último minuto de su vida. Ahora sé que no hay mayor fortuna que contar con puertas que nunca se cierran, como las suyas. Las últimas horas que mi hermana mayor estuvo velando a nuestro padre, se pasó la noche reviviendo la víspera de Reyes. Anna nos dijo que aquella madrugada había tenido la extraña sensación de que era nuestro padre quien cuidaba de ella, y no al revés. Nunca sabremos si es verdad, o fue fruto de su poderosa imaginación. Mi hermana es escritora de cuentos desde que nació y cuando deja volar su fantasía no hay ser humano que sea capaz de retenerla y hacerla descender a la tierra.  Algo maravilloso e indestructible se forja cuando uno ha disfrutado de una infancia mágica.  

Josep-Giralt
Mis hermanos mayores Anna y LLuís

Cinema Paradiso cuenta la historia de Salvatore, un reputado director de cine que regresa a su pueblo para asistir al entierro de su mejor amigo Alfredo, que trabajó como operador en el cine local. Desde que abandonó Giancaldo (hace treinta largos años), Salvatore ha priorizado su profesión por encima de los afectos. Creyó que al lograr el éxito se iban a cumplir todas sus expectativas. Pero una vez alcanzada la cima se da cuenta de lo inconsistente que resulta el triunfo. Respecto a sus relaciones sentimentales, que enlaza una tras otra, tampoco le satisfacen. Al principio cree estar enamorado, pero se trata simplemente de la excitación de lo novedoso y un halago para su vanidad. La película refleja la lucha de un hombre corriente contra la rutina y la mediocridad. Su propósito es que su amigo "Toto", a través del cine que los une encuentre las suficientes herramientas para querer volar y ser libre. 

  Cinema-paradiso-p 

 

 

 

Seguir leyendo »

Un mundo sin libros: Fahrenheit 451

Por: | 21 de octubre de 2013

"Sólo es posible afirmar en geometría" (Voltaire) 

"La lectura es para mí algo así como la barandilla en los balcones" (Núria Espert)

"El placer de leer es doble cuando se vive con otra persona con la que compartir los libros" (Katherine Mansfield)

Todos tenemos libros o películas que nos han emocionado a lo largo de nuestra vida. Obras que, por la razón que fuera, nos marcaron. No sé que edad tenía, pero era muy pequeño cuando descubrí por primera vez FAHRENHEIT 451. Subido a una silla, lo único que tuve tiempo de ver antes de que me sacaran de allí, fue a la bibliotecaria muriendo abrasada junto a un montón de libros. Aquella imagen me quedó grabada en la memoria para siempre. Muy pocas historias me han generado tanta angustía y desasosiego como aquella inolvidable película de François Truffaut. 

Bibliotecaria
Vivimos en un mundo de simulacros, donde dominan los términos excelencia y rentabilidad. Nada se mueve, nada cambia. Nos encontarmos ante un sistema en el que las apariencias y la impunidad han ganado la batalla. El mundo que imaginó Bradbury es el mismo que hoy habitamos. Como en el libro, permanecemos absortos frente a un sinfín de acontecimientos tremebundos que nos van dejando paralizados y sin capacidad de reacción. ¿Dónde está el límite a tanto  estupor? ¿en manos de quién estamos? 

Subidos a la noria, apenas encontramos el momento para detenernos y reflexionar. Como todos, formo parte de un mundo que cabalga rapidamente sobre valores tan efímeros como el éxito y el consumo. En este sueño invernal en el que vivimos, el vacío y el miedo han ido carcomiendo parte de mis fuerzas.  Siento pánico al futuro y miedo a  plantarme y decir basta. Sé que la única alternativa que me queda es  pasar a formar parte del ingente número de excluidos del sistema. Cada vez más españoles rozan hoy la pobreza severa. Con estos indicadores, ¿Quién tiene el valor de levantar la voz? ¿cómo defiendes tus derechos cuando sabes que ahí fuera no hay nada que te protega, salvo la familia? Los pensionistas son en la actualidad el principal apoyo económico familiar, ¿durante cuanto tiempo resistirán esta carga? 

Tienes miedo?
¿Quién nos iba a decir que aquella obra de Ray Bradbury que permaneció en mi imaginario durante décadas, resultaría hoy una obra plenamente actual, más incluso que en el momento en que se estrenó por primera vez?

Fahrenheit-451

 

Seguir leyendo »

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal