Amores Imaginarios

Sobre el blog

El componente humano primordial debería ser el del reconocimiento del otro. Sin los demás no podríamos existir. Por lo tanto, disfrutemos de “otros mundos” y que esa diferencia –en vez de aislarnos- sea el camino para conseguir un mundo más justo, menos convencional y más libre. En este blog rendimos homenaje a algunas de las más significativas creaciones humanas que han marcado nuestra existencia: libros, películas, autores, canciones, etc. y que han estimulado nuestra (mi) necesidad de pensar, sentir y gozar. Al mismo tiempo, es un espacio que indaga sobre la realidad humana e intenta contribuir a la reflexión y al aprendizaje.

Sobre el autor

Josep Giralt Josep Giralt. Trabajó en Canal Plus, en el Congreso de los Diputados y como fotoperiodista en América Latina, África y Asia. Coautor del libro Sentir Etiopía, (RBA), compatibiliza su trabajo como periodista en una Fundación con el de colaborador en tertulias de actualidad en Ràdio Barcelona-Cadena Ser. Anteriormente dirigió durante cuatro años el espacio Películas incómodas en Com Ràdio. Ha publicado artículos y entrevistas en El País, Avui, y El Mundo, entre otros. Su frase: "No sirvo ni para seguir ni para conducir", de Nietzsche; su película: Rocco y sus hermanos, de Visconti. Sus libros: Los ensayos, de Montaigne y Conversaciones, de Cioran.

La devoradora soledad del corredor de fondo

Por: | 22 de septiembre de 2014

En este mismo blog he hablado -en más de una ocasión- de mi hermana pequeña. No insistiré sobre su situación y lo que ha representado su discapacidad para ella y para el resto de la familia. Sin embargo, no puedo dejar de pensar (y decir) que todos somos producto de aquello que nos ha conformado durante los primeros años, pero -sobre todo- de aquello que hemos decidido asumir, o de lo que necesitamos escapar. A los que se pasan la vida eludiendo responsabilidades, me gustaría recordarles que es muchísimo peor vivir luego con el peso de la conciencia. Es curioso comprobar la capacidad que tenemos de mentirnos a nosotros mismos. La mayoría presumimos de vivir en la verdad, hasta que una situación límite nos enfrenta a nuestro auténtico yo o al del resto. Ningún ser humano quiere estar cerca de la verdad. A nadie le gustan las cosas que amenazan ruina.

  Correr-por-la-mañana

Nos han mentido prácticamente en todo. Nos deberían haber explicado que las ataduras de la infancia son extremadamente difíciles de desanudar. Esos fantasmas de antaño nos persiguen eternamente. Son aquellos que hemos ido abandonado a lo largo del camino cuando más nos necesitaban. Sin poder evitarlo nos quedamos con esa dolorosa sensación de vacío y de arrepentimiento que nos persigue a lo largo del tiempo. Estos espíritus, que por cierto carecen de delicadeza, aparecen de golpe cuando menos te lo esperas. Insisto, todo depende del grado de bondad y conciencia que una persona tenga. Carecer de ella es muy peligroso, pero tenerla... mucho más. Ya lo señalaba Cioran de forma brillante: “La conciencia como fatalidad”. En definitiva, somos nuestra cultura (entiendo que sensibilidad) antes de pensarla.

El fantasma de Canterville

Charles Laugthon en la versión cinematográfica del "Fantasma de Canterville" de Jules Dassin

Lo más aconsejable sería apropiarnos del dolor y hacer algo creativo con nuestro sufrimiento. La esencia de la grandeza radica en la capacidad de optar por la propia realización personal en circunstancias en que otras optarían por la locura o la derrota. Cierto es que en muchos casos un espíritu creativo, tampoco asegura la felicidad, al contrario. Entonces, ¿Por dónde empezamos? ¿Qué hacemos? ¿Qué camino es el más adecuado? ¿Vivimos pendientes sólo de nuestras necesidades? ¿Dónde está el límite? ¿Se debe vivir la vida de los demás por encima de la propia, sabiendo que nadie te devolverá los años, nadie te entregará otra vez a ti mismo? Quizás estamos desgarrados por dos proyectos incompatibles: ser felices o ser buenos.

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Francino somos muchos

Por: | 15 de septiembre de 2014

Estamos viviendo tiempos convulsos. Necesitamos urgentemente líderes que sean capaces de dialogar y de comprender al otro. Referentes comprometidos con la sociedad, inteligentes, empáticos y si no es mucho pedir con algo de sentido común. Tal y como señalaba Tagore: “No es tarea fácil dirigir a los hombres; empujarlos, sin embargo, es muy sencillo”. Las culturas sólo pueden crearse a partir de diálogos con otras culturas. No puedo dejar de sentir una nueva dentellada de indignación cada vez que asisto a un nuevo atropello por parte de alguno de nuestros políticos. Cansado de que los que controlan las banderas acaben dirigiendo nuestro destino. No creo que en este momento exista en el Estado Español y Catalunya una sola persona informada que sienta que vamos en la buena dirección.

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En definitiva, estamos sufriendo las consecuencias de treinta años de hegemonía conservadora. De una ideología neocapitalista que nos ha conducido irremediablemente hacia una crisis económica y de valores. El modelo actual es el de la cultura de la indiferencia y el autoritarismo posdemocrático. Estamos todos (sin excepción) colonizados por los intereses corporativos. Coexistimos sin mecanismos, ni capacidad para crear un futuro que se ocupe de las personas. Interesamos principalmente como votantes, pero nuestras necesidades no son ninguna prioridad para el establishment. Ramoneda recuerda: “Nos han situado sobre la senda de una lenta pero imparable degradación de la democracia, con una concentración de poder cada vez en menos manos y una reducción de los ciudadanos al papel de figurantes”. La soberanía no la ejerce la ciudadanía, sino poderes externos, que controlan el poder político.

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El País

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