Amores Imaginarios

Sobre el blog

El componente humano primordial debería ser el del reconocimiento del otro. Sin los demás no podríamos existir. Por lo tanto, disfrutemos de “otros mundos” y que esa diferencia –en vez de aislarnos- sea el camino para conseguir un mundo más justo, menos convencional y más libre. En este blog rendimos homenaje a algunas de las más significativas creaciones humanas que han marcado nuestra existencia: libros, películas, autores, canciones, etc. y que han estimulado nuestra (mi) necesidad de pensar, sentir y gozar. Al mismo tiempo, es un espacio que indaga sobre la realidad humana e intenta contribuir a la reflexión y al aprendizaje.

Sobre el autor

Josep Giralt Josep Giralt. Trabajó en Canal Plus, en el Congreso de los Diputados y como fotoperiodista en América Latina, África y Asia. Coautor del libro Sentir Etiopía, (RBA), compatibiliza su trabajo como periodista en una Fundación con el de colaborador en tertulias de actualidad en Ràdio Barcelona-Cadena Ser. Anteriormente dirigió durante cuatro años el espacio Películas incómodas en Com Ràdio. Ha publicado artículos y entrevistas en El País, Avui, y El Mundo, entre otros. Su frase: "No sirvo ni para seguir ni para conducir", de Nietzsche; su película: Rocco y sus hermanos, de Visconti. Sus libros: Los ensayos, de Montaigne y Conversaciones, de Cioran.

La servidumbre voluntaria

Por: | 13 de enero de 2016

Escribo porque me siento desajustado con la vida y a través de las palabras me voy recomponiendo. Y además me obliga a leer y explorar, y a empezar de nuevo una y otra vez hasta que considero que el texto escrito tiene alma. Me gusta entrar en una librería y pasearme entre libros, siempre con esa agitación del que sabe que algo mágico está a punto de sucederle. Verdaderamente, sin los demás no somos nada. Yo no sería capaz de escribir una sola palabra, si las emociones de otras personas no me hubiesen marcado tanto. Bendito sea ese momento en el que abres un libro y encuentras escrito aquello que te hace ser y que al mismo tiempo te construye. No quiero dar a entender que solo pueden comprenderme aquellos que tienen formación o estudios superiors. Si el establishment fuese capaz de dislumbrar esa luz que muchos encontramos en los libros posiblemente lo harían de otra forma. O renunciarían hacerlo. ¿Cuántos de ellos serían capaces de llorar ante un poema de Tagore, Lorca o Benedetti? ¿Cuántos estarían capacitados para pensar que quizás se han equivocado después de leer una reflexión de Sampedro o Lledó?  Hasta la simple idea de pensar que podemos afligirnos leyendo poesía les parece ridícula. Aunque luego, algunos formen parte de ese núcleo privilegiado y engreído de pavos reales que acaban entregando premios.

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Rabindranath Tagore (Calcuta, 1861-1941)

Siempre recuerdo el caso de una periodista que presumía de su condición de mujer comprometida y feminista y que lloraba cuando veía reportajes sobre la situación de las mujeres en el Congo, pero que al mismo tiempo trataba a su asistenta como si fuese una mucama del siglo XIX. Se tiene que ir con mucho cuidado con la doble moral. Como espectadores, todos somos muy solidarios. Hasta que llega la hora de compartir nuestra mesa. Ya se han encargado los dirigentes del sistema de meternos miedo culpabilizando a los más vulnerables, consiguiendo al mismo tiempo que no entendamos nada de cómo funciona el mundo de las finanzas y de los principios más básicos de la cultura económica. Con repetir hasta la saciedad que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y que no hay café para todos, parece que ya nos hemos quedado contentos. “La pobreza ha existido siempre”, siguen diciendo sin ruborizarse. Sin embargo, no nos parece extraño que nadie se haga la siguiente pregunta, ¿Cómo es posible que una crisis tan monumental como la que hemos padecido no parezca haber hecho mella en la élite económica y financiera del mundo? Tal y como señala Soledad Gallego-Díaz: “Bien al contrario, esa élite no solo ha conservado el dominio sobre todos los aspectos del entramado, sino que asombrosamente, lo ha incrementado”.

El bien común

Intentando comprender el momento en el que vivimos, descubrí hace muy poco una cita de Hannah Arendt, “El revolucionario más radical se convertirá en un conservador el día después de la revolución”. ¿Somos también responsables de esta situación? ¿Quién está planteando otro modelo económico que sustituya al capitalismo? ¿Qué otra alternativa tenemos? ¿Qué posibilidad real existe que humanice el sistema? Todos sabemos que la mayoría de los artículos de nuestra Constitución y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos no se cumplen. ¿A quién con poder le importa? ¿Cómo es posible que la parte más pequeña de la humanidad haya conseguido adoctrinar y someter a la mayoría? ¿Qué sutiles mecanismos nos han inoculado para que no sólo les toleremos, sino que aspiremos a ser uno de ellos? ¿Por qué cuando se alcanza una cierta cuota de poder, nos olvidamos de la realidad? No hablo de ser rico y dar cuatro migajas a los más desfavorecidos. O de estar cómodamente integrados en el sistema y ser solidarios de boquilla. Hablo de coraje y riesgo. ¿Quién de nosotros lo tiene?

 

Mafaldacon texto

 

 

 

 

¿Quién tiene hoy el valor de comprometerse por los demás? ¿Quién de nosotros alza la voz cuando sabe que su trabajo o estatus corre peligro? ¿Quién se atreve a jugársela? ¿Quién con influencia y posición se niega a confraternizar con los responsables de la debacle social que estamos sufriendo? ¿Por qué la mayoría de las personas con responsabilidad e influencia se creen inocentes? ¿Por qué nadie pone nombre a los culpables?. Solo hay que dar una vuelta por las calles y hablar con los amigos y la familia para ver de cerca el mosaico impresionista de la realidad social española. ¿Cómo se atreven a hablar de recuperación cuando están pagando salarios de 400 euros? ¿Cómo pueden ser tan cínicos y promover el trabajo voluntario? ¿Cómo se atreven las empresas a dar trabajo con responsabilidad a los becarios, con tal de no hacer nuevas contrataciones? ¿Cómo podemos permitir que no nos paguen por nuestro esfuerzo? ¿Quién puede estar motivado en estas condiciones? Estamos cansados de escuchar que estas son las únicas medidas que existen para salir de la crisis que ellos mismos han provocado. 

Economía

Estrategia absolutamente errónea, ya que la rebaja de retribuciones que perciben la gran mayoría de los asalariados es, junto al altísimo desempleo, la causa principal de la debilidad del consumo de las familias, y por ende de la prolongación de la crisis. No puede haber seguridad con salarios ínfimos. Siempre son los mismos los que nos  hablan de la cultura del esfuerzo, ¿trabajarían ellos sin cobrar? Lo que se necesita para sobrevivir son otras cosas muy distintas. Y no pasan precisamente por trabajar gratis. Esto, solo se lo pueden permitir aquellos que tienen las espaldas cubiertas, y que paradójicamente suelen ser los que reciben mejores retribuciones. ¿Qué será de los que no cuentan con un empleo? ¿De qué le ha servido tanta formación al poder, si no es ni siquiera capaz de comprender al otro?

La concentración del poder político y económico en unas pocas manos es uno de los grandes males del mundo. Como afirma Frank Underwood, el perverso político estadounidense que protagoniza House of Cards, “el camino hacia el poder está asfaltado con hipocresía y víctimas”. Lo que a mí me angustia especialmente, es entender cómo tenemos que hacerlo para no acabar siendo igual que ellos ¿De verdad queremos ser diferentes?  Si es así, ¿por dónde empezamos? ¿Se puede ser una persona independiente, íntegra y libre al mismo tiempo? Nadie nos habla del enorme esfuerzo que supone moverse en según qué círculos y no morir en el intento. ¿Se puede estar cerca del poder sin quemarse? ¿Se puede ser honesto con uno mismo mientras ves como alrededor desprecian a los más débiles? ¿Se puede conservar la salud cuando sabes muy bien que no eres justo? ¿Podemos sobrevivir con conciencia?

Mundo-quino

Paraísos fiscales, maletines en Andorra y Suiza, bolsas de basura bajo la cama, Sicavs y puertas giratorias. Todo un universo de corrupción por investigar y el gobierno se dedica a recortar en educación, sanidad  y ayudas a la dependencia. Sin olvidar que España es el país de la OCDE que más ha recortado en ayuda al desarrollo. ¿Tiene algún sentido? ¿Qué han leído esta gente? ¿Quién les ha educado? ¿Qué lectura han asimilado? La ciudadanía tiene la impresión de que los grandes escándalos políticos o económicos, raramente han tenido consecuencias y han sido rápidamente neutralizados por el poder. De este modo la sociedad civil ha ido debilitándose y así la exigencia de responsabilidades se ha acabado perdiendo en reproches y acusaciones mutuas entre políticos. Y aquí paz y después gloria.  Bastante tenemos nosotros con llegar a final de mes e intentar que nuestros hijos e hijas crean en algo más que en sus IPads. De seguir así, no solo vamos a perder la cultura del esfuerzo, sino también la de nuestra dignidad.

El País

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