Amores Imaginarios

Sobre el blog

El componente humano primordial debería ser el del reconocimiento del otro. Sin los demás no podríamos existir. Por lo tanto, disfrutemos de “otros mundos” y que esa diferencia –en vez de aislarnos- sea el camino para conseguir un mundo más justo, menos convencional y más libre. En este blog rendimos homenaje a algunas de las más significativas creaciones humanas que han marcado nuestra existencia: libros, películas, autores, canciones, etc. y que han estimulado nuestra (mi) necesidad de pensar, sentir y gozar. Al mismo tiempo, es un espacio que indaga sobre la realidad humana e intenta contribuir a la reflexión y al aprendizaje.

Sobre el autor

Josep Giralt Josep Giralt. Trabajó en Canal Plus, en el Congreso de los Diputados y como fotoperiodista en América Latina, África y Asia. Coautor del libro Sentir Etiopía, (RBA), compatibiliza su trabajo como periodista en una Fundación con el de colaborador en tertulias de actualidad en Ràdio Barcelona-Cadena Ser. Anteriormente dirigió durante cuatro años el espacio Películas incómodas en Com Ràdio. Ha publicado artículos y entrevistas en El País, Avui, y El Mundo, entre otros. Su frase: "No sirvo ni para seguir ni para conducir", de Nietzsche; su película: Rocco y sus hermanos, de Visconti. Sus libros: Los ensayos, de Montaigne y Conversaciones, de Cioran.

Combate contra la neutralidad

Por: | 10 de mayo de 2016

Andar permanentemente enojado con la vida y el sistema es muy molesto. Más que para uno mismo, sobre todo, para los demás. Siempre existe ese personaje incómodo que preferiríamos tener en otra mesa. Ocurre en todas las familias, con la pareja, en el trabajo. En cualquier lado, tener conciencia supone un peligro y un engorro. Siempre he creído que bastante tenemos con lo que llevamos a nuestras espaldas, como para que venga un listo a azotarnos la conciencia. Pero, ¿qué sería del mundo, de todos nosotros, si no existiera ese alguien capaz de sacudirnos?

Fotos Reparto Malawi - 1Malawi- Josep Giralt


En el cataclismo general que estamos padeciendo es inevitable sentir una cierta impotencia. La mayoría de los habitantes de este mundo viven en condiciones duras y terribles. 1.300 millones de personas viven con menos de un euro al día, según la (FAO). Sostengo la teoría de que cuanto más empeora la situación, más difícil resulta cambiarla. Estoy cansado de escuchar aquellos que afirman que se puede salir de la exclusión social a solas y fortalecido. Además, están convencidos (no por experiencia propia) de que la adversidad es necesaria para mejorar. Es cierto que existen personas que lo han conseguido, ¿pero a qué precio? ¿Cuántas comparativamente? Tal y como señalaba Nietzsche: “Por cada gran escultura o sinfonía, una hilera de casuchas miserables”. ¿Es tan difícil comprender que solo los santos pueden prosperar mientras pasan hambre? ¿Quién puede desplegar sus alas con el peso de la miseria, y el sufrimiento a cuestas?

Mèxic 1 - 100

Chiapas-Josep Giralt



Estamos hartos de malas noticias. Cansados de tanta corrupción, pobreza y desigualdades. Necesitamos divertirnos y escapar, o creer que la cosa no va con nosotros. Hasta que la vida y las circunstancias nos sitúan del lado de los más desprotegidos. Yvan Audouard decía: "Bienaventurados los fracturados porque dejan pasar la luz". ¿Es cierto que el sufrimiento puede hacernos grandes? Nunca he compartido esta teoría. La exclusión y la pobreza solo producen inquietud, violencia y frustración. El hábito de la desesperación es incluso peor que la desesperación misma.

Nueva Delhi 

Bangalore- Josep Giralt


Primo Levi afirmaba lo mismo, tras su experiencia en los campos de concentración nazis. Nuestra resistencia a la derrota tiene un límite. Nadie puede viajar por el desierto indefinidamente solo y con una mochila cargada a cuestas. Necesitamos de los demás para sobrevivir y también para creer. ¿Pero qué ocurre cuando uno tiene la certeza de que nuestros hermanos y hermanas son al mismo tiempo nuestros enemigos? ¿Qué ocurre con nuestra fortaleza y voluntad cuando sabemos que no importamos a nadie? Levi afirmaba que los primeros en caer, eran aquellos a los que la vida había tratado peor. Su aguante ya era menor cuando llegaban como ganado en aquellos vagones insalubres y malolientes.

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Es por todo ello, por lo que no debemos bajar la guardia. En nuestro día a día no nos damos cuenta de cuánto influye la política en nuestros destinos individuales. No debemos olvidar que estamos en un sistema que salva a los bancos, y no a las personas. Un sistema que impide el flujo y supervivencia de los más vulnerables, promoviendo sin embargo la impunidad de los grandes capitales. Todo parece depender del punto de partida. Millones de seres humanos mueren sin haber tenido jamás la oportunidad de alimentarse debidamente, nunca han recibido una educación que impulse su desarrollo y libertad, y por ende no han podido emocionarse ante una cita, una poesía o una hermosa balada. Han crecido mutilados de por vida. La gran mayoría ha creído injustamente que se merecían la suerte que les tocó vivir. El poder siempre se ha sentido satisfecho con esta idea.

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La teoría de que siempre ha existido la pobreza y las jerarquías ya no es un argumento que pueda sostenerse. No podemos conformarnos con respuestas que solo convienen al establishment. Sea este el que sea, y venga de donde venga. EEUU, Cuba, China, la India, o nuestro país. Nadie merece pasar por la vida sufriendo y sin oportunidades. Solo tenemos un planeta y debemos conocernos, ser tolerantes, comprendernos, debemos vivir de tal forma que podamos sobrevivir, porque solo gracias a la justicia, comprensión y tolerancia es posible la supervivencia.

Conciencia-ambiental

Existen demasiadas maneras de acabar con la vida de las personas, y la mayoría están sistematizadas. Forman parte de nuestro panorama diario, sin que ello escandalice a nadie. Hay muchas formas de terrorismo, y no de todas se habla de la misma forma. La experiencia nos demuestra que la violencia, los conflictos y el terrorismo se alimentan del miedo, la desconfianza y la desesperación, que tienen su origen en la pobreza y la frustración. Si queremos cambiar de rumbo es tan fácil como ponerse en el lugar de los demás e imaginar lo que la otra persona siente. Antonio Gramsci hacía la siguiente reflexión: “Odio a los indiferentes. Creo que vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no debe dejar de ser ciudadano y combatiente. La indiferencia y la abulia son parasitismo., son bellaquería, no vida. Por eso detesto a los indiferentes”.

Vacios

 

¿Cuánto dolor y soledad nos habríamos ahorrado de haber pensado de la misma forma? En definitiva, la lucha contra estos enemigos de la paz y la prosperidad debería ser emprendida por hombres y mujeres que creen sin miedo, que creen sinceramente en grandes valores éticos y políticos. Toda nuestra vida debería ser una lucha contra la neutralidad. ¿Nos queda verdaderamente otra alternativa?

 

El País

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