Amores Imaginarios

Sobre el blog

El componente humano primordial debería ser el del reconocimiento del otro. Sin los demás no podríamos existir. Por lo tanto, disfrutemos de “otros mundos” y que esa diferencia –en vez de aislarnos- sea el camino para conseguir un mundo más justo, menos convencional y más libre. En este blog rendimos homenaje a algunas de las más significativas creaciones humanas que han marcado nuestra existencia: libros, películas, autores, canciones, etc. y que han estimulado nuestra (mi) necesidad de pensar, sentir y gozar. Al mismo tiempo, es un espacio que indaga sobre la realidad humana e intenta contribuir a la reflexión y al aprendizaje.

Sobre el autor

Josep Giralt Josep Giralt. Trabajó en Canal Plus, en el Congreso de los Diputados y como fotoperiodista en América Latina, África y Asia. Coautor del libro Sentir Etiopía, (RBA), compatibiliza su trabajo como periodista en una Fundación con el de colaborador en tertulias de actualidad en Ràdio Barcelona-Cadena Ser. Anteriormente dirigió durante cuatro años el espacio Películas incómodas en Com Ràdio. Ha publicado artículos y entrevistas en El País, Avui, y El Mundo, entre otros. Su frase: "No sirvo ni para seguir ni para conducir", de Nietzsche; su película: Rocco y sus hermanos, de Visconti. Sus libros: Los ensayos, de Montaigne y Conversaciones, de Cioran.

Transformación o decadencia

Por: | 31 de enero de 2017

 

Me encuentro en plena crisis creativa. La victoria de Trump, y la disparatada audiencia del Reality de las Campos me han dejado vacío y desorientado. Tengo que hacer verdaderos esfuerzos para creer en algo. Envidio aquellos que creen ciegamente en su dios, en su patria o en ellos mismos. Estoy hasta el gorro de mis contradicciones, sin embargo en el único lugar en el que me encuentro seguro es en tierra de nadie.

Trump

No me conmueven los himnos, el poder, las masas, ni en consecuencia los ismos. No creo en las etiquetas ni en las definiciones. Nada resulta sencillo y fácil. No me identifico con los valores de la derecha, y sin embargo tengo que batallar conmigo mismo contra el conservador que llevo dentro. Defiendo las ideas de la izquierda, pero he tenido la oportunidad de cruzarme con alguno de sus paladines, y puedo asegurar que están más a la derecha que el propio Berlusconi. Ocurre lo mismo con algunos compañeros de profesión. Reivindican unos derechos profesionales que deberían ser inamovibles y obligatorios, para instantáneamente dejar de hacerlo en cuanto se encuentran con su nombre y cargo en la puerta de su nuevo despacho. He visto a muchos periodistas convertirse en mera propaganda política asegurándose de esta manera un futuro prometedor. En cualquier rincón del mundo, ser un asalariado y un vocero del poder resulta muy fructífero.

Estoy muy cansado de lidiar con egos. Harto de ver gente gris que se cree superior. De tener que ir con cuidado para no ofenderles y de mirarme en el espejo y comprender que yo tampoco voy a ningún lado. Qué cómodo y fecundo sería encontrarse con gente que suma y que no aspira principalmente a salvar su pellejo. Gente con dudas, con empatía, con ganas de aprender de la vida y de los demás. Personas que comprenden que las cosas no suceden sin más, y que en esta inútil e impetuosa carrera al éxito, (en realidad todos somos frágiles y mortales) la meta es para todos la misma.

Benedetti

Posiblemente, el misterio de nuestra vida lleva implícito aprendizaje y maduración. Nuestra libertad, es tener una actitud u otra, ante lo que se nos presenta interior o exteriormente. Somos nosotros quienes impulsamos personalidades que con el tiempo pueden llegar a convertirse en Trump, Putin, o en Múgica, Casaldaliga o Vicente Ferrer. Entre todos construimos el mundo que tenemos. ¿Qué nos conecta a la vida y a lo que somos?, ¿Cuáles son las consecuencias de nuestra acción o de nuestro silencio? 

¿Cuáles son las consecuencias de nuestro acción o de nuestro silencio?

La sociedad sigue sin priorizar la sensibilidad, la humanidad y la generosidad como algo imprescindible para el bien común. Robert Mussil, autor de la novela El hombre sin atributos, profetizó que el hombre moderno, el hombre atrapado por la estadística, es un hombre sin atributos, cuyo destino es no tener otra cualidad más que la cifra, es decir la de un hombre cuantitativo. En consecuencia, la única salvación está en nosotros mismos. Si esperamos que la redención venga desde fuera, no encontraremos la salida real. Solo atravesando nuestros propios miedos y oscuridad podremos acceder a la verdadera luz. Debemos pensar sobre qué tipo de sociedad y mundo necesitamos y actuar con valentía. La palabra "coraje" etimológicamente viene de corazón, que quiere decir tener el corazón valiente. 

Debemos pensar sobre qué tipo de sociedad y mundo necesitamos y actuar con valentía. La palabra “coraje” etimológicamente viene de corazón, que quiere decir tener el corazón valiente.

 

Pobres no

 

Dejémonos de imposturas, y postureo. Abandonemos de una vez la idea de parecer lo que no somos. No podemos engañar a los demás, ni a nosotros mismos durante largo tiempo. Solo nosotros podemos decidir si transformación o decadencia. Lo que hay fuera de nuestra vida y lo que hay dentro está en relación, incluso podría decirse que forman una unidad. No en vano Jung dijo que lo que no se hace consciente se manifiesta en nuestras vidas como destino. Y así nos va.

Vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no debe dejar de ser ciudadano y combatiente. La indiferencia y la abulia pueden acabar en parasitismo. No podemos permitirnos la indiferencia. Las consecuencias de seguir mirando a otro lado pueden ser devastadoras.


Camus

 

Todos podemos llegar a cometer atrocidades, por acción, o por omisión. El poder solo se sube a la cabeza cuando encuentra un cerebro vacío, y lamentablemente son muchos los factores que hacen que la independencia, la libertad y la ética se hayan convertido en algo baladí. Deberíamos estar cansados de observar la decadencia y resquebrajamiento de la democracia.  Democracia que nos ha sido robada por las elites políticas y empresariales. Con nuestra connivencia.

Todos podemos llegar a cometer atrocidades, por acción, o por omisión.

Pero lo que ignora el establishment y sus adeptos, es que aún queda gente anónima que puede ser tan resistente como el bambú. Se la puede doblegar, pero mantienen sus principios y firmeza interior de forma inquebrantable. Y nunca se dejaran contagiar de esa enfermedad terrible que es la indiferencia. A estas alturas ya deberíamos saber cuánto influye la política, la bondad y la empatía en nuestros destinos individuales.



Piensa

 

 

 

El País

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