La cruzada de Aznar

Por: Ernesto Ekaizer | 16 oct 2013

 

   Preguntada Alicia Sánchez Camacho si su propuesta de un nuevo sistema de financiación para las comunidades autónomas podía reflejar el síndrome que denuncia José María Aznar, lo que él llama "la necesidad de adoptar una superficialidad para blindarse de la acusación de nacionalismo antagónico encubierto", la líder del PP catalán respondió: "No".

   La pregunta es pertinente.

  Porque el discurso de Aznar en San Sebastián del pasado lunes, día 14 de octubre de 2013, representa lo que tiene que decir el presidente de honor del PP y ex presidente del Gobierno a sus destinatarios principales: su partido y el Gobierno.

  http://politica.elpais.com/politica/2013/10/14/actualidad/1381774933_791865.html

  Vamos, al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

   Aznar ha escrito lo que podríamos llamar el guión de un libro que tolstoianamente podría ser titulado: "¿Qué debemos hacer?".

   No se deduce de él, ni siquiera, que actualmente gobierna su partido, el PP.

   Aznar habla de tareas.

   "La tarea política más importante en la España de hoy es construir, ordenar y poner en marcha una gran política nacional basada en los principios constitucionales. Un gran proyecto cívico atractivo, capaz de animar a la sociedad a prestarle su apoyo decidido y sostenido", sostiene.

    En otros términos, es una tarea pendiente. No está en marcha.

    Lo que ve Aznar es que la sociedad está más o menos perdida en relación con esta tarea que él considera fundamental.

    "En esta tarea, lo que la sociedad debe encontrar en las instituciones es mucho más que comprensión o respaldo. Mucho más que un aliado o un partidario. La sociedad debe encontrar en las instituciones el liderazgo de quien tiene que abrir camino y tomar la iniciativa. Especialmente donde más falta hace", enfatiza. 

     En lugar de liderazgo, la sociedad encuentra en las instituciones, esto es, en el Gobierno de Rajoy, "moderación" y "prudencia" ante el órdago nacionalista catalán.

     "No hay moderación en aceptar la ilegalidad; no hay prudencia en consentir que un poder se ejerza por quien no debe y para lo que no debe; o en que no se ejerza por quien debe y para lo que debe. No hay tolerancia en admitir la ausencia o el vacío del Estado de derecho. No es una virtud del Estado dejarse desafiar cuando se funda en el derecho y sirve a la libertad", señala.

    Y este liderazgo que exige Aznar, ¿para qué es?

    Para defender la Constitución.

   Dice: "España no es, no puede ser, una mera idea ni una opinión entre otras. No lo es, no puede serlo, porque hay en vigor una Constitución aprobada en referéndum que expresa la palabra de la nación española. España ha de ser una realidad jurídica segura, indudable, previsible, puesto que ésa ha sido la voluntad de los españoles recogida en nuestra Constitución... En 1978 la nación española afirmó solemnemente que su único modo digno de existencia política es el Estado democrático de derecho. Los españoles lo hicimos".

    Vayamos al referéndum, a 1978, pues.

  Al defender de forma aparentemente acérrima la Constitución, Aznar incurre en lo que podríamos llamar una "idealización". 

       ¿Idealización?

     Su propia autoidealización, para decirlo sin acritud. Porque de lo que habla no es de la Constitución realmente existente.

      La realmente existente, la que ahora invoca, fue combatida por él en 1979.

      “Tal como está redactada la Constitución, los españoles no sabemos si nuestra economía va a ser de libre mercado o por el contrario va a deslizarse por peligrosas pendientes estatificadoras (sic); si vamos a poder escoger libremente la enseñanza que queramos dar a nuestros hijos o nos encaminamos hacia la escuela única; si el desarrollo de las autonomías va a desarrollarse con criterios de unidad y solidaridad o prevalecerán las tendencias gravemente disolventes agazapadas en el término nacionalidades…”. (La Nueva Rioja, 23 de febrero de 1979).

    Irá más lejos.

   Será el 30 de mayo de 1979, en el mismo diario.

  "En muy pocos meses hemos superado descentralizaciones, autonomías, autogobiernos, para terminar hablando de autodeterminación y de independencia. ¿Cuáles son los criterios que se van a seguir para abordar estos problemas? ¿Será una Constitución que ampara y fomenta las nacionalidades cauce suficiente para solucionar los mismos?”. Y la guinda: "En lugar de concebir un plan serio y responsable de organización territorial de España, se ha montado una charlotada intolerable que ofende el buen sentido…”.

   Su conclusión: “No se busque en la Transición la coartada perfecta para justificar tanto desaguisado"

    Las reflexiones de Aznar abrevan en la posición de Alianza Popular.

  En su intervención del 5 de mayo de 1978, ante la Comisión de Asuntos Constitucionales y Libertades Públicas del Congreso de los Diputados, al abordar el proyecto de Constitución, Manuel Fraga había señalado: "Pero no puedo eludir aquí la cuestión trascendental de la terminología aceptada en el artículo 2.0 del anteproyecto. Alianza Popular rechaza, una vez más,con toda energía y con plena conciencia de la trascendencia histórica de su gesto, la introducción de la expresión 'nacionalidades' en la Constitución".

   Para el líder de AP "no es el momento de volver sobre el hecho indiscutible de que nación y nacionalidad es lo mismo; ni de recordar los riesgos gravísimos de abrir cauces a la aplicación del llamado principio  de las nacionalidades, con las inevitables consecuencias de un pretendido derecho a la autodeterminación y a un Estado propio".  

http://www.congreso.es/public_oficiales/L0/CONG/DS/C_1978_059.PDF

  Aznar omite ahora, treinta y cinco años después, un "pequeño" gran detalle.

   Que arrostra a los demás la Constitución que él tiene en la cabeza, la que hubiera deseado, no la que a él le alarmó, como hemos visto, en su día. Esa que introduce la expresión "nacionalidades" y que refleja "el hecho indiscutible de que nación y nacionalidad es lo mismo".

    Aznar explica, implícitamente, en San Sebastián, por qué se introdujo esa expresión. Pero lo hace para alardear del consenso en general y en abstracto.

   Es cuando dice esto: "Las generaciones de la democracia nos hemos esforzado por integrar, encajar, componer, consensuar, ajustar, diferenciar y comprender. Lo hemos hecho a costa de cosas que nos importaban mucho, en un esfuerzo constructivo, conciliador y generoso que arranca en la Transición y en la plasmación constitucional del Estado autonómico".

     La charlotada ha sido pues "a costa de cosas que nos importaban mucho". Por eso, viene a decir, fuimos "conciliadores". Pero es que él no lo fue.

     ¿Adónde vamos?

    A esto: Aznar, en realidad, lo que quiere decir, pero no dice, es: Véis yo tenía razón en 1979, ahora aflora lo que os anuncié, a saber: "Las tendencias gravemente disolventes agazapadas en el término nacionalidades...".

   Pero en lugar de afirmarlo, el ex presidente defiende una Constitución en la que omite aquello que fue introducido para consensuar, para "componer". Aquello que él precisamente combatió.

  Estamos en un momento decisivo. Sí. Es verdad.

  Y Aznar, siempre en momentos decisivos, tiene que dar en la diana del blanco que para él son los apaciguadores. Sí. Los Neville Chamberlain de turno. Los que con su "moderación" y su "prudencia" dejan correr el desafío  al Estado cuando "hay que poner fin al desfalco de soberanía nacional que se está llevando a cabo por parte del nacionalismo...". 

   Un ex presidente de Gobierno que hace un pronunciamiento y deja caer insinuaciones inquietantes ya dice bastante sobre sí mismo.

  Lo que se deduce de esas insinuaciones, es decir, aquello a lo que pueden conducir si se las tomase como el ¿qué hacer?, es decir, al pie de la letra, supondría, desde luego, un notable agravamiento de la situación actual. 

 

Hay 38 Comentarios

1968 Los jóvenes falangistas están cansados de dar y no recibir; están hartos de escuchar promesas y recibir fracasos; están cansados de escuchar bonitos discursos que solo sirven para crear más confusionismo del que ya hay, para crear el veradero rostro de los que lo pronincian. Yo, como joven y habiendome llegado un ejemplar de la Obras Completas de José Antonio Primo de Rivera, ya he tomado una decisión. José María Aznar, político español del PP

1968 En una carta, explico mis profundas convicciones con les ideas del tan denostado Jose A. Primo de Rivera. Soy consciente que hoy ya no se estila ni el personaje ni su ideología. Pero como ya os he comentado en otras ocasiones, su influència en mi forma de entender la vida de soldado y asceta, merecían que conociérais de primera mano, sin intermediarios, lo que entonces dejé por escrito. José María Aznar, político español del PP

La "repipi" SSSM , cada día más PEDANTE y REPULSIVA .
No se disculpa .
No pide perdón .
Nada .
Tiene "la mayoría absoluta" .
Mala educación y soberbia .
La "marca del PP" .
.
Pero cada día queda menos .

Pues de acuerdo con algún comentarista, nadie tiene porqué fijar su opinión actual en una propia del pasado. Bien, correcto: cambiar, progresar, evolucionar. Pero también hay derecho a afirmarse en ellas. Como por ejemplo el PNV, que se abstuvo en aquel momento y que ahora haría valer esa "opinión" derivándola en un no rotundo, por ejemplo. Una abstención da la razón a la mayoría, pero estas sí que cambian. ¿O no?

1.- "¿Y quien te ha dicho a ti que a mi me interesa lo que tengas que decir sobre los peligros sobre la unidad de España?
2--Qué bien le ha venido al PP el caso de los EREs. Todos sus miembros apelan a él cuando no saben qué decir cuando alguien les recrimina sobre los cientos de casos que ellos tienen en España. Es un caso, pero que bien lo utilizan. Ellos tienen en la misma AndalucÍa varios, como el de la Zona Franca de Cadiz, pero pelillos a la mar, total nadie le recuerda nada de ese tema...,Pero inundan Valencia, Madrid, Galicia, Castilla la Mancha y ya ven, ni factura les pasa como se ve en la última encuesta. ¡Que bien se lo montan ¡ Pasan de todo, solo mantenerse en el poder les motiva para seguir llevando esa politica desastrosa que va a llevar a España a la pobreza por más que digan lo contrario. ¡Que paIS¿.

Para mí el mayor desfalco es que un expresidente de gobierno pague solo un 1% de sus pingues ganancias en impuestos. Más que lecciones de democracia lo que este señor tenía que hacer es darnos lecciones de como no pagar impuestos gracias a trucos legales.

Estimado Ernesto: "Chapeau bas!".

Pero a lo que verdaderamente tendrían que dedicarse el gobierno, los políticos, las instituciones, todos, en definitiva, es a que los dos apartados del artículo 10 de la Constitución sean una palmaria realidad. Y cuando esa realidad se cumpla, creo que lo demás se dará por añadidura.

Criticar lo que pensaba Aznar en 1979 como si las personas tuvi'eramos que pensar siempre lo mismo es rid'iculo e intelectualmente una trampa. Nadie piensa hoy lo mismo que en 1979, si es que hab'iamos nacido. Lo que importa es lo que dice hoy respecto a nuestra realidad de hoy: una Espanha democr'atica y descentralizada con unas reglas de juego equiparables a los pa'ises m'as avanzados donde los nacionalistas no encuentran "encaje" porque el 'unico encaje que les satisfacer'ia ser'ia romper con nosotros, es decir con el resto de los espanholes y crear su propia tribu. ?Piensa el senhor Ekaizer lo mismo que en 1979?

Bla, bla, bla... Este salvapatrias de pacotilla dice siempre tener la solución a cualquier problema. Él, que votó en contra de la Constitución, la saca cuando conviene, ahora, de los puntos constitucionales que rezan que todo español tiene derecho a una vivienda digna y a un trabajo digno, nada de nada. Harí bien en callarse de una vez y dedicarse a lo suyo y ejercer de jarrón chino, en vez de torpedear a tirios y troyanos.

Interesantes opciones a las palbras-deseos del siempre dispuesto a liarla Aznar. Siempre me he peguntado si la famosa Constitución-muro la habrá firmado algún español en vida y por lo tanto si simplemente se puede cambiar a capricho de quien esté al mando en el Estado solamente, como sucedió no hace mucho.

Pues a esos planteamientos integristas sobre la constitución, hay que recordarles que se están vulnerando otros muchos, sobre la vida de los ciudadanos a los que no se les hace el menor caso ni levante el menor malestar. Derechos fundamentales, están siendo obviados por los propios poderes públicos, en un conjunto de medidas que atacan desde el trabajo digno y la vivienda a las sanciones pecuniarias y represivas contra manifestaciones ciudadanas que en su individualidad carecen de fuerza para recurrir hasta donde se puede, sin que se alarmen la mas mínimo este personajes. Si se recurriese todo lo anticonstitucional que esta ocurriendo nos faltaría vida para conocer las sentencias.


La apelación, por tanto, a la vilipendiada constitución, que no se reforma en 30 años y que se modifica en un fin de semana para adaptarla los intereses de los acreedores de la deuda contra los derechos de los ciudadanos, suena al mensaje amenazante de otros tiempos contra el disidente en nombre de la patria.


Entre Mas en primer lugar y Aznar en el ultimo -entre medias el Inerte- están cumpliendo, efectivamente una misión de anti-liderazgo que dejando al margen a los ciudadanos y asumiendo los extremos del nacionalismo integrista y separatista no dejan lugar a ninguna convención de acuerdo entre los nacionalismo moderados. Si existe alguna solución están preparando el terreno para destruirla


En realidad no se trata de eso, sino de sus posiciones personales paternalistas/salvadoras en las que el criterio y la creencia personal, en un egocentrismo enfermizo, esta por encima de cualquier razón ajena.

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Sobre el autor

, Buenos Aires, 1949. Ha trabajado, por este orden, en redacciones de televisión, revistas semanales y diarios en Argentina; trabaja, desde hace 36 años en Madrid, en diarios, revistas, radio y televisión. Ha escrito ocho libros.

Las materias de Analítica son
las de un viejo proverbio latino:
"Nada humano me es ajeno"...

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El periodismo para seguir siéndolo debe ser Periodismo Analítico... O no será. El viejo adagio según el cual los periodistas son como mínimo tan buenos como sus fuentes requiere una actualización. Necesitamos, según dice el profesor norteamericano Mitchell Stephens, periodistas con cinco cualidades: Informados, Inteligentes, Interesantes, Industriosos, y, sobre todo, Perspicaces.

Periodismo analítico

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Queríamos tanto a Luis
Terminada la investigación judicial, el relato más completo de la relación entre Luis Bárcenas y el presidente del PP y del Gobierno de España, Mariano Rajoy.

El caso Bárcenas (Editorial Espasa, 2013)
El autor sigue los rastros del tesorero nacional del Partido Popular desde su imputación en la trama corrupta de Francisco Correa.

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La crisis de Bankia y del sistema financiero español es una ocasión para revisitar la historia del ex presidente del Banco Español de Crédito (Banesto), destituido junto con su consejo de administración a finales de noviembre de 1993.

Indecentes. Crónica de un atraco perfecto (Espasa, 2012)
El relato, a partir de entrevistas e información inédita, hace un viaje hacia la gestación y estallido de una crisis que dará lugar a la Gran Depresión que afecta a la economía y la sociedad española.

Yo, Augusto (Aguilar, 2003)
Tras obtener, en abril de 2000, el Premio Ortega y Gasset de periodismo por su cobertura del caso Pinochet en las páginas de EL PAÍS, el autor publica este libro en coincidencia con el XXX aniversario del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.

El Farol. La primera condena de Mario Conde (Temas de Hoy, 1997)
El 20 de marzo de 1997, la Audiencia Nacional condena a Mario Conde a seis años por los delitos de apropiación indebida y falsedad en documento mercantil. El delito: el pago de una factura de 600 millones de pesetas (3,07 millones de euros) en 1990 a una sociedad domiciliada en Antillas Holandesas.

Vendetta (Plaza & Janés, 1996)
He aquí la violenta historia de dos financieros: Mario Conde y Javier de la Rosa. Practican el chantaje con un doble objetivo: añadir dinero a sus capitales fuera de España y neutralizar la acción de la justicia mediante presión sobre las instituciones.

Banqueros de rapiña. Crónica secreta de Mario Conde (Plaza & Janés, 1994)
Título premonitorio. La rapiña. Este libro analiza la crisis de Banesto, las maniobras para conseguir salvar la entidad mediante un acuerdo de ampliación de capital, la mayor de la banca española hasta entonces.

José María Ruiz-Mateos. El último magnate (Plaza & Janés, 1985)
Una radiografía del imperio oficial y clandestino, del magnate de Jerez.

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