Los siete mitos de los niños y la tecnología

Por: | 13 de junio de 2013

Niña
                                                                                                © Gloria Rodríguez

 

A estas alturas todos creemos que los niños nacen con un pan bajo el brazo y una tableta bajo el otro. Asumimos que los nativos digitales tienen habilidades innatas para entenderse con Internet y todo tipo de gadgets.

Sin embargo, una investigación publicada en la revista Chilhood Education intenta demostrar que estamos alimentando mucha mitología alrededor de los niños y la tecnología. Las dos investigadoras, Lydia Plowman y Joanna McPake, se centraron en observar el comportamiento de niños de entre tres y cuatro años con móviles, tabletas y videoconsolas durante un año. 

Y estos son los siete mitos que describen: 

1. Los niños y la tecnología no deben mezclarse

El mundo se divide entre los padres que creen que sus hijos deben interactuar cuanto antes con la tecnología porque así serán más listos y guapos, y los que protegen a su prole de Internet y los gadgets para no estropear su mundo de fantasía e inocencia. Lo que encontraron las investigadoras es que la postura de los padres influía poco en las preferencias de los niños. En general, todos los adultos consideraban que debían procurar un balance entre los juegos tradicionales y los electrónicos pero, independientemente de eso, los chicos mantenían sus prácticas. También corroboraron que no había diferencias en las habilidades sociales, la salud o el aprendizaje de los niños que pasaban mucho tiempo con sus juegos electrónicos y los que llevaban una vida, digamos, más analógica.

2. Todos los niños son "nativos digitales"

Hay una creencia de que existe un vínculo natural entre los niños pequeños y la tecnología. Hemos escuchado muchas veces decir que un niño de tres o cuatro años (un nativo digital) sabe usar un teléfono o una tableta mejor que sus padres (inmigrantes digitales). Según esta investigación, los nativos digitales no están tan cómodos como creemo usando estos gadgets, menos aún un ordenador. Y lo que hacen los niños es imitar a los mayores, poco hay de esa intuición digital que todos insistimos en ver. Y, dicho sea de paso, es el método por el que han aprendido siempre los niños. Lo que dice la investigación es que entre los tres y cuatro años muchos niños no son "nativos digitales" (según la definición de Marc Prensky (2001) aquellos que han crecido con la tecnología y se sienten cómodos con ella). Cuando preguntaban a los niños, muchos decían que usar un ordenador era "difícil" y se sentían "sobrepasados". La teoría de las investigadoras es que los ordenadores han sido creados con lenguaje adulto y que hasta que los niños aprenden a leer no entienden muy bien cómo funcionan. La llegada de las tabletas ha mejorado bastante esta relación, aún así al parecer los niños de entre tres y cuatro años no comprenden las convenciones del diseño de las interfaces de Internet, ni siquiera en el caso de los juegos. Todo lo que hacen es el resultado de imitar a los adultos que tienen a su alrededor y que quieren creer que los niños saben más que ellos. 

3. La tecnología entorpece las relaciones sociales

Muchos adultos creen que el exceso de tecnología aísla  a los niños y no los ayuda a creer habilidades sociales. La experiencia de esta investigación dice que los pequeños (entre tres y cuatro años) lo mezclan todo. Tienen la televisión encendida todo el día pero la ignoran si hay otra cosa que les interesa más. Les gusta ver series o dibujos repetidamente, pero luego quieren jugar (en modo analógico) con los muñecos de la serie, a los que visten y dan roles al estilo clásico. Interactúan y preguntan a los adultos sobre cosas que han visto en las tabletas o en  los juegos. Lo que no parece conveniente es que pasen mucho tiempo solos, con tecnología o sin ella.

4. La tecnología domina la vida de los niños  

No juegan en la calle, no practican ejercicio físico, engordan ... y todo es culpa de Internet. Pues esta investigación sugiere que la tecnología no tienen una influencia tan fuerte en el estilo de vida de los niños. Al menos, cuando se les pedía a los padres que describieran las actividades de sus hijos durante tres fines de semanas consecutivos apenas se mencionaba Internet. También es cierto que muchos estaban de acuerdo en que la vida de muchos niños estaba dominada por lo digital. Pero siempre era la de otros, no la de sus hijos. Las investigadoras reconocen que en este asunto puede haber un sesgo importante. Ya sabéis, mis hijos siempre son mejores que los otros, y yo soy el mejor padre o madre del mundo. Los niños del estudio empleaban Internet para ver programas de la tele, compartir vídeos en YouTube o hablar con la familia vía Skype. 

5. Jugar=Aprender

No está tan claro que los niños siempre aprendan a través de la tecnología. Ni todo lo contrario. 

6. Si el juego es interactivo es educativo

Aunque muchos juguetes interactivos aseguran mejorar la capacidad de concentración o aprendizaje, muchas veces estas promesas son solo eso, promesas. Según esta investigación, el uso de las tabletas puede entrenar a los niños en el uso de una pantalla táctil o en la comprensión de la interacción con otros a través de la red, pero no garantiza un aprendizaje rápido o más sofisticado que los medios convencionales. "La interacción tecnológica es más escasa que la humana, y hasta el momento ninguna tecnología es suficientemente inteligente para adaptarse a alguien que está aprendiendo a leer del modo en que lo haría un maestro", dicen las conclusiones.

7. Los niños necesitan dominar la tecnología para sus vidas futuras

Muchos padres creen que tienen que exponer cuanto antes a sus hijos a las nuevas tecnologías para asegurarles una buena vida y no crearles una desventaja respecto a otros niños. Otros piensan que este esfuerzo no vale la pena porque la tecnología cambia cada día, y lo que aprendan ahora ni siquiera existirá cuando empiecen a ir al colegio. Una visión que comparten las autoras del estudio que creen que no hay que preocuparse tanto porque es imposible saber qué necesitarán, en términos de tecnología, los bebés de hoy cuando pisen por primera vez la escuela. 

¿Algún otro mito que desmontar? 

Si alguien quiere leer todo el trabajo, aquí lo dejo.

Hay 29 Comentarios

En ciencia "un" estudio no concluye nada, asi que quizas haya que tomarse el articulo como ciencia rosa.

Personalmente me hubiera gustado leer sobre como afecta la "digitalizacion" de los padres al cuidado de los niños, que parecen estar cada vez mas distraidos.

Se agradeceria un enlace a la publicacion

Un comentario sobre el comentario 1: ¿es posible ser crítico sin ser agresivo?, ¿es posible argumentar sin hacer juicios de intenciones o personalistas?. Lo que está demostrado es que cualquier conducta, repetida en exceso, genera problemas, no es algo inherente a la tecnología; y para el caso tecnológico, no está probado nada de esto, ni mucho menos. Me interesaría saber cuáles son esos estudios que sí lo demuestran.

Espera, Luis, que estoy contando los millones que me han pagado. Es que son muchos y voy a tardar. También me ha pagado Samsung y todos los fabricantes de teléfonos y tabletas del mundo. Lo que te digo, un pastizal entre todos.

¿Cuánto te han pagado para hacer lobby para Facebook y Google? Está demostrado que el uso excesivo de medios tecnológicos en infantes produce problemas de aprendizaje y de retención.

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Sobre el blog

Agotada de la alta concentración por metro cuadrado de gurús de las redes sociales, en este sitio se levanta un muro de contención: Todos somos torpes y primerizos en la jungla digital. No hay expertos. Eso, al menos, es lo que enseñan en la Universidad de Stanford, donde se ha inventado casi todo y nadie se proclama gurú de nada. Este es, pues, un lugar para reírse de los tropezones en Internet. El viernes abrimos consultorio. Pregunte sin piedad, porque más temprano que tarde todos tendremos nuestro minuto de miseria digital.

Sobre la autora

Karelia Vázquez

es periodista. Escribe en El País Semanal desde 2002, y en Marie Claire, desde 2005. Es la primera española que obtiene una beca J. S. Knight en la Universidad de Stanford (California), que le permitió, entre otras cosas, vivir una temporada en Palo Alto, el Dorado de las nuevas tecnologías, comprar en el mismo supermercado que Mark Zuckerberg y compartir plaza de garaje con los chicos de Facebook. También ir a clases de Clifford Nass, Clay Shirky, Evgeny Morozov y otros -esta vez sí- gurús de la era digital. Es autora del blog “Vivo entre Google y Facebook”, porque así era literalmente. Ha sido cobaya de variados experimentos extremos en Internet, y este blog no pretende ser ni más ni menos, que eso: Un sitio para radicales.

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