Si te quedas sin argumentos, ataca por la ortografía

Por: | 15 de julio de 2013

Lavidafasil

Una regla no escrita de la comunicación digital manda a atacar al contrario por sus faltas de ortografía, una vez que hayamos agotado todos los argumentos y la discusión no se haya zanjado a nuestro favor. Todos sabemos que en los ordenadores y teléfonos la ortografía se relaja. En algunos casos se destroza. 

Es probable que los SMS que intercambiaban Luis Bárcenas y Mariano Rajoy no alcancen a demostrar la trama de financiación ilegal de un partido político, pero al menos han dejado a la luz otra verdad: se llegar a presidente de Gobierno poniendo cuatro puntos suspensivos en lugar de tres. Por no hablar de la insistente manía de colocar un espacio delante de las comas y los puntos.

La ausencia de tildes clama al cielo, y prefiero pensar que el presidente se lía con el teclado del móvil, no sabe cómo se ponen las tildes, y ha escogido la opción filosófica y vital de eliminar las tildes de su epistolario

Antes de que llegara Whatsapp y otras plataformas de mensajes instantáneos, éramos muy hábiles con los SMS, y hasta creamos un código de abreviaturas para comunicarnos. Un poco antes, en la prehistoria de la telefonía móvil estos mensajes eran mucho más caros. Algunas compañías cobraban por palabras.

En aquella época nos pensábamos mejor lo que escribíamos, hacíamos verdadera economía de ideas y palabras y éramos mucho más sobrios: no derrochábamos, como hacemos ahora, las muestras de afecto. Si alguien lo hubiera estudiado -aunque no creo que sea el caso- podría probar que las demostraciones exaltadas de amor y amistad a través del móvil crecieron exponencialmente según se reducía o, mejor, se hacían totalmente gratuitas las plataformas de mensajería instantánea. 

Yo esperaba que los altos cargos del gobierno usaran Whatsapp. Al menos que no siguieran facturando a las compañías de teléfono cientos de SMS, cuando eso ya es historia. ¿Quién manda SMS? ¿Se puede estar más desfasado? Pero lo que me ha dejado sin palabras es que se diriman cuestiones sensibles, casi de estado, en modo Ola ke ase (o casi). 

Según decía el empresario británico Charles Ducombe, un negocio on line puede perder hasta el 50% de sus ingresos por los errores ortográficos de su web. Según su teoría, buena parte de la comunicación on line es escrita, y las faltas de ortografía dañan la credibilidad de un sitio. Intuimos que también la de una persona. 

No lo digo yo, una encuesta realizada por la compañía Jobvite y citada por la revista TIME asegura que cada vez más las empresas buscan candidatos para puestos de trabajo a través de las redes sociales. El modus operandi consiste en seguir una temporada la vida del potencial empleado en Linkedin, Facebook y Twitter. Según la encuesta, los empleadores califican peor a una persona que escriba con faltas de ortografía que a una que "haga continuas referencias al alcohol"

No crean que soy una talibán de la RAE. Tolero cierta cantidad de errores ortográficos y estoy convencida de que el autocorrector del teléfono lo carga el diablo. Aunque pienso que es una cuestión cualitativa y hay errores que no se pueden perdonar. 

Por ejemplo: 

 

Tuitortografia

Desde aquí no se pretende hacer leña del árbol caído, pues los problemas fundamentales del presidente de Gobierno son con los signos de puntuación y las tildes (este último siendo generosa se puede achacar a la torpeza con el teclado). Concedido.

Hoy me salto la sana práctica de no ejercer de consejera. Desde aquí recomiendo a cualquier presidente de gobierno del mundo que elimine de sus hábitos la comunicación por SMS. En caso de que insista -que suele ser testaruda la gente con poder- en seguir dejando huellas escritas de sus filias y fobias, le recomendaría encarecidamente el cambio a Whatsapp o Line, que sirven para lo mismo, le ahorrarían a las arcas públicas algunos euros y, encima, dispondrían de mayor diversidad de emoticonos. Ideales para las respuestas evasivas. 

Pedimos que alguien le haga saber que lo que se escribe en un teléfono y se envía a otro terminal está desde ese momento fuera de control. Una buena razón para cuidar la ortografía. Nunca se sabe qué mensaje puede quedar para la posteridad. Nunca se sabe quién puede hacer un pantallazo. Nunca se sabe qué inocente SMS puede acabar en la Audiencia Nacional.

Si vienen mal dadas, y alguien airea algún mensaje, la reputación quedará menos dañada si se ponen al menos tres puntos suspensivos en lugar de cuatro, o fácil con la tilde que manda la RAE. 

Sé que es una cuestión formal. Sé que es un asunto menor, pero piense en todas las presuntas historias de amor que se han quedado en nada por una falta de ortografía en un mensaje. 

 

Hay 28 Comentarios

Nada de tolerancia con las faltas de ortografía. Estamos en un punto en que la incultura y la falta de educación no solo se disculpa, sino que incluso se elogia y es motivo de orgullo. Patético.

Corrección, la palabra WhatsApp; se escribe con la segunda a mayúscula. Se trata de dos palabras en Inglés que deben escribirse juntas.

Un artículo muy ameno!
Me gustaría puntualizar que, los sms ya no se cobran, mucho menos entre líneas corporativas, por tanto, y sin que sirva de precedente, por una vez no hacen gastos a las arcas públicas.
Lo móviles que se dan a los altos cargos están previamente maquetado, todos tienen Whatsapp y tarifa plana de datos. Imagino que pensarían que el sms es menos descifrable que un whatsapp ante un ataque informático.
El contrato que tiene la Moncloa con Telefónica es por concurso público y con acuerdos comerciales para Grandes Cuentas... y hasta aquí puedo contar.

Para Dani: después sí se deja un espacio, pero no antes, que es lo que dice en el texto, léaselo bien. Y no se dice "esto, no es una manía" sino "esto no es una manía", el sujeto nunca se separa del verbo por una coma.

Pues aunque suene muy raro, despues de la coma, punto y coma, punto y dos puntos, es OBLIGATORIO dejar un espacio y un solo espacio.
Asi que esto, no es una mania, es una norma del idioma español

"se llegar a presidente de Gobierno poniendo cuatro puntos suspensivos..."
También se puede llegar a periodista comiéndose los verbos.
¡Bravo!

Hemos de reconocer que el idioma es algo que, cada vez, se trata con menos respeto. Nuestra mayoría política presta más atención a los sobres en blanco que a aquellos que vienen con destinatario y remitente.

Dimitamos...

Si te quedas sin argumentos, ataca enseñando cacha: http://xurl.es/bqq4r

Quien no es capaz de manejar correctamente su propia lengua es poco probable que lo sea de argumentar con lógica. Pero en esto, como en todo, existen las excepciones. Y desde luego en una discusión hay que procurar destruir argumentos no descalificar a quien los propone.

Los que confunden el ahí, hay y ay deberían ser juzgados por el Tribunal de la Haiga

yomismo: El argumento de la comodidad es igualmente aplicable cuando escribes a mano. De hecho, es un problema caligráfico notable, en especial cuando se tiene que escribir rápido. Por ejemplo, cuesta más abrir un signo de admiración que no hacerlo, como hace usted con su teclado.
Por otra parte, tratar de manía que se intente escribir bien expresa más el contenido de su mensaje que el resto de sus argumentos.

Según un artículo de la BBC, es Charles Duncombe, no "Ducombe", como ha escrito Karelia.

Errores los cometemos todos, sin querer la mayor parte de las "veses" :-)

Me saca de quicio la gente que se fija mas en el continente que en el contenido...
La mania de los acentos en mensajes instantaneos de texto es el equivalente a la mania de judgar por el aspecto a una persona.
Vale que se respete la "b", la "v", las comas..., etc.; pero poner acentos es un coñazo, una molestia, tengo que dejar de escribir la palabra para darle al boton de la tilde...
Esta mal hecho! si con un doble tecleo sobre una vocal se pusiese la tilde sola, mucha las gente las utilizaria.
Y sobre utilizar el Whatsapp... ese sistema sin ningun tipo de encriptacion... para mensajes confidenciales... piensa lo que dices anda...
Lo dicho, estoy de acuerdo con que Rajoy es un pardillo, pero la mania de pretender que se escriban tildes con un teclado(sea cual sea) es completamente ortopedico.
Las tildes las escribo cuando escribo a mano, valga la redundancia, y conozco perfectamente el sistema de acentuacion del castellano, pero me niego a escribir tildes con un teclado en una conversacion informal.
(y si, considero esto informal)

Se dice que la vida es un juego... y un juego muy divertido es el juego de las palabras. Por ejemplo, rajoy equivale a rajo hoy. ¿que rajas?... los derechos sociales. Otro ejemplo, bárcenas equivale a un bar para cenar ¿qué cenas? En este caso, no cena, mas bien se lo lleva todo y lo esconde en paraísos gastronómicos, que abundan en Suiza..

Y para saber que Rajoy es un mal político y peor presidente no hace falta leer sus mensajes de móvil. Para eso mejor sería leer el BOE.

@Rocío: Con lo antiRajoy que soy, me parece una memez soberana denunciar su falta de conocimientos en idiomas. No veo a Obama hablando francés ni a Merkel hablando griego. Además, por "no sabe idiomas" asumo que dices "no sabe inglés", ¿verdad? Dudo que te refieras al sueco o al anamita, aunque ahora mismo lo que mejor le vendría es el alemán. Lo mejor sería que supiera gallego, vasco o catalán pero, por supuesto, jamás pensamos en estos idiomas y mira qué bien le sentaría al país conocerlos. Por último, estamos un poco pagados de nuestra propia y siempre limitada cultura cuando ante cualquier signo de su ausencia asumimos que la otra persona es un inválido social, como los maestros madrileños que no saben que Varsovia es la capital de Polonia. Mis padres apenas sabían leer y escribir y podrían haber dado a muchos catedráticos lecciones de urbanidad y educación. La cultura puede ser muy buen barniz, pero no puede hacer nada para proteger madera carcomida.

Online/on-line.

Uno de los "argumentos" más recurrentes cuando uno se queda sin argumentos es citar cosas(buscando en la errática gramatical red internet ) como: "No lo digo yo, una encuesta realizada por la compañía Jobvite y citada por la revista TIME".

¿Cuántas obras maestras de la literatura se echarían abajo si le aplicásemos la férrea gramática española iniciada por Nebrija?
Estoy de acuerdo: hay que escribir correctamente; pero en los medios mencionados...un poco de relajación. ¿Ves este escrito? Es un ejemplo.

En los mensajes solemos usar un lenguaje especial pq la única condición es q sea más corto y se entienda. No le veo mayor importancia al tema. Además hay cosas muy positivas que no decís, como por ej: http://xurl.es/bqq4r

No sabe escribir bien... No sabe idiomas... Y es presidente del gobierno...
Así nos va...

Podemos empezar por nosotros mismos: "...verdad: se llegar a presidente de Gobierno..."

La articulista tiene toda la razón del mundo.
A sus comentarios sobre el uso "modelno" del castellano, yo añadiria la manía de poner comas delante de la conjunción copulativa; ¿lo capta...?
Atentamente.

Iba a decir algo parecido a lo de Jos pero como ya lo ha dicho él/ella, me callo. Bueno, lo digo a costa de pelmez por reiteramiento. Jamás he visto un debate en el que la ortografía desaseada acompañara a una argumentación sólida. Es más, sí he presenciado con frecuencia esgrimir el siguiente "argumento"; "te kreras ke por escrivir fino tienes mas razon" (con mayúsculas, quizá).

Coincido en lo del valor de la ortografía pero tengo que disentir en lo de las tildes en los SMS. Yo, por circunstancias que no vienen al caso, mando SMS y tengo un límite de 160 caracteres. Puedo enlazar hasta 12 SMS si el mensaje es muy largo, pero multiplicando el precio, claro. Por tanto tengo que esforzarme en evitar las tildes puesto que cada letra acentuada equivale a muchos caracteres y no sólo a uno, por lo que si no elimino tildes el coste y la complejidad del mensaje se disparan. No sé si esa es la razón de Rajoy, pero sí la mía. Saludos.

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Antigurú

Sobre el blog

Agotada de la alta concentración por metro cuadrado de gurús de las redes sociales, en este sitio se levanta un muro de contención: Todos somos torpes y primerizos en la jungla digital. No hay expertos. Eso, al menos, es lo que enseñan en la Universidad de Stanford, donde se ha inventado casi todo y nadie se proclama gurú de nada. Este es, pues, un lugar para reírse de los tropezones en Internet. El viernes abrimos consultorio. Pregunte sin piedad, porque más temprano que tarde todos tendremos nuestro minuto de miseria digital.

Sobre la autora

Karelia Vázquez

es periodista. Escribe en El País Semanal desde 2002, y en Marie Claire, desde 2005. Es la primera española que obtiene una beca J. S. Knight en la Universidad de Stanford (California), que le permitió, entre otras cosas, vivir una temporada en Palo Alto, el Dorado de las nuevas tecnologías, comprar en el mismo supermercado que Mark Zuckerberg y compartir plaza de garaje con los chicos de Facebook. También ir a clases de Clifford Nass, Clay Shirky, Evgeny Morozov y otros -esta vez sí- gurús de la era digital. Es autora del blog “Vivo entre Google y Facebook”, porque así era literalmente. Ha sido cobaya de variados experimentos extremos en Internet, y este blog no pretende ser ni más ni menos, que eso: Un sitio para radicales.

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