14 abr 2011

Fujifilm X100, amor a primera vista

Por: Antonio Espejo

X100_LEFT_FRONT


Es la cámara de moda. La Fujifilm Finepix X100 se ha convertido en un nuevo icono de la fotografía. Y no le faltan argumentos. Acabo de probar una versión prácticamente definitiva, con firmware 1.0 y éstas son mis conclusiones:
A primera vista la cámara enamora. Es uno de sus puntos más fuertes, su diseño clásico, retro que se dice ahora. Parece una Leica M rediseñada y algo más pequeña. Se parecen mucho. Cuando se tiene en la mano la sensación de solidez aumenta. El cuerpo ha sido fabricado de magnesio fundido, sin aristas, con todos los bordes redondeados y aspecto de acero, y el resto recubierto de una imitación de piel de alta calidad, más resistente y duradera que la auténtica. Tiene un buen agarre para pesar 445 gramos, algo que se agradece si la velocidad de disparo es baja.

X100_TOP
La colocación de los distintos diales, botones y aros de la cámara es, aparentemente, muy lógica pero tiene sus inconvenientes. El aro de velocidades es grande, claro y está en la zona superior. Perfecto. A su lado se encuentra el dial de compensación de la exposición, algo más pequeño y con un grave problema, se desplaza con facilidad. En los tres días que he paseado con la cámara siempre he tenido que estar pendiente del dichoso dial. Por el mero hecho de desenvolverla de la gamuza (de las de piel de gamo, de ahí su nombre) y sacarla de la mochila, ya se desplazaba. Luego, si se cuelga del cuello, el roces con la ropa también puede moverlo. Quizá me tocara una muy sensible, pero era realmente preocupante.

X100_LEFT_BACK

Algo parecido ocurre con el interruptor lateral del control del autofocus y foco manual. Se desplaza con tanta facilidad que acaba siendo un peligro. Porque esta X100 se ha pensado para trabajar en autofocus, no en manual. Todos mis intentos por ir rápido con un enfoque manual fracasaron. Será por la costumbre de tener un anillo grande y cómodo en el objetivo, por ver con mucha claridad lo que estoy enfocando y lo que está desenfocado o por mi deformación de cámaras réflex, pero sinceramente con la X100 el enfoque manual es un auténtico suplicio, muy lento de trabajar y de una precisión comprometida. Incluso en el caso de usar una oportuna lupa de enfoque opcional -y la obligada visión digital-, el resultado deja mucho que desear.

FujifilmX10040

f/5,6 - 1/60 - ISO 400  con ajuste de niveles en Photoshop.


Sin embargo, el autofocus es bueno y rápido, gracias a las pequeñas distancias que tienen que recorrer las lentes de este 23 mm. Si se busca el punto de enfoque deseado y se bloquea, apretando hasta la mitad el disparador, se puede reencuadrar rápido y disparar. Una forma de trabajar más que suficiente para un buen aficionado, pero que puede crear problemas si se pretende sacarle todo el rendimiento que reclama un profesional. Trabajando con la X100 en la calle, imitando al maestro Winogrand, el autofocus no siempre respondía. Resultó ser mucho más eficaz jugar con la profundidad de campo aprovechando la información que da la cámara. Tanto si se usa el visor analógico y digital, como la pantalla, la profundidad de campo está presente y se ve con claridad. Así que cerrar el diafragma un poco, desde 5,6 en adelante, da los mejores resultados, aún a costa de tener que aumentar la sensibilidad para no perder velocidad de disparo.

FujifilmX10002

f/5,6 - 1/125 - ISO 800 con ajuste de niveles en Photoshop.


No es una cámara para trabajar con prisas, requiere un poco de concentración hasta controlar la mejor manera de obtener la imagen. Lleva muchas opciones de trabajo, la mayoría basadas en un bracketing(horquillado, fotografías con distinta exposición) de tres disparos, tanto para conseguir un buen rango dinámico, como para simular diferentes películas. Los resultados son realmente buenos, pero es aconsejable utilizar un trípode. A pesar de su aspecto, disparar a velocidades lentas, del tipo 1/8 ó 1/15 de segundo requiere mucha concentración y algo más que buen pulso. Los resultados vistos en el ordenador, ampliados, demuestran lo fácil que es sacar las fotografías movidas; no hay que confiarse. El obturador responde rápido y silenciosamente, tanto que incluye distintos tipos de sonido de disparo por si se quiere oír alguno, es casi una ironía hacerse notar. La óptica es magnífica, con unos resultados capaces de competir con cualquier compacta del mercado, incluso a la máxima apertura, un diafragma 2, aunque rinde mucho mejor a partir de 2,8, e incluso 4. Se podría decir que es la base de toda la cámara, es decir, es un 35 milímetros fijo con un cuerpo de diseño para una compacta de lujo. No en vano gastarse 1.000 euros en una compacta digital de óptica fija, es algo que no todo el mundo puede permitirse.

4en1

De izquierda a derecha y de arriba abajo, ISO 400 - 800 - 1600 y 3200 con ajuste de niveles en Photoshop.


La medición de la luz fue siempre un poco sobreexpuesta, quizás la presencia tan evidente del dial de compensación sea por este motivo, lo utilicé y el ajuste funcionó a la perfección. Se portó igual en los tres modos de medición, lo que me hace suponer que sería un pequeño desfase de fábrica. Una vez corregido, el resultado fue muy correcto.
Al visor le han llamado híbrido, ya que es digital y analógico; óptico, como le llama Fujifilm. En la práctica rara vez he utilizado el digital, el óptico es mucho más cómodo y lleva la misma información, lástima que el ángulo de visión que reproduce no sea exactamente el que el objetivo capta, y eso a pesar del recuadro superpuesto. Si se quiere saber exactamente dónde acaba y empieza la fotografía hay que recurrir al digital, o a la pantalla trasera. Una pena. La indicación del enfoque correcto es un cuadradito central que cambia del rojo al verde cuando todo está bien. El efecto es el mismo con el enfoque manual, a pesar de parecerlo no tiene un telémetro clásico con superposición de imágenes, de ahí el poco uso del enfoque manual. La información que aparece se puede personalizar, desde ver una cuadrícula de encuadre, hasta una línea de nivel muy útil para enderezar el horizonte, entre otras cosas. Pero al fin y al cabo es un visor, que ya estoy ahíto de tanta pantalla. Por cierto, es muy de agradecer que ésta se apague automáticamente cuando aproximamos el ojo al visor. (También se puede apagar permanentemente y ahorrar batería).

FujifilmX10047
f/5,6 - 1/60 - ISO 400 con ajuste de niveles en Photoshop.

Además del diseño, hay que destacar la excelente combinación entre el sensor, la óptica y el procesador. Un exclusivo APS-C CMOS de 12,3 megapíxeles, la óptica Fujinon F2 de 23 mm, con 8 lentes en 6 grupos, y un logrado procesador EXR. Un tres en uno de brillantes resultados patentes sobre todo cuando se dispara a altas sensibilidades y en condiciones de poca luz. Disparando con calma y con un buen control, los resultados son muy dignos, aunque yo no la cambiaría por un 35 mm de mi réflex si se trata de trabajar en serio. Una cámara preciosa para enseñar y dar auténtica envidia al resto de aficionados.

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Hay 6 Comentarios

Es un desastre con el autofocus. Yo vengo de tener una Lumiz gf2 y la X100 es superlenta e imprecisa. Si quieres hacer fotografia de calle puedes desesperarte. Dicen que la nueva ha mejorado este tema pero los que compramos las primeras x100 solo tenemos un pisapapeles muy bonito

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http://machahir123.blogspot.com/

Hola Antonio,

He visto que el precio anda sobre los 1000euros, ¿crees que es muy cara para lo que ofrece? Por ese precio compré mi Canon EOS 400D con tarjeta, bolsa y todo...Estaba buscando una compacta semiautomática que me permitiera hacer más o menos lo que la reflex pero sin tener que cargar el trasto...

Felicidades por el blog de una murciana tocaya de universidad suya...

Me encanta la narración aunque me aporta muy poca información practica de uso. Al final la conclusión que saco que es un juguete para fardar delante de todo el mundo, un especie de ipad de la fotografía. Algo bonito, útil, caro pero al que hay que justificar su necesidad. Y todo lo digo desde una óptica de un casi seguro comprador que quiere sacarle bastante jugo laboral al juguete de Fuji.

Don Antonio, me siguen gustando mucho como "repuesto" las insuperables compactas nobles Ricoh GR de película y Sigma DP1 digital.Pero el f/2 de la Fujifilm X100 (estoy en lista de espera para probarla, ojalá que me toque la que tú ya has probado), promete. ¡Y eso que todavía no es el f/1.4 que nos reconciliaría a los de Leica!
Antes, "en mi época", los fabricantes tenían el detalle de venir preguntarnos a los pocos que estábamos en Europa en esto de la difusión de la fotografía. Venían de Japón con un prototipo en una bolsa de plástico y te lo enseñaban mientras ellos comían y a ti se te enfriaba la sopa. Colaborábamos, a ver, y ellos se asesoraban gratis. Qué tiempos...
(Una clónica de Leica M sin el Summilux 1,4 / 35 mm es intento fallido. Fujifilm se está acercando. Las danzarinas carpas del río Shimizu en el desagüe de la factoría de Fujinomiya estarán contentas, no solo porque están lejos de Fukushima, sino porque Fujifilm puede realizar el milagro de fabricar una "Leica" para todos los bolsillos. Amén).
Abrazo,
Mauel López

Gracias por la información, soy un posible comprador, pero al disponer de una 4/3 y D 200, su comentario me hace replantearme mi decisión. Las cosas concretas como las expone, son mejor que esas de todo bueno.

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SOBRE EL BLOG

Yo usaba carretes de los de antes, los que se llamaban Tri X y Kodachrome, aunque me encantó la llegada de los TMax y la Velvia. Paralelamente empecé a darle al Spectrum, y me engancharon los bits. Del escáner al sensor sólo era cuestión de tiempo y fe en la tecnología. Y siempre la tuve, la defendí y ahí sigo, con un dedo en el teclado del ordenador y otro en el disparador de la cámara. De eso hablaré en este rincón, de fotografía y de fotografía digital.

Sobre el autor

Antonio Espejo

Antonio Espejo (Murcia, 1952) es periodista licenciado en la Universidad Autónoma de Barcelona; y más tarde profesor de la misma y en escuelas de fotografía. Fotógrafo de diarios, revistas y agencias, hasta 1982 que entró en El País, donde permanece aunque ahora dedicado al Ciberp@ís

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