Apuntes científicos desde el MIT

Apuntes científicos desde el MIT

Este Blog empezó gracias a una beca para periodistas científicos en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Boston, donde pasé un año aprendiendo ciencia con el objetivo de contarla después. Ahora continúa desde Nueva York buscando reflexiones científicas en otras instituciones, laboratorios, conferencias, y conversando con cualquier investigador que se preste a compartir su conocimiento.

Sobre el autor

Pere Estupinya

. Soy químico, bioquímico, y un omnívoro de la ciencia, que ya lleva cierto tiempo contándola como excusa para poder aprenderla.
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Libros

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En esta nueva aventura científica que recorre desde laboratorios y congresos de medicina sexual hasta clubs de sadomasoquismo o de swingers, Pere Estupinyà nos ofrece la obra más original y completa que ningún autor hispanohablante haya escrito nunca sobre la ciencia de la sexualidad humana.

El ladrón de cerebros La ciencia es la aventura más apasionante que puedas emprender.
En El Ladrón de Cerebros, Pere Estupinyà se infiltra en los principales laboratorios y centros de investigación del mundo con el objetivo de robar el conocimiento de los verdaderos héroes del siglo XXI —los científicos— y compartirlo con sus lectores. El Ladrón de Cerebros

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Machismo inconsciente en la ciencia

Por: | 06 de junio de 2008

Algo que me dejó pensativo después del Festival Mundial de la Ciencia que atendí en Nueva York, fue la desproporción de hombres y mujeres entre los ponentes. Si os fijáis en las fotos de los posts que redacté (1 , 2 ), y en la que tomé en la sesión de “genes e identidad”, sólo observareis presencia masculina. Revisando el programa completo , la diferencia resulta menos exagerada, pero mi resultado particular sobre los eventos que presencié es contundente: 22 a 0. Veintidós hombres, ninguna mujer. ¿Cómo se explica esto? ¿se puede justificar? ¿es reflejo de alguna realidad? ¿deberían haber sido más cuidadosos los organizadores y forzar la participación de más mujeres en los eventos estrella? ¿está la ciencia todavía tan dominada por los hombres? ... Me gustaría plantear el debate sobre la discriminación de género en la ciencia. Como siempre, no sólo entre los/las que de algún modo forman parte del mundo de la investigación, sino a tod@s los observadores externos que pueden transmiten su valiosa percepción y experiencias desde otros campos. Existen innumerables casos concretos, datos estadísticos, escritos relevantes… si alguien tiene ejemplos, los podemos incluir en los comentarios. Yo simplemente abro el tema con tres situaciones vividas de cerca durante los últimos meses en Cambridge. Empezando por la más simplona. ¿Cuestión de preferencias? Diría que fue el pasado diciembre. Mi compañero Ivan Semeniuk concertó una cita con el físico teórico de Harvard Nima Arkani-Hamed . Su idea era hablar de teoría de cuerdas, leyes fundamentales, relatividad, física de partículas, y lo que se espera del Large Hadron Collider en el CERN. Ivan envió un mail a los 10 Fellows (somos cinco hombres y cinco mujeres), ofreciéndonos a todos incorporarnos a la visita. Acudimos los 5 chicos. “¿Os habéis fijado?”, dije después a mis compañeros. “¿Seguro que es casualidad? Eso de que la física es cosa de hombres… quizás resulta que, por algún motivo, estos temas nos interesan más a nosotros que a ellas”, añadí de forma irreflexiva y un tanto jocosa. No le di más vueltas, pero recuerdo que comparé con la clase de psicología de los miércoles, donde la proporción de alumnas era bastante superior a la de alumnos. Disculpad la sandez, pero me quedé divagando….: seguro que algún psicólogo evolucionista habrá escrito alguna de estas interpretaciones según la cual, para maximizar las posibilidades de supervivencia, la selección natural habrá predispuesto a las mujeres a sentirse atraídas por conocimientos que impliquen educación, empatía, cuidado… y los hombres a unos planteamientos más productivos, pragmáticos, competitivos, o más soberbios como los de la física. Evidentemente, ni lo busqué entonces, ni lo voy a hacer ahora; no penséis que me seduce esta teoría. Está claro que en este caso el entorno cultural juega un papel tremendamente mayor. Pero… ¿Cómo desgranáis este desequilibrio en ciertas áreas de conocimiento? El colmo del cinismo Si tiráramos más de esta hipótesis llegaríamos a las diferencias biológicas entre hombres y mujeres. Algunos estudios sugieren que los cerebros de ellas son mejores en ciertas capacidades, y los de ellos en otras. Algo habrá de cierto, pero utilizar este argumento como lo hizo en enero del 2005 el expresidente de Harvard, Larry Summers , para justificar que su Universidad tenga menos presencia de mujeres, es de un cinismo lamentable. Vino a decir que la inteligencia media de hombres y mujeres es idéntica, pero que según varias investigaciones la distribución es ligeramente diferente. En el caso de los hombres hay más representantes en los extremos. De los más listos y de los menos. Y si esto era así… como Harvard es tan prestigiosa y sólo busca entre los mejores… era normal que hubiera más hombre que mujeres. Sus palabras causaron un revuelo impresionante. Lo fuerte es que recibió cartas de apoyo del estilo “finalmente alguien se atreve a hablar sin tapujos del tema”. Pero no se trataba de si estos estudios eran ciertos o no. La barbaridad fue utilizarlos para tapar, para silenciar, la indiscutible realidad histórica del machismo en la ciencia, y en concreto en la Universidad de Harvard. Las chicas jóvenes no se quejan lo suficiente En uno de nuestros seminarios charlamos con Nancy Hopkins , reconocidísima experta en genética del cáncer, y una activista contra la discriminación en ciencia. Hopkins estaba presente en el momento en que Larry Summers pronunció aquellas palabras, y fue la primera que se levantó y abandonó la sala. Ya llevaba mucho tiempo de cruzada contra el sexismo en la investigación como para aceptar esa provocación. Quizás su estudio más significativo fue el realizado a finales de los años 90 entre los investigadores del MIT. Nancy Hopkins se puso a medir el espacio de laboratorios y despachos que tenían asignados los científicos y científicas de su Universidad. Tras un extenso análisis, demostró que a igualdad de cargo, los hombres siempre disponían de más espacio que las mujeres. Cuando publicó sus datos, el presidente del MIT Charles Vest dijo “siempre había pensado que la discriminación de género tenía una parte de realidad y otra de percepción. Ahora estoy convencido que la realidad representa de lejos la parte mayor de la balanza”. Nancy Hopkins considera que la situación ha mejorado de manera espectacular. Entre mis apuntes tengo frases como: “lo que ha pasado en los últimos 10 años es remarcable”, “estamos mucho mejor de lo que yo me hubiera imaginado”, “en ese momento era impensable que una mujer pudiera ser presidenta del MIT ”. Pero todavía no está del todo satisfecha. Se quejó de la falta de “activismo” de las investigadoras jóvenes, que no perciben las reminiscencias de un machismo contra el que es muy difícil luchar. Lo denominó unconscious and unintentional bias (sesgo inconsciente e involuntario). Según Hopkins hay ciertas actitudes machistas de un calado tan profundo, que no son identificadas ni por las que lo sufren, ni por los que lo ejercen. Yo hago una pausa aquí, vosotros ramificad el tema y ampliadlo por donde más os apetezca. PD: Os dejo un artículo buenísimo titulado “Importa el género?” publicado en Nature en el 2006. Os recomendaría el link , pero nature y otras revistas que publican investigaciones financiadas con fondos públicos todavía no tienen acceso gratuito online. Lamentable. Muy lamentable. Es otro buen un tema para el blog, si no fuera porque logra irritarme…

Rascar donde no pica

Por: | 02 de junio de 2008

Cuando empecé la aventura en el MIT nuestro director de Fellowship , Boyce Rensberger, nos dio el consejo que más he implementado este año. Durante la beca, en este blog, y en experiencias cotidianas. “Scratch where it doesn’t itch!” (rascad donde no os pique!), nos dijo Boyce. “Todos llegáis aquí con ciertos objetivos predefinidos. Unos queréis profundizar en neurociencia, otros en temas medioambientales, de salud, o tecnología… Tenéis 9 meses. Es tiempo suficiente para embarcaros también en asuntos que a priori no os atraen, o que ahora no los consideráis útiles. Destinad parte de vuestro tiempo a explorarlos, a abrir vuestra mente. Rascaros en sitios donde no os pique. Seguro que descubrís gratas sorpresas.” Si no fuera por este consejo, me hubiera saltado el evento que al final más me impactó del World Science Festival en Nueva York. El sábado por la mañana decidí atender a un taller para niños porque disponía de un hueco antes de ir a la prometedora conferencia “genes e identidad” de Francis Collins (pronto exdirector del Human Genome Institute). Entré en la sala dispuesto únicamente a pasar el rato, y quizás ver algún experimento curioso. Allí había un personaje ligeramente encorvado, moviéndose de manera muy graciosa, con cierto aire alocado, jugando con los niños y explicándoles cosas sobre el frío. Me sonaba mucho… era… ¡el premio Nobel que escuché discutir sobre cuántica la noche anterior! La teoría “Calla y calcula” El evento “Realidad invisible: la maravillosa rareza del mundo cuántico ” empezó con una brillante presentación de Brian Greene , autor del libro y documental “El universo elegante”, aclamado divulgador científico, y codirector del festival. Utilizó videos, bromas, y ejemplos buenísimos para relatar las propiedades más aberrantes y poco intuitivas que siguen las partículas subatómicas cuando se comportan según las leyes de la cuántica. Me encantó su narración del clásico experimento de “la doble rendija y los fotones ”. Dejadme que, para vencer el complejo de no contar nada, abra un paréntesis para comentarlo. Imaginaos que en una pared abrís dos rendijas como las de la pantalla, y empezáis a disparar bolas de pintura. Alguna pasarán y otras no. Las que pasen dejarán marcadas dos líneas paralelas en la pared del fondo. Obvio. Pero… ¿pasaría lo mismo si dispararais electrones entre dos rendijas nanoscópicas? Pues no. Entonces aparecerían 5 bandas paralelas en lugar de 2. ¿Por qué? Por las propiedades ondulatorias de los electrones y las interferencias que provocan. Si visualizamos el electrón como una pelotita, no hay manera de entender que aparezcan 5 barras. Pero si lo imaginamos disperso y moviéndose como una ola en un lago, que pasaría por las dos rendijas a la vez, entonces podemos asimilar que al pasar por los agujeros se creen ciertas interferencias entre las ondas resultantes. Estas interferencias harán que las oscilaciones se anulen en algunos sitios y se amplifiquen en otros, dando lugar a las 5 bandas. Los electrones sólo pueden llegar a unos sitios determinados de la pared del fondo. El experimento tiene más jugo, pero como me gustaría que todo el mundo continúe leyendo el post, si queréis lo matizamos y ampliamos en los comentarios. Esta fue sólo una de las rarezas que se empezaron a discutir en la mesa redonda posterior. La cuántica nos ofrece un mundo tan desconcertante, que es tentador empezar a divagar con átomos que están en varios sitios a la vez, que viajan de un lugar a otro sin pasar por un espacio intermedio, partículas que permanecen conectadas aunque las separes miles de kilómetros, gatos medio vivos y medio muertos… Pero sobretodo, resulta irresistible extrapolar este mundo atómico al macroscópico en que nos movemos, empezar a buscar interpretaciones como la existencia de universos paralelos, y entrar en discusiones filosóficas sobre la estructura de la realidad. Es fantástico. Pero desvariar sobre estas hipótesis resulta tan cautivador, que a veces se olvida que la cuántica es la teoría más exacta que existe, nos ha regalado infinidad de aplicaciones tecnológicas, y tiene una vertiente práctica importantísima. Quizás por eso, cuando la conversación estaba en su punto más abstracto, el premio Nobel William Phillips (centro de la foto) mostró la cara más ortodoxa de la ciencia y dijo: “Yo tengo una teoría… la llamo… la teoría ‘calla y calcula’ ”. Momento apoteósico. Todo el auditorio empezó a reír y aplaudir. William Phillips continuó su intervención con un aplomo, clarividencia y rigurosidad deslumbrantes. No renunció al debate filosófico, pero aportó una consistencia y realismo a la sesión que nos ganó a todos. A mí, desde luego. El lugar más frío del Universo Por eso, cuando le vi al día siguiente en un registro completamente diferente, inflando globos y metiéndolos en un recipiente lleno de nitrógeno líquido, rompiendo flores congeladas, y explicando a los niños que el lugar más frío del Universo se encuentra en un laboratorio aquí en la Tierra, su versatilidad me dejó todavía más asombrado. Williams Phillips fue un descubrimiento, el comunicador completo. Sus experimentos entusiasmaban a los jóvenes, pero además los combinaba a la perfección explicando apasionadamente qué hacen los físicos con átomos moviéndose poco a poco (frío). Y de tanto en tanto, introducía un nuevo globo en el recipiente... Si hubiera algún programa de televisión que se dedicara a buscar grandes científicos por el mundo, se atreviera a hablar sin prisas con ellos, y tuviera experiencia en utilizar animaciones y aprovechar la cara más visual de la ciencia, este sería un personaje a entrevistar. Vaya! quizás sí existe … incluso se puede ver por internet ... Acotación aparte, William Phillips me enamoró científicamente. La frase de Einstein “entiendes realmente algo cuando eres capaz de explicarlo a tu abuela” le encajaba a la perfección. Al final de la sesión empezó a sacar globos con forma de tortilla de la caja de nitrógeno líquido y a tirarlos a los asistentes. Con el cambio de temperatura el aire se expandía, y los globos se inflaban poco a poco en las manos de unos fascinadísimos niños. Entonces terminó mirándoles a los ojos, bajando el tono de voz, y diciéndoles: “¿sabéis que? Con esto tan divertido los científicos estamos haciendo cosas maravillosas. Por ejemplo, estamos preparando un ordenador completamente diferente, lo llamamos cuántico, y será capaz de cosas que ninguno de los actuales podrá hacer jamás. Lo que pasa es que nos llevará mucho tiempo, tardaremos bastantes años. Quizás si alguno de vosotros se hace científico, nos podrá ayudar a conseguirlo”. Inspirador, tierno, bello, fabuloso. Llegué tarde a la mesa redonda sobre genes e identidad, claro. No me importó, estaban hablando de lo de siempre… un poco cansino.

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