Apuntes científicos desde el MIT

Apuntes científicos desde el MIT

Este Blog empezó gracias a una beca para periodistas científicos en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Boston, donde pasé un año aprendiendo ciencia con el objetivo de contarla después. Ahora continúa desde Nueva York buscando reflexiones científicas en otras instituciones, laboratorios, conferencias, y conversando con cualquier investigador que se preste a compartir su conocimiento.

No busques la justicia en los genes, sino en la evolución cultural

Por: | 28 de marzo de 2010

¿Quién crees que se comportará de manera más justa y generosa con un absoluto desconocido; un ciudadano estándar de una sociedad moderna o el miembro de una tribu indígena? ¿un cristiano practicante o un no creyente? Ve pensándolo, te doy la una respuesta más adelante.

Antes otra pregunta: ¿Qué nos impulsa a ser generosos con desconocidos? ¿Es algo “cultural”, o forma parte de nuestra programación genética básica seleccionada durante el paleolítico?

Es algo que ya hemos debatido varias veces –casi demasiadas- en el blog. Y antes de nosotros, generaciones y generaciones de pensadores. Pero retomamos el tema porque la semana pasada Science publicó un extenso estudio que puede convertirse en una referencia constante en las discusiones sobre la naturaleza humana: “Mercados, Religión, tamaño de comunidad, y la evolución de la justicia y el castigo” (pdf ). Ya advierto que no cierra el debate; pero sí lo decanta.

En las últimas décadas la psicología evolutiva ha promovido una tendencia a interpretar muchos de nuestros comportamientos actuales como adaptaciones a las condiciones de vida que sufrieron nuestros antepasados de la edad de piedra. No sólo rasgos físicos o instintos básicos; también aspectos como la moralidad, la justicia, o la propensión al altruismo serían innatos, universales, y estarían codificados en los genes que ayudaron a sobrevivir a los individuos de sociedades mejor estructuradas. Y como supuestamente nuestra información genética no ha cambiado de manera significativa en los últimos 10.000 años, las tendencias que vemos en las sociedades actuales son un reflejo de las más primitivas.

¿Tenemos alguna manera de poner a prueba esta hipótesis? Esto es lo que ha intentado Joseph Henrich y otros 13 investigadores analizando el comportamiento de 2.148 personas de 15 estructuras sociales diferentes de Estados Unidos, África, Asia, Bolivia, Ecuador, Papua Nueva Guinea, Fiji o Siberia, que incluían nómadas, cazadores, pescadores,y diferentes tamaños de grupo, presencia de religión y nivel de desarrollo mercantil.

El objetivo era ver si individuos en sociedades modernas tenían más o menos sentido de justicia hacia desconocidos que indígenas o cazadores recolectores que pudieran representar estilos de vida más ancestrales.

Para ello, el equipo de antropólogos y economistas hizo varios tipos de tests a los miembros de diferentes comunidades.

En el primero cogían a un individuo, le daban una cantidad económica equivalente a un día de su trabajo, y le preguntaban qué proporción del regalo quería compartir con otro participante anónimo. Podía estar tranquilo y ser todo lo injusto que quisiera: Nunca llegarían a conocerse, ni el otro sabría cuánto se había quedado, ni tendría detalle alguno del juego.

En un segundo experimento, al participante receptor le explicaban de qué iba el juego y le preguntaban qué mínimo porcentaje estaría dispuesto a aceptar, sabiendo que si lo rechaza, ninguno de los dos se quedaría con nada del premio. Se estaba midiendo el sentido de justicia, pero también el grado de penalización ante situaciones desleales.

En otro experimento, un tercer individuo actuaba como juez y era quien debía decidir si la cantidad ofrecida era adecuada o no. A él también se le daba un premio económico, pero se le retiraba junto al de los otros si decidía que el trato era injusto y debía ser penalizado. Era otra manera de medir de la propensión al castigo.

Los investigadores compararon datos como el tamaño de comunidades, religión, y establecieron un “índice de integración al mercado” estimado como qué porcentaje de sus calorías ingeridas eran compradas versus recolectadas o cazadas por ellos mismos o cercanos.

Las conclusiones más destacables del estudio fueron las siguientes: cuanto mayor y más compleja es una comunidad, más generosidad ante desconocidos y mayor deseo de penalizar las injusticias. La religión también promovía compartir con anónimos, y además, los que formaban parte de organizaciones grandes como el cristianismo o Islam lo hacían en mayor grado que en tribales minoritarias sin códigos morales tan sofisticados. Por otra parte, los ciudadanos de sociedades industrializadas eran quienes compartían cantidades más altas; mientras que las comunidades que según los antropólogos tenían estilos de vida más parecidos al paleolítico, eran quienes mostraban menos obligación hacia la equidad o predisposición al castigo ante una persona que nunca habían visto.

Según los autores, esto contradice los argumentos convencionales de la psicología evolutiva, al demostrar que es la cultura en que te encuentres y las normas de las sociedades complejas las que inducen a generosidad o justicia con desconocidos, y no tus genes heredados del paleolítico. “Las diferencias que vemos entre sociedades no se explican por los genes”, declaró Joe Henrich.

En realidad este estudio se suma a las críticas hacia esa desmesurada tendencia a interpretar nuestros comportamientos más sofisticados como un reflejo de la vida de nuestros ancestros. Según Henrich la sensación de justicia con desconocidos es más moderna de lo que pensábamos, y su origen debemos buscarlo en la sofisticación de nuestra cultura; no en factores genéticos.

Hay 19 Comentarios

Elena, no lo has entendido. Mira el gráfico: U. S. es la de mayor integración al mercado (más alejada a las sociedades primitivas) y la que propone un reparto más justo.

Aparte de la cuestión genética --que exista un componente cultural no quiere decir que no haya otro genético: ya se sabe: genotipo + ambiente = fenotipo--, mi experiencia personal es que cuanto más pobre --cuanto menos "moderna"-- es una sociedad, más generosidad y tendencia a compartir he visto en distintos lugares del mundo. Es algo no medido, obviamente, una simple impresión. Mi corta experiencia --hablo de la directa, la que se vive de verdad con la gente, no de circuitos turísticos-- va desde pueblos amazónicas y entornos rurales centroamericanos y de las montañas sudamericanas, hasta bereberes y nómadas en el desierto africano o comunidades rurales del entorno de los Balcanes, Asia Menor y Oriente próximo.

IGV, esto ha estado muy muy fino, genial: "Yo, que trabajo con críos (pero no soy católico, jeje)" Ja, ja, ja, ja, buenisimooooooo

Ayer vi el episodio nº 53 de Redes: "Nuestro cerebro altruista". Está muy bien. Podéis verlo en la web de Redes http://www.redesparalaciencia.com/ Entrevista a un experto primatólogo y se pone de manifiesto que la empatía es innata, puesto que otros mamíferos dan clara muestra de sentirla y manifestarla, en especial chimpancés, delfines y elefantes. Todavía no se ha estudiado la empatía de los salmones pero... ¡todo se andará! Por cierto, que he empezado a leer el último libro de Punset, "El viaje al poder de la mente" (título tramposo y comercial, basta con quitarle las dos primeras palabras para que se delate). En un capítulo afirma "la moral es innata", y se queda tan ancho. Luego, como explicación dice que, puesto que no hace falta la religión para que el ser humano sea moral, es, por tanto, innata. Yo creo que está en un error, que lo innato es la empatía, no la moral. Tenemos una disposición natural a complacer a quien nos complace, a sintonizar con los demás (empatía). Por contra, la moral es una compleja construcción social y cultural, y, como refleja este post, se desarrolla más en sociedades más avanzadas (aunque siempre nos quedará Dersu Uzala, el cazador del filme de Kurosawa!!! Ése sí que era un hombre altruista y bondadoso, que vivía en condiciones primitivas) Volviendo a Punset, su libro "El viaje...." es muy ameno y de excelente escritura, y me parece un notable divulgador científico, pero sus libros tienen el inconveniente de que tratan un poco de todo y un poco de nada. Es el peaje que paga por dirigirse a una amplia horquilla de lector.

Es un tema apasionante, gracias, Pere. Lo primero, como psicólogo, me corresponde romper una lanza en favor de la psicología evolutiva, que de ningún modo pondera poco la importancia de la cultura y el ambiente. En eso coincido plenamente con Pablo C. Hay psicólogos eminentes, como Steven Pinker, que son marcadamente genetistas y se enmarcan en una tradición muy darwiniana de la conducta. A mí no me convencen sus teorías. Entre Pinker y la "tabla rasa" hay un punto medio, y creo que en cuestiones como el altruismo, juegan mucho más factores culturales, como bien señala Pablo C. Pere, recuerda que ya no se puede hacer una demarcación quirúrgica entre genética y ambiente, desde los descubrimientos de epigenética. Yo, que trabajo con críos (pero no soy católico, jeje), observo que hay críos de menos de 3 años de temperamento colérico y muy poco altruistas, criados en el seno de familias generosas. Pero con el tiempo y la paciencia, aprenden a compartir sus juguetes, sus espacios, sus actividades, y a ayudar a quienes lo necesitan. Digamos que nacen con una predisposición innata más o menos proclive al altruismo, pero una buena educación en valores hace mella en ellos muy pronto. No han venido al mundo con vocación de santos (menos mal), pero tampoco acabarán siendo unos psicopatillas si se pone remedio. Yo soy poco innatista, pero tampoco descarto que haya algún conjunto de genes implicados en el altruismo. Nunca olvidaré un documental de la serie de Jacques Cousteau que vi de chaval. Mostraba cómo los salmones volvían al nacimiento del río a desovar. Resulta que, en el tramo más fino del arroyo, casi ya en el nacimiento, uno se salió del cauce y se quedó coleando, tratando de regresar al agua. Pues bien, otro salmón salió en su ayuda y lo empujó a coletazos hasta que lo metió en el cauce. ¡¡¡Asombrosas imágenes!! Han quedado grabadas en mis retinas para siempre. Cousteau dijo que era un impulso innato altruista, arriesgar su vida para salvar a uno de su especie, para que desovara, y contribuir a la perpetuación de la especie. Así que, chicos, ¿qué sabemos nosotros de los genes altruistas? Ahí puede haber más chicha de la que parece. ¡Saludos a todos los contertulios!

Sea cual sea la tesis que se pretendía apoyar, me parece que el estudio es muy poco serio. Para empezar, mirando la ilustración del post, se puede notar que la “tribu” llamada U.S. se sitúa en la esquina superior derecha del diagrama. Es decir, todas las demás tribus se sitúan abajo y a la izquierda del que viene a ser el pueblo más sofisticado y amigable del mundo. Me parece que esto habla más de los propios prejuicios de los U.S. scientists que de cualquier realidad . Luego, la generosidad que se pretende medir en el estudio está muy sesgada: es la generosidad limosnera que caracteriza a la cultura judeocristiana. No debemos por eso despreciar las otras formas de altruismo. Se me viene a la mente la tradición del Potlach característico de los cazadores recolectores. A lo mejor a un individuo de estos pueblos “arcaicos” le parezca ridículo desprenderse de un fragmento del salario de un día. Puede que no le encuentre significado. Pero en otras situaciones, será capaz de regalar o incluso destruir todas sus pertenencias y quedarse con lo puesto. Lo más lamentable de estos estudios es que ignoran con total impunidad todo un siglo de etnología. Con un sondeo de tres preguntitas no se puede pretender demostrar nada sobre la cultura y la naturaleza humana. Propongo un post sobre Claude Lévi-Strauss como antídoto a estas patrañas.

A mí me parece totalmente necesario que se hagan este tipo de experimentos. Es evidente que harán falta muchísimos más como este para acercarse un poco a la respuesta, si es que hay una de simple. Pero sin experimentación, no hay información. Las opiniones personales subjetivas deberan cambiarse de acuerdo con los datos. Yo lo que creo (y estoy simplemente dando mi opinión…) es que cada persona tiene un rango determinado por sus genes en los que puede moverse. Puede que esté más cerca de un comportamiento altruista o de uno egoísta. La cultura, la vida, moldeará esa persona dentro del rango, empujándola a un extremo o a otro de lo que puede dar de sí. Un altruista por naturaleza puede ser empujado por una crisis muy dura (falta de alimento, agua, crédito, paz…) a luchar por su vida a costa de la de otros, pero intentará evitarlo. Y una persona egoísta por naturaleza puede no tener necesidad de matar a nadie, al hallarse en un entorno favorable, pero no podrá evitar hacerse bróker y beneficiarse del trabajo de los otros ;) (un guiño a los brokers que lean el blog)

Existe un análisis de datos equívoco, y una suposición normativa de lo que se supone que propone la psicología evolucionaria. En primer lugar, la psicología evolucionaria no niega la influencia de la cultura, ni tampoco que existan ciertas conductas que puedan estar más influenciadas por el entorno, que por los génes. Lo que propone en principio, es que el sentido de justicia y el altruismo evoluciono, y existen (según la teoría modular de la mente) como conductas inanntas derivadas de nuestra neuroanatomía (pues si el cerebro regula o produce la conducta, su anatomía, evoluciono para permitir cierto tipo de conducta y no otra), debido a que tenían un valor adaptativo, por lo cual, por extensión lógica, tendríamos un "instinto hacia la justicia y el altruismo "; pero es falaz aseverar que la psicología evolucionaria cae en una especie de solipsismo genético, al contrario, propone una interacción en distintos niveles con el medio ambiente. La el sentido de justicia y el altruismo podrían ser, dos tipos de conductas que tengan un componente ambiental mayor. No hay razones para negarlo a priori, en cambio en el caso de la inteligencia lógico-matemática - por poner un ejemplo - tiene un componente genético tanto o más importante que el ambiental. Lo que si niega la psicología evolucionaria, es que el ser humano sea una tabla raza, un papel en blanco, y que el lenguaje, la lógica, o este caso, el sentido de justicia y altruismo, sean constructos sociales relativos y subjetivizables a una sociedad en particular. Al contrario, propone, que son parte de nuestra naturaleza, como mencione antes. En síntesis es una proposición en tanto "origen de", y no en tanto "el nivel de", esto quiere decir, que en el caso de los pueblos más "primitivos", lo que se afirma, es que están "en potencia", a nivel congnitivo, de ser tanto o más altruistas que el resto. Si es que llegase haber un componente genético que haga más o menos propensos a ciertos humanos de ser "justos" -asumo, que entendido como "más equitativo"-o altruistas, en principio, es matera de investigación, y aun así, aunque se demostrara tal cosa, tampoco se podría desprender de aquello, la deducción de que tales humanos portadores de esos génes son ineluctablementes más justos y altruistas que otros. Solo marca una "mayor probabilidad", pues como ya se menciono, existe una interacción con el medio que puede modificar esa tendencia. Saludos

Je. Pues o no he entendido muy bien los experimentos o bien se podía deducir que la cultura americana está más cerca de las sociedades paleolíticas que de las culturas desarrolladas, y si no que se lo pregunten a Obama, que se las ha visto y se las ha deseado para poder reformar el sistema sanitario. ¿o es que eso no es equidad?

curioso experimento, pero no creo q sirva o demuestre nada. la justicia con el prójimo depende de la educacion que recibas, y luego, si eres capaz de ver mas alla de esa educacion recibida, para valorarla

No existe evidencia empírica de la teoria de los memes,es una idea simplista que si fuera cierta,las mismas ideas de la evolución de Darwin serían consideradas memes. Los memes son retóricos y populares y al decir de algunos paleobiólogos, peligrosos.,pero faciles de desaparecer con sencillos ejercicios mentales. ¿la psicología evolutiva explica el mal? ¿Porqué una nación civilizada como el pueblo alemán se permitió tomar una posición en donde erradicaron a seis millones de judíos, y otros millones de "indeseables" como los homosexuales,gitanos y cristianos? y la pregunta no es ¿Porque somos buenos? sino ¿porqué hay gente mala? pienso que los alemanes eran humanos y Hitler era demasiado humano,algo que generaría mucha polémica sino valoramos lo que significa estar confundidos expresado en la Biblia. Esto me recuerda la letra de una canción de Queen : "Si hay Dios allá arriba, un Dios de amor,entonces que pensará Él de la basura en que hemos convertido el mundo que Él creó".

El comportamiento altruista es más probable que se imite que el comportamiento egoísta, ya sea por prestigio, porque la gente ve el primero como algo "bueno" y el segundo como algo "malo"... así pues según la teoría memética dicho comportamiento estará más extendido estadísticamente en aquellas sociedades que más hayan profundizado en la era de la información, por llamarlo de algún modo, donde los memes puedes extenderse más rápidamente, entendiendo como meme en este caso el comportamiento altruista.

Éste es un tema excesivamente sutil y complicado, como para intentar extructurarlo y definirlo con un par de estadísticas más o menos inteligentes. Coincido con la valoración que pebiol hace más arriba: es muy difícil, y en muchos casos imposible, discernir qué parte de nuestro comportamiento está determinada por nuestros genes, y qué parte del mismo debemos explicar con los impulsos culturales, o memes, que hemos asimilado a lo largo de nuestro proceso de socialización.

Precausión, sí, que ya sabemos por qué no es partidaria la iglesia del aborto: les "encantan" los niños.

precausion amigos con los cristianos que quieren compartir cosas porque quisas quieren compatir "otras" tambien, ya saben... lean los periodicos estos dias sobre la iglesia y sabran de que hablo

¿Quién crees que se comportará de manera más justa y generosa con un absoluto desconocido, un cristiano practicante o un no creyente? Como tengan en cuenta al Vaticano o a la Conferencia episcopal para el estudio, van apañados.

Del período de los cazadores-recolectores hemos heredado características anatómicas y fisiológicas (inscritas en nuestros genes) como nuestra gran resistencia aeróbica. La evolución nos ha llevado a ser marchadores rápidos o corredores lentos. Marvin Harris, en su libro Nuestra especie narra varios ejemplos de esta tesis. Y se puede visualizar en la caza de los San en el Kalahari, en este enlace: http://www.youtube.com/results?search_query=Caza+por+resistencia+kalahari&search_type=&aq=fsis. Se puede llegar también hasta este vídeo escribiendo en youtube: Kalahari, caza y David Attenborough. Marvin Harris también habla de la necesidad del altruismo para sobrevivir en las sociedades de cazadores-recolectores, debido a la incertidumbre en la provisión de alimentos: dado que cada vez que uno sale de caza no tiene garantizado el éxito, un acuerdo de compartir entre todos las presas eleva las probabilidades de un suministro regular de alimento. Lo que el artículo sugiere es que en las comunidades grandes existe una necesidad mayor de altruismo.

Sólo recordar que en este antiguo debate entre componentes más genéticos y culturales o aprendidos de nuestras acciones, no suele ser adecuado inclinarse por completo hacia una posición o la contraria. Que una característica pueda tener base genética no implica que no haya también componentes culturales. Lo que parece apoyar este estudio es que las influencias culturales en el "sentido de la justicia" tienen mucho peso y no que no haya una base genética en ese tipo de conducta.

Pere, gracias. Otro post excelente!!

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Sobre el autor

Pere Estupinya

. Soy químico, bioquímico, y un omnívoro de la ciencia, que ya lleva cierto tiempo contándola como excusa para poder aprenderla.
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