Apuntes científicos desde el MIT

Apuntes científicos desde el MIT

Este Blog empezó gracias a una beca para periodistas científicos en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Boston, donde pasé un año aprendiendo ciencia con el objetivo de contarla después. Ahora continúa desde Nueva York buscando reflexiones científicas en otras instituciones, laboratorios, conferencias, y conversando con cualquier investigador que se preste a compartir su conocimiento.

Cómo distinguir un orgasmo fingido

Por: | 27 de mayo de 2013

 

Barbany venus pere copy
El profesor Joan Ramón Barbany (Univ. Barcelona), Venus O’Hara y Pere Estupinyà en el laboratorio de fisiología del ejercicio del Hospital de Bellvitge, observando los registros de Venus mientras se masturbaba hasta alcanzar el orgasmo.

 

El orgasmo es una reacción fisiológica tremendamente interesante en la que, más allá de gemidos y espasmos, nuestro organismo experimenta una serie de sutiles e involuntarios cambios que pueden ser reconocidos por un observador avispado. Y más todavía si va armado con equipamiento científico. La clave es asumir que durante el orgasmo se produce un cambio radical de nuestro sistema nervioso parasimpático al simpático. Expliquémoslo con calma, que de verdad merece la pena. Al menos para comprender mejor cómo funciona parte de nuestra respuesta sexual.

El sistema nervioso de tu cuerpo puede clasificarse de varias maneras diferentes. Si lo haces por estructura distinguirás entre: a) el sistema nervioso central formado por la médula espinal y el encéfalo (cerebro + cerebelo + bulbos) y b) el sistema nervioso periférico, constituido por las fibras nerviosas que comunican piel, músculos y órganos internos con la médula y el cerebro. Esta comunicación periférica puede darse a su vez en dos direcciones: b1) los nervios sensoriales envían información desde piel y órganos hacia la columna, mientras que los b2) nervios motores transmiten al resto de organismo las instrucciones del sistema nervioso central.

Pero el sistema nervioso también puede clasificarse en: 1) sistema nervioso somático que tú controlas conscientemente (por ejemplo la decisión de mover un brazo), y 2) sistema nervioso autónomo que regula de manera automática las reacciones y procesos involuntarios de tu organismo (por ejemplo acelerar el latido del corazón o mover los intestinos). Este último sistema nervioso autónomo es el que nos interesa, porque a su vez tiene dos estados muy claramente diferenciados: El sistema nervioso autónomo parasimpático (activo cuando tu cuerpo está relajado) y el sistema nervioso autónomo simpático (activo cuando estás estresado)

Simpatico parasimpaticoAhora leyendo este post tu cuerpo está bajo las órdenes del sistema nervioso parasimpático (relajado): tu ritmo y presión sanguínea son bajas, tus músculos no están tensos, las funciones digestivas y esfínteres están distendidos, tienes niveles basales de glucosa en sangre… pero atención: recuerda que nuestro organismo está diseñado para sobrevivir en la naturaleza expuesto a peligros y depredadores, y como el resto de animales, tu cuerpo debe estar preparado para reaccionar en milisegundos si de repente se te tira un león encima (o un automóvil invade tu calzada).

Esta reacción inmediata de estrés se consigue con una activación drástica del sistema nervioso autónomo simpático: los nervios simpáticos toman control de tu cuerpo y dilatan los bronquios para permitir más entrada de oxígeno, el ritmo cardíaco y la presión sanguínea se disparan para irrigar todos los músculos, las glándulas suprarrenales segregan adrenalina y cortisol, las pupilas se dilatan de golpe para obtener mejor visión, el hígado estimula la producción de glucosa, los esfínteres se contraen, se inhibe la función digestiva y reproductora... en milésimas de segundo el organismo cambia radicalmente de estado para hacer frente a la amenaza externa (o interna).

Curiosamente, el orgasmo es un momento donde también se produce este cambio drástico del modo parasimpático al simpático. Y esta la base por la que más allá de gritos y movimientos espasmódicos, podemos intentar distinguir uno fingido de uno real.

 

Si no se dilatan las pupilas o enrojecen las mejillas, desconfía

Obvio que a simple vista no podremos percibir si por la sangre corre más glucosa o menos. Pero la subida extrema de presión sanguínea durante el orgasmo (puede superar fácilmente los 200 mmHg) rompe pequeños capilares subcutáneos y produce este característico enrojecimiento de mejillas y parte superior del pecho tras el acto sexual. También debes notar que el ritmo cardíaco aumenta mucho más de lo que haría simplemente por el propio ejercicio físico realizado (que muchas veces es bien poco). Con ojos claros y en un entorno iluminado se debería observar una dilatación brusca de las pupilas inmediatamente antes del orgasmo. Y aunque hubieras estado totalmente quieto durante el acto, tu piel estaría más cálida y habrías segregado un poco de sudor con lo que aumentaría su conductividad eléctrica.

Algunos de estos cambios son más visibles que otros, pero todos se pueden medir científicamente. Esto es justo lo que hicimos hace un par de semanas en el laboratorio de fisiología deportiva de la Universidad de Barcelona con la colaboración de la compañera blogger Venus O’Hara, durante el rodaje de un programa piloto inspirado en el libro S=EX2, La ciencia del Sexo

Registro venusA vuestra izquierda tenéis una de las pantallas con registros de las constantes vitales de Venus, a quien medimos función cardíaca y parámetros respiratorios y metabólicos. Primero en reposo (hasta la linea vertical más a la izquierda), durante su masturbación, y tras el relajamiento posterior.

Si os fijáis en la gráfica, hay un par o tres de subidas cada vez que estaba a puntito de llegar al orgasmo pero no lo conseguía (problemas con la música, según ella). Pero como podéis observar hacia el minuto 35 (justo antes de la segunda línea de puntos), hay unos picos muy abruptos que coincidieron con los gemidos atenuados por la máscara de Venus. En los registros fisiológicos realmente se percibió una subida espontánea de presión, consumo metabólico, aceleración cardíaca, y cambios significativos en otros parámetros. Y además de la sonrisa, tras el experimento su cara y parte superior del pecho también reflejaban cierto enrojecimiento.

Para ser sinceros, los valores medidos no cambiaron tanto como estaba propuesto en la bibliografía científica, pero sin duda sí eran absolutamente significativos, y los investigadores presentes los identificaron claramente con una activación del sistema nervioso simpático. Venus explicó que su orgasmo había sido “normal, no de los más intensos”. Es posible que durante uno más fuerte el cambio hubiera sido más drástico.

Gatillazo y eyaculación precoz debidas al estrés “simpático”

Pero no te quedes sólo con este aspecto anecdótico. Conocer la fisiología del orgasmo puede explicar muchas cosas, entre ellas, el efecto dual del estrés en nuestra respuesta sexual.

Estábamos diciendo que en modo simpático (estrés) la sangre se dirige a los músculos y se inhiben las funciones digestivas, excretoras y reproductivas (lo único importante en ese momento es escapar del león). Éste es precisamente uno de los motivos por los que tras la eyaculación los hombres pierden la erección: las fibras de nervios simpáticos como el hipogástrico se encargan de constreñir las arterias del pene y retirar sangre de los cuerpos cavernosos. Y es exactamente por esto que si estás estresado o excesivamente nervioso antes de empezar el coito, puedes tener un gatillazo y no lograr una erección por muy excitado mentalmente que estés. Tu sistema simpático te está traicionando y retirando sangre del pene.

Es más, si a pesar del nerviosismo al final logras una erección, al estar activas las fibras “simpáticas” (retintín) es muy posible que el orgasmo aparezca bastante antes de lo deseado. Esta es la razón también por la que problemas de erección y eyaculación precoz suelen estar tan asociadas a pesar de parecer antagónicas.

Venus pereCuando te dicen que para empezar el acto sexual debes estar relajado/a, es bastante cierto, al menos en cuanto a miedo o estrés se refiere. Piensa que los nervios que llegan a tus genitales (pudendo –sensibilidad- y pélvico –irrigación sanguínea ya sea por contacto o estimulación mental-) son nervios parasimpáticos. Para que funcionen correctamente y tengas una erección de pene o clítoris debes estar en este modo parasimpático (relax). De hecho, por la noche en pleno descanso la actividad simpática cae en picado y es por lo que se producen erecciones espontáneas.

Ahora bien, una vez empezado el acto, si quieres alcanzar el orgasmo, tienes que lograr activar como sea el sistema nervioso simpático. Y aquí curiosamente puedes recurrir a la ayuda del estrés. Aunque suene paradójico, el estrés puede inhibir la respuesta sexual pero al mismo tiempo facilita el orgasmo. Es desastroso antes y necesario al final. 

Anorgasmia, sadomasoquismo, y asfixia autoerótica

Hay muchos motivos por los que se puede no lograr alcanzar el orgasmo. Uno de ellos es no conseguir estimulación suficiente como para activar este cambio del sistema parasimpático al simpático.

Piensa en el alcohol sin ir más lejos. El alcohol es un depresor del sistema nervioso central que nos hace sentir desinhibidos mentalmente, pero que también dificulta la activación de las fibras simpáticas y hace que el orgasmo sea más costoso de alcanzar. Estando borrachitos nos cuesta llegar al orgasmo por el mismo motivo que nos cuesta reaccionar rápidamente ante una amenaza repentina: todo nuestro sistema nervioso está inhibido.  

Pero aún y estando sobrios y relajados, hay muchas personas a quienes les cuesta alcanzar el orgasmo, y para conseguirlo requieren gritos, forcejeos, decir obscenidades, les atraen situaciones tensas o morbosas como el riesgo de ser vistas, necesitan una estimulación directa final más fuerte, o realizan cualquier otra acción “extrema” para incrementar el estrés en la última fase del acto sexual y así facilitar la activación de las fibras simpáticas. Esta tensión “extra” es la que requieren para llegar al orgasmo, o para intensificarlo.

De hecho durante la elaboración de S=EX2 he conocido sadomasoquistas que dicen necesitar el juego con el dolor o la dominancia y sumisión para llegar a tener orgasmos. O personas que utilizan técnicas y pensamientos la mar de peculiares. También la base de la peligrosa asfixia autoerótica (masturbarse con una bolsa en la cabeza) es reducir los niveles de oxígeno en sangre para que el cuerpo tenga una brutal reacción de estrés físico que intensifique la sensibilidad y la respuesta orgasmática.

Comprender esta fisiología de la respuesta sexual también explica los peculiares casos de orgasmos espontáneos practicando ciertos deportes (la tensión muscular puede estimular los genitales y un esfuerzo repentino activar el sistema simpático), u otros fenómenos más delicados que explicaremos en próximos posts.

Y sin duda, además darnos pistas para –a riesgo de recibir un bofetón- consultar tras un bonito encuentro romántico si el orgasmo fue fingido pues no percibiste suficiente dilatación en las pupilas y distingues pocos puntos rojos en la parte superior del pecho… (parece claro que mi libro no trata de consejos de autoayuda, precisamente) ;)

**Screen Shot 2013-04-13 at 4.47.21 PM******

Contacto: pere@mit.edu / Twitter: @Perestupinya / Facebook Group

Web: www.pereestupinya.com / www.elladrondecerebros.com

 

Hay 27 Comentarios

El artículo está genial, pero me choca que en un periódico se confundan los términos "reproductivo" (que produce beneficio y provecho) y "reproductor" (que reproduce).

Creo que los animales, salvo el humano, no fingen cuando copulan. En su etapa de jefe de la manada, un león copula con sus leonas cerca de 50 veces en un mismo día... Los demás leones, excluidos del juego sexual, escondidos en los matorrales, esperan pacientes su oportunidad para la cópula con las últimas leonas insatisfechas. . ¡menudo fingimiento¡

Gracias por este tipo de artículos y por la labor de Venus. Aunque yo reconozco que no sería capaz de ponerme en una situación. No se si soy normal o raro, pero yo si no tengo estimulación táctil o visual no me pongo. Como mínimo necesito algo así: http://xurl.es/lomft

"Pedazo" de artículo científico del orgasmo. Sí señor, de los que se aprende con la relectura.

Saludos

De la misma forma que reconoces una buena comida en un restaurante http://www.capitanfood.com

A algunas mujeres les cambia el pelo con el orgasmo. Sobre todo si el cabello es largo. No es que le cambie el color. Es más sutil. Queda más suelto. A lo mejor por eso hicieron el anuncio de champú con una mujer que se corría lavándose la cabeza, ja ja. En relación a algunos comentarios: ni Pere, ni Venus ni Punset son científicos, sino comunicadores y si mi madre ha entendido esto es que lo han comunicado bien. En mi juventud estuve donando semen en el hospital de Alcalá de Henares y las primeras veces tardaría lo que Venus en correrme, y eso que no había extraños mirándome, así que no veo a qué extrañarse con que tardara tanto. Y bueno, es facilísimo saber si una mujer ha tenido un orgasmo por todos los síntomas, desde el aumento de temperatura a la hinchazón de los labios y demás, pero metidos en faena uno no se entera ni de un terremoto. Si no tiene orgasmos uno se entera después, y bien enterado, con síntomas que van desde caras largas hasta unas protuberancias que le van saliendo a uno en la frente.

@Miguel Mejía, el anonimato en foros es una maravilla. Yo este tipo de conversaciones las tengo con amigas "de toda la vida" o con mis parejas, con nadie más. ¿Es cierto lo de los orgasmos en hombres sin eyaculación? A mí eso me suena tan raro. Claro que yo soy muy "común y corriente", y de esas vainas de sexo tántrico -que creo que enseña esas técnicas, si se puede decir de esa manera- NO TENGO NI IDEA. ¿Sabes que sí puedo? me pasa desde la adolescencia: tener orgasmos sin tocarme ni que me toquen partes "clave", eso sí, si mi pareja me pone como una moto. Con mi primer novio, nos besábamos y sin que me agarrara ni una una teta yo me "corría" (como dicen Uds. en España). Con mi última "pareja sexual", que ha sido una relación más rara que un perro verde, me ha pasado lo mismo, y eso me gusta mucho. Por ejemplo, me he "corrido" (literalmente, hablando) masturbándolo, y sin que él me haya tocado, y sin yo tocarme. Bueno, nos vemos en otro foro. Chao, y saludos a todos.

Hola @paula y @chuchillero, no pasa nada con el Manuel, "manuela" se le dice a la paja en América Latina, con todo esto de la masturbación de Venus es un lapsus comprensible.

En efecto @cuchillero, son dos "fenómenos" distintos (por azares de la vida he experimentado ambos): con la eyaculación femenina el único problema es que es necesario proveerse de muchas toallas y lavarlas a la mayor brevedad posible.

Estoy de acuerdo con los dos: el sexo es una fiesta a la que hay que entregarse con todo. Para mí fingir en estos casos ha sido más por no afectar la autoestima de la pareja. Ahora, como dice @cuchillero que es fácil distinguir el semen de la lubricación de la mujer... de pronto con un análisis de laboratorio porque en medio de esa abundancia... salvo que la mujer desee estar 100% segura y se ponga a examinarlo todo, no hay forma de verlo.
He aprendido a tener orgasmos sin eyaculación, de tal manera que puedo tener un coito más prolongado y placentero con mi pareja. Por supuesto, si eyaculo es fantástico, pero si no sucede no es el fin del mundo.

A mí me hubiera encantado ser sincero con ellas y decirles que ese exceso de lubricación para mí era un inconveniente (creo que ellas no lo veían como algo excepcional, probablemente no lo hablaron con ninguna amiga o médico...) y no fui capaz de decirlo. Las relaciones personales desafortunadamente no prosperaron.
Pero después de estas experiencias, el escepticismo que compartía con Paula de que para un hombre era imposible fingir un orgasmo era imposible se acabó porque, en efecto, los fingí. Y después de fingirlos no podía pedir que por favor me diera una manuela, perdón, paja, porque sería ponerme en evidencia. Ellas estaban en pleno deleite postorgasmo y yo disfrutaba a su lado también.

Releí el comentario de Paula y recordé dos cosas: como mujer, si lubricas normalmente, sentirás el semen del hombre y cómo sale después de tu cuerpo. Recordé también que hicimos el amor en el mar y no sé qué efecto tuvo el agua pero no tuve problema para tener un orgasmo con ella. A pesar de la posición incómoda, porque la playa no estaba desierta y tratamos de ser lo más discretos posible. Lo del semen saliendo del cuerpo lo recuerdo porque después en la playa ella se paraba discretamente al lado de una palmera dejando que escurriera, mezclado con su líquido porque era bastante y estoy seguro de que no soy Superman. Discúlpenme por ser tan gráfico, no suelo tener estas conversaciones y menos con personas que no conozco. Las ventajas del "anonimato" me imagino.

@Cuchillero, es MIGUEL, yo también le dije Manuel en mi primer comentario, jajajaja.

@Miguel Mejía, a mí sí me parece importante la eyaculación masculina, podría decir que porque me interesa el placer de mi pareja y bla, bla, bla (que es cierto), pero en el fondo -y para ser sincera- creo que también hay mucho EGO (algo así como: soy buena amante, le gusto, etc.). Y prefiero mil veces que me digan la verdad a que me finjan, porque si se dice la verdad se pueden hacer otras cosas que reemplacen la penetración vaginal, si es que el problema es de exceso de lubricación. Es que a mí no me cabe en la cabeza eso de hacer show (mentir), los orgasmos son buenísimos y se puede llegar a ellos de muchas formas. Y como dice Cuchillero, creo que es muy difícil para un hombre -así como para una mujer- fingir un orgasmo. Es que justo antes de eyacular, el pene se pone como "más grande", es como si se hinchara más, como si "tensionara" o pusiera más tieso, además de que se pone más caliente (y eso se siente vaginalmente, con la mano y con la boca), y por ejemplo, si se le está haciendo una paja a la pareja, la salida del semen se siente -así no se vea porque se puedan tener los ojos cerrados- (es como si se destapara una cañería a presión, algo así, no sé bien cómo explicarme, y lo digo por experiencia con mis parejas, no sé cómo serán los otros).
Acabo de leer en un foro femenino a un experto que respondió -sobre la lubricación excesiva- lo siguiente: "En una relación sexual, como casi todo en la vida, también es necesario un punto medio; una falta de lubricación dificultará la penetración y la hará dolorosa. Por otro lado una lubricación excesiva, restará sensibilidad durante el coito, tanto al hombre como a la mujer", pero no sé qué tan cierto sea.

Me parece muy significativo y curioso que haya más interés en redactar un post sobre cómo distinguir un orgamo fingido, en lugar de atajar el problema y reaprender hábitos de cómo alcanzar los orgasmos múltiples tanto en mujeres como hombres. De esa forma no se tendría que llegar al punto de fingir...
Visita: http://sexomultiorgasmico.blogspot.com.es/

Es interesante tu experiencia Manuel. El caso que nos relatas sugiere una lubricacion torrencial incontenible sin relación aparente con la mítica eyaculación femenina. Lo que sí puedo decir es que la lubricación es imprescindible para facilitar el coito, tan esencial que es automática incluso en circunstancias en las que la relación es indeseada. Hemos de aceptar que, tristemente, media humanidad (es una aproximación acientífica) existe por violación a lo largo de la historia y es por ello que, siendo la fuerza de la naturaleza ciega, sorda y carente de toda ética crítica, su único objetivo es la propagación de la especie. Por supuesto, la desproporción entre vagina y pene juega un papel en la excitación que produce el rozamiento. Es natural que mujeres multíparas tengan vaginas más laxas y holgadas, aunque la rugosidad de sus paredes se acentúa con la excitación y ayuda a incrementar el contacto. En esas circunstancias, se aconseja cambiar la postura de apareamiento mejorando con ello significativamente la fricción, como por ejemplo en prono ella con las rodillas pegadas y acometiendo él desde atrás. Por lo demás decir que fingir el orgasmo es aceptable, digamos, en encuentros ocasionales pero de ninguna manera con parejas con vínculos emocionales sólidos. Es encomiable tu interés por satisfacer a tu pareja con una actuación, aunque dicho esto, la ausencia de eyaculación debería ser fácilmente advertida por ella. Para acabar, decir que si de verdad estás en buena forma, queriendo eso decir que no has tenido una eyaculación por un tiempo que varía individualmente, el orgasmo masculino llega de cualquier manera. Esto es cierto siempre y cuando no hayan drogas o alcohol de por medio.

@Paula, gracias por tus consejos. Te comento ideas y recuerdos sueltos según lo que me dices: no sentí nada de asco, pero sí es una gran sorpresa (igual que las mujeres que eyaculan y de pronto aparecen con una gran cantidad de toallas al lado de la cama; la segunda sorpresa es que las utilizan todas e incluso llegan a hacer falta).
Puede ser que la vagina se haya dilatado bastante también, tiene sentido. Me sucedió con dos parejas distintas, una de ellas ya había sido madre, la otra, no. Todo empezó muy normal, pero hay un punto en que se sobreexcitan y es como si se rompiera un dique. Créeme, es una lubricación excesiva, literalmente el pene (tamaño aceptable) naufraga y ahí ya no hay nada qué hacer, fricción cero. En ese momento empecé a fingir porque era obvio que no iba a poder eyacular y en general creo que para las mujeres esto es una confirmación fundamental de que los hombres quedamos más que satisfechos con ellas. Es algo de lo que no he oído o leído mucho (si te sientes cómoda cuéntame para ti cómo es) pero tengo la impresión de que para la mayoría de las mujeres la eyaculación masculina es esencial.

¿35 minutos?...Me parece que la señora Venus no estaba muy inspirada...jeje....el miedo escénico, supongo.
Interesante artículo científico.

@Paula, hay que relajarse, sentirse cómodo con el otro y con nosotros mismos, además de no tener asco (muy importante, el asco y el sexo son 100% incompatibles), y claro, hay que conocernos un poquito sexualmente para ENSEÑARLE AL OTRO cómo hacernos, cómo tocarnos, cómo besarnos, cómo mordernos, etc. Los hombre no son adivinos (ni nosotras tampoco) y lo que le guste a unas, probablemente a otras las duerma o les baje el rollo. El sexo es MUY PERSONAL, y repito, hay que hablar CLARO y explicar pacientemente y con delicadeza, por ejemplo, como estimularnos el clítoris (eso, para empezar por lo más importante).

@Miguel Mejía, pero más que por la "excesiva" lubricación, me imagino yo que la "no fricción" que sientes es por la dilatación de la vagina producto de la excitación sexual. Y si a eso sumamos que posiblemente -especulo yo-, el diámetro de la vagina de ellas no fuera muy estrecho, pues...mira, prueba hacer lo siguiente para que sepas a lo que me refiero. Introduce el pene a tu pareja sin que esté excitada, pero nada, nada (eso sí, usa saliva o un poco de lubricante para que no le hagas daño), seguramente la notarás mucho más "apretadita". Ten en cuenta que cuando nosotras nos excitamos la vagina se nos hace "más grande". Te pregunté porque nunca le había escuchado a mis ex parejas o amigos (ni amigas que sus novios le hubieran comentado), sobre la relación entre LUBRICACIÓN/DIFICULTAD DE ORGASMOS EN HOMBRES. Es la primera vez, ¿sabes qué pensé que me ibas a contestar? que se "te bajaba el rollo" porque te daba asco tanta lubricación, pero ni se me pasó por la cabeza lo de la "fricción". Habrá que buscar en Internet, de pronto sí hay relación con lo que dices, todo es posible en la viña del Señor.

@Cuchillero: en gran parte de acuerdo. Creo que este orgasmo de Venus no es representativo de nada --salvo de lo obvio, "un orgasmo normal" en palabras de Venus. Sería interesante que Pere hiciera un estudio de, digamos, unos 30 orgamos de Venus y que ella --que le encanta escribir-- nos cuente qué hace unos más fuertes que otros. Ya sabemos que con la música monótona y repetitiva se demora 35 minutos en alcanzar un orgasmo. ¿Y con una serie de canciones que le gusten? ¿Necesita(ba) música? ¿Y si llevan los equipos a su sala sadomaso? Pero así como quedó este artículo le da toda la razón a las críticas de Cuchillero y Gramaticus, sensacionalismo calenturiento de un minuto.

Hola @Paula, porque no hay fricción.

Paula, verdad verdadera: la majoria de las personas no tienen mucho Kilometrage en temas sexuales. No és una regla, pero cuando hablan mucho, hacen poco. El orgasmo en una relacion hetero o homossexual para muchas mujeres és dificil. Y yo pienso que no és el más importante. El envolvimiento erótico, el cariño, la delicadeza son mucho más importantes que el orgasmo en si.

http://www.youtube.com/watch?v=sludCFYpw-U

Masters y Jonhson llevan desde los años 50 haciendo estos estudios. Tuvieron que enfrentarse a enormes prejuicios en aquella época. Una de las crítcas que recibieron era que gran parte de los sujetos experimentales eran prostitutas. Ellos sí que tenían mérito. Dudo mucho que una modelo fetichista con grandes dosis de exhibicionismo sea representativa de nada. Ganas de hacerse publicidad, igual que este epígono de Punset que es Pere. Publicidad, no ciencia.

@cuchillero, a la señorita Venus, como las demás blogueras de EROS -a leguas se les nota- que mucho "kilometraje" en temas sexuales NO TIENEN. Hablan más de lo que saben o han hecho. Lo he dicho varias veces en el blog (y sé que suena súper antipático decirlo, pero es la verdad). Que se haya demorado 35 minutos en llegar al orgasmo quiere decir que estaba muy nerviosa y no podía aislarse mentalmente del entorno para concentrarse en lo que sentía (así que esos cuentos que echa sobre sexo con varios, deben ser pura carreta, porque de estar acostumbrada a eso, lo de la música ni la hubiera afectado, como lo dijo en el último post sobre el "experimento"). Otra cosa, con estimulación directa sobre el clítoris con un vibrador (y más, si lo pone al máximo) lo normalito es que se tarde entre cinco o diez minutos (por mucho), para llegar al climax. Ahora, si ella -intencionalmente- hubiera retrasado el orgasmo hasta los 35 minutos (para que fuera más intenso, porque así es, entre más lo demoramos intencionalmente, es más fuerte para nosotras) las máquinas hubieran tenido otros registros.

Teinta y cinco minutos de estimulación directa para conseguir un orgasmo explica por qué muchas mujeres no lo alcanzan, simplemente lo dejan antes, no digamos ya sus parejas. La señorita Venus está bastante entrenada, lo sabemos porque no ha tenido reparos en dar detalles públicamente, aunque hay que considerar que en estas condiciones experimentales, alcanzar el climax puede ser mas complicado. Por lo demás decir que los capilares no se rompen, sino que se dilatan en un complejo sistema de esfínteres regulados por medio de receptores sensibles a muchas sustancias. Si se rompieran aparecerían equímosis y hematomas, lo cual no es el caso en condiciones normales. Que la respuesta visceral al estrés es compleja y está compartimentalizada, que el orgasmo ciertamente depende entre otros factores de una respuesta simpática y parasimpática pero que, aún que comparte mecanismos comunes con la respuesta de huida y lucha, está altamente especializada. En fin, muchas de las explicaciones que nos ofrece este post son simplificaciones, hay que creer bienintencionadas, que no ofrecen interés alguno para aquellos versados científicamente en el tema mientras que probablemente habrá contribuido a una pobre comprensión de la respuesta sexual humana entre aquellos legos en la materia.

Mi comentario anterior era para Miguel Mejía.

@Manuel Mejía...no entiendo lo de: "a veces he tenido parejas que lubrican demasiado y esto me hace imposible alcanzar un orgasmo", ¿por qué no puedes tener orgasmos por esta razón?

Pere, qué forma tan cruel de acabar con un mito: me imaginaba que el orgasmo de Venus iba a marcar un nuevo registro Guinness pero resulta que es de lo más común y corriente. ¿Finge Venus tanta cachondez?

Me quedé con la curiosidad sobre la relación entre el orgasmo y la música. No entiendo cómo alguien que se prepara para un gran orgasmo escoge canciones de 3 o 4 minutos (y valdría la pena discutir también la calidad de la música, porque al fin y al cabo el resultado podría ser llamado "orgasmo chatarra").

Finalmente una pequeña contribución para el orgasmo masculino: a veces he tenido parejas que lubrican demasiado y esto me hace imposible alcanzar un orgasmo. Para evitarles la frustración por el exceso de sus líquidos, he fingido orgasmos en esas ocasiones. Algo especial pasó una vez porque mi pareja sí tuvo dudas de si había fingido el orgasmo, a pesar de que creo que hice una actuación decente, pero algo me delató en mi organismo, ¿qué sería? Examinó mi pene pero obviamente estaba muy mojado y no podría haber distinguido sus líquidos de mi semen.

Y ya no volveré a leer a Venus.

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Sobre el autor

Pere Estupinya

. Soy químico, bioquímico, y un omnívoro de la ciencia, que ya lleva cierto tiempo contándola como excusa para poder aprenderla.
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