Sumergirse en un mar matemático

Por: | 20 de marzo de 2012

Datamatics de Ryoji Ikeda
No se deja fotografiar bajo ningún concepto
y de entrada tampoco quiere hablar de su trabajo. “Si tuviera un mensaje que transmitir lo haría, pero no tengo nada que decir”, asegura, contestando con provocadoras monosílabas de adolescente enfurruñado. Sin embargo, Ryoji Ikeda (Gifu, Japón, 1966) no es ni lo uno ni lo otro, sino uno de los músicos, compositores y artistas transdisciplinares más brillantes de las últimas dos décadas y cuando decide que ha llegado el momento de hablar, escucharlo es realmente fascinante.

Sus lentes oscuros ocultan una mirada, capaz de ver más allá del mundo tangible y detrás de sus palabras se vislumbra un cóctel explosivo de ingenuidad, sinceridad y voluntad de forjarse una leyenda, que empezó en su Japón natal, cuando abandonó la universidad para ir a tocar rock con su guitarra por las calles de Tokio. “Me siento libre porque no tengo nada que perder, lo perdí todo al principio”, indica. Orgulloso de ser autodidacta y perfectamente consciente de poseer una mente privilegiada, Ikeda sabe convertir las matemáticas en composiciones musicales e instalaciones audiovisuales, que como un vórtice o un agujero negro sobrenatural atrapan al público y le lanzan en otra dimensión. La instalación site specific, que ha creado para la enorme sala de proyectos del Centro de Arte Laboral de Gijón, es un ejemplo perfecto de hasta que punto una obra audiovisual en blanco y negro, puede convertirse en una experiencia inmersiva capaz de interrumpir la rutina cotidiana del espectador.

Ikeda - datamatics - foto © LABoralMarcos Morilla
Se trata de datamatics. data.tecture [5 SXGA+ version], la última materialización de la serie datamatics, que tras diez años de conciertos, Cds concebidos como libros de artistas, performances audiovisuales y una decena de instalaciones de grandes dimensiones, se cerrará en abril con el libro, actualmente aún en imprenta para poder incluir las espectaculares imágenes de este trabajo. data.tecture [5 SXGA+ version] es como un río de datos que transcurren a diferentes velocidades por 27 metros de largo y siete de ancho, en el suelo de la sala. Esto ha sido convertido en una gigantesca pantalla que, gracias a la peculiar arquitectura de Laboral, se puede ver desde lo alto o desde su interior (descalzándose antes). Alguien se marea, pero la mayoría asegura que es una experiencia emocionante, poética, casi mística.
Quizás por ello Ikeda es tan reacio a explicar el proceso. “Si yo te digo que esta obra contiene la secuencia entera del genoma humano, el mapa de todas las estrellas que conocemos y otros datos científicos, tu lo escribirás y la gente llegará con una idea preconcebida, se esperará algo que muy difícilmente es lo que va a encontrar”, explica Ikeda para suavizar la dureza del impacto inicial. Sin embargo, tan solo mirando los cinco proyectores que desde una altura de nueve metros consiguen empalmar perfectamente las secuencias para que parezca una única proyección, es fácil entender que a un maniaco del control como él, le cuesta tanto trasmitir sus secretos a alguien sobre el que no tiene ningún tipo de control.

Ryoji Ikeda - datamatics - foto © LABoralMarcos Morilla.jpg
“Todo debe ser perfectamente calibrado para ofrecer una experiencia envolvente, que no requiere explicaciones ni instrucciones de uso. Un niño la puede disfrutar y un matemático puede leerla, pero todos pueden encontrar las numerosas semillas escondidas y convertirlas en flores”, continúa Ikeda, tras rogar que sus obras no se definan arte digital o computer art, sino arte a seca. “Una obra de arte debe ser percibida y no entendida. Es algo completamente subjetivo, debe ser suficientemente libre para que cada espectador pueda crear su historia… es como un viaje, cada uno lo vive de una forma distinta. Los datos en sí mismos no tienen significado somos nosotros que se lo damos”, insiste el artista, que ha conseguido trasformar un flujo de datos invisibles en un material casi escultórico. Un material que combina con la luz, las imágenes y el sonido, para perseguir una reformulación de la percepción del espacio y el tiempo, cuya escala abruma el visitante y le hace experimentar una sobrecarga sensorial. “Yo soy un compositor, empecé componiendo música y ahora compongo sonidos, líneas, puntos y tiempo. El proceso a veces es lógico y otras se basa en una intuición, pero no se trata sólo de convertir los datos en sonidos e imágenes es mucho más complejo”, zanja Ikeda. Quizás sea demasiado difícil trasladar a un lenguaje coloquial un proceso que solo los matemáticos puros alcanzan comprender de forma instintiva, donde las funciones y los algoritmos se transforman en material poético. “La matemática es concentrada como un haiku, capaz de describir el universo en una frase. Los matemáticos son mis únicos héroes porque lo elaboran todo en su cabeza, manejan el concepto de infinito y saben condensar, todo lo contrario de los físicos que son como novelistas, los proust y pynchon de la situación”, explica Ikeda, que reparte su vida entre París y Kyoto. Sin embargo en realidad pasa la mayor parte de su tiempo en viaje, porque sus obras se adaptan siempre al la arquitectura y el entorno, así que su presencia es imprescindible, no es de aquellos artistas que envían las obras con las instrucciones o en la mejor de las hipótesis con un técnico.

Datamatics _prototypeComo los matemáticos, Ikeda va gestando sus obras en la cabeza. Su mujer Emmanuelle de Montgazon, una francesa agregada cultural de la embajada de Francia en Japón que le conoció en Tokio, es la directora de su estudio. Ella se encarga de poner orden en las decenas de invitaciones, que Ikeda recibe diariamente a pesar de la crisis y del elevado coste de sus montajes. Ahora tiene una doble instalación en la Hamburger Banhof de Berlín, que refleja la estructura bifurcada del edificio, con un montaje “muy fuerte e impactante”, blanco por un lado y negro por el otro, que fluye tan rápidamente que parece estático. Tras el éxito de su retrospectiva en el Museo Universitario de Bogotá en Colombia su fama va retumbando por América Latina y todos le quieren. A finales de mayo montará en un parque de Buenos Aires una nueva versión de Spectra, la inolvidable instalación lumínica que estrenó en el Teatro Grec de Barcelona hace dos años. “Es una obra que consta de un haz vertical de luz blanca, visibles desde kilómetros de distancia, que se completa con la presencia del público y el sonido que éste oye cuando se mueve entre los proyectores”, explica Ikeda, que para cada proyecto forma un equipo de trabajo ad hoc que puede alcanzar las 30 personas. Aunque sigue poniendo a punto la obra de Gijón, que se podrá visitar hasta el 21 de enero de 2013, mentalmente ya se está preparando para un nuevo reto: una proyección de cien metros de largo en la playa de Copacabana en Río de Janeiro. “Es la metáfora perfecta de la mecánica quántica. Quiero proyectar entre la arena y el mar. Las olas son analógicas y las partículas de arena son digitales, así que será una interacción interesante, festiva y conceptual a la vez”, asegura el artista, que se dio a conocer con el colectivo Dumb Type, heredero del grupo Gutai y luego se especializó en la realización de series multimedia, que pueden durar varios años. Además de la mencionada datamatics, destacan db (acrónimo de decibelios), que investiga el sistema de medición de sonidos; Matrix, que explora la sinusoide como la forma más pura de sonido; C4I (see for eyes) en las que las imágenes se deconstruyen para volver a su forma original de código y las más recientes time and space (iniciada en 2010) y the transfinite (en 2011), que apuntan hacia derroteros más filosóficos. “Todo mi alrededor está en movimiento, siempre es todo diferente, los países, las costumbres, la comida, por eso yo debo ser siempre el mismo”.

(Roberta Bosco - Babelia, sábado 17 de Marzo de 2012)

Hay 2 Comentarios

Ikeda es un tipo genial, ese control del descontrol me entusiasma. ¡Quiero escuchar esas músicas matemáticas ya!

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Sobre el blog

El imprevisible universo de la creatividad basada en tecnologías digitales: net.art, media art, telepresencia, realidad aumentada. Estamos viviendo tiempos revolucionarios: las nuevas tecnologías han transformado el paradigma del arte, democratizando el proceso creativo e hibridizando el futuro.
“En las sociedades del siglo 21, el arte no se expondrá. Se difundirá”. La Société Anonyme.

Sobre los autores

Roberta Bosco y Stefano Caldana

, periodista especializada en arte contemporáneo y nuevos medios.

, periodista especializado en cultura digital.

Juntos escriben sobre temas de arte y cultura digital para CiberP@is, el suplemento dedicado a las nuevas tecnologías de El País y en otras secciones del diario.
Entre otros proyectos, han comisariado Conexión remota, una selección de net.art para la exposición Antagonismos. Casos de Estudio en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona y las exposiciones Digital Jam y Web as Canvas en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, para el festival Art Futura; London Calling para el Festival Sonar y Donkijote para Laboral Centro de Arte en Gijón. Son autores de Arte.red, una historia navegable subjetiva de la creación en Internet para El País Digital.

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