Joaquin Roy

Sobre el autor

Joaquín Roy es Catedrático Jean Monnet “ad personam” de Integración Europea y Director del Centro de la Unión Europea de la Universidad de Miami. Es Licenciado en Derecho (Universidad de Barcelona) y Doctor por la Georgetown University (Washington DC). Nacido en Barcelona, reside en Estados Unidos desde la administración Johnson.

Eskup

Prioridades de la política española hacia América Latina

Por: | 01 de mayo de 2012

A la vista del aparente efecto emulador de la expropiación de YPF por el gobierno argentino, tal como puede demostrarse por la nacionalización de la red eléctrica de Bolivia, conviene meditar sobre algunos aspectos de la más aconsejable política de España hacia la región. Se necesita un consenso con respecto a la conservación de lo que se ha llamado poder “blando”, la joya de las nuevas relaciones hispanoamericanas tras el renacimiento de la democracia en España y la consolidación de los regímenes electivos en Latinoamérica. La agenda española en las relaciones con América Latina debe incluir unas mínimas prioridades ineludibles, tanto para su propio beneficio como para relación general de Europa con América Latina. Con este propósito, destacan diez recomendaciones.

 

  1. En los programas de desarrollo y cooperación de la Unión Europea, España debe primar las operaciones que tengan como finalidad la reducción de los niveles de pobreza y desigualdad. Según las cifras del PNUD, de los 15 países más desiguales del mundo, 10 son latinoamericanos. Las carencias de la mayoría de las poblaciones producen los males endémicos de la exclusión social y como resultado el surgimiento de regímenes entre autoritarios, neopopulistas y antidemocráticos.
  2. España debe proporcionar todo el apoyo posible en contribuir a la disminución del escandaloso nivel de violencia que aqueja la mayoría de las comunidades latinoamericanas. En lo posible, debe responsabilizarse de ser el origen de la vitalidad lesiva del narcotráfico, por el consumo de las materias prohibidas. Centroamérica (donde España ha actuado en el pasado con efectividad, de la mano de la UE y la ONU) debe ser reconocida como una región prioritaria.
  3. España debe favorecer el reforzamiento de los planes europeos que tengan como finalidad la efectiva integración regional y cohesión nacional. Pero en los terrenos donde se observen resistencia o circunstancias adversas, se debe explorar a fondo las alianzas con países cuidadosamente elegidos que respondan a un necesario liderazgo tanto en el terreno económico como en el sociopolítico.
  4. Por otro lado, España debe liderar en Europa la observación cuidadosa de los novedosos experimentos de integración regional, cooperación económica o política que están surgiendo en América Latina, como complemento o en competencia con los sub-bloques tradicionales. Aunque se deben tratar las relaciones con estos nuevos entes con respeto y prudencia, España y Europa se deben preguntar seriamente sobre la viabilidad y el potencial efectivo del ALBA, UNASUR y la recién creada CELAC.  
  5. España debe aprovechar la puesta en marcha del Servicio de Acción Exterior (EEAS) de la UE para reforzar su ya considerable presencia tanto en los puestos de responsabilidad en la Comisión Europea, como en las delegaciones en países clave para los intereses tanto europeos como españoles. En los lugares donde solamente existen embajadas de un puñado de países europeos, España debe explotar el máximo su “poder blando” de representatividad.    
  6. Las alianzas con los intereses norteamericanos no deben desdeñarse de forma global, sino que los planes donde exista una confluencia de criterios deben ser fomentados, ya que el futuro de las Américas no solamente depende de los propios latinoamericanos y del apoyo europeo. En un sistema globalizado, Estados Unidos debe implicarse también en América Latina.
  7. Ante la crisis económica actual, España, con un nivel de desempleo alarmante, debe encontrar la fórmula justa para ayudar a los inmigrantes latinoamericanos a que tengan la protección del estado de bienestar adecuada o que se les facilite el regreso en forma no traumática.
  8. La defensa de los derechos humanos y el apoyo al efectivo ejercicio de las prerrogativas civiles deben  constituir la base de todos los planes y políticas de ayuda al desarrollo e inversiones.
  9. Ante las contradictorias medidas de sustituir la actitud colonizadora por un malentendido neoindigenismo, Europa debe seguir insistiendo en la bondad de compartir los logros de medio siglo de integración y convivencia con la ciudadanía latinoamericana. España debe responsabilizarse de dirigir esa tarea.
  10. Finalmente, se debe encarar con ambición la laguna imponente del estudio de la realidad americana. En España no hay un solo centro dedicado a Estados Unidos. Aunque los principales centros de reflexión (CIDOB, Elcano) dedican considerable atención a América Latina, la única entidad universitaria sólida especializada en la región es el Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca. Las autoridades políticas y académicas de España deben encarar en proyecto urgente de la fundación de unos centros de estudio y reflexión dedicados exclusivamente a las relaciones con América Latina, o por lo menos para la investigación de las Américas.

El País

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