Anatomía de una sensación

Por: | 16 de julio de 2012

Aseguran los físicos que para que el universo conocido funcione según la tan famosa como ignota teoría de cuerdas, sería necesario el concurso de al menos seis dimensiones además de las cuatro que conocemos. Por suerte, y aunque el videojuego, metafórica o literalmente, viene a resolverse como una imitación de lo real, para entender la naturaleza de éste no hace falta (de momento) tanta dimensión. Pero sí puntualizar algún aspecto. Recientemente tratábamos la contradicción aparente que venía implícita en el término “videojuego”, especie de oxímoron semiótico que en su insólito abrazo imaginario-simbólico dinamitaba los principios de todo medio audiovisual previamente concebido. Sin embargo, para que se produzca un oxímoron es necesario un encaje de sentido, algo que haga posible la comprensión de la metáfora, o lugar poético, que supone la puesta en pie de una contradicción tan extrema: la ardiente frialdad y la frígida incandescencia que sobreviene de trenzar la naturaleza física y emocional de las sensaciones.

  

 

El presente videoclip del tema Star Guitar de The Chemical Brothers, una de las obras maestras del género de las no pocas dirigidas por Michel Gondry, puede servirnos para ilustrar lo que pretendemos. En la pieza se produce una hermosa función poética cuando los enclaves de casualidad y causalidad coinciden en el raíl (literal) del texto. En efecto, nos encontramos ante un oxímoron (una “casualidad causal”), y uno muy peculiar: al estilo empirista de David Hume la casualidad pertenece aquí al logos, al discurso racional (solo como seres extremadamente apegados a lo racional podríamos entender el paso de los elementos visuales como un suceso casual, lo que por otra parte ocurre si suprimimos el sonido), y la causalidad al mythos, a la estructura de la ficción (ya que la perfecta conexión de música y escenografía trasciende toda posible realidad no-construida). Este extraño giro tiene lugar, en efecto, gracias a la banda sonora, una dimensión oculta pero al mismo tiempo flagrantemente descubierta, que aunque nos sale al encuentro como un código sobrentendido no puede soslayar su naturaleza extraña, abstracta, irracional. Una naturaleza de la que el videoclip participa enteramente, mediante la abierta renuncia a lo narrativo y la conversión directa de los elementos del paisaje en notas musicales o percusiones, que traducen a compuestos visuales una sensación auditiva.

Más allá del evidente empleo de la música, esta formulación tiene más relación con el videojuego de la que en principio pueda parecer. Pero antes de llegar a ese punto, permítanme un pequeño inciso: si en cine el recurso musical se “esfuerza” en acompañar a la imagen protegiéndola de la farsa de la representación a la vez que potenciando o decidiendo su sentido, la incidencia de la música en el videojuego parece enunciarse de una forma diferente. Y para muestra un botón:

 

Bastan un par de minutos para tomar conciencia de que la banda sonora de este clásico Super Mario Bros. (1985) sostiene una función de acompañamiento rutinario, con su única interrupción en los cambios de fase. Su desapego en relación a las actividades de nuestro fontanero protagonista es aparentemente absoluto. Y digo “aparentemente” porque aquí nada es lo que parece: si la misión última de un videojuego es el cumplimiento de distintas fases, y para ello se hace necesario recorrer un itinerario empleando determinados protocolos de acción, debe entenderse que el medio pide al jugador un determinado “ritmo”, una cadencia acústica que como tal podría entenderse como musical. Al contrario que en el cine, es el jugador el que, entre la espada de la responsabilidad de sus actos (subrayados, no lo olvidemos, por sonidos característicos) y la pared de la música incidental (o de su ausencia, caso de los primeros Prince of Persia), debe esforzarse en conseguir una “banda sonora” a la altura de las circunstancias, refinándola error a error, derrota a derrota, defunción a defunción, hasta alcanzar la melodía, el movimiento, y por último la sinfonía perfecta.

¿Debe entenderse entonces que el fundamento del videojuego es propiamente musical? ¿Qué la paideia del videojuego, la enseñanza a través de la superación de pruebas, tiene una base estética irrenunciable? ¿Qué el sentido en el videojuego, al igual que en la definición de metáfora de Jacques Lacan (y probablemente no haya oxímoron más perfecto), se instituye en el sinsentido? Una afirmación tal no tiene nada de estrafalario, si reparamos en que lo que entendemos por “belleza”, en la acepción más tradicional del término, es a fin de cuentas una metáfora, creada por y para el lenguaje, de las lógicas de simetría y coincidencia que observamos en los comportamientos biológicos. Dejando a un lado, por evidente, el singular y desconcertante caso de Vib-Ribbon (1999) y otros menos experimentales como los recientes Rhythm Paradise o Rhythm Thief, quizá el ejemplo definitivo de esta propensión se encuentre en la secuela estética que hallamos en el género contemporáneo del shooter abstracto (con títulos legendarios como Everyday Shooter, Geometry Wars o Rez), que recupera las estructuras de juego “machacapulgares” de la época de los 8 bits en los actuales fastos gráficos, y cuyas rutinas de puntuación se basan, en muchos casos, más en el aspecto sensorial de las experiencias visuales y sonoras repercutidas de los disparos, que en las bajas causadas por estos.

Supongo que lo que digo podría expresarse con un balance de fascinación infinitamente mayor mediante el siguiente video, cuyo visionado les recomiendo. Puedo asegurarles que, en más de un sentido, se trata de una verdadera experiencia.

 

Hay 9 Comentarios

me encanto la informacion , puse mas atencion por lo de mario bros..

Vaya, me sorprende tanta polémica. Gracias Marta por la parte que me toca. Y Susurro, aquí nadie pretende atesorar la verdad absoluta. Todos sabemos que la hermenéutica introdujo desde la Reforma Protestante suficientes herramientas (por desgracia no presentes en la España del proyecto católico, con lo que eso significa para el mundo hispanoparlante) como para relativizar cualquier noción unívoca, y como bien dices someter las supuestas verdades a duda es la labor de la filosofía desde que se la considera tal. Otro tema es tu actitud algo arrogante, que poco tiene que ver con la humildad de los verdaderos pensadores. Porque el que pretende dinamitar algo debe hacerlo siendo consciente de que su discurso también es susceptible de demolición, y como mínimo debe esforzarse en comprender el texto al que se refiere.

A todos, gracias y un saludo.

Marta: Me alegra que estemos de acuerdo en algo. Sin embargo ¿tú realmente crees que Niesztche y hasta Adorno hayan comprendido realmente a la música y todo lo que implica?
Piensa: ¿A cuánta información tuvieron acceso en su momento? ¿Pudieron estudiar los aspectos esotéricos de la misma? (Por eso acostumbro a citar a Platón y Pitágoras, que eran iniciados en la comprensión de una holo realidad integrada y matemática, donde los sonidos tienen sus correspondencias en el todo, incluso la psique o alma de los seres vivos. Esotéricos, por "ocultos al vulgo"). Estoy seguro que ni siquiera Adorno (u otros grandes músicos) hayan sido verdaderamente conscientes de cómo y porqué cada nota y según instrumento influye en el ánimo de todos los seres vivos, de modo inconsciente. Eso es algo que se "descubrió" (más bien comenzó a redescubrirse) posteriormente a la Segunda Guerra Mundial y que el grueso de las cofradías, hermandades y sectas esotéricas (sean masones, rosacruces o cualquier otra) sabían de oídas y por vaguedades teóricas, pero habían perdido su comprensión completa y profunda. Es decir, les faltaban piezas del rompecabezas y teorizaron con algunos aciertos desde lo que tenían.
Sólo a partir del apogeo cultural de los ´60 y ´70 con la edición y difusión masiva de libros de todo el planeta, es que comenzaron a aparecer pistas claras desde diferentes culturas, pero no cualquiera pudo amalgamarlas de modo coherente y abarcativo, sin entrar en contradicción con otras áreas.
¿Acaso hoy, existe alguna composición musical que haya sido pergeñada adrede para lograr estados de ánimos determinados de modo efectivo para todos los seres vivos? ¿Con TANTOS intentos que hubo y hay desde las composiciones "para meditar" o similares, incluso con TANTO que estudian los especialistas en video juegos y musicalizadores en general, con Jeremy Soule entre los que más sobresalen por sus aciertos, por INTUIR claramente los mecanismos, más que por dominarlos realmente de modo consciente?
Eso, para mí, es clara evidencia que, quienes lo logran (como Beethoven con la parte que se conoce como "Himno de la Alegría", por mencionar algo muy popular) son productos de inspiración más que plenamente conscientes. Lo que muchos denominarían como una cuestión de suerte; carambola del inconsciente o capacidad creativa genial.
Por cuestiones como éstas es que sostengo que uno de los mayores problemas de la actualidad, en especial en los ámbitos educativos o académicos, es teorizar sobre teorías con poca sensatez empírica. Se enredan demasiado en conceptualizaciones que tienen como asidero la credibilidad de otros pensadores que ¿eran perfectos? ¿no pudieron equivocarse? ¿No es como los religiosos que dan por obvio que su libro sagrado es "Palabra de Dios" sin ningún error ni contradicción?
No tengo nada contra los que escriben en este blog. Por el contrario, los rostros y miradas que se aprecian en las fotos, invitan a considerar que son interiormente sanos y bien intencionados. Pero quizá tengan demasiada teoría que les haya esquematizado y limitado parte del pensamiento, con poca experiencia práctica. Detalles que el tiempo y mente abierta pueden subsanar por completo, si es que alguno tiene ese detalle, obviamente. Cada quien sabrá donde tiene el punto débil.
Lo que busco, como Sócrates y también Niezstche, es sembrar dudas; como quien bien expresó eso de "cuando enseñes algo, también enseña a dudar de lo enseñado" (para que se molesten en la corroboración empírica, en lugar de aceptar cosas a tontas y locas, como se suele imponer en claustros de estudios con harta frecuencia por algunos profesores y, de paso, sirva de excusa a cualquier posible lapsus del docente, que "errare humanum est" ¿o no?).

Exacto, Susurro. Exacto.

Quien intenta denigrar al mensajero porque no le agrada el mensaje, más que "herir" al otro, evidencia su propia bajeza y falta de argumentos.

¿Y qué eres tú, Susurro, sino un oxímoron dislocado? El susurro vociferante de un individuo que sólo vive para pretender desmontar con la prepotencia de los simples, posts como el anterior o este, cuyo nivel sencillamente no alcanza, y cuya ignorancia desaforada, apoyada en topicazos de enseñanza secundaria como Platón y Pitágoras (qué fácil es nombrarlos para dar sensación de que se les conoce en profundidad... más te valdría leer teorías musicales más contemporáneas, como las de Nietzsche o Adorno), le hace colocarse varios peldaños por encima de Michel Gondry y de quien se tercie. Pero no entender lo que se lee no es motivo para no interferir, y permitirse uno incluso acusar a un texto de "insensato" o "pretensioso" (a ver si aprendemos a escribir). El caso es dejar huella y prevalecer, aunque sea sin argumentos, con susurros vociferantes. Para qué pensar si podemos simplemente opinar.

¿Has visto qué fácil es hacer lo que tú haces?

¡Qué buen ejemplo de oxímoron es este artículo!
El sentido de lo insensato: Demostrar erudición teórica sobre algo que no se domina (la música o, al menos, el sentido de la armonía que tanto cuidaban Platón y Pitágoras ya en aquellos tiempos), para peor con videos que PARECEN muy bien hechos, pero NO LOGRARON una CORRECTA SINCRONÍA entre imágenes y sonidos (que a eso no le denomino "música", por más que haya un ritmo cibernético, y tan mecánico reiterativo como las imágenes, intentando justificar lo que no es); pues hay objetos que sobran respecto de notas, o al revés, notas que no se sustentan en la aparición de objetos visuales.
¿Qué podría extrañarnos si, con jóvenes tan eruditos como oximorónicos, se crean (y justifican) video-pasatiempos igual de oximorónicos?
;-)
Tómatelo con calma. Sólo trato de colaborar a que se reflexione sobre la paradoja de cuán contraria es la erudición académica o profesional, a lo que suele detectar a simple vista el sentido común de los simples (ignorantes de tantos tecnicismos y teorizaciones que, muchas de ellas, no son más que malabares intelectuales de pretensiosos que quisieron destacar por algo que descoloque a otros colegas, o no sepan cómo rebatirles, pero son insensateces totales). ¿Mejor ejemplo que tantas falacias científicas a lo largo de la historia, pero muy aplaudidas en su momento? (Como "nada más pesado que el aire puede volar", cuando casi todas las aves desmentían alevosamente tal principio científico considerado "ley física").

Roberto tío das pena. El artículo es una pasada. Si no lo entiendes mejor cállate la boca, que para papanatas descerebrados ya tenemos a los políticos.

Es un artículo vacío de contenido, las palabras rebuscadas y unas referencias filosóficas sin relación no suplen esta carencia.

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Sobre el blog

El Aula de Videojuegos es un proyecto académico surgido en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla. Su objetivo principal es fomentar un espacio multidisciplinar erigido sobre las diversas perspectivas teórico-prácticas concitadas en los últimos años alrededor del videojuego. Nuestros intereses combinan la praxis y el desarrollo de juegos con la reflexión crítica y el análisis de uno de los modos de expresión más apasionante de todos los tiempos.

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Luis NavarreteLuis Navarrete. Profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla. El Aula de Videojuegos es un proyecto surgido en el marco de su asignatura Guión de Videojuegos, impartida en el Máster Universitario en Guión, Narrativa y Creatividad Audiovisual.@AdVNavarrete.

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J.J. VargasJ.J. Vargas. Profesor de la Universidad de Sevilla y crítico de videojuegos en prensa generalista. Actualmente estudia el videojuego desde una perspectiva antropológica y psicoanalítica, lo que explica que le ponga tan nervioso hablar con gamers como con detractores del medio.

Carlos RamírezCarlos Ramírez. Licenciado en Periodismo y Máster en Guion, Narrativa y Creatividad Audiovisual. Trabajo como guionista en la desarrolladora Revolution System Games. He escrito en Mundogamers, Marca Player, Giant Magazine y Pocket Invaders. @carlosRmrz.

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