Autopsia

Autopsia

El blog “Autopsia” es una mirada. Sólo una mirada y las palabras que deja como rastro para volver.
No creo en la inocencia de la casualidad. Hoy es más fácil crear una nueva realidad a la que mirar que enfrentarse a la existente, por eso tenemos que “ver por los propios ojos”, aportar nuestra mirada y compartirla.

Sobre el autor

Miguel Lorente

Miguel Lorente Acosta . Aunque parezca extraño, soy Médico Forense, también Profesor de Medicina Legal de la Universidad de Granada, Especialista en Medicina Legal y Forense, y Máster en Bioética y Derecho Médico.
He trabajado en el análisis del ADN en identificación humana, el análisis forense de la Sábana Santa, y en el estudio de la violencia, de manera muy especial de la violencia de género, circunstancia que llevó a que me nombraran Delegado del Gobierno para la Violencia de Género en el Ministerio de Igualdad.

-->

AUTOPSIA ( " ver por los propios ojos " )

Por: | 11 de marzo de 2012

Hoy comienzo mi blog, lo hago con ilusión y con alguna duda, quiero compartir muchas inquietudes y el estímulo que me lleva a intentar mejorar la sociedad cada día. Soy consciente de que para conseguirlo hace falta una implicación que se traduzca en participación, y aportar lo que cada uno percibe y sabe, no repetir lo que unos pocos deciden. Por eso me he animado a “metablogizar” la realidad con la ayuda de Virginia Sánchez, periodista y compañera en el Ministerio de Igualdad de Bibiana Aído. Tres, dos, uno… ¡comenzamos! “Ver por los propios ojos” no quiere decir que uno tenga que ver para creer, todo  lo contrario, hoy hace falta creer para poder ver. Lo objetivo, lo visible, sólo es una parte de la realidad, y para abarcarla en su conjunto es necesario pensar que puede manifestarse de formas muy diferentes. Si hay algo que te enseña la Medicina Legal y Forense es aprender a mirar por ti mismo. Los casos que llegan a un Juzgado suelen venir marcados con la visión diferente de cada una de las partes, que entienden la realidad de forma completamente distinta a partir de unos mismos hechos objetivos según afecten a sus intereses. Pero no es una cuestión  que se produzca en los Juzgados por las características de la Administración de Justicia, sino porque son personas quienes llegan hasta ellos. La sociedad tiende a interpretar la realidad sobre la posición que ocupa quien la observa y la percibe, pero hoy se ha ido un poco más lejos. Ya no se busca interpretar la realidad desde una mirada particular, ahora se pretende crear una realidad nueva a la que mirar, y la forma de conseguirlo es dar  un significado a los hechos que condicione su interpretación. Hoy la lucha no está en conquistar la realidad, sino en darle ese significado, es más fácil cambiar el relato que modificar los hechos. Pongamos algunos ejemplos que muestran cómo se busca dar un sentido distinto a algunas situaciones de la realidad para, así, actuar en consecuencia con el nuevo significado. Se dice, las políticas de igualdad van contra los hombres, el matrimonio entre parejas del mismo sexo contra la familia, la autonomía de las mujeres para decidir contra las propias mujeres, las políticas sociales generan paro, las medidas contra la violencia de género son injustas porque se olvidan de otras violencias, el mejor subsidio es un trabajo para presentar el trabajo como un subsidio, la memoria histórica busca reabrir heridas… y todo revestido de datos parciales y en defensa de determinados valores. Al final se consigue introducir la duda y la desorientación y estas llevan a la pasividad, la pasividad a la ausencia y esta permite que todo continúe bajo las referencias tradicionales. Es la estrategia propia del posmachismo y del poder, cambiar para seguir igual, y ello requiere que la sociedad esté ausente, da igual que esté indignada, parada o en huelga, lo importante es que esté ausente en la mirada crítica de la realidad. La creencia hoy es conocimiento, no sólo fe, y el conocimiento exige compromiso,  Alphonse Bertillon (1853-1914), médico y antropólogo francés, lo expresó de manera magistral para la investigación criminal, pero es perfectamente extrapolable al análisis de la realidad social: “Sólo se ve lo que se mira, y sólo se mira lo que se tiene en la mente”. No creo en la inocencia de la casualidad, sobre todo cuando esta se repite y se presenta en armonía con todo lo que sucede alrededor. Creo en la causalidad y en la intencionalidad, aunque hoy las razones de los acontecimientos suelen estar más profundas o más escondidas, por eso tenemos que aportar nuestra mirada y compartirla, como se suman telescopios a la exploración del Universo o microscopios al conocimiento del organismo. Es tiempo de autopsia, tiempo de ver con ojos propios y de compartir las miradas… Siempre se ha dicho que “cuatro ojos ven más que dos”, o lo que es lo mismo, dos autopsias analizan más que una sola. Pues eso, ¡ojos a la obra!

EL " PLAN T "

Por: | 11 de marzo de 2012

La situación económica y social es grave y cada vez se alarga más, como la sombra de la duda al atardecer. Si ante cada opción para abordarla se hubiera propuesto un plan, comenzando por el “Plan A”, probablemente  ya habríamos dado varias vueltas al abecedario sin haber salido de un laberinto del que otros tienen la llave, salvo que hubiéramos decidido romper los muros que nos atrapan en esa espiral de razones y justificaciones. Pero cada mañana despertamos como marmotas ante los mismos argumentos y con la misma ausencia de soluciones, parece que sólo es posible el “Plan A” adoptado, y como mucho se pregunta por un posible “Plan B” que nadie  conoce. Todo parece consecuencia de una especie de determinismo político en el que sólo se puede hacer lo que se puede hacer, más o menos fue lo que dijo Rajoy cuando manifestó que “hay que hacer lo que hemos hecho” (19-2-12), o lo que es lo mismo, que se ha hecho lo que hay que hacer, algo similar a las palabras del Ministro de Economía y Competitividad, Luís de Guindos el pasado 2-1-12, refiriéndose a las medidas adoptadas en el Consejo de Ministros anterior: “si no hubiéramos aprobado las medidas, nos las habrían impuesto otros”. No hay más opciones y cualquier alternativa es presentada como una irresponsabilidad y como un ataque contra el Gobierno, contra España (porque damos mala imagen), y contra, lo que me parece más grave, quienes están sufriendo de manera más intensa los golpes de la crisis. No creo que la falta de una reforma laboral haya sido la responsable de la crisis financiera mundial ni de que los bancos españoles no tuvieran capital para créditos, tampoco creo que pueda explicar por qué la crisis y el paro han afectado a toda Europa y a las economías más ricas del planeta, ni entiendo que se pueda hablar de la situación del desempleo en España sin hacer mención a que la mayoría de los puestos de trabajo que existían (y que se han perdido) estaban sobre un andamio y en equilibrio inestable, de manera que cuando se le ha quitado uno de los puntos de apoyo todo se ha venido abajo. Olvidar esas obviedades para presentar un “Plan A” como única opción conduce al conflicto,  pues por muy coherente que sea y por muy claro que se tenga, al final no deja de ser la visión de una parte de la sociedad y del problema, y por tanto incompleta. La mayoría absoluta da más votos, pero no más razón. La reacción de los sindicatos ha sido proponer alternativas, primero un Plan B, después un Plan C, le siguió un Plan D, luego el Plan E… pero no han conseguido nada. Ahora plantean un nuevo plan, un plan que ante la falta de alternativas y de diálogo han llamado “Plan T”, o lo que es lo mismo, un “plante”, un plante global o huelga general que, según las informaciones, no tiene como objetivo parar a España, sino sentarse para evitar, precisamente, que se pare. No creo que el gobierno mueva ficha más allá de la escenificación, una huelga general es una especie de reconocimiento para determinadas posiciones, algo de lo que presumir ante sus socios, de hecho ya lo hizo Rajoy en Bruselas antes de cualquier insinuación sindical (31-1-12).  Y tiene razón cuando dice que no va a servir para nada ni que es lo que necesita España, ningún país necesita una huelga general nunca, pero se equivocan si piensan que todo este malestar se debe a la política de salón de una izquierda para ocupar la calle, las manifestaciones del 11M han sido muy significativas y demuestran lo contrario. El consenso siempre es un éxito, no un fracaso. No se es más débil por alcanzar un acuerdo ni más fuerte por imponer una posición.

Javier EREnas

Por: | 11 de marzo de 2012

Hay una cosa en la que el PP se puede equivocar seriamente, y es en esa idea que están lanzando de que en Andalucía su gobierno es un corrupto inmoral que la ha quitado el dinero a los parados para beneficiar a familiares y amigos, y que una parte importante de los andaluces son como esa Junta por haberla apoyado. Y se equivoca porque si de algo ha dado ejemplo Andalucía y sus gobiernos es que en todo el tiempo que lleva gobernando no ha habido escándalos como los de otras Comunidades, y que cuando se ha producido alguno la Junta ha sido la primera en ponerse a la cabeza para aclararlo. Lo digo porque sorprende que las informaciones de determinados medios y las palabras de Javier Arenas se refieran al “caso de los ERE” con la Junta de Andalucía por delante, en lugar de hacer referencia a las acciones que hayan llevado a cabo una serie de personas, de mayor o menor nivel, que trabajaban en la Junta. No se hablaba de la Generalitat valenciana ni del Govern de les Illes de Balears para referirse a la trama Gürtel o al caso Palma Arena,  ni del de Madrid o el de Castilla y León para explicar las derivadas de la trama en dichas comunidades, se habla de las personas imputadas que por eso se han hecho muy populares (Camps, Costa, “el Bigotes”, Mata, Urdangarín, “su socio Torres”…) Delincuentes los hay en todas partes, al menos si por delincuentes entendemos personas condenadas por delinquir, los encontramos en los diferentes partidos políticos, en el poder judicial, en los hospitales, en la iglesia, en los centros escolares… y sobre todos ellos se puede decir eso de que “han actuado en beneficio propio y en contra del resto de personas a su cargo”. Javier Arenas debe saber que en Andalucía hay mucha gente que quiere votar al PP, de hecho las encuestas lo dan como partido ganador y muy cerca de la mayoría absoluta, por eso lo que tiene que hacer como posible futuro presidente de la Junta es dar razones para que lo voten a él, no utilizar excusas para que no voten al otro, y menos de ese tipo, hacerlo es algo pobre y demuestra una baja autoestima y confianza, salvo que estas se levanten sobre las gracias matinales que cada fin de semana nos cuenta, o las anécdotas de la gente que se le acerca en su continuo viajar por los pueblos y ciudades de Andalucía. Todo ello queda muy bien para una tertulia o para tomar un café, pero no sirve para gobernar. Hasta ahora, salvo culpar de todo los males al PSOE sin reconocer nada de lo conseguido en Andalucía  y desde Andalucía, no ha aportado nada serio salvo promesas abstractas y decir que en Andalucía tenemos que hacer lo que sabemos hacer: agricultura, poner cervezas en las terrazas y construir en la costa, lo demás (él mismo lo ha dicho) son milongas. Las energías renovables son milongas, las empresas aeronáuticas son milongas, la investigación biotecnológica son milongas… No puede existir una imagen más tópica de Andalucía en sus palabras, algo que preocupa en un posible futuro presidente de la Junta. Los problemas que ha tenido Andalucía no han sido la falta de vocación, ni de esfuerzo, ni de compromiso, ni de voluntad en sus hombres y mujeres, el problema que ha tenido Andalucía ha sido quien no ha creído en esta tierra y en su gente y no ha invertido, o quien creyendo al final se ha llevado la inversión a otras comunidades que había que tener contentas. Ha sido esa desconfianza en Andalucía la que le ha impedido llegar más lejos, sólo tenemos que ver el tipo de declaraciones que han hecho varios políticos sobre Andalucía en estos últimos meses: Duran i Lleida dice que en Andalucía se cobra el PER por pasar el día en el bar del pueblo (8-10-11), Ana Mato que los niños andaluces son prácticamente analfabetos (1-3-2008), e insiste años después y manifiesta que se sientan en el suelo en las escuelas (25-11-11), y Artur Mas que los niños de Sevilla hablan castellano pero no se les entiende (29-9-11), por ejemplo. Y con estos antecedentes aparece Javier Arenas con sus milongas. Yo espero que en lo que queda de campaña sea capaz de hablar de algo más que de los ERE, por cierto, ha perdido una oportunidad de hacerlo al no querer participar en el debate con el resto de candidatos, y nos diga qué va a hacer para resolver los problemas que tiene Andalucía y para que no perdamos el nivel de bienestar que hemos alcanzado gracias a las políticas sociales. Le recuerdo que muchos de esos problemas no son exclusivos de esta tierra y que en comunidades en las que gobierna el PP también tienen problemas de paro, prácticamente con una tasa similar a pesar de tener una estructura económica y laboral que no dependen de la temporalidad, pero nadie cuestiona a la tierra ni a la gente de esas Comunidades, ni cree que son unos inmorales por apoyar y votar a personas condenadas e imputadas en determinadas tramas de corrupción que van más allá de lo divino y de lo humano. El mundo y Andalucía están llenos de andaluces y andaluzas que han triunfado en todos los ámbitos,  algunos de ellos tuvieron que irse un día porque no vinieron las oportunidades, y hoy parece que hay quien quiere que nos sigamos dedicando a las cañas en bares de otros, a la agricultura en tierras de otros y a la construcción para que otros compren las casas. Parece que nosotros, los andaluces, con una guitarra y las palmas tenemos de sobra… Sería bueno para Andalucía que cambiara de discurso, cada día se parece más a Don Rodrigo de Quesada, personaje protagonizado por el gran Paco Martínez Soria en la película “Don Erre que erre”, sólo que ahora sería “Don ERE que ERE”.

El pequeño Ruiz Señor (Gallardón)

Por: | 09 de marzo de 2012

Digo lo de “Ruiz Señor”, en lugar de “Señor Ruiz”, porque el Ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, se ha confundido en el orden de las palabras, y en lugar de decir que la violencia de género es una violencia estructural a diferencia de otras violencias denominadas “externas”, puesto que estas no nacen de las referencias que la cultura establece para organizar la convivencia, ha manifestado que existe una “violencia estructural de género” que lleva a las mujeres a abortar. No es lo mismo hablar de Señor Ruiz que de Ruiz Señor, lo mismo que no es igual decir que la estructura patriarcal de la desigualdad  produce la violencia de género, que afirmar que el género da lugar a violencia. Todavía no he tenido noticia alguna sobre una mujer que se haya quedado embarazada para abortar, pero sí me he encontrado con vidas truncadas por un embarazo no deseado. Las causas que llevan a una mujer a tomar la decisión de interrumpir el embarazo son muchas, no es tan sencillo como decir que es por falta de ayudas y recursos, y menos aún, como ha apuntado el Ministro del Interior, trasladar las dificultades que refieren las mujeres embarazadas que trabajan como precipitantes del aborto. Establecer una relación directa y lineal entre una situación y otra es imprudente, pobre y torpe… es como si se les pregunta si tienen dificultades para usar el transporte público cuando están embarazadas, que las tienen, y al afirmar que sí se concluye que abortan porque tienen problemas al utilizar el metro, el autobús o al subir escaleras. Las mujeres no abortan por falta de ayudas, hay mujeres que tienen todos los medios, apoyos y recursos que interrumpen el embarazo, y mujeres sin ningún recurso ni apoyo que siguen adelante con él, ojalá las cosas fueran tan sencillas como un sí o un no. Cuestionar a las mujeres por esa decisión es partir de una posición de superioridad moral que además de ser falsa es hipócrita con la vida. Hay mujeres y hombres que defienden lo que hoy dice el PP, y luego son los primeros en tomar la opción del aborto cuando se enfrentan a un embarazo no deseado, lo mismo que en otras ocasiones quienes defienden la vida a toda consta no tienen ningún pudor en jugar con la vida de mujeres y niñas cuando la continuidad del embarazo es un riesgo serio y objetivo para sus vidas, como ocurrió en el caso de la niña de Brasil violada a la que se le impedía abortar (febrero de 2009), con el de otra niña también violada en Nicaragua (noviembre de 2011), o con la separación de unas siamesas en el Reino Unido (septiembre de 2000), caso en el que sectores de la iglesia defendían que era mejor que murieran las dos en lugar de salvar la vida de una a costa de la otra. La decisión de abortar es muy compleja y no la determina una ley. El fracaso no está en el aborto sino en que no se pueda decidir al considerar que la libertad y autonomía de las mujeres están sometidas a la maternidad impuesta que las cosifica, como si fuesen máquinas de procreación. El debate no está en qué hay que hacer para que la opción de interrumpir el embarazo no venga condicionada por factores ajenos a la propia libertad y autonomía de las mujeres, en eso tanto la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, como otras medidas que se pusieron en marcha para aproximarse a una sexualidad responsable, como lo era la suprimida asignatura de Educación para la Ciudadanía, están repletas de opciones y recursos, la clave está en si ante el caso de una mujer que decide libremente interrumpir su embarazo se le puede obligar o coaccionar a continuar con él “como si fuera una incubadora”. Está claro que para unos esa decisión de la mujer será incorrecta y para otros correcta, pero el problema reside en no atender la realidad y la diversidad social, y si al margen de lo que pensemos podemos obligar a quien no piensa igual a partir de nuestras ideas. Ahora nadie obliga a una mujer a abortar, pero según el nuevo planteamiento, sí se la podrá obligar a no interrumpir su embarazo.

Aborto, lenguaje, vida y género

Por: | 09 de marzo de 2012

Parece una sopa de palabras, un crucigrama sin solución o un sudoku de letras, pero seguir las informaciones estos últimos días resulta confuso por la mezcla de términos y los intercambios de significados que se dan a las palabras. La idea es presentar una realidad maniquea reducida a un lenguaje informático de 0 y 1, y en parte se está consiguiendo. El gallardo Ministro de Justicia, Alberto Ruiz, dice que las mujeres sufren una violencia de género estructural que las lleva a abortar, la Ministra Mato manifiesta que las mujeres que sufren violencia de género padecen violencia en el entorno familiar, de lo cual se deduce que lo que en verdad quiso explicar Ruiz Gallardón, es que las mujeres sufren una violencia estructural en el entorno familiar que las obliga a abortar. A todo esto, Esperanza Aguirre dijo (17-4-2008) que “Un Ministerio de la Igualdad es como si yo creo una Consejería del Amor”, pero cuando su partido mantiene una Secretaría de Estado de Igualdad y Servicios Sociales no dice nada sobre la creación de una Consejería del Amor y Servicios Sociales. Y por si faltara algo, María Dolores de Cospedal se pone un pañuelo palestino y dice que el PP es el partido de los trabajadores (le faltó decir “y de las trabajadoras”). Y junto a cada una de esas manifestaciones siempre aparece la crítica al Partido Socialista, no en términos políticos o de ideología, sino de causalidad, todo lo malo que ocurre en nuestra patria se debe al PSOE: el paro, la deuda, la violencia, el aborto… da igual la coherencia y la inteligencia en lo que se dice, lo importante es el titular y el eco posterior de las tertulias para que, aunque no haya sentido en el fondo de las palabras, al final cada una de ellas genere algo de agitación o afirmación para hacer de la suma de esos pocos un mucho. Cuando la ideología es el poder da igual lo que se diga y lo que se haga. Lo mismo es criticar el concepto de violencia de género que utilizarlo para cuestionar el aborto, es igual hacer una reforma laboral diseñada por la cúpula empresarial que abarata el despido, que decir que se es el partido de los trabajadores de España, y no importa ridiculizar la igualdad que utilizarla para crear una imagen que luego cuestiona la autonomía y libertad de las mujeres… Ni sus votantes les van a criticar la utilización de propuestas planteadas desde la izquierda, ni luego los van a considerar incoherentes por no desarrollarlas, lo importante es mostrar y demostrar el poder evidenciando que se está por encima y al margen de todo. Cuando la palabra es la ley, la ley se queda muda. Se imaginan a Elena Valenciano con mantilla  defendiendo un modelo único de familia o determinados contenidos tradicionales para los libros de texto con el fin de aproximarse a un sector de la sociedad más tradicional, ¿a que no?

Hello world!

Por: | 06 de marzo de 2012

Welcome to WordPress.com. After you read this, you should delete and write your own post, with a new title above. Or hit Add New on the left (of the admin dashboard) to start a fresh post. Here are some suggestions for your first post.
  1. You can find new ideas for what to blog about by reading the Daily Post.
  2. Add PressThis to your browser. It creates a new blog post for you about any interesting  page you read on the web.
  3. Make some changes to this page, and then hit preview on the right. You can always preview any post or edit it before you share it to the world.

Señoras y señores, damas y caballeros, todos y todas

Por: | 06 de marzo de 2012

Nunca ha existido problema en utilizar un lenguaje “poco económico” cuando se refería a situaciones o personas que, paradójicamente, al ser nombradas no se las reconocía tanto como individuos, sino como pertenecientes a un grupo o status que venía a demostrar la desigualdad. El resultado era el mismo, la mención explícita del masculino y femenino, tal y como se exige ahora en las recomendaciones no sexistas, pero el significado completamente distinto. Cuando alguien dice “señoras y señores” o “damas y caballeros” suena bien, pero cuando dice “buenas tardes a todos y a todas” se nos dice que se está empleando mal el lenguaje porque el masculino incluye al femenino, porque el lenguaje es economía, porque resulta malsonante hacer referencia explícita a los hombres y a las mujeres cuando ya se sabe que los primeros incluyen a las segundas… Todo son justificaciones para no querer ver que cuando nos referimos a las mujeres como “señoras” o como “damas” en realidad no se está destacando tanto su condición de mujeres como su status asociado a un hombre, bien sea por ser amadísimas esposas de un señor o caballero, o bien por pertenecer a una familia de rancio abolengo adquirido sobre la figura, actual o pasada, de un hombre. La Real Academia Española ha vuelto a sacar un informe crítico con las guías y recomendaciones para usar un lenguaje no sexista en el que la inclusión de la mujer se haga con la justicia de su presencia, no con la consideración hacia el hombre que la “apadrina”. Estamos de acuerdo en que puede resultar complejo y poco funcional, pero dejemos que se usen a ver cómo responde la sociedad. Lo que no puede hacer la RAE es decir que el lenguaje lo hace el uso, y que cuando se pretende usar de forma diferente diga que no se puede usar. No puede hacerlo cuando ha sido mucho más condescendiente con la mala utilización de palabras que al final se han admitido con un significado completamente diferente, casi opuesto, como ocurre con la palabra de frecuente uso médico-forense “lívido”, que tradicionalmente significaba “congestionado, amoratado, abotargado” y que el mal uso ha llevado a aceptarla con significado de “pálido”, es decir, justo lo contrario. Creo que debemos dar una oportunidad a llamar a las cosas por su nombre, a los señores, señores, a las damas, damas, y a todos y todas, todos y todas. Las quejas de la Academia por no contar con ella para las guías y recomendaciones son comprensibles pero merecidas. Soy de la opinión  de que debe incorporarse al debate, pero si cada vez que se plantea un uso diferente de las palabras la Academia en lugar de entender las circunstancias históricas que han llevado a esa construcción del masculino como universal, se hubiera preocupado de aportar ideas para mejorar la forma de llamar a la realidad, probablemente sería uno de los principales referentes a lo hora de dirigir este debate. Se imaginan un médico o una médica que no fuera partidario de las vacunas, que los hay, y que luego se quejara porque no lo llamaran para diseñar el calendario vacunal. Pues eso.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal