Autopsia

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El blog “Autopsia” es una mirada. Sólo una mirada y las palabras que deja como rastro para volver.
No creo en la inocencia de la casualidad. Hoy es más fácil crear una nueva realidad a la que mirar que enfrentarse a la existente, por eso tenemos que “ver por los propios ojos”, aportar nuestra mirada y compartirla.

Política piramidal

Por: | 16 de enero de 2013

PIRAMIDEQue la organización política es piramidal ya se sabe, siempre ha existido la figura del líder y  la de las bases, y desde la altura del liderazgo hasta el terreno situado a ras de suelo, el número de personas se va ampliando hasta formar una estructura con forma de pirámide. Lo que no se tenía tan claro es que la forma de hacer política también sigue en muchos casos una estrategia piramidal,  y no porque se propongan  muchas cosas y luego sólo se hagan unas pocas, sino porque con frecuencia se juega con los sentimientos  y el tiempo para evitar la realidad, no para afrontarla, en busca de unos beneficios futuros que nunca se producirán. Algo similar a lo ocurrido con la crisis financiera y las estafas piramidales.

Evadirse de la realidad es una necesidad del ser humano que surge ante diferentes  circunstancias y busca distintos objetivos. Unas veces está más relacionada con el sentido de trascendencia que nace de la imaginación, del pensamiento abstracto y la creatividad, y otras lo está con el deseo de escapar de una realidad que le resulta incómoda o negativa. Mirar a la realidad con cierta distancia es bueno para entender su significado y para tener una imagen global de lo que sólo se percibe como algo puntual e inmediato. Y del mismo modo, abstraerse de los problemas nos da un cierto sosiego que luego, al regresar, nos permite afrontar esas dificultades con más energía y quizás con alguna nueva estrategia nacida de la distancia. 

En cualquier caso, la evasión significa regreso, no se puede vivir permanentemente en las nubes salvo que se busque el batacazo consecuente a la desconsideración de la Ley de la Gravedad. Los paseos fuera de la realidad son como los que los astronautas realizan por el espacio, si no hay una conexión con la nave que viaja por el universo del día a día, el paseo se puede convertir en un viaje eterno a ninguna parte.

Por eso me sorprende que desde hace años parte de la estrategia de los partidos políticos sea la evasión para afrontar la realidad fuera de ella. Muchas de las propuestas más llamativas de los programas son proyectos inabordables que sólo sirven para vender un futuro que no se tiene, pero que sí puede apartar de la realidad la mirada de los ciudadanos y ciudadanas, acostumbrados a buscar soluciones mirando al cielo en lugar de alrededor. El problema es que mientras ocurre todo eso las dificultades siguen presentes y minan la esperanza de quienes esperaban del futuro la solución a los problemas que nunca salieron del pasado.

Por eso recuerda mucho a la estafas piramidales que han dado lugar a la crisis financiera, y  no me extrañaría nada que esta situación estuviera en la raíz de la crisis política que  vive la sociedad. Se promete una cosa que no se tiene, y cuando llega el momento de pagar se busca alguna excusa para justificar que no se ha hecho, pero no se devuelve la ilusión ni la confianza, sino que se pide renovar el compromiso sobre otra promesa que supera la anterior y permite alejarse aún más del plano de sustentación. Luego vuelve a ocurrir lo mismo cuando llega el momento de devolver el crédito ciudadano, y otra vez aparecen las circunstancias y los culpables en el bando de enfrente. Y de nuevo, como solución, se sube un nivel mas en esa pirámide evasiva, hasta que la tozuda realidad o los dueños de las tijeras cortan los hilos para que todo se venga abajo y, de paso, con las tijeras en la mano, recortar derechos, confianza y la ilusión que debe llevar a un proyecto común. Actuar así es ser banqueros del capital social e invertirlo en valores de riesgo y de alta rentabilidad política, en cuanto que permite hacer y deshacer con el único compromiso de continuar levantando la pirámide de promesas.

Una crisis es una ruina, no sólo por habitar entre los escombros de una situación de bienestar que se viene abajo, sino porque no es rentable para la convivencia ni para hacer sociedad. La crisis es el terreno abonado para el individualismo y para el materialismo que sólo mira lo inmediato, y se aprovecha de que al producirse la vista ya está cansada de tanto mirar al cielo y al brillo de las promesas doradas que nunca llegaron a posarse sobre la realidad. 

Y ahora habitamos esa crisis social y vivencial, no sólo económica, de lo contrario no estaría pasando todo como si no ocurriera nada, la gente no se sentiría culpable de lo que otros le hacen sufrir, ni tampoco agradecida de que se cometan injusticias con ella. Me recuerda a lo que te dicen muchas mujeres maltratas, “me pega, pero por lo menos le importo”.

La sociedad no necesita nuevas promesas, sino propuestas y soluciones. Y una propuesta no es decir lo que uno no haría, sino explicar lo que llevaría a cabo y cómo la abordaría. Quizás si se hiciera ese esfuerzo todos entenderíamos que no caben milagros, pero sí responsabilidad para que las cosas sean como se decidan que sean. Así nadie se llevaría sorpresas ni sustos, y quizás, sólo quizás, se participaría más y de otro modo. Y quizás así la democracia sería más grande.

Hay 2 Comentarios

Le felicito por el artículo; cuando dice que "las estafas piramidales son las responsables de la crisis financiera", ¿a qué se refiere exactamente? Puede poner algún ejemplo. Gracias

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Sobre el autor

Miguel Lorente

Miguel Lorente Acosta . Aunque parezca extraño, soy Médico Forense, también Profesor de Medicina Legal de la Universidad de Granada, Especialista en Medicina Legal y Forense, y Máster en Bioética y Derecho Médico.
He trabajado en el análisis del ADN en identificación humana, el análisis forense de la Sábana Santa, y en el estudio de la violencia, de manera muy especial de la violencia de género, circunstancia que llevó a que me nombraran Delegado del Gobierno para la Violencia de Género en el Ministerio de Igualdad.

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