Autopsia

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El blog “Autopsia” es una mirada. Sólo una mirada y las palabras que deja como rastro para volver.
No creo en la inocencia de la casualidad. Hoy es más fácil crear una nueva realidad a la que mirar que enfrentarse a la existente, por eso tenemos que “ver por los propios ojos”, aportar nuestra mirada y compartirla.

Homo sapiens, "mujer habilis" *

Por: | 20 de mayo de 2014

CAÑETE-VALENCIANO
Los “escarabajos llaman soles a sus hijos”, y los machistas llaman inteligencia a aquello que los hombres hacen… al menos es lo que se deduce de la “sabiduría popular”. La historia está llena de estas trampas que han venido a justificar lo que previamente se ha considerado como adecuado y correcto, nada es casual, por eso la repetición ha sido uno de los elementos que más definen la normalidad. 

Ya se sabe, “quien parte y reparte, se lleva la mejor parte”, y los hombres han diseñado una cultura androcéntrica en la que aquello que hacían ellos era lo importante, lo necesario, lo trascendente… lo inteligente. Lo demás lo podía hacer cualquiera, pero como no había nadie más, sólo hombres y mujeres, pues asignaron a las mujeres todas esas tareas asimiladas a base de repetición, cuyas circunstancias invariables llevaba a que se aprendieran sin mayor problema, sólo era cuestión de más o menos tiempo. 

El Homo habilis vivió hace  1’6 millones de años, pero para muchos hombres las mujeres nunca superaron ese periodo evolutivo, y hoy aparecen como el eslabón que demuestra que hubo un día en que todo el género humano pasó por esa parte de la cadena. Sus funciones no requieren inteligencia, sólo habilidad para llevarlas a cabo, por eso para ellos todo sigue como entonces.

Las declaraciones de Cañete no son una excepción; no lo son en él, que ya ha echado mano de ese tipo de argumentaciones, y no lo son en la sociedad, donde muchos hombres y mujeres siguen pensando que las mujeres no alcanzan el nivel ni la capacidad de los hombres, bien sea porque no pueden debido a “limitaciones propias de su condición”, o bien porque, aun pudiendo, sus “obligaciones” con la maternidad, el cuidado y el afecto… no deben hipotecarse para ocupar espacios que no les corresponden.

La trampa de esta cultura que toma lo masculino por universal ha buscado argumentos de todo tipo para mantener la desigualdad en el tiempo, y la biología ha sido su principal aliada al haber situado sobre ella la esencia de las funciones de hombres y mujeres. En los hombres la fuerza y la razón, en las mujeres la maternidad y las emociones, de ahí que insista tanto en todo lo relacionado con ese referente objetivo y palpable centrado en el cuerpo y en la mente de las mujeres. 

Una de las polémicas más serias en este sentido se produjo en febrero  de 2005, cuando Lawrence Summers, entonces Presidente de la Universidad de Harvard, sugirió que las diferencias entre el cerebro masculino y el femenino podían ser un factor para explicar la baja presencia de mujeres en el mundo de la ciencia. Por aquella época basó su planteamiento en el tamaño del cerebro (los hombres siempre a vueltas con el tamaño de ciertas partes anatómicas), el cual podía conducir a una inteligencia inferior. La polémica se zanjó con múltiples estudios y trabajos que demostraron que no había relación alguna ente el tamaño y la función cerebral, menos aún con la inteligencia, y que, de hecho, las funciones del cerebro masculino y femenino son muy similares.

Sin embargo, dichos estudios también demostraron la existencia de algunas diferencias estructurales, bioquímicas y funcionales entre los dos cerebros, por lo que muchos científicos se acogieron a ellas para mantener la teoría, no de la diferencia, sino de la superioridad masculina, a pesar de que la mayoría de estos estudios se hicieron con animales de laboratorio. ¿Ciencia?, no, cultura; que es la que da un significado previamente concebido.

Las diferencias en el funcionamiento cerebral son objetivas, por ejemplo, aquellas relacionadas con la respuesta emocional, con ciertas habilidades, o con algunas funciones cognitivas influidas por las hormonas sexuales, que pueden llevar, según algunos estudios, hasta conductas innatas en la selección de juguetes y juegos, así como a distintas formas en la manera de responder ante determinados estímulos. Las estructuras implicadas en algunas de estas diferentes respuestas funcionales del cerebro han sido relacionadas con la amígdala, el hipocampo, y con la liberación de serotonina, dopamina y adrenalina.

Todo ello demuestra la existencia de diferencias en el modo de percibir la realidad y de responder ante ciertos estímulos, especialmente relacionados con el estrés y las emociones, pero en ningún caso, como afirman la mayoría de los científicos, pueden servir para justificar desigualdades y, menos aún, discriminación sobre las mujeres. Por otra parte, estos trabajos  también indican que hay cerebros masculinos con conexiones similares a las del cerebro femenino, y viceversa; por lo que no se puede concluir que dichos hallazgos condicionan el comportamiento y la conducta global, y menos aún las identidades masculina y femenina.

La conclusión es justo la contraria, y lo que demuestran estas diferencias es la necesidad de contar con todos las capacidades humanas existentes para resolver los problemas que se puedan presentar en sociedad. 

Esa es la trampa principal, tomar todo aquello relacionado con las mujeres como inferior, no como diferente, y, en  consecuencia, no considerarlo en igualdad para enriquecer y mejorar a toda la sociedad y a la propia cultura que nos define.

Pero no es un error. Las consecuencias de la desigualdad para hombres y mujeres son objetivas, y mientras que los primeros viven su “superioridad intelectual”, económica, laboral, directiva, empresarial, profesional, académica… las mujeres la sufren doblemente: por tener que soportarla desde la injusticia que supone, y por no poder acceder a esos espacios en igualdad para desmontar los mitos y sus trampas. 

El ejemplo más cercano de que no se trata de un error lo tenemos en las reacciones a las declaraciones de Arias Cañete por parte de su entorno; no sólo no ha rectificado ni las ha criticado, sino que ha actuado como un coro para reforzarlas o matizarlas, pero siempre bajo su enunciado principal de la “superioridad intelectual” de los hombres sobre las mujeres.

Y es que, tal como dice otras de las referencias de la “sabiduría popular”, las cosas y las personas van “del caño al coro”, y ahora parece que lo hacen “del Cañete al corete” orquestado de voces.

 

* Tomado del capítulo: “Laberintos y neuronas. La trampa cerebral” del libro “Tu haz la comida, que yo cuelgo los cuadros” (Crítica, 2014)

Hay 36 Comentarios

Da mucha pena ver a alguien que estudió una carrera como Medicina -que podría haberle encaminado a contribuir a la sociedad de forma digna- convertido en pregonero de paparruchas políticamente correctas pero absolutamente deshonestas.

@Lisistrata: Efectivamente, resulta curioso que la mujer casada en gananciales tenga derecho a los beneficios que obtiene su esposo pero no comparta las consecuencias cuando esos mismos beneficios proceden de fuentes fraudulentas. Sería como si un político se encuentra todas las mañana un sobre con pasta encima de la mesa, lo aceptara sin cuestionar su procedencia, y nadie pudiese condenarlo por ello...

#Sofia# Esa precisamente es la linea argumentativa de defensa de SAR la Infanta del Duque Empalmado, hoy día, empapelado hasta las trancas ...

Otro caso paradigmatico y similar de la nave del misterio, la actual ministra de asuntos femeninos. Caramba, misma linea por lo civil y lo penal ... No lo sé, lo desconozco, no lo recuerdo, nunca, cómo, bien, imagino, ninguna ... absolución pública por ceguera de amor.!!!

El ineffable sr. Lorente hace el ridículo con regularidad.

Estimadxs congéneres, humanxs todxs, si hablamos de rigor científico, si lo reducimos todo a su última expresión, al menos en este universo, estamos todxs conformados por los mismos elementos atómicos, en consecuencia, somos lo mismo.

Ahora, si ustedes, se empeñan en negar la evidencia y lo que alumbra el sentido común, lo racional, suponiendo que fuese cierto lo propugnado por Cañete en su debate perdido contra Valenciano, es decir, que "las mujeres son, por naturaleza, inferiores a los hombres", entonces me pregunto por qué, en base a esa pretendida diferencia biológica que nos hace a las mujeres incapaces, por qué, si ello es así, no lo llevamos al terreno jurídico y creamos en los parlamentos una reforma en el ordenamiento jurídico penal una EXIMENTE (completa o incompleta) que contemple, junto a la minoría de edad, y otras análogas, el hecho biológico de ser mujer, por ejemplo, a la hora de declarar una posible inimputabilidad o, cuando menos, reducción de condena de las mujeres que comentan delitos castigados en nuestro Cód. Penal. Si lo que arguye Cañete es cierto, y según parece, deja al descubierto lo que muchxs piensan, ¿ por qué no tomar esas medidas legales? ¿Por qué debemos ser plenamente responsables las mujeres penalmente, cuando en otras áreas no gozamos de la misma Igualdad Radical?

"asignaron a las mujeres todas esas tareas asimiladas a base de repetición"... como poner ladrillos, apretar tornillos, segar mieses, o la instrucción militar, que es todo un prodigio de creatividad.

El fanático manipula ideas para que se conformen a sus "principios". Es posible que no sea honesto consigo mismo, lo cual es signo de enajenación, o que no lo sea con los demás. lo cual es signo de desvergüenza.

Un zas en toda la boca.!!!
Dos y dos son cuatro, ahora y dentro de dos mil años. Inapelable.
Las "ciencias" sociales, son eso, cotilleos ... sociales.

"La ciencia, al igual que el derecho, y todo lo demás es algo vivo, en continua evolución... " ¡Bravo! Es decir: La teoría de la gravitación universal es algo en evolución. Llegará un día en que, por la evolución de la ciencia, los objetos dejarán de caer cuando los soltemos. No. La física es inamovible. Es la interpretación de la misma lo que evoluciona. Por mucho que por tu sangre de hembra corra la sangre de un cazador, lo que no corren son las hormonas que hacen de tu padre un cazador. Tus genes serán XX y los suyos, XY. Existe el mismo "parecido" genético entre hombres y mujeres que entre humanos y orangutanes. Y eso es genética. Inmutable. Y la genética lo es todo.

Lamentable que aún a estas alturas andemos con discusiones bizantinas; ¿Biología es destino?? Parece que éso es lo que trata de imponerse.

Aún en el s. XXI, se hace necesaria una relectura del libro de la antropóloga S. de Beauvoir, "El Segundo Sexo" y, sobre todo más integridad en su interpretación.

La ciencia, al igual que el derecho, y todo lo demás es algo vivo, en continua evolución... Lo que ayer era inamovible respecto a lo que las mujeres podían o no podían hacer, p.ejm., hoy se prueba totalmente erróneo. En mi opinión, esas supuestas "diferencias" entre los cerebros de mujeres y hombres, bien pueden estar influenciadas por las diferencias aún muy marcadas entre las diferentes maneras en que se condiciona, desde el mismo nacimiento, y la infancia a los niños y niñas, futuros hombres y mujeres. En todo caso, en las prehistóricas teorías que defienden la inferioridad de esa mitad de la población humana, que conforman las mujeres, se suele olvidar de manera interesada, el que las mujeres somos hijas de nuestros padres y de nuestra "cultura patriarcal" (no sólo de nuestras madres) -igual q sus congéneres varones-; es decir, por las venas de las mujeres no sólo corre la sangre de "la costurera y el ama de casa", sino también obviamente "la sangre del cazador y del guerrero".

Parece mentira que a estas alturas de la película haya que estar recordando todavía todo esto... Y, peor aún, que todavía en pleno siglo XXI no se haya erradicado la violencia ejercida sistemáticamente por los hombres contra las mujeres, en su afán de "mantenerlas en su pretendido lugar natural". Si ese fuese el lugar natural de las mujeres, a Rousseau no le habría hecho ninguna falta escribir sobre el modo de aleccionar y educar a la Sofía, ciertamente.

Mujeres y hombres, somos lo mismo en esencia, pero obviamente si existieran diferencias biológicas entre sus cerebros, ello bien puede deberse a las diferencias culturales y religiosas que determinan el qué se debe y no se debe enseñar a cada cual. Quizás por eso aún haya "culturas" que quieren robarle a los seres humanos de sexo femenino su derecho a la educación y al desarrollo humano en libertad e igualdad de condiciones.

" Las consecuencias de la desigualdad para hombres y mujeres son objetivas, y mientras que los hombres viven su “superioridad intelectual”, económica, laboral, directiva, empresarial, profesional, académica… las mujeres la sufren doblemente". Fíjese la desigualdad que sufre esta mujer: http://www.elcomercio.es/v/20140520/gente/divorcio-caro-historia-20140520.html
¿No le resulta curioso que aquel que usted supone ha diseñado las normas sociales y las leyes a su antojo - el hombre - cometa torpezas como la que indica el artículo adjunto?

¿Mujer "hábilis"? Y tanto... Observe la habilidad de esta mujer, observe... http://deportes.elpais.com/deportes/2014/05/19/actualidad/1400511961_550404.html

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Sobre el autor

Miguel Lorente

Miguel Lorente Acosta . Aunque parezca extraño, soy Médico Forense, también Profesor de Medicina Legal de la Universidad de Granada, Especialista en Medicina Legal y Forense, y Máster en Bioética y Derecho Médico.
He trabajado en el análisis del ADN en identificación humana, el análisis forense de la Sábana Santa, y en el estudio de la violencia, de manera muy especial de la violencia de género, circunstancia que llevó a que me nombraran Delegado del Gobierno para la Violencia de Género en el Ministerio de Igualdad.

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