Ayuda al Estudiante

Ayuda al Estudiante

El ecosistema educativo tiene un triángulo esencial: estudiantes, padres y profesores. Lo demás es contexto. Si este se sitúa en el centro de gravedad, algo va mal. Los análisis sobre educación tienen un peligro casi invisible: la paralización fascinada por lo mal que estamos. Descalificar sin analizar es injusto y analizar sin proponer alternativas, estéril. Así que el propósito de este blog es claro: ayudar a estudiantes, padres y profesores a encontrar alternativas de mejora.

El deporte que educa

Por: | 21 de febrero de 2013

Dos deportistas excepcionales, Raúl y Xavi

Antiguamente se decía que, en deporte, lo importante es participar. Traducido al idioma actual, que no ganábamos ni atando de pies y manos a los rivales. Aquellos tiempos los han conocido muchos profesores y padres, pero no la mayoría de los estudiantes. A estos les ha tocado vivir una época en la que participación y victoria son palabras frecuentemente asociadas.

Que se lo digan a Nadal, a Gasol, Gemma Mengual, Arantxa Sánchez Vicario, Mireia Belmonte, Xabi, Iniesta o, aunque algunos lo hayan olvidado, ese modélico deportista llamado Raúl González. Es solo parte de una larga lista en la que están por méritos propios las selecciones masculina y femenina de waterpolo y de balonmano, así como las majestuosas de fútbol y baloncesto, o numerosos escaladores, como Edurne Pasabán o Iñaki Ochoa, fallecido en el Himalaya y una personalidad muy especial (si se puede ser montañero sin una personalidad muy especial).

Todos ellos, y unos cuantos más, son auténticos modelos de inspiración para los jóvenes (y no jóvenes), y algunos, además de ser admirables por su tipo de personalidad, lo son porque se rigen en su vida deportiva por valores morales más elevados que el común de los mortales. Lo que hace atractivos a deportistas como Nadal, Xabi, Iniesta o Raúl no es que hayan ganado mucho, sino que, habiendo ganado casi todo, saben perder mejor que los que no han ganado casi nada. Son tan elegantes, o más, en la derrota que en la victoria. Y no es fácil, porque la competitividad al máximo nivel se lleva por delante unas cuantas cosas. A veces, casi todo.

Los llamo deportistas, para diferenciarlos de los que solo son grandes atletas, como Cristiano Ronaldo o Usain Bolt, tan extraordinarios en sus deportes como mediocres en sus actitudes. O, si hablamos de entrenadores, pensemos en Del Bosque y Guardiola, por un lado, y Mourinho por otro. Dos universos morales situados a años luz.

Mourinho mete el dedo en el ojo a Vilaanova, en agosto de 2011
Es evidente que el deporte como actividad tiene excelentes consecuencias para la salud, pero también necesitamos mostrar a los jóvenes que, como competición, enseña incontables valores para la vida. Eso sí, hace falta ponerse en sintonía con Nadal o Federer, y no con gente como Ronaldo o su compañero Pepe. Poca gente duda de que la victoria por encima de todo es autodestructiva. Cosa muy distinta es la lucha intensa y digna hasta el final: esa sí que es enriquecedora.

Nadal y Federer

¿Cuáles son esos valores psicológicos y morales de primerísima magnitud que enseña el deporte de competición adecuadamente practicado? Ahí van 20, y seguro que me me dejo fuera más aún.

  1. Actitudes colectivas: compañerismo, solidaridad, sentimiento y orgullo de equipo, confianza en los demás, esfuerzo compartido.
  2. Capacidades individuales: esfuerzo, sufrimiento, autoexigencia, ambición razonable (intensa, pero controlada).
  3. Objetividad: reconocimiento del mérito ajeno, autoubicación en el mundo real (no en el soñado).
  4. Hábitos: importancia del entrenamiento, constancia, paciencia, conciencia de la gradualidad.
  5. Habilidades sociales: temple frente al público, control de la tensión y la excitación.
  6. Superación: apertura al cambio, ambición de mejora, emulación de la excelencia.

Echar una mirada a la lista es para ponerse a hacer deporte en los próximos cinco minutos, pero también hay que recordar algo muy lamentable. Algunas personas consideran que el único valor del deporte es el espíritu competitivo, caiga quien caiga, caiga lo que caiga.

Se publican de vez en cuando reportajes sobre padres que acuden a los partidos de fin de semana de los hijos y se convierten en fanáticos que no ven el extraordinario valor formativo del deporte, sino que solo valoran la victoria y, preferiblemente, con la humillación del adversario. Esa es la cara destructiva del deporte, que también existe. La que convierte al adversario de unos minutos en enemigo casi de por vida.

Por eso las gradas de los estadios de fútbol son generalmente una pésima escuela.

Hay 7 Comentarios

Ciertamente, sería bueno aprovechar el deporte para fomentar el compañerismo y aprender que no siempre se obtiene la victoria. Ojalá, las estrellas del deporte (y de otros ámbitos) utilizaran su influencia en los jóvenes para transmitirles estos valores.

El fútbol es fundamental para este país, todo lo que habéis dicho en el post es verdad.

Yo siempre he pensado que la principal característica del deporte no es el ejercicio físico, sino su gratuidad. Es decir, que se practica por amor, y no se cobra por ello.


El ajedrez no implica ejercicio físico, sin embargo es considerado deporte. Y al revés, el toreo, el ballet y la albañilería, implican ejercicio físico, pero no son considerados deportes.


Por otro lado, podemos ver todos los fines de semana montañeros, ciclistas, pescadores, etc. practicando deporte sin percibir emolumentos.


Por todo esto llego a la concusión que la primera característica del deporte debe ser su gratuidad; y que en el momento en que se empieza a cobrar por ello, deja de ser deporte. Como la albañilería.

Muy buen post!! Totalmente de acuerdo.

http://areaestudiantis.com

It's very interesting info! Thanks a lot for it.

Lo único malo es que como todo en la vida los borrones de ciertos deportes como el ciclismo y atletismo en ocasiones empañan la hazañas, y se hace más eco de eso que de los triunfos y las victorias.
http://www.menfoodspain.com

Si pones como ejemplo a Guardiola, es mejor cambiar de valores.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el autor

Carlos Arroyo

ha navegado profesionalmente entre las cuatro paredes de un aula, la redacción de EL PAÍS y la dirección del Instituto Universitario de Posgrado. Esa travesía le ha convencido de que educar bien a los hijos es saldar buena parte de la deuda con la vida. Es autor de Libro de Estilo Universitario y diversos libros de ayuda al estudiante.

Web: www.ayudaalestudiante.com
Correo: arroyocarlos@ayudaalestudiante.com

Libros

Soy estudiante y necesito ayuda

Soy estudiante y necesito ayuda

El éxito en los estudios no es solo cuestión de inteligencia, sino que está al alcance de la mano con apertura personal al cambio, hábitos adecuados, una mejora organizativa, una adecuada actitud en el aula, un buen método de trabajo intelectual y una elevada dosis de motivación. Más información.

100 cosas que debes hacer para mejorar como estudiante

100 cosas que debes hacer para mejorar como estudiante

Una guía rápida con consejos concretos, claros y ordenados sobre cómo aprovechar lo que te empuja y evitar lo qué te frena para alcanzar el éxito académico. Perfeccionarás tus técnicas, aprenderás a manejar actitudes y motivación para aprovechar las clases, y mejorarás tus habilidades de organización y planificación. Más información.

Archivo

junio 2014

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30            

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal