Ayuda al Estudiante

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El ecosistema educativo tiene un triángulo esencial: estudiantes, padres y profesores. Lo demás es contexto. Si este se sitúa en el centro de gravedad, algo va mal. Los análisis sobre educación tienen un peligro casi invisible: la paralización fascinada por lo mal que estamos. Descalificar sin analizar es injusto y analizar sin proponer alternativas, estéril. Así que el propósito de este blog es claro: ayudar a estudiantes, padres y profesores a encontrar alternativas de mejora.

Tus errores son tu gran palanca de aprendizaje

Por: | 15 de julio de 2013

David Ferrer y Rafael Nadal (AFP)

Querido estudiante:

Si el curso te ha ido fabulosamente, puedes sentirte orgulloso y harás muy bien en darte el gustazo de recrearte en ello. Ahora toca descansar y hacer cosas apetecibles que te has ganado a pulso. ¡A por ello!

Pero si hay luces y sombras en tus resultados, es mejor que no los tomes como fenómenos meteorológicos, sobre los que no tienes control, sino como sucesos y tendencias con causas y consecuencias. Los resultados académicos suelen ser predecibles, luego es bueno sacar de la batidora justificativa típicos ingredientes como el azar, la suerte, la manía del profesor o que me salió mal aquel examen.

A esas reacciones las llamo esques (traducido, excusitas). Esque esto, esque aquello... Por el contrario, lo que te interesa son los porques. Porque tal y porque cual... Es decir, explicaciones que te permitan comprender lo que pasó y plantearte en qué cambiar, empezando por las vacaciones.

El tenista David Ferrer, que tuvo el extraordinario mérito de llegar a la final del último Roland Garros, dijo el día anterior una frase que nos viene que ni pintada: “Es muy importante equivocarse para luego aprender de los errores”.

En esa ocasión, el único error de David Ferrer fue tener enfrente a Rafael Nadal, pero volvamos a su declaración. ¿Qué tiene de interesante una frase tan corta? Daría para muchas ideas derivadas, pero señalemos solo media docena.

1. Desdramatiza los errores al considerarlos inevitables e importantes.

2. Los reinterpreta, al darles valor didáctico y proyectarlos al futuro.

3. Pone de relieve la necesidad de una continua y ágil reflexión autocrítica.

4. Pone el acento en la responsabilidad personal, lejos de la política de balones fuera (¿te acuerdas de Mourinho?).

5. Resalta la trascendencia de la experiencia práctica como factor primordial de aprendizaje.

6. Propugna una estrategia de mejora permanente para no repetir errores.

Así que Ferrer se lució, no solo con su tenís, sino también con sus declaraciones. Para encarar la misma idea con otra perspectiva podríamos echar mano de Albert Einstein, para quien era de locos hacer lo mismo y esperar distintos resultados.

Todo esto, para decir que en estos días de descanso te conviene echar la vista atrás para aprender de tus errores durante el curso. O simplemente de lo que necesitas mejorar. Y a no tardar mucho, porque si lo dejas para más adelante (ad calendas graeca (la expresión irónica de lo que nunca llega), estos nueve meses pasados se convertirán en un paisaje grisáceo en el que no distinguirás la gimnasia de la magnesia.

Quizá tengas la tentación de decir “¡Bah, ahora que he acabado, no me voy a poner a calentarme la cabeza…!”. Recordaré lo que dijo Vicente del Bosque cuando la selección se clasificó para la final de la Copa Confederaciones, tras ganar a Italia en semifinales. “Nos hemos equivocado" dijo sobre su planteamiento inicial. "Hemos tenido suerte en los penaltis, cuyos lanzadores los eligió Toni Grande, que estaba más reflexivo que yo”. ¿Cabe una actitud más reflexiva? ¿Más autocrítica y directa al grano?

En todo caso, no pierdas de vista que, si no sacas conclusiones, sí sacas una conclusión: que nada cambie; es decir, que las situaciones (y las tendencias) se mantengan (o se acentúen). Tú verás lo que eso significa en tu caso personal.

Rafael Nadal, saludado por los recogepelotas de Roland Garros (Reuters)
Pero si crees que tu trayectoria académica está abocada al cambio, vayamos a lo práctico. Intentaré ayudarte en tu autodiagnóstico del curso recién acabado con este simple pero representativo decálogo:

1. Olvídate de responsabilidades o culpas ajenas. Concéntrate en lo tuyo. Lo de los demás hay que conocerlo, pero no se cambia fácilmente. Así que sé eficiente y concéntrate en tus responsabilidades.

2. Cada día de clase empieza la noche anterior. ¿Te has cuidado físicamente? ¿Has hecho ejercicio? ¿Has dormido lo suficiente entre semana? ¿O has trasnochado día tras día? Si llegas a clase cansado, olvídate de tus superpoderes de concentración, porque no los tienes.

3. ¿Sintonizabas en clase o solías deambular por el espacio sideral? ¿Tomabas el aula como tu genuino lugar de trabajo o como un purgatorio en el que esperar el paraíso, la hora de salir? Quien no trabaja en clase tiene dos opciones: compensarlo con horas extras en casa, o ir malamente a trompicones y arriesgándose al fracaso. El aula es para ti lo como los estadios a los deportistas. Ahí no se va a vegetar.

4. ¿Has planificado tus sesiones de trabajo? ¿Has trabajado en casa con horario predefinido o según la inspiración del momento (esa que nunca llega cuando se la espera)? ¿Has cumplido con tus sesiones de estudio o has abandonado a la primera de cambio? ¿Has cortado con WhatsApp, Twitter, Tuenti, Facebook, Gmail… cuando trabajabas o te has dejado cazar en la trampa de la multitarea? En definitiva, la pregunta es: ¿te has tomado el trabajo en casa como se lo toman los profesionales de cualquier actividad o como alguien que disimula para que le dejen en paz y no le echen broncas?

5. ¿Has abordado los temas con un método de estudio o creías que con una miradita fugaz se te iban a quedar en la mente casi sin pensar, como en esas películas fantasiosas? Estudiar sin prelectura, lectura detenida, subrayado, síntesis, memorización profunda y repasos no es estudiar, es calentar la silla. Si tienes dudas sobre esto, no te preocupes. Desarrollaremos la metodología del estudio el curso que viene en el blog.

6. ¿Has dejado la preparación de trabajos y exámenes para el minuto 89 del partido? ¿Te has creído que hay exámenes lo bastante lejanos para no empezar a ir trabajándolos ya? Pues me temo que no. Como en tantas cosas de la vida, lo que todavía parece pronto acaba siendo tarde, si lo que uno quiere es hacer las cosas bien.

7. ¿Has cuidado especialmente las materias importantes? ¿Cuáles son? Aquí las tienes. Pero, además de esas, para ti son importantes las que se te den mal, las que lleves en clara tendencia descendente, al borde del aprobado o con esporádicos suspensos. Saber cuáles son requiere analizar tus resultados al menos en los dos últimos cursos. Simplemente analizar la tendencia de una materia trimestre a trimestre te da mucha más información de la que crees. Y no todo el mundo lo hace, curiosamente.

8. ¿Cómo vas en trabajos especiales, trabajos en equipo, fluidez con el inglés, investigaciones personales, presentaciones, intervenciones públicas? Son competencias  todas ellas con un elemento trascendental, la comunicación, que llegarán a ser imprescindibles, y como tales se te mostrarán cuando menos te lo esperes. Si no te esmeras ahora en desarrollarlas, cuando las eches de menos es probable que también sea tarde.

9. ¿Cuáles son tus principales influencias? Me refiero a los círculos de personas, intereses o actividades en los que te desenvuelves. Creo que es interesante que hagas una evaluación de su impacto en tu vida cotidiana. Si alguien o algo saca lo mejor de ti, persevera en ello. Si crees que no es así, al menos piénsatelo detenidamente. Estoy convencido de que tienes capacidad para dilucidarlo.

10. ¿Has creído que todos los esfuerzos los hacías por tus padres, por los profesores, por tu imagen personal? Creo que te vendría muy bien saber que tú eres el principal beneficiario de tus esfuerzos. Si pierdes eso de vista perderás motivación y, consecuentemente, capacidad de esfuerzo. Te volverás conformista, te valdrá con ir tirando y ello te dejará siempre al borde de los problemas.

Vas a estar previsiblemente 20 años estudiando. ¿No merece la pena darle unas cuantas vueltas a estos puntos? ¿O prefieres volver a empezar en septiembre como si nada hubiera pasado nada?

Empecé con una frase de David Ferrer y terminaré con otra de su rival en Roland Garros, Rafael Nadal: “Cuando voy a entrenarme no voy a entrenarme por entrenarme, sino con una meta. Hay cosas que no sé si podré hacer, pero de lo que sí estoy seguro es de que puedo intentarlo. El deporte sin metas es estúpido”.

Pues eso mismo cabe decir del estudio, querido estudiante.

 

Hay 4 Comentarios

Desde luego, la mejor forma de aprender es equivocándose. Si uno no se equivoca, es porque no está intentando aprender/mejorar.
Siempre digo a mis alumnos de matemáticas que es mejor un problema mal resuelto que un problema sin resolver.

Gracias, Carlos Arroyo, por tu sabiduría. Estos argumentos son de una gran validez para quienes hacemos labor de tutoría con nuestros alumnos. Siempre positivo y nunca negativo, algo que deberíamos aprender muchos que cada vez tenemos menos esperanzas de que la situación educativa cambia hacia objetivos centrados en los seres humanos.

Todo eso no sirve de nada si vas con los cazatalentos por un sueldo MILeurista y si llegas ya somos 26% de parados en Ex-paña

http://ernesto-consultoria.blogspot.com/2012/07/el-trabajo-aleinante.html

Muy buen artículo y tres grandes ejemplos de cómo llegar hasta las cotas más altas con humildad y trabajo. Este año, que dejo Bilbao para estudiar en Madrid, viviré en la nueva residencia universitaria llamada Neo Magna (http://bit.ly/rneomagna2 ). No hay mejor sitio, y eso facilita mucho las cosas. Tendré en cuenta sus pasos. ¡Saludos!

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Sobre el autor

Carlos Arroyo

ha navegado profesionalmente entre las cuatro paredes de un aula, la redacción de EL PAÍS y la dirección del Instituto Universitario de Posgrado. Esa travesía le ha convencido de que educar bien a los hijos es saldar buena parte de la deuda con la vida. Es autor de Libro de Estilo Universitario y diversos libros de ayuda al estudiante.

Web: www.ayudaalestudiante.com
Correo: arroyocarlos@ayudaalestudiante.com

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