Ayuda al Estudiante

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El ecosistema educativo tiene un triángulo esencial: estudiantes, padres y profesores. Lo demás es contexto. Si este se sitúa en el centro de gravedad, algo va mal. Los análisis sobre educación tienen un peligro casi invisible: la paralización fascinada por lo mal que estamos. Descalificar sin analizar es injusto y analizar sin proponer alternativas, estéril. Así que el propósito de este blog es claro: ayudar a estudiantes, padres y profesores a encontrar alternativas de mejora.

Pensadores, superhéroes y tecnólogos en las escuelas de Nueva York

Por: | 23 de enero de 2014

Infinity School NY

PROYECTO ESCUELA21 (III)

AUTOR INVITADO: ALFREDO HERNANDO, creador del proyecto escuela21.

Nueva York es de todos y de nadie. Está en el corazón de cada neoyorquino, pero dirige el pensamiento del mundo. No importa que no la conozcas, la has visto reflejada en tu calle y en cada tendencia que te sorprende. Porque Nueva York escribe las rutas de nuestro pensamiento. Es la ciudad en la mente del mundo. El cine, la música, los teatros, la historia, la industria, la tecnología... en pleno siglo XXI, el mundo aún pregunta a Nueva York cuál será el siguiente paso. Hasta esta musa de asfalto y de cristal vienen todos en busca de inspiración. Yo también.

Es primavera y me dirijo en metro al norte de Manhattan, hacia la esquina más alejada del centro de las finanzas. También voy en busca de pensamiento, de rutas que guíen el aprendizaje. Aquí las calles están tranquilas y los edificios no son de cristal. Son inmensas cajas cuadradas de ladrillo respirando a través de ventanucos. En su interior, las familias con menos recursos de toda la ciudad escenifican su propio mito. Más de un 40% de los adolescentes de estas calles no terminará los estudios obligatorios, muchos de ellos, latinos y afroamericanos. En el país del primer presidente negro, todavía miles de niños esperan el milagro de encontrar sus propios superpoderes. Una gran mayoría son latinos y afroamericanos.

Pensar para aprender

En el Infinity Middle and Elementary School, Lauren Katz me espera impaciente. Tiene mucho que contarme. Es la coordinadora de comunicación de los centros KIPP en Nueva York. En el auditorio de la escuela ha comenzado la ceremonia de graduación de los mayores. Este año todos han superado las pruebas estatales. Es un enorme logro del que alumnos y profesores se sienten muy orgullosos. Muchos ingresarán en un College y otros cuantos directamente en la Universidad. Aquí las datos estadísticos más deprimentes no se cumplen. En este curso han batido sus mejores marcas. Compruébalo en este dossier. Mientras tanto la banda de la escuela desafina como puede.

En este barrio que se aleja de la imagen más turística de Nueva York, acudir a una escuela en vez de otra te puede cambiar la vida. Por eso todos los alumnos asisten a la ceremonia de la graduación, porque quieren aplaudir el logro de sus compañeros. El premio de los mayores es el refuerzo de los pequeños, ellos también podrán conseguirlo llegado el día.

En una escuela KIPP, el futuro espera a todos por igual. Suspender no es una opción. Se aprende cuando se guía el pensamiento del modo adecuado, gracias a las rutas que llegan hasta el destino del conocimiento sin perderse. En esta escuela te enseñan a programar tu propio GPS, el camino que elijan tus pensamientos te hace más inteligente.

 

Las escuelas KIPP son una gran red de conocimiento que se distribuye por todo Estados Unidos. Trabajan para aquellos que no podrían obtener el graduado si no fuera por una educación diferente. Esta educación consiste en aprender a aprender. Una escuela KIPP destaca por el plan de formación a sus profesores, por el seguimiento y la relación especial que establecen con las familias y por una serie de elementos que hacen de la convivencia un impulsor del pensamiento y no un obstáculo.

Sin embargo, entre todos estos factores, la piedra angular que los sostiene es una gradual y sistemática guía para ayudar a los alumnos a pensar. Pensar del mejor modo y en todo momento, pero siempre en comunidad, ayudados por el profesor, ayudados por los alumnos y ayudados por la visualización y la representación del pensamiento a través de múltiples lenguajes. Aprender a pensar para pensar mejor aprendiendo. Pensar es guiar del mejor modo posible la inteligencia de cada cual.

“¿En que te basas para defender ese argumento? ¿Cuáles son tus pruebas?”, le dice un alumno a otro. Nos hemos colado en la clase de español y el lenguaje del pensamiento regula las conversaciones. “¿Cómo deducís la regla gramatical? ¿Qué ejemplos podríais mostrarme para defender vuestra postura?”, dice la profesora en voz alta. Nunca había visto pensar de un modo tan ordenado para aprender español. “Representad la regla en vuestra hoja de pensamiento mostrando en cada paso las pruebas que habéis analizado” manda la profesora. Con los ojos como platos miro a Lauren que sonríe. “Believe it and model it” me dice. He visto esta escena en cada aula que he visitado, ya fuera Matemáticas o Educación Física. Realmente, el pensamiento regula el aprendizaje.

Estanterías de la Brooklyn Superhero Supply
La escuela de los superhéroes

Estoy en la tienda de Suministros para Superhéroes de Brooklyn. La única tienda del mundo en la que puedes consultar el mapa que señala las guaridas secretas de los peores supervillanos de la historia y después, terminar los deberes en su trastienda.

Un cañón de aire, un láser de partículas, el kit básico para crear tu identidad secreta, ventosas trepaedificios –“la solución definitiva para los superhéroes que no pueden volar”-–, un inductor de truenos, una pistola de protones, pirañas cibernéticas, la sopa de la omnipotencia en lata, aletas –“los mejores pies de agua para la vigilancia subacuática”–, guantes mutantes, fluido para clonar –que, de funcionar, imagino que solo tendrás que comprarlo en una ocasión–, antifaces, capas de todo tipo de largos y cortes –siguiendo las tendencias de esta temporada–, muñequeras metálicas, esposas, gafas de rayos X... y, en la sección de químicos, antimateria, antigravedad, una botella de caos e incluso Kriptonita. Todo esto y mucho más se expone en las estanterías de esta tienda.

En el único lugar del mundo donde los superhéroes hacen sus compras imprescindibles, en la tienda donde los X-Men tienen descuento como organización, decenas de niños acuden a participar en un programa único de tutorización personalizada durante todo el día. Voluntarios de todas las edades tienen una cita con aprendices, uno por uno, para completar juntos las tareas de la escuela. Aquí aprenden a escribir su propia novela o a descubrir cuáles son sus talentos: esto es, sus superpoderes.

Absorto en el ambiente mágico de esta singular tienda-escuela, me pregunto cuáles serán los superpoderes de su creador. El proyecto de superhéroes se apoyó en las teorías del aprendizaje por descubrimiento y en las principales investigaciones sobre el juego y el aprendizaje. En la experiencia de Dave Eggs se basaron en un modelo de tutorización personal que ha ayudado a miles de niños a terminar sus estudios y sacar lo mejor de sí mismos.

El proyecto educativo 826Valencia rompió con el modelo común de apoyo para los deberes. El aprendizaje cooperativo fue la palanca de cambio para tomar decisiones fundamentadas y crear un proyecto exitoso. En esta escuela de piratas, cuando se inician procesos de atención personalizada, se entabla una relación más cercana con el voluntario como acompañante. Este no trata de suministrar constantemente información, sino que asesora, colabora para definir metas personales, cumplir objetivos, desarrollar proyectos o incluso enseñar al niño a enseñar, porque quizás, él mismo será profesor de sus compañeros.

Proyectos para resetear las escuelas

Al visitar un instituto de la iniciativa New Tech Network, no sabrás con seguridad si te encuentras en una escuela o te has equivocado y te han trasladado a Silicon Valley, en la otra punta del país, de costa a costa. Si tratas de buscar a un profesor que te acompañe te será difícil localizarlo, todos están embarcados en algún proyecto asesorando a sus estudiantes. Más que un profesor, serán los alumnos los que te cuenten a qué se dedican, ya que gran parte de su trabajo lo deciden ellos mismos con arreglo a sus intereses. Al contrario de lo que nos tienen acostumbrados, no es nada fácil librarse de un adolescente cuando trabaja en un proyecto que conecta con sus sueños y preferencias. Te lo quiere contar todo.

Sin embargo, por muchas explicaciones que recibas, no saldrás de tu asombro al averiguar, por ejemplo, para qué sirve el robot que se mueve sobre cuatro ruedas y que con aire divertido y patoso, sigue una línea amarilla pintada en el suelo arrastrando unos troncos de madera. Imagino que lo normal es quedarse mirando sin pestañear delante de un gran mural lleno de códigos QR, ilustraciones plásticas, fotocopias a partir de vídeos de Youtube, y algunas tabletas y textos, sobre el que trabajan varios grupos de alumnos.

Todo obedece a algún orden que no comprendes. El desorganizado material –u organizado, quién sabe– luce imponente bajo un rótulo de grandes letras que dice Transmedia Magazine. Por lo que puedes escuchar, un periodista de un conocido periódico local les ayuda en el proceso. Palabras como Twitter y massmedia se cruzan en el diálogo.

Si el alumno se bloquea, puede salir del centro y entrar de nuevo. En esta escuela21, decidieron resetear su proyecto para rediseñar la educación que construían. Como si de un modelo de escuela start-up se tratase, pivotaron sobre el modelo de aprendizaje basado en proyectos y decidieron hacer un Control+Alt+Suprimir, sobre todo, fuera mental o metodológico.

De un lado a otro de la escuela puede verse a alumnos y profesores creando y compartiendo trabajo por igual. Si no fuera por la diferencia de edad, sería difícil adivinar quién es quién. Atendiendo solo a su comportamiento es casi imposible distinguirles. Todos se muestran igual de motivados y activos en el desarrollo de los proyectos.

Así pues, no es necesario que uno busque carteles en las paredes para ver proyectos pasados. Muchas de ellas son transparentes y la mayoría de los espacios se encuentran con las puertas abiertas. En cualquier caso, qué sentido tendría buscar en carteles cuando todo lo que te rodea está lleno de proyectos en pleno proceso de creación. La escuela es un centro vivo que rebosa realidad.

Paradójicamente, la generación de proyectos con la consecuente globalización de las materias en áreas, es el mejor camino para lograr la personalización del aprendizaje. Con objeto de ofrecer una atención más cercana a cada alumno, hay que ser capaces de generar proyectos más globales. Proyectos versátiles que admiten variedad en los niveles de dificultad y evaluación, al tiempo que no tienen un única solución, sino que pueden personalizarse a partir de los intereses de los alumnos que los protagonizan.

Gran parte del proceso de aprendizaje de estos proyectos, se personaliza de acuerdo a los intereses del grupo de alumnos que lo desarrolla. De este modo, se logra una mayor grado de implicación en la tarea y un aumento de la vinculación en el propio proceso de aprendizaje, con el convencimiento de que se puede disfrutar aprendiendo incluso, cuando implica errar y esforzarse. La metodología del aprendizaje basado en proyectos es un eje vertebrador de toda escuela21. A lo largo y ancho del mundo, iniciativas de escuelas como Big Picture Learning, New Tech Network, Envision Education, Studio Schoolx Network o High Tech High dan buena prueba de este método.

Quest to Learn, Innovative Manhattan Charter School y iZone 360

Entender el potencial educativo de la tecnología ha revolucionado los modos de cientos de escuelas en todo Estados Unidos. La red de centros Quest to Learn trabaja con diseñadores de videojuegos para crear contenido en forma de proyectos mediados con la tecnología. En esta iniciativa, el currículo se convierte se define en misiones y fases que los alumnos completan logrando insignias por sus logros. Cada enseñanza mínima es digamos, una pantalla, una fase, y permite a los alumnos alcanzar los objetivos curriculares en un modelo de roles donde juegan con vidas y otros elementos a ser científicos, matemáticos, escritores, investigadores, artistas y otra serie de personajes.

Por otro parte la red de centros Knuskap con sede en Suecia y escuelas en todo el mundo, como el Innovative Manhattan Charter School, ha creado un modelo digital de todo el currículo obligatorio, organizando el contenido en steps (pasos), unidades de contenido con sentido en sí mismas, graduales, breves y escalonadas, que permite a los alumnos elegir cuándo, cómo y qué aprender en cada momento, y cuándo y cómo mostrar que aprenden.

El Departamento de Educación del Estado de Nueva York ha unido este modelo a la grabación de clases de profesores y ha creado el programa iZone 360. Un espacio digital accesible a cualquier alumno de secundaria desde cualquier ordenador en el que puede estudiar el currículo al completo de forma totalmente autónoma y presentarse a los exámenes, mostrando los progresos realizados en la plataforma, en su escuela de referencia.

El potencial de la tecnología entendida bajo el prisma de una educación más personalizada define a las escuelas21 de todo el mundo.

 

NOTA SOBRE EL AUTOR INVITADO

Alfredo Hernando (@alfredohernando) es el creador del proyecto escuela21, un viaje por todo el mundo en busca de proyectos interesantes, creativos y que estén promoviendo la mejora de la educación. 

Este es su tercer artículo aquí. El primero fue el de presentación del proyecto para los lectores del blog: escuela21, un mundo para reinventar el colegio, el 28 de marzo de 2013. El segundo fue el pasado 13 de junio de 2013: Compartir expreriencias y proyectos es clave para el progreso de la educación.

En abril de 2014 publicará el libro La revolución de las escuelas21 en la editorial Tekman Books. 

Hay 2 Comentarios

La verdad es que en el colegio los niños ni piensan ni razonan demasiado. Se les da el temario, lo memorizan y lo olvidan.

Como profesor de matemáticas, intento que comprendan el porqué de las operaciones lógicas/matemáticas que realizan. A la mayoría no les gusta esto puesto que es más fácil resolver los problemas metódicamente, pero yo no me rindo.

De entre todas las organizaciones posibles, la distribución de los alumnos en grupos estables e independientes y el reparto del tiempo en sesiones de una hora es la más extendida y, aparentemente, la que mejor funciona. También es la única que conocemos, por lo que nos resulta difícil concebir o desenvolvernos fuera de ella. Sin embargo hay otras.

Por ejemplo, imaginemos que en una escuela, además de aulas, hubiera otro tipo de espacios: talleres, patios, porches cubiertos, rincones y otros lugares donde encontrarse. Imaginemos también que, en algún momento del día, la circulación por estos espacios fuera libre; es decir, que cada cual pudiera decidir dónde quería ir según lo que se estuviera haciendo en cada uno de estos lugares: construir, leer, hablar en inglés, ensayar una obra de teatro, escribir cuentos, resolver acertijos matemáticos o cualquier otra actividad que se hubiera considerado necesaria dentro de un diseño educativo.

Cada uno de estos lugares y actividades estaría atendido por uno o más tutores, que no solo serían profesores, sino también alumnos (los más mayores, los que ya podían enseñar lo que ellos habían aprendido) y otras personas (padres, abuelos, vecinos, amigos, tíos) que estuvieran dispuestas a colaborar y asumieran este compromiso.

Esta manera de proceder no impide seguir manteniendo las clases y grupos convencionales, ya que una forma de organización no es incompatible con la otra. Es más, ambas se refuerzan y se complementan.

http://www.otraspoliticas.com/educacion/sobre-tiempos-y-espacios

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Sobre el autor

Carlos Arroyo

ha navegado profesionalmente entre las cuatro paredes de un aula, la redacción de EL PAÍS y la dirección del Instituto Universitario de Posgrado. Esa travesía le ha convencido de que educar bien a los hijos es saldar buena parte de la deuda con la vida. Es autor de Libro de Estilo Universitario y diversos libros de ayuda al estudiante.

Web: www.ayudaalestudiante.com
Correo: arroyocarlos@ayudaalestudiante.com

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