Ayuda al Estudiante

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El ecosistema educativo tiene un triángulo esencial: estudiantes, padres y profesores. Lo demás es contexto. Si este se sitúa en el centro de gravedad, algo va mal. Los análisis sobre educación tienen un peligro casi invisible: la paralización fascinada por lo mal que estamos. Descalificar sin analizar es injusto y analizar sin proponer alternativas, estéril. Así que el propósito de este blog es claro: ayudar a estudiantes, padres y profesores a encontrar alternativas de mejora.

Aprovechar o no 20.000 horas de clase, esa es la cuestión

Por: | 17 de febrero de 2014

Alumnos en clase 2

EL MÉTODO DE ESTUDIO II

Un buen método de estudio no es la panacea universal, pero ayuda a aprender sólidamente, da una enorme confianza en sí mismo y pone al alcance de la mano el éxito académico. No es poco, ya que el propósito de esta serie no es cambiar el mundo, ni siquiera el sistema educativo: solo ayudar directamente a los estudiantes, más allá de que tengan buenos o malos profesores, fabulosos o pésimos centros escolares, excelentes o mediocres historiales académicos, mucha o ninguna afición al estudio, alguna o poca habilidad en técnicas de trabajo intelectual.

Mi objetivo es dar orientaciones para que los estudiantes mejoren su forma de estudiar. Algo personal, ni más ni menos. Así que no me centro en cómo deberían ser las cosas en el universo educativo, sino en qué puede hacer un estudiante para mejorar él. Si esperamos a que las cosas vengan en nuestra ayuda, mejor esperar sentados, así que, retorciendo un poquito las famosas palabras de John F. Kennedy (“No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por tu país”), no hablaré de lo que los demás pueden hacer por ti, sino de lo que tú puedes hacer por ti mismo.

A los estudiantes me dirijo directamente para deciros que, aunque estoy seguro de que seguir estas recomendaciones os dará buenos resultados, eso no impide que haya más de una manera de hacer las cosas bien (y seguramente, más de un motivo por el que hacéis regular esto o aquello). No es que esto del método sea una regla de tres, pero os digo con sinceridad que, si yo fuera el destinatario de estas pautas, me entregaría a ellas con los ojos cerrados.

En tu vida de estudiante hay algo más que el método de estudio, pero ahora lo analizaré con un enfoque restrictivo. Para que lo entiendas, qué deberías hacer con el tema X de la asignatura Y del curso Z desde un poco antes de verlo en clase hasta después de examinarte de él. En el proceso intervienen asuntos importantes, como la motivación o la procrastinación, entre otros, pero no los tocaremos monográficamente, solo al paso.

Pasemos ahora al primer gran tema de todo método de estudio, el gran escenario en la vida del estudiante, un escenario en el que probablemente acabes pasando más de 20.000 horas a lo largo de tu vida: el aula.

Hagamos números por aproximación

Veámoslo por días laborables: 24 horas menos 8 de cama, 2 de alimentación y cuidados variados, y quizá 1 de desplazamientos. Quedan 13 horas útiles. De ellas, 6 de clase. 46% del tiempo disponible.

Veámoslo por cursos: al menos 1.000 horas de clase.

Veámoslo por años, recordando los 15 años calculados aquí por Mariano Fernández Enguita, y añadamos 4 o 5 de universidad: unos 20 años. Dejando a un lado la variabilidad de las situaciones y el inevitable margen de error, la conclusión es que pasar 20.000 horas en un aula es para tomárselas muy en serio. Aprovecharlas o no aprovecharlas, esa es la cuestión.

¿Qué actitud debes tener en clase?

Muchas cosas ajenas a ti podrían mejorar en el aula. Pero, en lo que te corresponde personalmente, y para darle a tu trabajo la importancia que merece, tu actitud personal debería ser:

- Positiva. Debes ser consciente de que en clase vas a sacar beneficios personales, aunque en algunos momentos te cueste hacer el esfuerzo.

- Responsable. No necesitas que nadie te recuerde dónde estás, te vigile ni te coaccione. Tú te autocontrolas y estás al mando de tu actitud y tu conducta.

- Proactiva. Estás decidido a sacar el máximo, así que atiendes, participas y consultas.

Concentración¿En qué te beneficia atender en clase?

1. Aprendes más (y más eficazmente). El aprendizaje que implica varios sentidos (y, a veces, acción) es más vivo, intenso y eficaz que el que solo se basa en la lectura de materiales. En clase se escucha, se ve, se hace y se interactúa, factores todos ellos que te ayudan a aprender.

2. Tienes a un especialista a tu disposición para resolver dudas y dificultades. En casa no es habitual.

3. Aprendes cosas que quizá no vuelvan a estar a tu alcance en mucho tiempo (o nunca). No todas, pero algunas clases desaprovechadas son oportunidades perdidas.

4. Te automotivas, como consecuencia retroalimentada por tu actitud positiva y proactiva. Ya que no siempre hay motivación externa, la automotivación es esencial para obtener buenos resultados.

5. Te entrenas para un futuro profesional en el que probablemente pasarás horas y horas escuchando explicaciones sobre cosas que ignoras.

6. Necesitas trabajar menos horas en casa. Una buena pauta, a partir de los 15-16 años, es trabajar en casa aproximadamente la mitad de las horas que en clase (en cómputo semanal, 15-18 horas). Obviamente, si no rindes en clase, una de dos: o lo suples en casa o empeoran tus resultados. Muchas alternativas no hay.

¿Cómo puedes sacar el máximo partido a tus clases?

1. Empieza la preparación antes de la clase. Un par de días antes de iniciar cada tema, una mirada rápida y una lectura superficial (índice, apartados, principales conceptos, tratamiento gráfico, contenidos necesarios de anteriores unidades). Solo media hora para saber de qué va la película.

2. Si puedes, elige un sitio delantero y lo más pacífico posible. Cerca del profesor y lejos del bullicio captarás los matices de las explicaciones y eso te ayudará a asimilar los contenidos. El oído y la vista se refuerzan mutuamente y, si uno de ellos tiene dificultades, el otro se resiente y tu concentración se evapora.

3. Sé puntual y súbete al tren antes de que inicie el viaje. Si te enganchas en condiciones desde el inicio, asimilarás el tema. Si te desenganchas, te costará mucho subir al tren a medio viaje, te perderás contenidos relevantes y te sentirás arrastrado por una dinámica de descuelgue.

4. No te bajes del tren en marcha charlando con los compañeros. Es un gran error que te perjudica a ti (y a ellos), por lo que te pierdes y por la dificultad de reconectar.

5. Inspírate en los buenos estudiantes y acércate a ellos. Obsérvalos, aprende imitándolos en lo que más te guste. Si a ellos le va bien, es por algún motivo, y tú puedes sacar beneficios. Aprende a diferenciar a los alumnos ejemplares de los simplemente populares, aunque eso requiera cierta autonomía para desmarcarse de la masa.

6. Intenta mantener una actitud positiva hacia la materia, hacia los contenidos y hacia el profesor, porque eso refuerza tu capacidad de atención y concentración. Por el contrario, una actitud negativa te bloquea la mente y no te deja aprender en condiciones.

Charla sobre la universidad
7. Sé proactivo.
Ve a clase a trabajar, no a estar; a escuchar, no a oír; a ver, no a mirar; a participar, no a ocupar el pupitre; a anotar, no a garabatear; a pensar en lo que sucede en el aula, no en lo que pasa fuera. La proactividad es dar pasos adelante en lugar de quedarse esperando. La consecuencia es doble. En primer lugar, intensifica y centra tu atención, por lo que asimilas mejor. En segundo lugar, te permite dar una imagen positiva al profesor, lo que a la larga influye en tu evaluación.

8. Extrema la atención a los encargos y las pistas. Si la atención debe ser intensa en las explicaciones, aún más debe serlo cuando el profesor encarga tareas, anuncia exámenes o da pistas sobre qué es lo importante y qué no lo es tanto. Todo lo que se refiera a tareas y fechas o contenido de los exámenes es esencial. No basta oírlo: anótalo.

9. Conoce el estilo del profesor y sacas conclusiones prácticas. ¿Tiende a lo teórico o le gustan los ejercicios y las actividades? ¿Es relajado o tenso? ¿Exigente o tolerante con los errores? ¿Dialogante o distante? ¿Dice esto con el mismo tono de siempre o cambia para subrayar su importancia? En fin, el catálogo de opciones es largo, pero cuanto mejor lo conozcas, mejor podrás adaptarte a su clase y sacar partido de ella. Hacer un esfuerzo por conocer su psicología y  estilo didáctico es inteligente por tu parte.

10. El trabajo de clase no acaba en clase, sino que exige que vayas trabajando los temas en casa al poco tiempo. Cuando los tienes frescos, te será incomparablemente más fácil dominarlos, aplicarlos y memorizarlos. Si dejas que pase el tiempo, la huella en tu memoria se habrá fosilizado.

¿Cómo puedes ayudar a tu mente a atender mejor?

Cinco estrategias mentales te ayudarán a concentrarte, comprender y retener las explicaciones.

1. Céntrate. Aleja de inmediato cualquier fuente de distracción. En general, las físicas son más fáciles de apartar. Las mentales, no tanto. Si es necesario, anota pensamientos y preocupaciones en la agenda y olvídalos hasta que puedas volver a ellos. La idea es sacar las preocupaciones de la mente y dejarlas temporalmente congeladas en el papel.

2. Adivina. Además de entender cada explicación, trata de adivinar lo que está a punto de llegar (basándote en lo anterior). Esboza lo que viene, alégrate si aciertas, sorpréndete si fallas, e intenta alcanzar una cierta implicación emocional.

3. Hazte eco. Acostúmbrate a repetir interiormente lo que acabas de escuchar, crea una especie de resonancia o eco. Deja que las ideas queden flotando y dando vueltas en tu mente, no las expulses demasiado pronto.

4. Relaciona. Establece relaciones y asociaciones entre lo que escuchas y lo que ya sabes. A medida que relacionas ideas, vas tejiendo una telaraña mental que te protege de los olvidos.

5. Anota. Toma apuntes, aunque no sea obligatorio. Pero con interés, no en piloto automático. Comprender algo porque tienes que escribirlo es una de las mejores formas de concentrarse. 

A menudo, los estudiantes sois conscientes de la necesidad de cambiar de actitud en clase, pero, en lugar de asumir de inmediato esta responsabilidad, lo dejáis para más adelante (traducido, nunca jamás). Respondería con una frase una pizca escandalosa: es mejor un desastre que un mal hábito. Porque el desastre ocurre una sola vez, y sus consecuencias se pueden subsanar, pero el mal hábito es una conducta acumulativa, que va depositando capas y capas geológicas que ponte tú a cambiarlas cuando pase el tiempo. Te lo diré de otro modo: si te comprometes a centrarte en clase, pero más adelante, en realidad te estás comprometiendo a consolidar un hábito: no centrarte. 

Acabo con otro argumento que he oído incluso a personas a las que aprecio y respeto mucho. “Tal profesor no merece mi esfuerzo, por eso no quiero trabajar en su asignatura”. Es una idea emocionalmente comprensible, pero que no resiste bien el análisis lógico, porque el esfuerzo de un estudiante en clase no va dirigido en esencia al profesor (aunque este pueda disfrutarlo), sino al propio estudiante.

El mismo que, como tú, quizá pase unas 20.000 horas en el aula. O algunas más.

 

Los artículos sobre el método de estudio son

1. El método de estudio: pínchalo en tu tablón de corcho.

2. Aprovechar o no 20.000 horas de clase, esa es la cuestión.

3. ¿Tomar apuntes o copiarle al profesor hasta los estornudos?

4. Conoce a tu profesor como a ti mismo (o casi). 

5. ¿En tu habitación o en la mía?

6. El horario de estudio como antídoto de la desmotivación.

7. Tres maneras de leer para estudiar mejor.

8. El subrayado, un arte en el que menos es más.

9. En síntesis, tu documento personal de estudio.

10. El sobresaliente te espera entre mapas, esquemas y resúmenes.

11. La memorización y la "burocracia del aprobado".

12. El repaso, una herramienta definitiva contra el olvido. 

13. Los exámenes en 40 pautas.

 

Hay 9 Comentarios

Son buenos consejos, pero es duro para los niños estar tantas horas estudiando. En el colegio tiene que haber otro tipo de actividades en las que aprendan también a sociabilizarse, compartir, etc.
https://www.problemasyecuaciones.com/

No estoy en contra en ninguno de los puntos, pero los niños prefieren divertirse antes que ir al colegio. Pienso que podrían reducirse las horas lectivas en los primeros años ya que la mayoría de las horas no las aprovechan por ser demasiadas. Cuando crezcan ya tendrán tiempo de aprender más.

Estimado Enrique, Claro que las hay y muchas de ellas muy interesantes y dignas de ser tomadas en cuenta y puestas en práctica, ¿quién lo duda?. En la primera parte de mi intervención me refería a los defensores de "una enseñanza para cada alumno" que es la demagogia más grande que he oído en mi vida. Flexibilizar el currículo es de lo más sensato que se puede decir. En la segunda parte pretendía exagerar la cuestión con un propósito evidente, desmarcarme de la pedagogía como ciencia (por llamarla de alguna forma) que todo lo fagocita y que es como un edificio hueco con las paredes brillantes y asusencia de contenidos. No obstante, le agradezco su tono, y bienvenido sea todo aquéllo que tiende a mejorar nuestro quehacer sin caer en el buenismo y las ideas preconcebidas de los izquierdosos anclados en el igualitarismo falso. Que conste que soy de izquierdas, pero de una izquierda que propugnaba la asunción de responsabilidades y del esfuerzo personal por sacar lo mejor de cada uno. Detrás de muchos discursos solidarios se esconde la tentación católica de ayudar al necesitado y no porque esto esté mal, sino porque nos pone en una situación de superioridad que halaga nuestros egos. Bueno, es muy largo para escribirlo aquí y quizás quede deslavazado.

Estimado jabónserrano, entre el extremo que describe y la situación actual hay muchas alternativas intermedias. Por ejemplo, utilizar los tiempos y los espacios de otra manera
http://www.otraspoliticas.com/educacion/sobre-tiempos-y-espacios
o flexibilizar los currículos
http://www.otraspoliticas.com/educacion/piratas
y muchas otras que se describen en este blog
http://www.otraspoliticas.com/section/educacion

ESalvador, cada persona es un mundo, claro. ¿Hacemos un plan para cada uno? ¿Les ponemos un profesor para cada una de las materias que cada alumno quiera estudiar?. Por supuesto, profesor por alumno. Y claro eso pagado con impuestos de todos. Probablemente algunos no saben hacer números de cuánto costaría esto.Es fácil calcularlo si se para uno a hacerlo. Por el amor de Dios, dejen ya la manida atención a la diversidad. Con 30 alumnos por clase, 5 grupos a cargo e interés tan variopinto, quiero que algún sabio de estos que pululan por estas páginas me indique cómo lo hace. Pero por favor, que no me cuenten lo evidente, eso lo sabemos todos, que hay varios grupos de personas y que nuestras explicaciones tienen distintos niveles para que cada uno se enganche es natural, lo hace hasta el peor. Lo otro es pura palabrería. Daría no sé qué porque hubiera dos tipos de enseñanza, la que propugna desde estas páginas tiempos difíciles y otros y la que propugnamos otros. Ni siquiera pretendo establecer comparaciones, ni ránkings, ni nada, solo que ellos trabajaran a su forma y nosotros a la nuestra. Ellos tendrían su "cilentela" y nosotros "la nuestra". Ni ellos tendrían que soportar nuestros arcaicos métodos que tanto les molestan, ni nosotros su adoctrinamiento que tanto daño nos hace. La falta de pedagogía de los que queremos enseñar cosas vs los que tienen todos los métodos para enseñar, pero no saben qué. Pido que quien lea esto no se tome la cosa de manera literal, claro. Es una hipérbole.Todos felices. Desgraciademente es imposible.

No se puede hacer un mejor resumen. Si eso fuera cumplido en un 50%, incluso con el peor profesor del mundo, saldrían unos alumnos formidables. Estoy de acuerdo hasta en las comas. Un saludo

La organización escolar actual parte de dos premisas: la distribución de los alumnos en cursos según su edad y la parcelación de los saberes en asignaturas, cuyos contenidos se establecen de antemano y se secuencian según su dificultad, de manera que a cada curso, a cada edad, le corresponden unos contenidos determinados.
Se concibe el aprendizaje como una acumulación de conocimientos, como una sucesión de informaciones y destrezas que hay que adquirir en un orden preciso, siendo necesarios los anteriores para adquirir los siguientes. Y se da por sentado que personas de la misma edad tienen capacidades similares y una maduración parecida.
Con estos criterios se reparten las 20000 horas del artículo. El resultado, la eficacia y la eficiencia de todo ello es sobradamente conocido

La cuestión es ¿por qué nos hacen estudiar tantas chorradas que después en la vida real no nos sirven para nada? http://xurl.es/9ik46

La docencia es una de las profesiones que en la mayoría de casos, responde a una vocación personal que tira por encima de salarios y prebendas.
Porque la acción de la enseñanza va directamente orientada hacia el beneficio de personas en crecimiento, que son como campos de cultivo.
Depende de como sea el trabajo de la persona docente, para que la mayoría de los alumnos aprovechen de por vida o se les escape el tiempo, perdidos en la nada.
El profesorado es personal especializado, que de continuo se recicla y pone al día.
Sin perder de vista los alumnos y las alumnas.
Para encontrar la dosis precisa, con la que administrar la enseñanza según sea el nivel y la capacidad de los estudiantes.
Adecuándose al ritmo que puedan asumir las personas en crecimiento.
Que sería siempre un éxito, si el profesorado pudiera trabajar en función de sus necesidades educativas.
Como capitanes de barcos, comandando una tripulación que ha de trabajar siempre a son de mar.
Para gobernar la nave, y mantener el rumbo.
Para llegar a puerto.
Con el menor daño posible.

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Sobre el autor

Carlos Arroyo

ha navegado profesionalmente entre las cuatro paredes de un aula, la redacción de EL PAÍS y la dirección del Instituto Universitario de Posgrado. Esa travesía le ha convencido de que educar bien a los hijos es saldar buena parte de la deuda con la vida. Es autor de Libro de Estilo Universitario y diversos libros de ayuda al estudiante.

Web: www.ayudaalestudiante.com
Correo: arroyocarlos@ayudaalestudiante.com

Libros

Soy estudiante y necesito ayuda

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