La hora de los ligeros

Por: | 25 de diciembre de 2013

Al término de la pasada temporada, el delantero Mario Gómez abandonó el Bayern Múnich rumbo a Italia, fichado por la Fiorentina. Días antes de su despedida, declaró que no se marchaba por razones económicas. Simplemente deseaba pasar más tiempo sobre el césped del terreno de juego que en el banquillo de los suplentes. Tenía la certeza de que en el Bayern lo esperaba este segundo destino.

A su juicio, el equipo bávaro se ha propuesto favorecer en adelante un estilo de fútbol que hace superfluos los servicios de un jugador de sus características. El Bayern había anunciado, además, la contratación de un entrenador, Pep Guardiola, partidario de los jugadores ágiles, ligeros, más bien bajos, muy a propósito para la posesión de la pelota y el dominio del centro del campo.

Mario Gómez no pertenece a dicha especie de futbolistas. Mide 1,89 m, pesa casi noventa kilos y es un delantero centro a la vieja usanza, con todas sus cualidades y su enorme potencia física orientadas al cumplimiento de una función primordial: rematar los balones que le lleguen. Un 9 demasiado estático para un colectivo que, bien porque no ceja en la presión, bien porque se consagra a la posesión de la pelota y ataca desde lejos, permanece en constante movimiento. Prefirió ganar menos dinero, pero ser titular.

La combinación de la rapidez, la multifuncionalidad del jugador y una técnica prodigiosa son ingredientes esenciales de lo que ahora mismo se entiende en Europa por fútbol moderno de alto nivel. El auge del futbolista habilidoso, pieza necesaria de un engranaje que evoluciona sobre el campo con la coordinación y el automatismo de una coreografía, ya era visible en España hace bastantes años, llevado en numerosas ocasiones a cimas de perfección por el FC Barcelona, el equipo que ha servido y quizá todavía sirve de modelo a tantos otros en los países europeos. No es insólito que un futbolista actual corra más de 11 kilómetros en el transcurso de un partido. Mira uno imágenes en blanco y negro de algún encuentro de los viejos tiempos y hay momentos en que, por contraste, parece que se jugaba andando.

En la Bundesliga, la presencia numerosa de jugadores dotados para esta forma acelerada de juego es reciente, empieza a dar frutos y es posible que domine el fútbol alemán durante largo tiempo. Es, sobre todo, la abundancia de jóvenes estrellas lo que llama la atención y permite confirmar la llegada al fútbol profesional alemán de una generación nueva de deportistas llamados a hacer historia.

La lista es larga: Marco Reus, Mario Götze, Ilkay Gündogan, Julian Draxler, Maximiliam Arnold y tantos otros vinculados por un similar espíritu ofensivo y una especial inteligencia para conducir el juego y hallar a cada instante soluciones eficaces a los distintos lances. ¿Son centrocampistas? ¿Son delanteros? Es perceptible el esfuerzo de la prensa deportiva alemana por encontrarles un apelativo justo: falso 9, centrocampista ofensivo, semidelantero...

A la hora de hacerles alguna objeción, suele mencionarse su limitada capacidad para rematar de cabeza. Más fácil es verlos meterse a fuerza de pases, fintas y regates con el balón en la portería del rival que hacer gol de un cabezazo. Este déficit aparente lo compensan con una portentosa paleta de cualidades. Lo mismo meten goles que los propician. Y no pocos de ellos son, además, expertos en el lanzamiento de tiros libres.

Viendo imágenes de antiguos partidos de fútbol, se comprende que estos jugadores actuales, finos de cuerpo, hábiles y veloces, no habrían podido prosperar ni tan siquiera conservar la integridad física en el choque con aquellas aguerridas y a menudo brutales defensas de otros tiempos. Hoy están más protegidos por los árbitros. Ganan los espectadores y gana el espectáculo.

No está del todo claro si estos jugadores que llaman ligeros son la consecuencia natural de un manera específica de practicar el fútbol, con mucho toque de balón, velocidad y cambio de posiciones, o si es el estilo el que nace de ellos. No faltan, como el seleccionar nacional Löw o el exjugador internacional Rudi Völler, quienes los creen compatibles con la presencia complementaria en el centro del ataque de un rematador nato. El propio Guardiola utiliza a menudo al croata Mario Mandzukic y no con malos resultados. Sería poco sensato aferrarse a una sola táctica pudiendo sorprender al adversario con otras variantes estratégicas para las que se dispone de hombres adecuados.

Hay 5 Comentarios

Señor Alberto. Tengo una pregunta para usted. ¿Qué significa exactamente tener una fundamentación estratégica clara en fútol?. Yo creo que usted es Lillo, o Valdano. Habla mucho acerca de todo pero no se refiere a nada en concreto. Yo creo, y corríjame si me equivoco, que en fútbol la regla básica (o idea fundamental como usted dice de como se obtiene la victoria) es marcar más goles que el contrario para ganar el partido. Por tanto, la idea, es hacer todo lo posifle para ganar. Además, le doy la alineación de la selección alemana de la final del mundial de 1990: Bodo Illgner, Andreas Brehme, Jürgen Kohler, Klaus Augenthaler, Guido Buchwald, Thomas Berthold, Pierre Littbarski, Thomas Hassler, Lothar Matthäus, Rudi Völler y Jürgen Klinsmann. Entrenados por Franz Beckenbauer. Dígame en qué debieron cambiar su juego en dicho mundial para tener fundamentación estratégica clara, y yo le contestaré que para qué necesitaban cambiar su juego si ganaron el mundial marcando más goles que sus rivales.

Mario Gómez es un gran delantero, pero es verdad que Guardiola no acostumbra a poner un 9 nato en sus equipos, más bien busca la sorpresa desde la segunda línea. Algo mucho más vistoso para el espectador, según entiendo.
http://interesproductivo.blogspot.com.es/2013/07/es-doloroso-reconocer-el-fracaso.html

otro guardiolista..... marco reus mide 1.81 y gundogan 1.80 m por vavor que escriba alguien que se entere!!!

Manuel estas demostrando que no comprendes la diferencia entre estrategía y táctica. La táctica se define como en empleo de soluciones concretas al servicio de una idea estratégica determinada. Historicamente todos los equipos que han echo algo -salvo tan vez la Argentina del 86 y la Alemania del 90- tenián una fundamnetación estratégica clara de que querián hacer y a que jugaban. Lo que planteas resulta un poco pueril, resultaria bastante risículo pretender que los equipos siempre se adaptasen a los rivales, ¿además que es adaptarse?...¿jugar a lo mismo?...¿jugar de manrea más eficiente?...¿jugar de la manera más eficiente para ganar?; en futbol existen dos idas fundamentales de como se obtiene la victoria, una es a través del juego mismo, y otra a través de los errores en que incurre tu adversario.

Para mi la mejor táctica es aquella que se adapta al rival, al césped, al clima, al árbitro y a todo lo que haga falta. Lo del Barça ha sido una excepción y sin Messi, el mejor jugador de la historia, no creo que con esa táctica de para ganar títulos. No os perdáis esto: http://xurl.es/9ik46 si sois amantes del fútbol

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Sobre el blog

Crónicas de la Liga más alemana del mundo.

Sobre el autor

Fernando Aramburu

, donostiarra, es autor de cuentos y novelas. Desde 1985 reside en la República Federal de Alemania, donde se dedicó durante largo tiempo a la docencia. Entretanto cayó el muro, como caen tantas cosas. Y hoy pulsa las teclas y no precisamente las del piano. Lo que más le gusta del fútbol es la literatura, o sea, el barro y el gol en el último minuto, la épica y la lírica.

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