El Hamburgo, en horas bajas

Por: | 23 de enero de 2014

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Van der Vaart y Van Marwijk, durante un entrenamiento del Hamburgo. ANGELIKA WARMUTH (EFE)

La Sociedad Deportiva Hamburguesa, más conocida entre nosotros como el Hamburgo, es el dinosaurio de la Bundesliga. Ningún otro equipo ha participado en las 50 temporadas de la máxima categoría del fútbol alemán. Otros, o descendieron alguna vez o, como en el caso del Bayern Múnich, se incorporaron más tarde.

A muchos, entre los que me encuentro, les cuesta imaginar la Bundesliga sin el Hamburgo. Sería, desde luego, raro. Y, sin embargo, el equipo de la ciudad del Elba lleva varios años instalado en los puestos inferiores de la clasificación, coqueteando una y otra vez con la posibilidad del descenso.

Un periódico deportivo alemán lo calificó recientemente de equipo enfermo. Los problemas son de distinta índole y ninguno leve. Afectan a todas las estructuras del club, empezando por la tesorería. Falta la medicina que permite a cualquier empresa, deportiva o no, mantener con opciones de éxito su actividad: el dinero. Diversas temporadas deficitarias han originado un agujero económico que ronda los 100 millones de euros. Sin posibilidad de participar en las lucrativas competiciones europeas, resulta harto difícil parar la deuda, no digamos reforzarse con jugadores de primer nivel.

Al problema económico se une el de las constantes luchas intestinas dentro de la junta directiva, compuesta por 11 miembros. El pésimo clima interno impide desde hace varios años trabajar con eficacia. La presencia, dicen, de un topo hace que de vez en cuando trasciendan a la prensa local toda clase de detalles relativos a reuniones a puerta cerrada, confidencias, acusaciones, desavenencias y demás. Luego vienen los desmentidos, las réplicas. En fin, un desastre.

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Existen, sí, planes de renovación. En la asamblea multitudinaria de socios del domingo pasado se acordó por gran mayoría disgregar de la Sociedad Deportiva el club del fútbol profesional con el fin de dotarlo de financiación privada. Ha surgido incluso un mecenas, Klaus-Michael Kühne, inversor acaudalado que hace dos años financió la vuelta al club de Rafael Van der Vaart. Claro que este hombre no es lo que podríamos llamar un limosnero. Llega dispuesto a levantar al equipo siempre y cuando se cumplan una serie de condiciones por él planteadas. Quien paga, manda.

En el terreno deportivo, las aguas no bajan menos turbulentas. ¿Cuál es el recurso más socorrido cuando un equipo va mal, escasea la paciencia y sobra la desorganización? Exacto, deshacerse del entrenador y contratar a otro como quien llama a los bomberos. Desde 2003 han pasado catorce entrenadores por el banquillo del Hamburgo. En dicho lapso el equipo atravesó una fase de aceptables resultados bajo la dirección deportiva de Dietmar Beiersdorfer, quien contrató jugadores de categoría (Van der Vaart, De Jong, Olic), vendidos después por más de lo que costaron. Beiersdorfer, hoy en el Zenit San Petersburgo, tuvo un grave conflicto con la directiva y dimitió.

El actual entrenador del Hamburgo es el holandés Bert van Marwijk, buen conocedor de la Bundesliga. Los futboleros españoles quizá lo recuerden. Van Marwijk (61 años) era el entrenador de la selección holandesa que disputó a la española la final del Mundial de Sudáfrica.

Lo tiene crudo. Ya al poco de llegar tuvo que irse con el equipo a Indonesia, a jugar, tras fatigosas horas de viaje, unos cuantos partidos remunerativos. Van Marwijk es un hombre avezado a dirigir equipos con problemas. Entrenó al Borussia Dortmund por los días en que los amarillos se encontraban al borde de la quiebra y a la tradicionalmente malquistada selección de Holanda. Su proyecto deportivo pasa por imponer disciplina a la plantilla e insuflarle mentalidad ganadora; pero sólo con buenos propósitos no se meten goles. Mediada la temporada, el Hamburgo sigue en los puestos bajos de la tabla, con cuatro victorias en diecisiete partidos.

Por los días en que entrenó a la selección holandesa, Van Marwijk tuvo sus más y sus menos con Rafael Van der Vaart, su actual capitán en el Hamburgo. Este jugador, hijo de madre española, que estuvo dos años en el Real Madrid (razón de más para saber que la uves de su apellido se pronuncian como efes), es la viva imagen de lo que hoy le ocurre al Hamburgo. De un tiempo a esta parte, ha ocupado más espacio en la prensa por los problemas matrimoniales con su exmujer que por su actividad deportiva. Se le reprocha que sea el primero en abandonar los entrenamientos, que descuide el peso corporal, que no tire del equipo con carisma de líder. ¿Cómo reza el refrán? A perro flaco, todo son pulgas.

Hay 2 Comentarios

Totalmente de acuerdo en lo económico, pero el parón invernal les hace llegar más descansados, pero con falta de ritmo competitivo. Lo uno por lo otro.

Yo admiro mucho el fútbol alemán porque, si no me equivoco, es el único país donde su fútbol está saneado económicamente y no fichan por encima de sus posibilidades. Lo que no me gusta es que compiten con ventaja en la Champions pq llegan más descansados tras el parón invernal http://xurl.es/9ik46

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Sobre el blog

Crónicas de la Liga más alemana del mundo.

Sobre el autor

Fernando Aramburu

, donostiarra, es autor de cuentos y novelas. Desde 1985 reside en la República Federal de Alemania, donde se dedicó durante largo tiempo a la docencia. Entretanto cayó el muro, como caen tantas cosas. Y hoy pulsa las teclas y no precisamente las del piano. Lo que más le gusta del fútbol es la literatura, o sea, el barro y el gol en el último minuto, la épica y la lírica.

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