Rivalidades, aversiones, ataques

Por: | 12 de marzo de 2014

En toda ocasión impera el dinero. La sentencia procede de la péndola de Publilio Siro, autor latino que vivió entre el 85 y el 43 a. C. No hay testimonios de que se practicara el fútbol en la antigua Roma, pero quién sabe. ¿Hemos de descartar por principio la posibilidad de que a veintidós legionarios se les ocurriera una tarde improvisar una cancha con dos arcos de triunfo?

Sea como fuere, el aludido previó en su lejano día una ley básica del deporte actual. El dinero, según reza un dicho frecuente en bocas germanas, gobierna el mundo. Puede que hasta le dé forma. Huelga decir que también manda en el fútbol profesional. Difícilmente prosperará hoy día un equipo que no funcione como una empresa.

El fútbol, pues, al menos en esta época de capitalismo desatado, es tanto un deporte como un producto. Esta última faceta la puede obviar el aficionado que busca identificación sentimental con unos colores; pero, aunque se tape los ojos con la bufanda del equipo, a este no lo afectará menos la vieja máxima del latino.

Sabido es que el poder pecuniario permite echar las redes a los mejores jugadores. Tocante a la Bundesliga, el mayor buque pesquero se llama Bayern Múnich, si bien sería injusto no reconocerle que mantiene su propia piscifactoría. Schweinsteiger, Lahm, Müller, Alaba, entre otros, crecieron como futbolistas en la alberca de casa.

Arsenal
Oxlade Chamberlain hace falta a Ribery

Gusta, no obstante, el equipo bávaro de meter el salabardo en aguas ajenas, lo que a un tiempo le permite reforzarse y debilitar al adversario. No debió de hacerles mucha gracia a los miembros de su ejecutiva ver al Borussia Dortmund ganar entre 2010 y 2012 dos Ligas y una Copa. El año pasado acercaron a la boca de Götze una millonada prendida al anzuelo y el verano que viene tendrán a Lewandowski vestido de rojo en el Allianz Arena.

En el Borussia, la pérdida de dos de sus jugadores más valiosos ha dejado una sensación de saqueo. Se habla por las calles de Dortmund de innobles maniobras y conjuras. Y hasta el director ejecutivo del Borussia, Hans-Joachim Watzke, un hombre de talante sosegado, acusó al Bayern de querer destruir (zerstören) al Borussia Dortmund. Destruir, ahí es nada.

Este tipo de expansiones temperamentales son infrecuentes en el patio futbolero alemán, donde se prodiga menos el insulto y el ataque personal que, pongamos por caso, en latitudes de clima cálido. El propio Watzke se dio cuenta mientras hablaba de que, a efectos de imagen, había salido a escena en paños menores. Acordándose tal vez de Publilio Siro, refrenó su enfado y su vocabulario admitiendo la legitimidad de los fichajes del Bayern.

Con lo cual nos dejó a todos perplejos, sin saber por qué protestaba airadamente contra un modo de proceder que él mismo aprueba e incluso practica. A fin de cuentas, en la plantilla del Borussia Dortmund figuran no pocos futbolistas venidos de otros equipos.

El propio Lewandowski dejó en su día de meter goles en el Lech Poznan para hacerlo en Alemania vestido de amarillo. ¿Acaso Pierre-Emerick Aubameyang no falta ahora en el AS Saint-Étienne o el armemio Mkhitaryan en el Shakhtar Donetsk? Y aun sin salir de la Bundesliga, el Borussia ha metido, mete y meterá el salabardo, el retel y lo que haga falta en los estanques de la vecindad.

Hoeness
Hoeness, en el palco del Bayern

A las declaraciones de Watzke no les faltaron ribetes de ingratitud. Va para nueve años que el Borussia Dortmund se encontró en una situación económica sumamente delicada, con dificultades incluso para cubrir los sueldos de sus jugadores. El Bayern Múnich, por mediación de Uli Hoeness, a la sazón mánager de los bávaros, acudió en ayuda del equipo de la Cuenca del Ruhr, al que hizo un préstamo cuantioso sin avales. Se habla de dos millones.

No era la primera vez que Uli Hoeness mostraba con obras lo que defiende de palabra: que es partidario de una Bundesliga lo más fuerte y competitiva posible. En su día socorrió económicamente al 1860 Múnich y al Sankt Pauli, equipo este, por cierto, con una afición de arraigada tendencia política izquierdista, respetuosa, sin embargo, y agradecida, por motivos que se dejan imaginar, con el capitalista bávaro que echó una mano en momentos difíciles.

El director deportivo y la directiva del Bayern, por boca de Rummenigge, reaccionaron con severa cortesía a las declaraciones de Watzke, aclarando que nada va a cambiar en la estrategia de fichajes del equipo. Porque como dijo Publilio Siro, etcétera.

Hay 1 Comentarios

De Uli Hoeness también se podrían decir cosas menos amables, en relación con el caso de defraudación a Hacienda. Me gustaría que el autor de este blog dedicara alguna entrada al Sankt Pauli, referente europeo de precisamente el fútbol que no es sólo dinero.

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Sobre el blog

Crónicas de la Liga más alemana del mundo.

Sobre el autor

Fernando Aramburu

, donostiarra, es autor de cuentos y novelas. Desde 1985 reside en la República Federal de Alemania, donde se dedicó durante largo tiempo a la docencia. Entretanto cayó el muro, como caen tantas cosas. Y hoy pulsa las teclas y no precisamente las del piano. Lo que más le gusta del fútbol es la literatura, o sea, el barro y el gol en el último minuto, la épica y la lírica.

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