Toni Schumacher, portero temible

Por: | 24 de marzo de 2014

PeticionImagenCAOYNDOG
Schumacher, durante un partido con la selección alemana. / CORDON PRESS

Harald Anton (Toni) Schumacher
cumplió el pasado 6 de marzo 60 años. Nadie pone en duda que en sus buenos días fue uno de los grandes porteros que ha dado el fútbol alemán. Sin embargo, y mal que le pese, se le sigue recordando no tanto por sus méritos como por los escándalos y las broncas que armó en su aventurada carrera deportiva.

Él mismo considera que no puede estar cuerdo un futbolista que cada dos por tres debe arrojarse de cabeza contra los tacos metálicos de sus rivales. Con motivo de su sexagésimo cumpleaños, se publicaron unas cuantas entrevistas y eso es todo. A pesar de su palmarés, la figura no acaba de despertar fervor. Días antes, su ídolo Sepp Maier cumplió 70 y ningún noticiario de televisión se abstuvo de celebrarlo.

Toni Schumacher defendió durante casi 15 años la portería del FC Colonia. Desde su llegada al club hasta que, en 1987, lo despidieron como consecuencia de la publicación de su célebre libro, titulado Tarjeta Roja en la edición española, ganó una Liga y dos Copas, alcanzó la titularidad en la selección nacional y fue galardonado en dos ocasiones con el título de mejor futbolista alemán del año.

Aborrecido por revelar secretos y malas prácticas de sus compañeros de profesión, del Colonia pasó al Schalke 04, con el que descendió a Segunda. Se fue al Fenerbahçe de Estambul y allí ganó la Liga turca. Más tarde jugó ocho partidos con el Bayern Múnich y uno, el último de su carrera profesional, en 1996, con el Borussia Dortmund. A pocos minutos del final, saltó al terrero de juego cuando ya el Borussia tenía asegurado el campeonato, lo que permite a Schumacher figurar en la corta lista de jugadores que han ganado la Bundesliga con dos equipos distintos.

Fue un hombre peculiar, problemático en el trato, sin pelos en la lengua. Una disputa en el vestuario con su entrenador del Colonia, Rinus Michel, le supuso el apartamiento temporal del equipo. En el campo se empleaba con dureza. Frecuentador de quirófanos, sufrió hasta 15 roturas de hueso.

 

En 1980 estuvo a punto de sucederle una desgracia de otro cariz. Un desconocido trató de secuestrar a sus hijos de corta edad. La intervención oportuna de una maestra del colegio truncó el rapto.
Schumacher era especialista en penas máximas. Aún sigue siendo el segundo portero que más penaltis ha parado en toda la historia de la Bundesliga. Solía apostar con Karl-Heinz Rummenigge (500 marcos) y con Paul Breitner (200), jugadores del Bayern, a que no le metían gol en caso de penalti. Los tres saltaban al campo con el dinero metido por dentro de las espinilleras.

La publicación de su libro marca una cesura en su carrera. Traducido a numerosos idiomas, fue un éxito de ventas; en Alemania, además, un escándalo mayúsculo. Schumacher tuvo que dejar a un tiempo el FC Colonia y la selección nacional, con la que se había proclamado campeón de Europa en una ocasión y en otras dos había llegado a ser finalista de la Copa Mundial.

El libro abunda en detalles sobre dopaje, prostitutas en los hoteles de concentración, alcohol y otros vicios y debilidades de sus compañeros de la selección, y extiende las comprometedoras revelaciones al mundo del fútbol en general. De este modo, Schumacher rompió un código de honor. Todavía hay gente que se lo reprocha y que le niega el saludo. Él alega en su defensa que contó la verdad y que no puede evitar ser como es. Tras la publicación del libro, su carrera fue una deriva por diversos equipos. Hoy es vicepresidente del FC Colonia.

Pero si por algo se le recuerda en los anales del fútbol es por la brutal entrada que le hizo al francés Patrick Battiston en 1982, en Sevilla, durante las semifinales del Mundial disputado en España. Pasados los años, aún se justifica diciendo que no pudo evitar la colisión por hallarse en el aire y recuerda, no sabemos si con una punta de cinismo, que el árbitro ni siquiera le mostró tarjeta. Alemania ganó aquel partido en la tanda de penaltis (Schumacher paró dos). Camino de los vestuarios, el temible portero supo por boca de unos periodistas que Battiston había perdido dos dientes en el encontronazo. Schumacher, que a esas horas ya tenía soliviantada a toda Francia, terminó de exasperarla ofreciéndose a costearle al maltrecho jugador francés los gastos de la ortodoncia.

 

Hay 7 Comentarios

Para mí, Schumacher fue el mejor portero de principios de los 80s, el único rival que tenía era Rinat Dasaev, creo que muy poco por debajo de Schumacher. En esa época había grandes arqueros: Pfaff, Arconada, Fillol, Zoff, etc. Desafortunadamente siempre se recuerda a Schumacher por ESA entrada sobre Battiston; la explicación que Tony dá me parece muy creíble y lógica. Paradójicamente, en ese mismo partido, Tony tiene una de sus mejores actuaciones: detiene dos penales decisivos, casi al final del tiempo regular hace una gran desviada en un lance espectacular de un disparo que después pega en el travesaño...De eso, nadie dice nada, y era la semifinal de un mundial.Después Italia gana la final aprovechando el cansancio alemán. Como se ha mecionado, la principal virtud de Tony fue su liderazgo, y creo que además era un gran deportista.

Exactamente la misma imagen que guardo yo de Schumacher. Arconada era mi ídolo de pequeño, pero por entonces tenía muy claro que Schumacher era tan bueno como Arconada y daba bastante más miedo. Es extraño que su figura haya pasado de puntillas a la historia del fútbol... quizá porque no llegó jamás a ganar un Mundial, a pesar de coincidir con los mejores años de su selección (que ganó un par poco antes y justo después de su irrupción), o puede que por su merecidísima fama de broncas. El caso es que se habla más de otros porteros de aquella época, como Pfaff o Van Breukelen, que para mí no eran mejores que Harald. La entrada a Battiston, por otro lado, es de cárcel, directamente. Es incomprensible que los franceses no se la liaran parda al árbitro, que no sacó ni tarjeta.

En México recodamos muy bien a Schumacher. Yo tenia 8 años cuando Alemania jugó cuartos de final contra México en Monterrey. Extrañamente Hugo Sanchez no quiso tirar en la tanda de penales decisiva. Shumacher parecía imbatible, mi padre dijo que era un monstruo, eso en la mente de un niño puedo tener dimensiones incalculables. Realmente lo veía como un monstruo, no era el único los jugadores mexicanos que tiraban se hacían pequeñitos justo al llegar al área. El recuerdo de este arquero mitad bandido mitad esfinge perduró en la mente de mi generación, en los partidos de la niñez nunca faltaba quien adoptaba el nombre de Shumacher para vencer un poco la humillación de ser condenado a la portería. Un grande, sin duda, contradictorio y trágico como buen héroe posmoderno.

Alemania tiene el don de sacar porteros subnormales.

A día de hoy se me pone la piel de gallina al ver la entrada, que brutalidad.

Mítico portero de los años 80, aún me acuerdo del increíble mundial 82. Es el típico jugador que amas en tu equipo y odias en cualquier rival, al estilo de Stoichkov o Hugo Sánchez.

El primer futbolista que desvela dopaje continuo en el fútbol. Pero, claro, es más importante que le saltó dos dientes a un rival en una acción violenta.

Publicar un comentario

Los comentarios están moderados y no aparecerán en el blog hasta que el propietario los apruebe.

Este blog sólo permite comentarios de usuarios registrados. To comment, please Inicia sesión.

Balón teutón

Sobre el blog

Crónicas de la Liga más alemana del mundo.

Sobre el autor

Fernando Aramburu

, donostiarra, es autor de cuentos y novelas. Desde 1985 reside en la República Federal de Alemania, donde se dedicó durante largo tiempo a la docencia. Entretanto cayó el muro, como caen tantas cosas. Y hoy pulsa las teclas y no precisamente las del piano. Lo que más le gusta del fútbol es la literatura, o sea, el barro y el gol en el último minuto, la épica y la lírica.

Archivo

mayo 2014

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31  

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal